…Perdona por no escribir

No hay ningún motivo, no tiene por qué haberlo, es simplemente que se dejan pasar los días sin encontrar ese momento adecuado en que se juntan palabras, sensaciones, sentimientos… en que todo fluye sin querer, como por arte de magia, y llenas de pellizcos de tu vida esas blancas hojas de papel, esas que son transporte de tus pensamientos para hacer llegar a la otra persona todo lo que en ese momento te llena por dentro.

No hay ningún motivo, suele ocurrir cuando hay confianza suficiente para dejar el escrito para más tarde, o para el día siguiente, estando seguros, sin lugar a ninguna duda, que mañana, o después, será mejor momento para escribir eso que no sale ahora pero que llevamos dentro… Y no hay ningún motivo para no hacerlo, para no añadir otro capítulo más de mi vida que enviarte dentro de ese sobre aún abierto y huérfano de carta que suplica que de mis misivas sea lleno…

No hay ningún motivo, tan solo en mi descargo he de decir que hay muchas veces que simplemente es que no me acuerdo, y cuando me acuerdo, en ese justo momento, es que no puedo… No hay ningún motivo, no tiene por qué haberlo…

Hoy me redimo y te pido perdón. Hoy cojo el lápiz y te escribo mi pensamiento interior…

007

 

…Perdona por no escribir,
por tardar todo este tiempo.
Perdona por esta ausencia,
que fue sin conocimiento.

¡Que no te pude escribir,
que me lió la mañana,
y cuando quise dar cuenta
era ya noche cerrada!

Y por la noche no veo,
que está mi alma apagada,
y mi bolígrafo duerme,
y su tinta, aletargada.

…Que no fue por no enfrentarme
a tu mirada rasgada
que penetra en mi memoria
cuando te escribo palabras,

porque eso es como tenerte
enfrente de mí, sentada,
escuchando lo que escribo,
sonriendo, muy callada…

Que simplemente fue el tiempo
que se escapa, ¡el muy canalla!,
y cuando quieres dar cuenta
pasan días y semanas,

pasan mares a oleadas,
pasan trenes sin paradas,
pasan noches, nubes pasan,
y se llevan la esperanza

de que no pase otro día
sin contestar a tu carta,
de que no junte palabras
para que pueda rimarlas.

…Y es que en esta vida, todo,
velozmente, solo pasa.

© 2014  J. I. Salmerón

 

 

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