Era tan fría la tarde

Juan I. Salmerón

Era tan fría la tarde
que puede que fuera invierno.
Aunque la luz era azul,
azul celeste, recuerdo…

Yo iba contando adoquines
de esos cuadrados del suelo,
mientras subido a la acera
en equilibrio paseo.

Llevaba botas de campo
de esas de cordones negros,
y calcetines de lana,
y bufanda gris al cuello.

Las manos en los bolsillos,
como buscando un recuerdo,
y el pensamiento en las nubes
soñando lejos del suelo.

No me cruzaba con nadie,
ni un alma había en la calle,
solo un silencio helador
aún más frío que la tarde.

Crucé por mitad del parque…
¡Me encanta pisar las hojas
que pintando de tostados
hacen camino de alfombra…!

Soplaba el aire a mi espalda
ayudando a que mi andar,
sin yo poder evitarlo,
fuera ligero y audaz.

Y me senté a descansar
sobre la piedra del banco
donde una tarde en verano
vimos al río mirarnos.

Donde tu mano buscaba
poder encontrar mi mano,
donde los besos sonaban
a sentimientos robados.

Y mi suspiro se hundió
de pronto, junto al recuerdo,
helado como la tarde,
sobre esas hojas del suelo.

Volviendo sobre los pasos
que el caminar me ha traído,
dejé de nuevo en las sombras
al banco que mira al río.

…La noche volvió más frío
el trascurrir del momento.
El cielo estaba estrellado
y puede que fuera invierno…

© 2015  J.I. Salmerón
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