Era verano, las nueve y cinco…

©2017  J.I. Salmerón
Anuncios

Tú eres abeja y su flor

316

Tú eres abeja y su flor.
Eres río y eres puente.
Eres árbol y su nido.
Eres la luz, si es de noche,
que en mi recuerdo se enciende.

¡Si la vida fuera rosa
seguro que tú serías
el bote con el color
y la brocha que la pinta!

Tú eres la reina del cuento.
Soberana de mi Amor.
La princesa de mi reino
y yo peón de deseos
dando la vida por vos.

¡Si la vida fuera un mar
con olas de empuje incierto,
tú serías barco a vela
navegando hacia buen puerto!

Tú eres hoguera y candor.
Eres la llama encendida.
La tarde llena de sol
que seca mi corazón
cuando se empapa de lluvia.

¡Si la vida fuera oscura
tú serías esa estrella
que nos guía en la distancia
dando luz a la vereda!

Tú eres la paz interior
que siempre buscan las dudas.
Eres final de camino
cuando mi andar se hace eterno
entre arboledas oscuras.

¡Si en mi vida no existieras,
si no te hubiera encontrado,
yo tendría que inventarte
y en óleo o barro crearte
para tenerte a mi lado…!

© 2016  J.I. Salmerón

Soñó la abeja ser flor

Juan I. Salmerón

Soñó la abeja ser flor,
y la flor volar al cielo.
Una soñaba ser polen,
otra ser parte del viento…

“Quiero colores intensos,
pétalos de terciopelo.
Ser la más dulce del campo…”
Pedía la abeja al sueño.

“Volaría sin parar…”
Decía la flor al tiempo
“Viajaría por el valle
hasta perderme en el cerro…”

…Y la abeja se posó
sobre la flor que soñaba
y al verla tan apenada
a la flor le preguntó:

“¿Por qué no quieres ser flor…?
¡Si eres la envidia del campo
donde todos los insectos
nos posamos hechizados!

¡Yo, que daría mis alas
por poseer tus encantos,
tu grácil talle y tu olor,
tu color, tu dulce tacto…!”

“Yo, en cambio, anhelo ser vuelo,
quiero ser vista más alto,
navegar por cielo raso,
ser cometa, insecto o pájaro…

Y poder tocar el sol,
y que de noche mis alas
sean fulgores de estrellas
brillantes de luna clara…”

…No se ponían de acuerdo
en cual era el mejor sueño
si el de la abeja de flor
o el de la flor siendo viento.

Y es que los sueños codician
los más profundos deseos.
Yo quiero ser como tú,
tú como yo quieres serlo.

Siempre lo que no tenemos,
sean alas, sea olor.
¡Valoremos lo que somos,
Qué más da si abeja o flor…!

© 2015  J.I. Salmerón