La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Un instante de Amor

Juan I. Salmerón

 

Amó la puesta de sol
a su lejano horizonte
a pesar de la agonía
de sus rayos al perderse.

Amó la leña el calor
que el fuego le producía
aunque ello fuera su muerte
convirtiéndola en ceniza.

Todo es Amor un instante.
¡El rayo que cruza el cielo!
Y después se hace de noche,
el instante es pasajero…

Amó la nieve al invierno
y de día quiso verlo
a pesar de que su luz
la derritiera en el suelo.

Amó la boca aquel beso
que le marcara los labios
aunque el sabor que dejó
fuera de adiós a su amado.

Todo es Amor tan fugaz…
¡Apenas un pestañeo!
Agua apretada en el puño
que no retienen los dedos…

Amamos cada segundo
como queriendo beberlo.
Amamos sin darnos cuenta
lo efímero que es hacerlo.

Ama la vida ese tiempo
que a nuestro lado pasea.
Ama el momento presente
por si mañana no llega.

Amó la noche el silencio.
Amó la luna su estrella.
Amó aquel gato en tejado
la gata que nunca viera.

Amó el segundo la vida.
Amó la pena tu ausencia.
Amó el final de esta rima
aquel papel donde muera.

Todos debemos amar
aunque el instante lo venza…

© 2017  J.I. Salmerón