Aquellas tardes junto al río…

©2018  J.I. Salmerón
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La nube gris

Apenas dieron las doce.
La nube gris, el cielo nubló.
Campana sobre campana.
Y al sur de aquí, su viento sopló.

Con su viento, su alma.
Tanto volar, cansó el corazón.
Despacio, todo con calma.
El tiempo, al fin, corrió a su favor.

Y desde arriba divisa
al sol encima de ella.
Su panza, gris de ceniza.
Cual Oso está en su caverna.

Abajo, verde pradera,
espera verla llorar.
Y a ella le entra flojera,
y empieza fuerte a mojar.

Descansa sobre el silencio.
El aire va, arrastrando sus besos.
Ya flota sobre sus sueños.
La nube gris, va abrazando los cielos.

Su paso, a veces sereno.
Contando va, cada grano de tiempo.
A veces, rayo y su trueno.
Y en un soplar, solo ves su recuerdo.

Rasgando en esa veleta
su cuerpo, que es primavera.
El agua llena la vida.
Y el río espera que llueva.

Apenas dieron las doce.
La nube gris, va mojando en su pena…

©2018  J.I. Salmerón

La orilla del río

Hoy dan comienzo los sueños
en esta orilla del río.
Hoy siento que este Amor mío
navegando a ti, se va…

Dorados, contra los vientos,
los juncos surgen pequeños,
el agua los tiene presos
soñando su libertad.

Y el sol acaricia
de cálida luz
el borde del agua
donde nos amamos.

El rojo encendido
que veo brillar,
el de tus mejillas
cuando nos besamos…

Hoy echo al agua mis miedos
por no atreverme a quererte.
Hoy maldecida mi suerte,
al atardecer, se va…

La noche trae el silencio
y el río, manso, el recuerdo
donde tu cuerpo en mi cuerpo,
cual luna, se echó a temblar.

Y el cuarto creciente
nos daba cobijo.
La luna predijo
lo que iba a pasar.

La noche si acecha
no suelta su presa,
y al darme la vuelta
flotando te vas…

Llegó de día, al despertar,
la verdad de lo pasado.
Tú fuiste un sueño a mi lado,
murmullo de agua, no más.

Ni el rojo de tu mejilla,
ni el beso que yo sentía.
Pálida luz de neblina,
Pájaro que echa a volar.

Ya lo ves…
Ya te lo dije algún día.
El Amor a la deriva
con la corriente se va…

© 2017  J.I. Salmerón

El reflejo

Eran el reflejo que el agua domina.
Eran dulce beso en un escaparate.
Eran los colores que hacen de estandarte
en cualquier batalla que aún no está perdida.

Eran, de chiquillo, dulce golosina.
Eran ese sueño que no se comparte.
Eran esas musas que pintan con arte
sobre un lienzo blanco y con brocha fina.

La cascada fresca del Amor soñado.
las primeras luces de un amanecer.
Un abrazo intenso a ese ser amado.

¡Pero de repente se dejó de ver
cuando su reflejo se quedó apagado
aquella mañana que empezó a llover…!

© 2017  J.I. Salmerón

Cautivo

Siempre me cautivó tu corazón,
con ese palpitar que va marcando.
Como reloj de cuerda marca el paso
con sus agujas juntas avanzando.

Siempre me enamoró tu dulce risa
con esos dos hoyuelos a los lados.
Como si fueran pozos de deseo
y mis monedas fuera allí lanzando.

Me gusta ver tus ojos acostados
y cuando en la mañana se levantan,
inundando de luz con su mirada
cada rincón oscuro de mi alma.

Me gusta el movimiento de tu pelo
como si de un columpio se tratara.
Me gusta cuando rozas mi deseo
al verte caminar sobre la playa.

Siempre fuiste ese sueño favorito.
El dulce que corona cada tarta.
La flor que alegra todos los caminos.
La música que encierra una balada.

Siempre la realidad de cada cuento.
La puesta de mi sol de luz dorada.
El agua fresca que bebo sediento.
El árbol que da sombra a mi morada.

Y yo detrás de ti
pendiente de sentir,
hasta que descubrí
que tu boca no estaba.

El beso marchitó,
murió la última flor.
Yo sigo en el rincón
por si tu voz me llama….!

Siempre me fascinó la sensación
al verte atravesando mi memoria.
Y siempre esperaré que tú regreses
en cada amanecer que estoy a solas…

© 2017  J.I. Salmerón

Tan distintos

 

Cómo te puedo querer
siendo los dos tan distintos.
Tú blanco, yo siempre tinto.
Tú rosa, y yo clavel.

Caminos sin un destino
donde nos junte el andar.
Yo monte sobre un pinar,
tu asfalto sobre un ladrillo.

Ni el aire con su soplar
empuja igual de incesante,
para ti lo hace delante
y a mí me sopla detrás.

Puede ser que compartamos
la misma puesta de sol,
o la estela de ese avión
que desde tierra observamos.

Porque a ti te gusta el mar
con su agua azul y brava,
y a mí me gusta la playa
cuando sus olas se van.

Qué quieres que yo te diga
si a ti te va el madrugar
y a mí la noche estelar
con su luna como amiga.

Lo mismo es que coincidimos
a la hora de comer,
en el color del mantel,
o en el postre que pedimos.

Que en lo que sí coincidimos
es en lo del apetito,
en besarnos despacito
y antes de hablar repetimos.

Hay veces que en esta vida
se juntan agua y aceite
aunque al final, de repente,
se acabe en corteza y miga.

Pero así hay más emoción,
sin saber el argumento
que viene a cada momento,
sin conocer el guión…

©2017  J.I. Salmerón

Cierra el azul la tarde

Juan I. Salmerón

Cierra el azul la tarde
y el suelo amarillea de calor
dejando solo un rastro
más oscuro que se mueve.
Son ciento veinte hormigas
andando bajo el sol.

Detrás oigo la fuente
lanzarse desde arriba.
un jilguero dorado,
surfero de los vientos,
pasando bajo el agua
se moja su motor.

¡Es la tarde más larga.
El sol no quiere morir
aplastado por detrás
de la montaña…

El verde de la hierba
espera lluvia fina.
Y treinta margaritas
de blanco y amarillo
que aguardan su caída
de voz se están bañando.

Buscando su cobijo
a salvo de los rayos,
la sombra más oscura
desnuda de su blusa,
aunque la estén mirando,
se esconde tras el árbol.

¡La noche clama venganza.
Ya llega la luna llena
a ser la reina que reina
en esas noches tan claras…!

©2016  J.I. Salmerón

Pero no puedo…

Juan I. Salmerón

¡Quisiera ser tantas cosas…!

Quisiera ser avión, y bosque verde,
y nube loca.
Quisiera ser tu voz cuando me llama
por las noches.
Quisiera ser la luna por su cara
más oculta
cuando sé que la busca tu apenar
en noches tristes…

Quisiera ser tu ropa
y abrazarte.
Quisiera así tocar
tu cuerpo entero.
Quisiera ser el agua
que te calme
cuando tu sed secara
tu recuerdo.

Quisiera ser verdad, Amor,
y cielo.
Quisiera ser la cama en que
tú duermes.
Quisiera ser sendero, andar
por siempre.
Quisiera ser el ramo
que tú hueles.

Quisiera ser real y no
ese sueño
del beso que de noche
te entretiene.
Quisiera ser el mar,
y en clara noche,
ser del cielo estrellado
aquel lucero…

¡Quisiera ser tantas cosas…!

Pero no puedo…

© 2015  J.I. Salmerón

Una tras otra las nubes

392

Una tras otra las nubes
desfilan hacia el ocaso.
La tarde vence de sueños
y se retira al descanso.

Los verdes pasan a ocres:
Rojo, amarillo, dorados.
La noche guarda silencio
al saltar por los tejados.

Incluso el río en el puente,
donde su voz es más brava,
parece que de puntillas
cruzan calladas sus aguas.

Los sentidos se agudizan.
Oigo unos perros ladrando.
Y las copas de los chopos
saludan desde el barranco.

Desde lo alto del monte
veo los campos soñando.
Ya dejaron sus labores,
se tapan de oscuro manto.

Mi pasear se hace lento.
Me gusta el olor a leña
que la niebla de ese humo
va perfumando en la tierra.

Ya veo brillar las piedras,
al final de mi sendero,
que la farola calientan
como si fuera un brasero.

El aire silba a mi lado.
La calle quedó vacía,
y la sombra de la tapia
ahora es extensa y fría.

Ya no distingo las nubes,
ya los colores se fueron,
y el frío de un nuevo otoño
se apoderó de mis huesos.

La luna quiere asomar,
desde el otero me mira,
acompañada de estrellas
llenan la noche de vida.

Todo cubierto de noche,
todo callado y sereno,
todo un día dice adiós
para dar paso a los sueños.

Todo esto es un disfrutar,
los sentidos reverberan
plenos de satisfacción
inundando las aceras.

Mañana puede que el sol
acompañe tus paseos
y que la noche, al llegar,
traiga tus más dulces sueños…

© 2015  J.I. Salmerón

…Para mí es un gran placer

08-05-2010 12-26-17_0082 (2)

…Para mí es un gran placer
comprobar que aún te mueve lo que escribo.
Los sentimientos que se me escapan,
como hilos de agua, entre las manos,
y que van a parar al papel vacío.

Que convierten áridas hojas blancas
en extensos prados verdes de palabras,
de versos y de sueños que deambulan
en lo alto de mi sentir, de mi pensar,
tan al borde del camino de la vida…

Que hacen brotar cristalinas aguas de rimas,
risueñas, para dar de beber a esos verdes
prados que, al crecer, serán las espigas
que alimenten a tanto Amor hambriento
de caricias y de mimos…

Cuando oyes mi voz…
Mis palabras, que te acarician…
…Cuando me oyes,
el tiempo para un momento
para admirar tu sonrisa…

…Tú no molestas,
eres el suave viento que me cautiva.
Y llena mi momento. ¡Cálida brisa…!
Beso de encuentro…, ¡pura delicia…!

…Para mí es un gran placer
comprobar que, en la distancia,
eres mi vida…

© 2014  J. I. Salmerón