Ser tiempo

Era amante de la madrugada.
Era sombra de todo silencio.
Era, de las velas, la apagada.
Era llama del Amor eterno.

La conquista de cada llanura.
El reflejo interno del espejo.
La flor que brotaba en el asfalto.
La madre besando a su pequeño.

Siempre en cada esquina era presente.
Siempre en cada página, comienzo.
Siempre en primavera era la lluvia.
Siempre en la tormenta, el rayo intenso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene la esencia viva
de los segundos que van corriendo.

Es lo que tiene la magia
de cada paso, de cada intento.
Es lo que tiene ser tiempo…

Era la vista de los testigos.
Era la imagen de aquel recuerdo.
Era la noche de luna llena.
Era caricia sobre los cuerpos.

La playa llena de sol y arena.
La mesa alegre donde comemos.
El río grande por la explanada.
La nieve fina de los inviernos.

Siempre en cada verso era la rima.
Siempre en cada paso, el paso inverso.
Siempre de la sangre, el corazón.
Siempre la pasión en cada beso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene ser siempre el alma
de cada instante que vas sintiendo.

Es lo que tiene llevar por dentro
segundos, minutos, y viento.
Es lo que tiene ser tiempo…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Debajo de una ola

 

Debajo de una ola lo escribí.
Allí dejé grabado ayer tu nombre.
Y al lado un corazón, tierno y enorme,
llenado con mil besos para ti.

Pero el mar, que es celoso de por sí,
no quiso que leyeras lo que pone,
y a base de vaivenes te lo esconde
llevando mar adentro mi sentir.

Por eso no sabrás lo que te quise.
Tú nunca escucharás mi corazón
antes que por la ola tenga que irse.

Mi alma fue encerrada en su prisión.
De espuma los barrotes que tu viste.
Y el murmullo del mar la hizo canción.

©2018  J.I. Salmerón

Tríos

Siempre me gustó hacer tríos.
La luna, tu cuerpo, y mi Amor.
El sol, tus caricias, mis besos.
Siempre fuimos más de dos.

La tarde cuando estaba anocheciendo.
Las ganas de abrazarte en el salón.
La forma de expresar tu movimiento.
Siempre sumando uno al tú y yo…

Así fue el Amor vivido.
Al menos, que yo sepa, nuestro Amor.
Nunca solos en los sitios,
siempre había un gesto entre los dos.

Y aunque lo pareciera, nunca estuve,
no fui celoso de esa situación.
No me importó repartir mis caricias
entre tu espalda y mi imaginación.

Siempre se suma queriendo.
no importa si miran dos.
Al fin y al cabo, en lo oscuro,
tu cuerpo no ve el ruiseñor.

Siempre tuvimos algo a nuestro lado.
Ni siquiera en los bailes de salón
tu pecho con mi pecho se juntaron,
en medio siempre la respiración.

No había forma alguna
de estar los dos a solas,
la arena lo impedía,
como al mar con sus olas.

Ni siquiera en el asiento del coche
cuando nos regalábamos te quieros,
estábamos ajenos a la noche
sumando siempre tres, y algún lucero.

Siempre fuimos sumando,
tu y yo, y algún deseo.
Siempre estaba estorbando
la ropa entre los cuerpos.

Pero al ser multitud, y lo comprendo,
quisiste hacer un dúo en otro lado
y así tu corazón perdió el acento
dejando a nuestro Amor en el pasado.

¡La luna con mi Amor!
¡El sol junto a mis besos!
Ya solo fuimos dos
buscando tu regreso…

Hoy somos solo dos, yo y mi recuerdo.
Tu cuerpo se marchó junto a tu voz
No hay trío que formar junto a mis besos
Tu boca, y tu mirar, ya se cerró.

Siempre me gustó hacer tríos,
Pero hoy los llena el dolor
con tu distancia y olvido,
con ese Amor hoy perdido,
que siempre dio más de dos…

©2018  J.I. Salmerón

Aún guardo

Guardo conmigo algo tuyo
que no pensé en devolverte.
Algo que estoy bien seguro
que ya no recordarás.

Quizás fueran las palabras
que me dijiste al oído.
O tal vez fueran los besos
que a mí me diste a besar.

Lo tengo todo guardado
junto a las ganas de verte.
Junto a la dulce sonrisa
de tus labios carmesí.

Y tampoco te he devuelto
la mirada de tus ojos
que encendidos me gritaban:
“Hoy no te alejes de mí…”

Guardo también tus paseos
bajo los chopos del río.
Tu mano sobre mi mano.
Tu rubio pelo de sol.

Junto a la roja amapola
que una tarde me cortaste
marchitándose al instante
como lo hiciera tu Amor.

Puede que un día te llame
y te retorne el secreto.
Ya no hay miedo a que se enteren
de que una tarde te amé.

Es mejor que no haya nada
que un día tú me reclames.
Es mejor que nada te ate
a mi recuerdo otra vez.

Lo que no te devolveré
por mucho que me lo pidas.
Lo que guardo tan adentro
que no te podré entregar.

Son todos los sentimientos
de tantos bellos momentos.
Los que se agarran al alma.
Los que nos hacen llorar.

Aún guardo tuyo el ayer,
el resto puede marchar…

©2018  J.I. Salmerón

 

Cómo explicar…

Cómo explicar lo que por dentro no me calma.
Cómo poder escribir hoy de una emoción.
Cómo poder expresar todo el sentimiento
que se ha quedado anclado junto al corazón.

Ese vacío que yo siento junto al alma.
El mismo que se palpa en el anochecer.
Ese jardín de flores que ya están marchitas
y en primavera se niegan a florecer.

Si lo explicara solamente con los gestos.
Si tú pudieras penetrar en mi mirar.
Si lo entendieras por la ausencia de mis besos,
por lo cerrada que la boca pueda estar.

Cómo poder ir desnudando una palabra.
Como poder echar de menos la razón.
Como poder decir callado lo que pasa.
Como poder secar de llanto un corazón.

Si lo explicara con mis manos en tu pelo.
Si mis caricias fueran como las de ayer.
Si perdonaras hoy mi ausencia en tu recuerdo,
y nuevamente regresara a tu querer.

Si yo pudiera hoy escapar de este vacío,
y como luna nueva desaparecer.
Si yo pudiera, como el sol, estar oculto
entre la noche que es cuando tú no lo ves.

Seguramente la emoción describiría.
El alma, el ancla perdería de una vez.
El sentimiento libremente expresaría.
Y mi querer se rendiría a tu querer…

©2018  J.I. Salmerón

Recuerdo el llanto

No quise nunca ver que tú lloraras,
por eso aquella noche fue un dolor
al ver cómo tus lágrimas rodaban
perdiendo la esperanza en este Amor.

No quise ser la espina de una rosa,
yo, que nunca me vi como una flor.
No quise ser cuneta, acequia, o zanja,
donde por mí volcara tu pasión.

¡Qué es lo que pude hacer!
¡Tal vez me equivoqué!
Como cuando decides un camino…

¡La vida es como es!
¡Cruel y sin cuartel!
Ella escribe por ti siempre un destino…

Y todo el sentimiento que brotaba
de aquellos ojos tristes, sin color,
hirieron en el fondo de mi alma,
como una daga hiere un corazón.

Silencio se escuchaba aquella noche.
Tus lágrimas ahogaban cualquier voz.
Silencio que, cual losa, me pesaba,
hundiendo poco a poco mi razón.

¡A oscuras me encontré!
¡Sin luz el callejón!
El río a veces tiene remolinos…

¡No siempre aciertas bien!
¡La niebla me perdió!
De noche y sin farol no vi el camino…

Hubiera dado, niña, cualquier cosa
por ver tus ojos mirando, cual sol,
al azul de los míos, como a un cielo,
pero la cruel tormenta lo impidió.

Aun recuerdo la noche, y tu silencio.
Tus lágrimas amargas, tu aflicción.
El ruido de tus pasos alejarse.
Las dudas anidando en mi interior.

¡No vi salir el sol!
¡Sin luz mi corazón!
Se fueron a tu lado caminando…

¡Aprendes la lección!
¡No hay sabia decisión!
Con rabia y con dolor recuerdo el llanto…

©2018  J.I. Salmerón

Llueve en tu corazón

Ya sé que llueve y se moja
el corazón que tú guardas.
Ya sé que se empapa el alma
que llevas en tu interior.

Que las lágrimas descienden
sobre tu cara en cascada.
Que tus ojos, tristes, nadan
para escapar del dolor.

Pero la vida es así,
un río cuya corriente
te arrastra a ese mar de dudas
donde te crees ahogar.

Un huracán que te empuja
como a hoja seca de un árbol.
Tu voluntad va quebrando
llevada a cualquier lugar.

Tan solo déjalo estar.
Espera a que el cielo ceda.
Que salga el sol cuando quiera
y que caliente tu adiós.

Espera y verás de pronto
cómo la lluvia ha pasado,
muriendo el cielo nublado,
volviendo a brillar el sol.

Ya sé que se clava y duele
la ausencia que hay en tus ojos.
Ya sé que es cosas de locos
poder vivir sin Amor.

Que el vacío que se siente
no se llenará con nada.
Que hoy la luna no se para
dando a tu noche color.

Ya sé… que a veces a mí me duele.
Ya sé… lo que es vivir sin Amor.
Ya sé cuando llueve tanto
y el corazón va nadando
mojado en llanto y dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

La nube gris

Apenas dieron las doce.
La nube gris, el cielo nubló.
Campana sobre campana.
Y al sur de aquí, su viento sopló.

Con su viento, su alma.
Tanto volar, cansó el corazón.
Despacio, todo con calma.
El tiempo, al fin, corrió a su favor.

Y desde arriba divisa
al sol encima de ella.
Su panza, gris de ceniza.
Cual Oso está en su caverna.

Abajo, verde pradera,
espera verla llorar.
Y a ella le entra flojera,
y empieza fuerte a mojar.

Descansa sobre el silencio.
El aire va, arrastrando sus besos.
Ya flota sobre sus sueños.
La nube gris, va abrazando los cielos.

Su paso, a veces sereno.
Contando va, cada grano de tiempo.
A veces, rayo y su trueno.
Y en un soplar, solo ves su recuerdo.

Rasgando en esa veleta
su cuerpo, que es primavera.
El agua llena la vida.
Y el río espera que llueva.

Apenas dieron las doce.
La nube gris, va mojando en su pena…

©2018  J.I. Salmerón

El callejón

Siempre la luz al fondo y a lo lejos.
A la salida de otro callejón,
donde las nubes vagan por el cielo,
bailando al son del viento y su canción.

La gente se dibuja en la penumbra.
A contraluz intuyo un corazón
que a ritmo de las nubes y del aire,
palpita cual murmullo de oración.

El suyo, un respirar atropellado.
Un tono que no tuvo diapasón.
Sonando claramente no afinado
por culpa de un Amor que se marchó.

¡Aquí no importa el tiempo,
estamos protegidos.
La luz no llega a ver nuestro dolor!

¡La sombra, en la penumbra,
te vuelve inadvertido.
Aquí eres uno más entre un millón…!

Pero ese corazón cambió su rumbo
y un día hacia la luz se dirigió.
Supuso que el Amor sería suyo
luchando contra el viento y bajo el sol.

Veloz cruzó aquel pozo de tinieblas.
De luz quiso vestir su corazón.
De dos en dos bajó las escaleras
que daban a la plaza del color.

Y allí, con el valor de un gran guerrero,
al viento y a la luz desafió.
No tuvo en cuenta que al sol, una sombra,
solo vive por un segundo o dos.

¡Como una flor sin agua,
un corazón ha muerto.
No supo resistir tanta emoción!

¡Buscando nuevamente
aquel Amor perdido,
la luz, a aquella sombra, dijo adiós…!

Siempre la luz al fondo y a lo lejos,
a la espera de sombras con dolor.
Las que entre callejones soñolientos
esperan a que vuelva un viejo Amor…

© 2018  J.I. Salmerón

La primavera se atrasa

220

Hoy, vuelta el frío al arroyo.
La blanca escarcha, temprana.
Tan blanca como el sombrero
que cubre el pelo de canas.

Hoy, vuelta a lágrima helada.
La niebla viste mi alma.
Apenas hoy me calienta
el sol que roza mi cara.

¡Ya vuelve el frío y se congela el alma!
Tirita el cielo en el alba…
Abriga tu corazón,
viste tus besos de suave esperanza.

Hoy, sopla el viento en barbecho.
Los campos lloran de rabia.
Los nidos cuelgan vacíos,
la sombra, pálida, ataca.

Hoy, sale pronto la noche.
El día apenas avanza.
La oscuridad viste luto
al penar que hay en el alma.

¡Sigue el invierno levantando armas!
No hay tregua que a él le valga…
Y el corazón va desnudo,
sintiendo lejos aún la esperanza.

Hoy, vuelta el frío al camino.
La primavera se atrasa…

© 2018  J.I. Salmerón

A tu vuelta

Siempre habrá un beso de Amor
aguardando tras tu puerta.
Siempre un abrazo en alerta
para alejar tu temor.

Una mirada habrá siempre
que a tu regreso te busque.
Sentimientos que te gusten
pellizcando el corazón.

Todo te estará esperando
como lo hacía hace tiempo.
De nuevo soplará el viento
que te hacía navegar…

Cuando vuelvas habrá un mar
que te acune con sus olas.
Habrá una playa que, a solas,
te hará en su arena soñar.

Te esperará la pasión
que tanto echabas de menos.
Las manos entre tu pelo
que te invitaban a amar.

La sombra, que era la reina
de cada rincón del alma,
se rendirá enamorada
de cada rayo de sol…

En tu retorno estará
cada renglón que has amado.
Cada letra que, el pasado,
como un ladrón te escondió.

Y volverán a juntarse
las rimas que, en poesías,
aquellas tardes leías
suspirando de emoción.

© 2018  J.I. Salmerón

Te invito

Te invito a que bailemos esta noche.
A eso de las doce estaría bien.
Hora mágica que se balancea
entre el pronto mañana y el ayer.

Te invito a pasear por la ribera,
bajo la sombra móvil de los chopos.
Aquellos que ocultaban nuestros besos
entre sus hojas verdes y sus troncos.

Te invito a compartir todos tus sueños,
aunque intuyas que muchos no se cumplan.
Que lo mismo esa estrella inalcanzable,
cuando menos lo pienses, será tuya.

Te quiero yo invitar a despeinarte
cuando en mi moto te subas un día
y sientas como el viento va meciendo
tu cuerpo, y a tu cara la acaricia.

Yo no reparo en gastos y te invito,
aunque para ello empeñe todo el alma.
Te invito a apretarte entre mis brazos
hasta que el corazón rebose calma.

Te invito a que me mires, en silencio.
Te invito a que navegues en mis ojos.
Te invito a que se pierda tu firmeza
y entregues cuerpo y alma poco a poco.

Entonces, voy poniendo melodía.
Aquella que dijimos de bailar
y, por las circunstancias de la vida,
tan solo pudimos tararear.

Recuerda entonces, niña, que te invito,
te invito a que bailemos otra vez.
Pero esta noche los cuerpos pegados,
nada de imaginarnos piel con piel.

Me parece un gran acierto esta idea,
y da lo mismo quién invite a quién.
Lo que quiero es que esta noche bailemos
¿Y a ti, di, te parecería bien…?

© 2017  J.I. Salmerón

Otro otoño

Tiene color caramelo la tarde.
Tiene esa luz que te invita al paseo.
Tiene ese sol que en poniente nunca arde
pero que da calorcito de besos.

Tiene ese viento que calma el ardor
cuando nos quema por dentro el deseo.
Tiene igual ritmo que tu corazón
viendo a la lluvia mojando el recuerdo.

Otoño guarda en sus manos colores
pintando con brocha plácidos sueños.
Los ocres dormitan sobre cada hoja
que, lenta del árbol, vuela hasta el suelo.

Púrpuras, rojos, y los amarillos,
visten de gala colores intensos.
Y por las tardes el frío amenaza
calando en abrazo todos los huesos.

Llegando la calma a las arboledas
que al borde del río siempre descansan,
guardando su margen son centinelas
y en días de niebla esconden sus ramas.

Otro otoño más que nos acompaña
Inundando de versos con su aroma,
como grita humo la hoguera de leña
calentando el alma si el miedo asoma.

Otro otoño que rompe su silencio
esperando a que cruce aquel verano
por delante de todos los momentos
de la vida de los que lo observamos.

Tiene color amapola la tarde
cuando en las nubes se ve su reflejo.
Tiene una lágrima cada mañana.
Tiene un azul transparente su cielo.

Tiene hoy apresada el otoño mi alma.
Tiene el otoño mi corazón preso.
Tiene mi Amor entregado por siempre,
siempre en otoño, esperando invierno…

© 2017  J.I. Salmerón

Amantes eternos

“Te echaba tanto de menos…”
Decía el pie de tu nota.
“Mi corazón se alborota
y el tiempo corre por vernos…”

“Somos amantes eternos.
Tú cristal y yo esa gota
que sobre tu alma flota
mojada de besos tiernos.”

La distancia no es olvido
viviendo en el corazón,
junto al recuerdo sentido.

Y no encuentro otra razón
de que este Amor escondido
siga pidiendo perdón.

©2017  J.I. Salmerón

 

Versos nuevos

Ya llego con versos nuevos.
Son frescos, de temporada.
Son brotes tiernos de beso
que fui plantando en el alma.

Ya están aquí los recuerdos
de sol, arena, y de playa.
Y esas estrellas que enciendo
cuando la noche me abraza.

¡Respira y escucha el canto…!
Más despacio… con más calma…
Déjate amar por el tiempo
que envuelve la tarde en magia.

Trigo dorado en la palma
camino de la vereda.
Cigüeñas que son viajeras,
grandes de pico y de pierna.

Ya llego con nuevos sueños,
desvaríos, y quimeras.
Con cuentos de lobo hambriento
aullando a la luna llena.

¡Siéntate un rato y disfruta…!
Cierra los ojos y vuela.
Agarra fuerte un deseo
y no sueltes aunque duela.

Rimas que son como flores
que nacen si tú las riegas.
Yo llego con las semillas,
tú abona hasta que florezcan.

©2017  J.I. Salmerón

Tantas lunas

 

Tantas lunas que te observan
y yo no puedo mirarte.
Y mis abrazos, desnudos,
que no podrán abrazarte.

Tantas noches viendo estrellas
que van marcando camino
y que al verlas me recuerdan
tus ojos frente a los míos.

Ya cae la noche llena de frío.
Ya va cubriendo la pena,
como lluvia sobre el río,
como escarcha sobre hierba…

Tantos lugares que existen
y no coincido contigo.
Cuando te vas dejas huellas
que se clavan en mi olvido.

Tantos besos encerrados
aguardando libertad
para fundirse en tus labios
como la arena en el mar.

Ya está la luna sobre lo alto.
Ya se calienta mi alma
cuando imagina que roza
tu cuerpo sobre mi almohada…

©2017  J.I. Salmerón

Sobre las sombras

 

Sobre las sombras
crecen los puentes,
y en cada extremo la orilla
del río que los sostienen.

De piedras todas
tan abrazadas,
como si fueran amigas
por el tiempo separadas.

Crece en la sombra,
junto a ese puente,
junto a ese río de agua,
palos llenos de hojas verdes.

Los que contienen
bajo sus ramas
toda la sombra que adorna
cada paseo que daba.

Y bajo el puente
se resguardaba
el banco donde aquel día
vi a una princesa sentada.

¡Era de luz su sonrisa,
y de luna su mirada!
Era, seguro, otro sueño
que el río me regalaba.

En esas tardes
donde uno cree
que no es verdad lo que pasa,
que lo imagina su mente.

…Sobre el recuerdo
la risa crece,
y el sentimiento que abraza
al alma cuando anochece…

©2017  J.I. Salmerón

Te llevo

 

Llevo guardado el destello
del beso de tus labios
en mi bolsillo derecho.

Y en el izquierdo las noches
donde abrazándome fuerte
tu voz decía “te quiero…”

Cuando estoy solo
me palpo el bolsillo,
da igual izquierdo o derecho.

Y saco el puño cerrado
para que aquellos recuerdos
no escapen entre mis dedos.

¿Dónde ha quedado
todo ese Amor que hoy nos debemos…?
¿Dónde enterraron tus labios
aquella noche todos mis besos…?

Y tu boca callaba por miedo.
Aunque viendo tus ojos,
sigo escuchando de lejos
cómo pronuncian “te quiero…”

Y tu boca vacía de besos.
Aunque viendo tus labios
cómo entreabiertos los llaman,
sé que los echas de menos.

Llevo guardado en el alma
todas las hojas ya secas
que se llevaban los vientos.

Llenan rincones vacíos
que antes llenaban tus manos
acariciando recuerdos.

Al fin y al cabo te llevo.
Siempre a mi lado te llevo.
Siempre el recuerdo va lleno.

Siempre que palpo un bolsillo
no sé de donde apareces,
pero conmigo te llevo.

¡Y yo te llevo…!
¡Y yo contento…!

©2017  J.I. Salmerón

Es curioso…

 

Es curioso…

A pesar de estar nublado,
de ser hoy un día triste y gris,
puedo sentir el roce del sol
siempre calentando,
siempre llenando mi soledad,
siempre a mi lado,
abrigándome de sombras,
siempre andando junto a mí…

Aunque el día esté cubierto
impidiéndole hacia mí abrirse paso,
aunque el sol se encuentre preso
y las nubes no le dejen asomar,
siempre oigo a lo lejos su llamada,
su voz incansable alentando,
gritando en voz alta mi nombre,
siempre hablando junto a mí…

Es por eso que en la noche,
cuando mi mente descansa,
es cuando más echo en falta
a los rayos de ese sol.
Cuando el frío cala hondo
y se atraviesa en mi alma,
cuando casi no distingo
que palpita el corazón…

Hay veces que su recuerdo
da cobijo a mis pesares,
en que quiero que de pronto
sea un nuevo amanecer.
Para poder disfrutar
en mi cuerpo de sus rayos
que calientan y mitigan
las noches en que no ves…

Es curioso…

Cómo me recuerda este sol
que tanto añoro,
que tanto echo de menos
en tiempos de soledad,
al Amor que tuve un día
apretado entre mis brazos
y sin darme apenas cuenta
se terminó por marchar…

©2017  J.I. Salmerón

Vivir de añoranza

 

Era lágrima su rostro
mojando de pena amarga
los recuerdos que acudían
ahogando su corazón.

Sin duda que era la ausencia
la que pasaba factura,
la que dejaba las marcas
profundas por la emoción.

¡Tanto silencio atronaba la sala.
No había sol que el espacio llenara…!

Era de llanto su vida
dándola ya por perdida
acurrucando su alma
al más lejano rincón.

Era tan larga la cuesta,
tan pronunciada y funesta,
que no sentía las ganas
de luchar contra el dolor.

¡Cada palabra escondía su habla.
Solo un suspiro de adiós se escuchaba…!

Un río por su mejilla.
De nuevo el sol se apagaba;
hoy tan oscura su alma
y la mañana tan fría…

La pena marcó distancia.
Hoy era suyo el momento
dejándonos sin aliento
tan lejos de la esperanza…

¡Hoy el instante requiere templanza.
Solo nos queda vivir de añoranza…!

©2017  J.I. Salmerón

Al calor del fuego

Juan I. Salmerón

 

He encendido la chimenea,
que el calor del fuego reconforta y calienta el alma.
Me he quedado solo, ya todo en silencio,
viendo cómo se consumían los últimos troncos
que quedaban quemándose,
como se queman nuestras vidas,
lentas, sin remedio.

Y allí, en silencio,
absorta la mirada en el fuego de la leña
que languidece como esta noche,
de nuevo, sin querer, sin saber cómo,
sin hacer intención de ello,
me he vuelto a acordar de ti,
has vuelto a acurrucarte junto al fuego de mis besos.

El crepitar de estos troncos me ha traído
el recuerdo del Amor que, como el fuego,
un día encendimos sin pensar que fuera extinto.
Que a pesar de tanta llama como tuvo,
a pesar de aquel calor que juntos dimos.
terminara por morir en nuestros cuerpos
convirtiendo nuestra llama en gris ceniza.

Hoy veo nuestro Amor entre las llamas
de este fuego consumirse sin remedio,
apagarse poco a poco moribundo,
convirtiendo llama y fuego en frío hielo.
Como veo que se extingue poco a poco
esta noche que a lo lejos ya clarea,
y estos leños que se mueren lentamente
en los brazos de este fuego…

© 2017  J.I. Salmerón

No me enamoró tu cuerpo

Juan I. Salmerón

 

Siento tener que decirte
que no me enamoró tu cuerpo
a pesar de que tus curvas
marearan mi cerebro.

No me sentía atraído
viendo desnuda tu piel
con esa escultural figura
de sirena medio pez.

No me gustaba tu pecho
ni tus caderas de vértigo,
ni tus piernas torneadas
sujetando el monumento.

Eso es tan solo otro cuerpo
como tantos que pasean.
Carne, sin más sentimiento,
que ha de convertirse en vieja.

No me enamoró tu cuerpo…

Yo me enamoré de ti
un poquito más adentro.
Me gustó tu corazón
que descansabas al sol
y era todo sentimiento.

Me enamoré de tu alma,
esa que sueltas al viento
para que encuentre volando
un nido donde hacer canto
a otro alma que sueñe intenso.

No me enamoró tu cuerpo…

Tu mirada me hizo preso.
Tus ojos me enamoraron.
Las palabras de tu boca
que cada tarde entre sombras
se me abrazaban hablando.

Me enamoró lo sensible
que eras sintiendo caricias
cuando mis dedos perdidos
entre tanto cuerpo frío
se encontraron con tu vida.

No me enamoró tu cuerpo…

Me enamoró tu sonrisa
tan alegre como el sol
que me decía riendo
bésame otra vez de nuevo,
bésame más, por favor…

…Siento tener que decirte
que tu cuerpo no logró
que en mí naciera el Amor,
que yo soy más de sentirte.

Sentir el alma y el son
que rigen tu corazón,
sentir que sientes igual,
sentir que sientes lo mismo…

© 2017  J.I. Salmerón

Una gota

Juan I. Salmerón

 

Se fundió entre las gotas de lluvia
que del cielo plomizo y ceniza
aquel día cubierto de penas
sobre tierra mojada se hundían.

Si mirabas de lejos
era una gota más
que iba mojando el suelo
convertido en cristal.

Pero esa gota era hoy bien distinta,
era gota de sabor amargo
macerada con sal de la vida,
con la pena que da el desencanto.

Una gota que al ser transparente
no guardaba secreto ninguno,
hasta el alma esa gota enseñaba
lacerada en recuerdo profundo.

Unos momentos antes
no mojaba esa gota
pues sus ojos brillaban
como luna en el mar.

Pero la despedida
del Amor de sus sueños
hizo que aquella gota
fuera lágrima y sal.

Y la lágrima que de sus ojos
se agarraba con fuerza en su huida
con las gotas de lluvia del cielo
se quería esconder.

No quería que viera la vida
cómo moja de pena su gota,
cómo amarga su sal esa herida
del Amor que se fue.

© 2017  J.I. Salmerón

Ahora que no nos vemos

Juan I. Salmerón

 

Ahora que no nos vemos,
ahora que tus ojos no miran mi corazón.
Ahora que estamos lejos,
ahora siento profundo el dolor.

Si tuviera la oportunidad,
si tu mano cogiera mi mano.
Si tu boca preguntara dónde está,
tal vez lo seguiría intentando.

No quedó tiempo para vernos.
No quedó risa en la cara dibujada.
No quedó Amor de un nuevo intento,
solo lágrimas y un triste adiós en las palabras.

Nunca entendimos por qué.
Nunca fuimos al final lo suficiente.
Siempre averiguando dónde fue
aquel barco de papel de nuestra fuente.

Tatuada está la piel de los recuerdos,
marcada siempre de besos mi cara,
unos surcos tan profundos que no puedo
borrar tus labios de carmín de mis entrañas.

Ya sabrás el lugar donde te digo,
ya conoces esas flores deshojadas
a quién tantas madrugadas preguntamos
si no estarían de verdad equivocadas.

Ahora que ya está oscuro.
Ahora que tañen las campanas moribundas de mi alma.
Ahora que siento el frío,
ahora creo recordar cuánto te amaba.

© 2017  J.I. Salmerón

Te escribo

Juan I. Salmerón

 

El papel está en blanco.
Y mi mente, vacía hace poco,
vuela ahora a lo lejos,
ahora te está pensando.

Y recuerda el momento
de la sombra a tu paso.
Y recuerda el regalo
de tu beso a mi lado.

Y de nuevo te escribo.
Y mi alma alza el vuelo
como cometa blanca
de papel de los sueños.

A tus ojos ya llego.
Es el viento el que suave
va arrastrando palabras
que te mando en el aire.

Y de nuevo mi mente
queda muda un momento.
Y de nuevo te pienso.
Y de nuevo alzo el vuelo.

Otra vez por el aire
busco tus ojos negros.
Los que saben leerme,
donde anidan mis versos.

Te escribo, y mi corazón,
que ha surcado los vientos,
que ha volado a tu encuentro,
ahora yace cansado.

Y descansa tumbado
sobre cada renglón
donde lee tu nombre.

El que siempre he pensado,
el que yo he pronunciado,
ese que él solo sabe.

© 2016  J.I. Salmerón

La noche

Juan I. Salmerón

 

Me gusta vivir la noche,
su oscuridad en silencio.
Me gusta buscar estrellas
escondidas en su cielo.

Adivinar el contorno
de la gente que pasea
como si fueran borrones
dibujados de acuarela.

Disfruto sintiendo el fresco
del viento sobre mi cara
apropiándose el calor
que en mis mejillas quedaba.

De la luz de las farolas
que como sol de luciérnagas
levitan todas en fila
al borde de la vereda.

Me gusta ese lado oscuro
que de la vida vivimos
donde la imaginación
es la guía en los caminos.

Todo es intenso y secreto,
todo detrás de un gran velo
donde los besos se esconden
y se disfruta con ellos.

Me gusta tanto la noche
que por el día hay momentos
donde cerrando los ojos
la noche siento por dentro.

Si la rodean tinieblas
se escucha mejor el alma.
Cuando la luz desvanece
el sentimiento se palpa.

Por eso me gusta tanto
la noche como morada,
por ser donde fabricamos
los sueños bajo la almohada.

© 2016  J.I. Salmerón

Sin ti… Sin mí…

Juan I. Salmerón

 

¡Sin ti se hará finito
el firmamento!
¡Sin mí estarás perdida
entre recuerdos!

¡Sin ti mi corazón
ya se habrá muerto!
¡Sin mí tu corazón
será un desierto!

…Un día olvidarás
esas palabras
que fueron corazón
de tantos versos

donde pinté de verde
la esperanza
de aquel jardín en que
encontré tus besos.

Las huellas que tu risa
me dejaron
marcada cicatriz
sobre mi alma

serán nidos vacíos
de asustados
gorriones que volaron
con el alba.

¡Sin ti será la noche
el argumento!
¡Sin mí no habrá más lunas
en tus cuentos!

¡Sin ti mi Amor se enredará
de viento!
¡Sin mí tu Amor se volverá
tormento.

© 2016  J.I. Salmerón

Te daría

Juan I. Salmerón

 

Si yo pudiera darte de regalo
el beso que tu boca se merece
tu corazón seguro que enmudece
y el pulso por tus venas desbocado.

Como la tarde que tu ayer recuerda
donde tu cuerpo temblaba en mis brazos
cuando mis besos bailando alocados
danzaban sin parar sobre tu boca.

Si yo pudiera también te daría
envueltos de regalo mis abrazos
para que entre los dos no hubiera paso
ni siquiera del aire que respiras.

Como la tarde en que los dos quisimos
que nuestros cuerpos solo fueran uno
tachando al respirar de inoportuno
por separar los pechos tan unidos.

Te obsequiaría con darte mi mano
y juntos pasear entre los charcos
flotando nuestro Amor como si un barco
nos alejara lejos de este otoño.

La paz cuando te pienso te daría,
mi voz si estoy en versos recitando,
mi risa cuando a ti te estoy mirando,
mi piel cuando la erizan tus caricias.

Pero yo siento que no es suficiente,
que no te ofrezco tanto como vales,
que no tendré moneda que te iguale
para poder pagar lo que mereces.

Por eso sigo siempre yo pensando
qué cosas más pudiera regalarte,
de qué manera puedo yo mimarte
para que no te vayas de mi lado.

Tan solo un alma tengo por fortuna,
tan solo un corazón enamorado,
si tú los quieres yo te los regalo
aunque vacía se quede mi vida…

© 2016  J.I. Salmerón

Si fuera lluvia

Juan I. Salmerón

 

Si fuera lluvia…
Mojaría tu pelo,
y tu voz,
y tu cara.

Calmaría el calor
que siente tu ser
cuando vuela el Amor
y de nuevo se marcha.

Si fuera lluvia…
abrazarían mis gotas
todo tu cuerpo,
toda tu alma.

Resbalaría, despacio,
desde tus ojos
llenos de toda esa luz
hasta besar a tus labios.

¡Y sería la gota
que colme tu vaso.
Agua fresca que bebes
con sed en verano!

¡Alimento mojado
que piden tus hojas.
De la lluvia que cae
la mejor de sus gotas!

Si fuera lluvia…
Dejaría en un charco
húmedos besos
para atraparlos.

Hasta que evaporaran
te estarían mirando.
Hasta que tu mejilla
quisiera llevarlos.

Si fuera lluvia…
Mojaría tu vida
como leve susurro,
como suave caricia.

Seguiría lloviendo
hasta que el aguacero
empapara tu cuerpo,
te calara por dentro.

¡Y de nuevo sería
de mi ser el consuelo
el volver a llover
de la nube del cielo!

© 2016  J.I. Salmerón

Don Juan

Juan I. Salmerón

 

Hoy me paro aquí un momento
y escribo con toda el alma
a quien se erige mi dama
y es mi central argumento.

Aquí le cuento, señora,
cómo este Amor que me oprime
y hasta el respirar me impide,
por su ausencia siempre llora.

No puedo, mi doña Inés,
pasar más tiempo sin veros,
sin mirar los dos luceros
que por ojos vos tenéis.

Que mi vida es un no ser
y a cada paso que intento
no encuentro sino tormento
por no abrazar vuestra piel.

Dicen que yo no os merezco
por pendenciero y rufián,
por seductor y galán,
por mujeriego embustero.

Pero esta vez de verdad
defiendo a capa y espada
todo el Amor que mi amada
guarda para este Don Juan.

Sé que en mi vida he pecado
pero hoy os pido clemencia
para indultar mi conciencia
y poder ser vuestro amado.

Decidme pues, Doña Inés,
si este Don Juan de rodillas
que muere entre pesadillas
Puede soñar vuestro ser.

Decidme, Amor de mi vida,
si este corazón errante
puede ante vos hoy postrarse
para cerrar esta herida.

Hoy, Inés, Don Juan suplica
que en mis brazos os quedéis
y que en mis labios probéis
este Amor que se os explica.

Doña Inés, aquí os espera
un Don Juan de corazón
roto de tanto dolor
a que vuestro Amor le quiera…

© 2016  J.I. Salmerón

La valla de espino

Juan I. Salmerón

 

Vivíamos separados.
Tú en tu mundo,
yo en el mío,
Con esa valla de espino retorcido
que fue marcando
la distancia
que separaba
nuestro andar en el camino.

No dimos salto tan alto.
No había hueco,
o no vimos
por donde poder conectar
mi alma viajera
a tu corazón callado.
El que yo quise
fuera siempre mi destino.

Palos y alambre…
Silencio y espinos…
No conectaba la puerta
de tu mirada al otro lado,
tu paseo a mi sendero.
Tu voz nunca dijo ven.
Tu Amor siempre
fue tan frío…

la valla de espino
se clava en mi recuerdo.
No supe como saltar
sin tropezarme de nuevo.
No supe como tumbar
ese dolor por no vernos.
La valla de espino
sigue marcando
los dos caminos…

© 2016  J.I. Salmerón

Mi mano sobre tu piel

Juan I. Salmerón

 

Mi mano sobre tu piel
como mapa del tesoro.
Mis dedos buscando en él
la cruz que esconde su oro.

Y todas tus curvas
montañas de arena de los desiertos.
Tocando se ondulan
abriendo el camino por donde vengo.

Y tu boca ese pozo
al que llego sediento.
Y tus besos oasis
donde beben mis besos.

Mientras cuento tus lunas
a tu espalda se anuda toda mi alma.
Cada vez que respiras
una brisa me envuelve poniendo alas.

Con mi abrazo el asedio
ya ha comenzado
y escalando tus ojos
vuelvo al asalto.

Empezamos la guerra,
y después del atrueno de las espadas,
concedimos la tregua
hasta que el despertar se volvió mañana.

La piel se fundió en la piel
al tocar todo tu cuerpo.
Mi mano sobre tu ser
dio descanso a este guerrero.

Otra noche quisiera tocar ese mapa.
A la sombra del día.
Con la luz apagada.
Con mi mano en tu piel.
Con tu cuerpo en mi alma…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy cierro los ojos

Juan I. Salmerón

Hoy cierro los ojos
y noto tu mano cogiendo mi mano.
Hoy guardo silencio
y escucho tus labios diciendo “te amo…”

Y el perfume que lleva tu Amor,
cuando pasa a mi lado,
va impregnando el paseo al ayer
mientras voy recordando.

Que no hay lágrima que en su dolor,
cuando moja mi alma,
no me deje arañada la voz
y secuestre mi habla.

Hoy miro a lo lejos
y te veo volver de nuevo a mis brazos.
Hoy siento aquel beso
que tu boca pintó de rojo en mis labios.

Y el camino que fuera de dos,
el que juntos andamos,
en desierto cubierto de adiós
se quedó abandonado.

Ni la luna se quiso vestir
con su blanca mantilla,
ni hubo estrellas colgadas de luz
que sirvieran de guía.

Hoy cierro los ojos
y siento mi vida que se va apagando.
Hoy solo el silencio
ocupa la ausencia que voy recordando.

© 2016  J.I. Salmerón

La vida sigue rodando

Juan I. Salmerón

La vida sigue rodando
y la memoria, con ella,
se pierde en el horizonte
donde solo está el ayer.

Pero tu recuerdo crece
pensando que los abrazos
y los besos que nos dimos
son parte de nuestro ser.

Esos labios…
De rojo caricia pidiéndome un beso.
Esos ojos…
Que escondían mirada, pasión y deseo.
Esa mujer…
Que esperaba el abrazo apretando mi cuerpo.
Esa imagen de Amor…
Labios y ojos cautivos de un tiempo
que yo siempre sueño.

La vida para y me quiebra
un deseo, y se marcha
el Amor sobre un río
de besos revuelto.

Y el verano de luna
en la noche, que fresca
de viento entre chopos
a los ojos miraba,

se esfumó para siempre,
no pude abrazarla otra vez
aunque hubiera querido querer,
se marchó de mi alma.

…La vida sigue rodando
y el corazón tras de ella,
aunque ya no sienta nada…

© 2016  J.I. Salmerón

Ser viento

Juan I. Salmerón

Hay un viento que lleva
a tus brazos recuerdos.
Hay un viento que calma
con su voz tus deseos.

Hay un viento en la tarde
excitado que empuja,
que penetra ondulando
a través de tu blusa.

Que recorre tus formas,
que te besa en silencio,
que susurra “eres mía…”
abrazando tu cuerpo.

Ese viento soy yo
que te lleva aire nuevo
y te abraza mi brisa
que fresca te envuelve.

Y seré tu respiro
cuando el aire te falte,
cuando quieras volar
y en mis brazos te lleve.

Eres tú ese planeta
donde gira mi viento.
Y en la torre, veleta
donde paro por verte.

Y me atrapa tu alma,
y mi soplo, un momento,
se adormece liado
a tus labios y cuello.

Y de nuevo con fuerza
con mis aires despierto,
y te escapas conmigo
entre nubes y cielo.

Y mi brisa te tumba,
y mi voz, solo beso,
y mis brazos el aire
enredando tu pelo.

…La otra noche aquel aire
murmuró desde lejos:
“Deja ya de soñar,
no serás nunca viento…”

Pero yo respondí:
“Si tú hubieras soplado
como yo hice aquel día
atrapando su cuerpo,

tú también morirías,
como yo estoy dispuesto,
por volver otra vez
por un día a ser viento…”

© 2016  J.I. Salmerón

Tu recuerdo

063

…Como una nube blanca
en cielo de tormenta.
Como vivos colores
de flor en el invierno.
Como sombra en verano
donde el descanso empieza.

Así es en mí la ilusión
cuando tú no estás conmigo.
Así mis días de espera
hasta que venza el olvido.

…Como poner descalzos
los pies sobre la hierba.
Como el suspiro viaja
de tu boca a mi oído.
Como la dulce espera
si tus pasos se acercan.

Así es en mí tu recuerdo,
como esas gotas de Amor
que dejaste al despedirte
en ese abrazo de adiós.

…La noche se volvió oscura y tensa,
no hay luz en el cajón de los recuerdos.
La mano en la penumbra busca inquieta
tu pecho en su latir de otros momentos…

Como el súbito paso de una estrella
buscando en lo fugaz de su destino,
así mi corazón busca tu estela
hasta que en mi interior no haya latidos…

…Como una gran cascada
lanzada por el río.
Como el lobo le llora
aullándole a su luna.
Como de un huracán
su centro en remolino.

Así de inquieta mi alma
errante por el mundo
hasta que dé contigo…

© 2016  J.I. Salmerón

El fin del invierno

185

Ya no me acordaba
de ese sol sobre mi cuerpo.
No sabía distinguir
si era tarde o era noche
en este lánguido invierno.

Todos los pasos que di,
todos los árboles secos.
Todo oscuro, a descubrir.
Todo luces de farola
a lo largo del sendero…

El cuerpo se quedó preso,
dormitando entre el abrigo
y las ascuas del brasero.
La mirada siempre ausente
en brazos de algún recuerdo.

Ya no me acordaba
del andar sobre tu pelo.
Si tu blusa, sus botones,
me miraban con deseo
al posar mi mano en ellos.

No podía recordar
si eran muy altos tus besos
y tenía que empinarme
para tus labios rozarte
y llenarnos de deseo.

Y es que es tan largo el invierno
que por eso no me acuerdo
si quedamos para vernos
o fuera un guiño de estrella
la que me llamó de lejos.

Si tu falda, a la carrera,
levanta largo vuelo.
Si tu mano la tomaba
alternada entre mis dedos
o era otro efímero sueño…

Por eso esta primavera
se hace titán mi recuerdo,
y vuelve la luz del día,
y vuelvo a sentir tus manos,
y llego de pie a tus besos.

Y recuerdo que quedamos
en que debíamos vernos.
Porque tu blusa y mis ojos,
sus botones y mi alma,
se añoraban con deseo.

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy tengo frío en el alma

Juan I. Salmerón

Hoy tengo frío en el alma
de tanto ir y venir
del sentimiento a tu casa
y que no te encuentre allí.

Hoy yo prefiero sentarme
en ese banco de enfrente
viendo a la gente pasar,
esperando hasta que llegues.

¡Que yo necesito verte,
que necesito bailar
al son que toque la vida
junto a tu boca de mar…!

Hoy no sé de qué escribir…
Que todo mi sentimiento
se mudó fuera de aquí
por lo que te echo de menos.

Ver las ventanas cerradas
que guardan tu corazón,
las mismas que antes me abrías
en esas noches de Amor.

¡Y la luna era la guía,
la cómplice necesaria
para marcarme el camino
desde el balcón a tu cama…!

…Casi te vi, hoy casi te vi.
Me asomé por mi ventana
y mirando lo pensé…
Hoy, casi, la pude ver…

Y no es que estuviera cerca
de tu casa, de tu cuerpo.
Tan solo fue esa emoción
al recordar que te veo…

Solo ante el frío de la tarde,
arrastrada por el viento mi ilusión,
hoy tengo helada mi alma
de tanto esperar tu Amor.

© 2016  J.I. Salmerón

La luchadora

Juan I. Salmerón

Contra los dragones luchas a diario
en esta batalla dura que es la vida.
Espada en lo alto, armado tu brazo,
la coraza prieta que el dolor impida.

Siempre son las sombras negras acechando,
siempre los temores de salir vencida.
Pero tu coraje avanza paso a paso
para demostrarnos que eres la heroína.

Eres la estratega de los días pares
y con los impares haces maravillas.
Ni Juana de Arco te llega a la altura,
ni Isabel I, reina de Castilla.

Tu paso ligero no frenan los montes.
No hay valles ni ríos que te pongan freno.
Cuenta la leyenda que eres una sombra
que con su presencia abarca milenios.

Te crees tan débil como hoja de invierno
que el viento arrastrara a su voluntad,
pero eres el árbol, tan grande y tan fuerte,
que ni un huracán de moverte es capaz.

Tú eres ese ejemplo que estudian los libros.
Eres alma, arrojo, corazón, deseo.
La envidia de tantos otros luchadores
que ven tu figura al mirarse al espejo.

Eres sol y brillo en días perfectos.
Esa lluvia fina que nos da la vida.
Eres esas tardes que se van de lejos.
La que arropa estrellas en las noches frías.

Sigue con tu lucha incansablemente,
que no habrá dragones ni sombras oscuras
que sean capaces de hacerte desgaste
para que no sigas siendo la heroína…

© 2016  J.I. Salmerón

De besos lleno la fuente

Juan I. Salmerón

De besos lleno la fuente
donde beban hoy tus sueños.
Abrazos cuelgo en las perchas
de los armarios del alma.

Y si te sientes con frío
y has perdido la esperanza,
cubre en mi abrazo tu cuerpo
y sacia tu sed de Amor
en los labios de mi agua.

Si esta noche pasa lenta,
si hoy desvelas tu secreto
a la luna cuando baje
a acurrucarse en tus sueños.

No te olvides de contarle
que soy feliz con tus besos
que entre tus brazos son dulces,
a pesar que la distancia
robe insistente el momento.

Como decirte esta noche
que yo he llenado mi sueño
de tanto que te imagino,
de lo que te echo de menos.

Que me rebosa el sentir
de la emoción de tu cuerpo
cuando en abrazo se funde
tu corazón en mi pecho
dejando tanto recuerdo.

¡Desbordas mi pensamiento
y se incendia mi deseo
de repartirnos los besos
que nos debemos a cientos…!

No dejes que se apodere
la nube que cubre el cielo
de la luna de tu Amor.
Si quieres seguir volando
en mi sueño yo te espero.

© 2016  J.I. Salmerón

Ahora que es tan invierno

Juan I. Salmerón

Ahora que es tan invierno
y en mi alma se cuela el frío.
Ahora que este silencio
va inundando el corazón.

Me encantaría llevarte,
aunque asomara tu risa,
dentro de mi bolsillo,
guardada en el pantalón.

Así, cuando me faltara
el roce de tu presencia,
cuando el recuerdo del beso
fuera tan frío como hoy,

con solo meter la mano
buscándote con mis dedos,
entre recuerdos añejos
encontraría tu Amor.

Y escogería tus labios,
aquellos que me nombraban
y bajo luna de plata
eran mi cuna al soñar.

O esos abrazos al alma
que envueltos de madrugada
comenzaban siendo río
y nos llenaban de mar.

Quisiera que te vinieras
escondida en mi camisa,
con mi botón atrapada,
tocándome el corazón.

Y si me cala la lluvia
o si la nieve me tapa
solo al sentirte tan cerca
mi tristeza se hace sol.

Por eso cuando es invierno
y mi alma llora de frío
muy dentro de mis bolsillos
llevo un poco de tu Amor…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy soy tango y voy muy lento

255

Hoy soy tango y voy muy lento.
Hoy mi baile es la emoción
que va arrastrando mis pasos
con este hondo penar.

Me atraviesa lado a lado
este sentir de recuerdo
y en un bailar tan profundo
me voy dejando llevar.

Hoy pasa mi vida lenta
como un adiós sin partida,
acunando en despedida
aquel Amor que no fue.

Y paro y templo el momento
con la cadencia del son
juntando pecho con pecho
y tu mejilla a mi piel.

Lisonjero fue tu abrazo,
bacana vida buscabas,
y yo el otario perfecto
tan fácil de chasquear.

No me vengas con milongas
que soy tango y voy tan suave
que la emoción no me cabe
y me oprime al respirar.

Que tus quilombos son tuyos
¡vaya un merengue tenés!
Que yo fui solo un querer
en brazos de una emoción.

Y llora mi alma en silencio
y mis lágrimas son teclas
que en su sonar me recuerdan
a un triste bandoneón.

…Hoy soy tango y voy a rastras
del peso del corazón…

© 2016  J.I. Salmerón

No quise decirte adiós

Juan I. Salmerón

No quise decirte adiós,
yo no podía.
Preferí solo hasta luego
por si tiempo después
yo tuviera la suerte
al doblar de una esquina
de encontrarme contigo
y volvernos a ver.

Por eso fue mejor callar y así otorgar,
que no fueran palabras.
Y así mi corazón, dispuesto en la emoción,
en el adiós llorara.

Quizás fuera el Amor
que yo por ti sentía,
la angustia de perderse
de nuevo el corazón,
lo que impidió decirte
por miedo a tu partida
que en mí tu larga ausencia
sería un gran dolor.

El alma me imploraba que no te fueras,
ni adiós ni despedida.
Por eso procuraba no mirarte,
o no habría salida.

Tal vez sin un adiós
el sueño viviría.
-Sin una despedida
tampoco habrá dolor-
Que no fui yo consciente
que el sueño moriría,
que dio igual hasta luego
que haberte dicho adiós…

© 2016  J.I Salmerón

Tu olvido

Juan I. Salmerón

Se enganchó mi alma
en el alambre de espino
de tu olvido.

Y la herida dolió,
que no hay muerte peor
que ignorar que nos quisimos.

Se desangró mi corazón
y gota a gota fue tu adiós
el que borrara mi pasado.

Y fue el silencio
el que extendiendo su querer
me fue abrazando hasta matarlo.

Todo de pronto se paró
y hasta la vida en su correr,
como cascada de ese río,

dejó de pronto de avanzar
para mecerse en mi recuerdo
como remanso en remolino.

Ya no supiste más de mí,
ya no imploré que me durmieras
entre los brazos de tus besos.

Por eso huyó mi sentimiento
en ese barco que fue abril,
para alejarse poco a poco de tu cuerpo.

Y navegar en el adiós
desde las playas de carmín
que yo en tu labio como ola emborroné

al despedirme aquella vez
con lágrimas llenas de Amor
que hoy tristemente en mi recuerdo son ayer.

Que tu olvidar fue mi morir
y tu partida un gran dolor
donde mi alma fue sufrir
entre los dientes de un adiós…

© 2015  J.I. Salmerón

No encontré palabras

Juan I. Salmerón

Como hoy no encontré palabras
solo te mando un abrazo,
y un beso, y un despertar,
y un corazón alocado…

Porque hoy solo fue tu nombre
en que encontré en las palabras
que tantas y tantas noches
mi alma, inquieta, buscaba.

Como hoy no encontré tus ojos,
ansiados por mi mirada,
me acerqué a tocar tu cara
entre mis sueños de almohada.

Pasearon por tu rostro,
de tu mejilla a tus labios,
y allí solo el suspirar
se escuchaba entre mis manos.

¡Que no encontraba palabras
que al fin pudieran contarlo
y solo un soplo de Amor
se escapaba de mis labios…!

Mientras pienso qué decirte
yo te sigo, Amor, mirando
y mi mente, aún sin letras,
tan solo piensa en besarnos.

Que si es Amor lo que buscas
no necesitas hablarlo,
solo caricias y besos,
solo miradas y abrazos.

Y si no puedo decirte,
porque no encuentro palabras,
tan solo déjate amar
hasta que  te atrape el alba.

…Como hoy no encontré palabras
solo será el sentimiento
el que en ausencia de voz
te contará lo que sueño.

© 2015  J.I. Salmerón

¡Te invito a otro baile…!

758

¡Te invito a otro baile…!

Otro de esos bailes que recordarás…
Que recordaremos en nuestras tardes,
cuando ya ancianos recordemos…

¡Tantos besos…!
¡Tantas lunas…!
¡Tantos tiempos…!
¡Abrazados en un sueño, en este sueño…!

Puede que te quedes atrapada
entre las lágrimas del tiempo,
que se ahoguen tus recuerdos…

Que te sientes a esperar
otro regreso del Amor que un día,
al ponerse el sol,
se quedó preso y de ti
tan lejos…

Puede derretirse tu intención,
y que tu voluntad no pueda soportar esto.
Y llores…

Y se batan tus alas
en un intento desesperado
de recobrar de nuevo el vuelo,
pero no puedas pasar del suelo…

Puede que recuerdes, o que olvides,
que todo puede ser dentro de un verso.
Pero baila, que bailando se podrá poner tu risa,
por momentos, en tu cara de Amor sincero,
aunque por dentro, tu alma, esté muriendo.

¡Baila conmigo, por favor…!
…Y baila lento…
Sintiéndonos la piel,
sintiéndonos los besos…

Aunque nos tiemblen nuestras piernas
por no aguantar, del alma, tanto peso…

…Te invito a otro baile…

A otro de esos bailes que recordarás,
que, juntos, recordaremos…

© 2015  J.I. Salmerón

Palabras

Juan I. Salmerón

Hay tantas veces
que las palabras no están…
Que se ocultan detrás
de los sentimientos
sin atreverse a salir,
a hablar…

Hay tantas veces
que no se encuentran
en ese lugar,
donde se guardan las palabras,
donde a cada regreso
las esperas encontrar…

Y no sabes qué hacer,
qué letras estarán dispuestas
a juntarse para expresar
lo que mi alma siente,
lo que mi alma sueña…

Hay tantas veces
que enmudece,
que no se la oye ni respirar,
que asusta.
Que parece que ya no está
y tengo miedo a quedarme
sin alma para siempre…

…Y es que hay veces
que simplemente
no lo puedo explicar,
porque no encuentro
las palabras adecuadas
donde a mi vuelta
yo las esperaba encontrar…

© 2015  J.I. Salmerón

Tu pecho derecho, luna

Juan I. Salmerón

Tu pecho derecho, luna.
El izquierdo blanco monte.
El valle que en medio cruza,
un jardín para mi noche.

Cuerdas de arpa son tus dedos,
música tus manos tienen
cuando acarician en mi alma
al rozarme sus canciones.

Y tus brazos son las ramas
donde mis sueños se enredan
haciendo de mi sentir
noches de amor placenteras.

Tus piernas, suaves cadenas,
de mi Amor son carceleras
apresando voluntades
hasta cumplir mi condena.

Pero si puedo elegir,
yo me quedo con tu río
donde mi boca se baña
cuando a tu beso me tiro.

Donde tus labios son barca
que impiden mi zozobrar
siendo tu boca la isla
de este Robinson de mar.

A mí me gusta trepar
desde el ombligo a tus labios
haciendo escala en tu cuello
donde mis besos regalo.

Atravesando tu espalda
cual beduino el desierto
muriéndome de la sed
por no llegar a tus besos.

Así pasamos las horas,
desde la cama mirando
cómo de estrellas fugaces
el cielo se va llenando.

…Volviendo a mi despertar
me ha abandonado mi sueño
donde jugaba en tus brazos
la realidad de tu cuerpo…

tu pecho derecho, luna.
Y tu mirar, mi sendero…

© 2015  J.I. Salmerón

Tanto es el placer al verte

Juan I. Salmerón

Tanto es el placer al verte
que muda queda mi habla
y las palabras se esconden
por el rubor que les causas.

Solo a tus ojos atiendo,
solo un pensamiento habla,
el de quererte besar,
el de abrazarte con alma.

Y no sé cómo contengo
en mi interior esas ansias
al verte envuelta de Amor
tan cerca de mi mirada.

Tan cerca, labio con labio,
tan inminente besarlos.
Tan juntas, mano con mano,
sin ni siquiera rozarnos.

Mis recuerdos son las letras
que sustituyen palabras
al revivir los abrazos
que junto al río me dabas.

Al sentir tu cuerpo mío,
besándose alma con alma,
mientras tu espalda acaricio
y tu pecho palpitaba.

Desnudos sobran palabras,
solo habla el sentimiento.
Nos envuelve la canción
del latir de nuestros cuerpos…

Según te acercas a mí
más intenso lo recuerdo.
No sé si podré evitar
que mis labios sean fuego.

¡Que se apoderen, raptores,
de tu boca, de tus besos.
Que del talle te sujete
dejando en uno dos cuerpos!

Pero la razón se impone…
¡Filas firmes, mi sargento…!
Y el corazón desbocado
de nuevo vuelve a su encierro.

Y allí quedó mi placer,
en los ojos que te vieron.
Y mi habla sin palabras,
que solo soy sentimiento.

Pero me sigue gustando
verte llegar a lo lejos
a pesar de ser consciente
que mi Amor quedará dentro.

Por eso mi pasear
por la ribera del río,
para poder disfrutar
de tu mirar frente al mío.

Aunque reprima las ganas
que tengo de estar contigo.
Aunque me cueste llorar
cuando tú ya te hayas ido…

© 2015  J.I. Salmerón

He visto el mar en la ventana del alma

Juan I. Salmerón

He visto el mar en la ventana del alma
y un huracán que va empujando mi calma,
la suave luz de una  mañana temprana
que se coló en mi habitación.

Y aquel recuerdo en la penumbra, dormido,
hoy se llenó de ayer en mí, como un nido,
y alegremente en mi cabeza el sonido
me va alegrando el corazón.

Era el paseo de un Amor
que en la distancia se marchó
y hoy me acelera la pasión…

Bajé por la vereda fiel de tu nombre
que tantas veces desgastaron de noche
mis labios que te repetían a voces
como si fuera una oración…

Y aquella fiesta en la que fueron tus besos
los anfitriones locos de mis deseos,
los bailes que mi boca bailaba lento,
y hoy su recuerdo es emoción.

Era el deseo de volver
a ser de nuevo el corazón
que palpitara en tu interior…

Sentí rondar ayer tu mano en mi hombro
aunque solo tu voz sintieran mis ojos,
bastó el imaginar desnudo tu torso,
tu piel rozándose en mi piel.

Y así el festín nos puso sobre la mesa
esos manjares que hoy tus labios recuerdan,
esa pasión que hoy triste vuela en ausencia
hasta encontrar nuestro querer.

Fue mi silencio y tu dolor
el que de noche lo cerró
como las hojas de una flor…

Con tanto mar en mi interior mi alma se ahogó,
y la ventana de mi Amor de aire quebró,
la suave luz entre la noche se perdió,
como tus pasos en mi ayer
junto a tus besos y tu voz…

© 2015  J.I. Salmerón