Al borde de lo azul

©2019  J.I. Salmerón
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Viajar junto a mí

Siempre viaja delante,
junto a la ventanilla.
Siempre viste de blanco,
le contrasta su piel.

Siempre mirada ausente,
con sus sueños perdida.
Siempre mira a lo lejos
por si le vuelve a ver.

Pero en cada parada
que pasa por su vida,
no hay rastro que le diga
donde está su querer.

Y de nuevo sacando billete
para un nuevo viaje.
Y de nuevo un asiento vacío
que se encuentra otra vez.

Y de nuevo se hunde la risa
que habitaba en su cara.
Y la lágrima que hay encerrada,
se dispone a volar.

Su tesón no le deja
ver que luego hay un bosque.
Ella solo ve el árbol
que le impide mirar.

Es como ola de playa
que se enreda en la arena.
Sin darse cuenta apenas
que hay que volver al mar.

Si ella diera la vuelta…
¡Si mirara que yo siempre voy a su lado!
Si ella se diera cuenta…
Si pensara que yo puedo en su sueño estar.

Y de nuevo llegamos
al fin de parada.
Yo me bajo en silencio
y ella no me va a hablar.

Y de nuevo las ganas me traigo,
hoy tampoco le pude decir…
Que si ella quisiera,
hay un sitio que yo siempre guardo.
Hay un sitio vacío a mi lado
por si quiere viajar junto a mí…

©2018  J.I. Salmerón

 

Sombra de tus huellas

Yo fui sombra de los pozos de tus huellas.
Yo fui sombra de tu tarde.
Sombra de tu verde tallo.
Sombra soy de tu recuerdo…

Un grano más en la playa de tu vida.
Solo fui un grano más
a la sombra de tus pies,
entre tanto grano que te mira.

Siempre esperando a tu pie descalzo.
A que el roce de tu piel
contactara nuevamente
con la punta de mis manos hechas grano.

Siempre viendo que se alejan tus caderas,
que se mueven y cimbrean
como brotes de la hierba
que en la arena se abre paso.

Yo fui sombra porque el sol me fue marcando,
porque se hunden mis ideas,
y mis ganas de tenerte,
bajo el viento racheado.

Y fui sombra para ti,
por tocar tus pies descalzos.
Por oler, en tu perfume,
cuando tú me has olvidado.

Yo fui sombra debajo de tu nariz
cuando el sol está en lo alto.
Cuando el cuerpo, que te cubre por entera,
en la arena se ha tumbado.

Y es ahí cuando yo entonces aprovecho.
Y recorro con mi oscuro tu regazo.
Y mi sueño es que te beso,
si me cuelgo de tus labios.

Yo fui sombra de tus huellas,
no pude caer más bajo.
Pero fue la única forma que tenía
de tenerte a ti a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón

Cómo empuja el silencio al pasar

…Cómo sopla este viento.
Cómo empujan las olas del mar.
Cómo arrastra el silencio
tu recuerdo otra vez al pasar.

Cada tarde que intento
nuevamente olvidarte, y ya está,
vuelves tú con tus besos,
como ola, de nuevo a mojar.

Y no encuentro remedio,
o tal vez no lo quiera encontrar,
que me borre por dentro
tantos años intensos de amar.

…Cómo extraño tu risa,
cómo falta en mi oído tu voz.
Cómo duele este tiempo
que sin ti queda ausente de sol.

Cada paso en la arena
se hunde más mi agonía y dolor,
y se agrandan las grietas
de este pobre y débil corazón.

Vuelvo solo.
Cae la noche a mi alrededor.
Cuesta poco
tu recuerdo en la puesta de sol.

¡Si mañana hace viento.
Si las olas se salen del mar.
Si me abruma el silencio,
volveré por si acaso tú estás!

Y si no te recuerdo,
hace tanto que ya se marchó,
llámame tú de lejos,
llámame y volaré hacia tu Amor.

…Cómo duelen las olas
cuando tocan la playa y se van.
Cómo sopla tu ausencia.
Cómo empuja el silencio al pasar…

©2018  J.I. Salmerón

Sueño sin final

Sonó la última hora en el reloj.
¿O tal vez fuera la primera…?
Que de tanto mirarlo no sé bien,
que ya perdí otra vez la cuenta.

Que es como el beso que me das
cuando cierras así los ojos,
que tengo que pensar si es de verdad
o es otro de mis sueños locos.

Podrás creer que he vuelto a recordar,
entre hora y hora que he estado en la higuera,
a mi mano apoyándose en tu andar,
robándole el compás a tu cadera.

Del sol me iba ocultando tras de ti,
del calor de tus pasos en la arena.
Aunque más bien se fue quemando
mi intención en tu negra cabellera.

Y el reloj imparable me buscaba.
Y tu Amor encerrado en una reja.
Y mis pasos por la noche deambulaban
al buscar bajo la luz tu silueta.

Y otra vez vuelta a empezar…
Otro puente sin un río…
Otra gota de una lluvia que no está…
Otro abrazo que se fue quedando frío…

Esto es todo lo que siento al despertar.
Esto es todo lo que lúcido recuerdo.
La sinopsis de este sueño sin final,
o el final sin un principio en este sueño…

© 2017  J.I. Salmerón

Tan distintos

 

Cómo te puedo querer
siendo los dos tan distintos.
Tú blanco, yo siempre tinto.
Tú rosa, y yo clavel.

Caminos sin un destino
donde nos junte el andar.
Yo monte sobre un pinar,
tu asfalto sobre un ladrillo.

Ni el aire con su soplar
empuja igual de incesante,
para ti lo hace delante
y a mí me sopla detrás.

Puede ser que compartamos
la misma puesta de sol,
o la estela de ese avión
que desde tierra observamos.

Porque a ti te gusta el mar
con su agua azul y brava,
y a mí me gusta la playa
cuando sus olas se van.

Qué quieres que yo te diga
si a ti te va el madrugar
y a mí la noche estelar
con su luna como amiga.

Lo mismo es que coincidimos
a la hora de comer,
en el color del mantel,
o en el postre que pedimos.

Que en lo que sí coincidimos
es en lo del apetito,
en besarnos despacito
y antes de hablar repetimos.

Hay veces que en esta vida
se juntan agua y aceite
aunque al final, de repente,
se acabe en corteza y miga.

Pero así hay más emoción,
sin saber el argumento
que viene a cada momento,
sin conocer el guión…

©2017  J.I. Salmerón

En la arena

 

…Aún recuerdo su cuerpo tumbado sobre la arena.
Cómo sus curvas cerradas le hacían
a cada ola la competencia.

Recuerdo cómo brillaba queriendo apagar el sol.
Cómo marcaba su piel morena,
de otras iguales, la diferencia.

Yo paseaba buscando un velero en el horizonte,
la mirada perdida y ausente,
y mis pies caminando sin norte.

En la orilla mojada dejando mis huellas profundas,
donde van a parar mis deseos
como si se escavaran su tumba.

De repente la vi, como naufrago avista su isla.
Con la misma emoción que supone
descubrir que en la luna haya vida.

Y no pude apartar de mis ojos sus ojos de mar.
Y ese brillo de joven sirena,
y ese cuerpo flotando en la arena.

Se detuvo un momento ante ella mi paso perdido.
No había ruido de mar que meciera,
como hacía un momento, mi pena.

¡Mírala…! Espera a que llegue a su piel mi deseo.
¡Que mis labios pronuncien su nombre…!
¡Que mis dedos recorran su cuerpo…!

Y así, mi corazón cabalgaba loco su paso,
como loca mi vida se altera,
como mi respirar no se frena.

Al final, descubrí como siempre que era otro sueño.
Que no había más cuerpo en la playa
que el que yo imaginé con mis versos.

Y de nuevo mis pasos en la arena a esconderse.
A buscar nuevamente el velero
que mantenga flotando mi sueño.

…Aún recuerdo su cuerpo tumbado en la arena,
y el dolor que sentí por perderla…

© 2017  J.I. Salmerón

Te fui a buscar

Juan I. Salmerón

 

Te fui a buscar…

Donde el destino
no nos quiso tener en cuenta.
Donde el Amor
nos olvidó y se dio la vuelta.
Donde quisimos ver el mar
y solo encontramos
rabia y dolor
playa y arena.

Te fui a buscar…

Sobre la cama
de esa habitación revuelta.
Entre las sábanas
donde al final nos dimos cuenta.
Que a pesar de amarnos
era un Amor
de papelera.

Te fui a buscar…

En ese banco
del final de la calle en cuesta.
Donde tus besos
de mi boca eran siempre fiesta.
Donde nos juramos
siempre reír
aunque haya penas.

Te fui a buscar…

Y no encontraba
de ti ni siquiera respuesta.
Siempre cerrada
estaba para mí tu puerta.
Y fue tanto el dolor
que el corazón
Paró mis venas.

Te fui a buscar
sin darme cuenta
que nuestro Amor
fue una quimera.

© 2016  J.I. Salmerón

San Juan

Juan I. Salmerón

Los días se hacen más cortos
al superar el solsticio
por eso prenden hogueras
para dar más fuerza al sol.

San Juan protege la noche
que se consume entre fuego
purificando los sueños
que un año más durarán.

Y entre la fiesta, los bailes
que sin duda pienso darme
arrebatando a tu talle
cualquier opción de escapar.

Moviéndose cual marea
haciendo que tu cintura
viva en pasión y locura
esta noche de San Juan.

Quemarán nuestro secreto
las hogueras que a los vientos
esparcirán las cenizas
de este Amor irracional.

Donde tu beso y mi beso
que pasarán de uno a ciento
se volverán de lamento
al ver al sol despuntar.

¡Que la noche nos arropa…!
sus sombras nos cubrirán
y seremos solo cuerpos
junto a las olas del mar.

Y si mañana se apagan,
como lo harán las hogueras
hundidas por las mareas,
tu corazón y mi amar.

Siempre quedará el recuerdo
de tu cintura y mis besos
y nuestros cuerpos queriendo
hacer San Juan inmortal…

© 2016  J.I. Salmerón

Somos

Juan I. Salmerón

Somos constantes de un sueño
surcando los pensamientos;
volando sobre la tarde,
meciéndose en los recuerdos.

Somos dos granos de arena
buscándose en un desierto.
Somos la puerta cerrada
por la fuerza de los vientos.

Somos la vida pasada
que no encontró nacimiento.
La casa deshabitada
que solo le quedan ecos.

La huella que no se ve…
La palma en mano cerrada…
El puente que no crucé…
La bebida derramada…

Somos paredes de niebla
que separan nuestros cuerpos.
Somos bastones de ciego
palpándose desde lejos.

Somos la puesta de sol
que solo se ve de lejos;
la luna que llega tarde
a iluminar nuestros besos.

Somos cometa sin aire
siempre tendida en el suelo.
Somos gaviota de mar
en este río revuelto.

La vela sin encender…
La ventana siempre abierta…
El sol por amanecer…
La pared llena de grietas…

Somos… O no pudo ser…
Quién lo podría saber…
La esperanza siempre queda
enganchada entre la red
de aquel barquito de pesca…

© 2016  J.I. Salmerón

Se estremecían las olas

Juan I. Salmerón

 

…Se estremecían las olas
cuando abrazaban tu cuerpo.
Se las oía llorar
al regresar mar adentro…

Hoy siento envidia del mar
que baña en sal tu figura
dejando besos de espuma
repartidos por tu piel.

Y te entregas a su azul
como si fueran mis ojos
y en el vaivén de sus aguas
te vas dejando querer…

De la arena tengo celos
cuando la oprime tu pecho.
Oír tu respiración…
¿Puede haber mayor anhelo…?

Suspiro por ser la brisa
que calme al fin tus calores.
Que besa, fresca, tus noches
y en tu camisa se esconde.

Mi cuerpo ansía ser sol
y no dejar de mirarte.
Que te abrace mi calor
con esas ganas de amarte…

Hoy quisiera que tu cuerpo
navegara entre mis brazos.
Hoy quisiera que tus besos
fueran velas de mi barco.

Y así dejarme llevar
donde tu boca me lleve,
sin importar a qué rumbo
porque tu Amor no se pierde.

A esas olas hoy comprendo,
que yo también te abracé.
Me estremezco si lo pienso
y al recordarlo, lloré.

Hoy tengo celos del mar
que me robó tu querer…

© 2015  J.I. Salmerón

Eran sus calles de arena

Juan I. Salmerón

Eran sus calles de arena
bordeadas de castaños.
Y en la plaza un olmo viejo
contando su vida en años.

Los tilos formando hilera,
un sauce mojado en llanto.
Y en el frontón, los chavales,
Jugando pelota a mano.

De biberón fuente fresca,
por cuna fueron los prados,
y el ruido del sonajero
las esquilas de un rebaño.

Siempre tenía horizonte
donde perder mi mirada,
miles de estrellas al norte
mis noches iluminaban.

Con pasos cortos, el tiempo,
de mi mano paseaba
volviendo segundos horas
y cada día, semanas.

De piedra, puchero y tiempo
guardan sus almas las casas
de los abuelos y nietos
que en puertas se amamantaban.

Primer Amor encontrado
bailando en su pelo negro.
Primera lágrima amarga
donde se ahogó “lo prometo…”

¡…Fue tan grande el sentimiento
en aquel pueblo vivido
que de mi viaje es la tierra
donde comencé el camino!

Aunque allí fue casual nacer,
mi pueblo sigo llevando
tan dentro de la emoción
que en recuerdos va llorando…

© 2015  J.I. Salmerón

¡Volví de aquellos mares…! Tarea terminada.

317

Cerquita de nuestro mar, junto a la playa de arena…

¿Escuchas cómo las olas mecidas por la marea

se acercan para llevarte mis sueños de luna llena…?

Robustas son sus paredes, maciza piedra en la orilla

para que el mar, sus bravuras, apenas le hagan herida.

Con un gran patio adosado para corceles viajeros

que engalanados te lleven, como un delfín, mar adentro.

En cada esquina una almena, como faros centinelas,

para que veas desde ellas mi Amor dejando su estela.

Para que veas, de lejos, como me traen estos mares

al abrazo de esos besos que recibí un año antes.

…Mi sueño ya está cumplido: volver a verte otro año.

poder dejarte el castillo, esos dos corceles blancos,

Poder dejarte mis besos sobre tus besos clavados,

poder mecerte en mis sueños hasta que vuelva otro año…

Cerquita de nuestro mar, donde el Amor disfrutamos…

Junto a la playa de arena, donde un castillo forjamos…

 

Sí, ya ves, al final yo regresé y cumplí mi cometido, el que pedía mi Inés, y le regalé el castillo y me lo pasé tan bien…

Pues nada, que se acabó, que ya no hay arena blanca, ni cervecita ni sol, que la rutina me atrapa sin piedad, sin darme tregua, sin esperar que mi mente ya sepa dónde se encuentra, sin esperar que mi cuerpo se adapte a esta nueva era que empieza con este mes, con septiembre, el traicionero, que no entiende que el verano no se acabó en mi mente… ¡Sufrido sueño de verano ausente…!

A mí se me hizo muy corto, aunque he de reconocer que un poco de menos os eché y ya tenías ganas de volver, con la frente marchita por los rayos de sol, pero volver.

Gracias por la espera, espero contar de nuevo con todos vosotros para continuar con esta andadura que es escribir, pintar con luz y gozar…

¡Gracias a todos por estar…!

Especial mención hoy a los que han regresado de nuevo a casa, a los que han terminado, como yo, con su sueño de verano. Pero no temáis, que seguro que ahora empieza un sueño mejor, un sueño más cercano, un sueño de otoño, un sueño, quizás, más deseado…

¡Animo, que juntos haremos que ese sueño perdure en nuestro ser como un largo abrazo…!

¡Como un infinito y cálido abrazo…!

¡Bien hallad@s!

 

 

Terminar lo que dejé sin hacer… ¡Volveré…!

168

…A medias dejé sus puertas, sus torreones y almenas.

A solas dejé a mi dama dentro de la fortaleza.

No pude contener las olas con su bravura de espuma,

no pude dar al castillo en sus paredes la altura

impidiendo el paso del mar, convirtiéndolo en llanura.

Por eso es que yo he de volver con mis naves a esa orilla,

donde dejé sin hacer los sueños que ella pedía:

ese castillo, corcel, carruaje y sedas finas,

todo lo que mi “doña Inés” con tanto Amor me pedía.

…Tan solo serán unos días, que yo os prometo volver,

tan solo terminar paredes, torreones y el corcel.

Y desviar las mareas, las de esa espuma tan brava,

para que otro año yo vea en las almenas mi dama…

©2014  J. I. Salmerón

…Pues eso, que me marcho unos días a ver si termino esas cosas que se dejan a medias por esas aguas tan frías. A juntar arena y agua para hacer nuevas paredes de ilusiones, que junto a las olas que vienen vendrán también los amores que un día se perdieron mar adentro, como esas olas que abrazas y al ratito ya ni me acuerdo, se fueron de nuevo al mar perdiéndose muy adentro.

Volveré con nuevo mes, a primeros de septiembre, volveré con mucha fuerza, con más versos y sonetos, con dibujos que de luz  pintaré para mis fotos.

No desesperes, regreso. No temas que son muy pocos estos días de que hablo, estos días que no estoy tan atento a lo que expongo ni a lo que tú expones tampoco.

Seguro que donde voy no hay cobertura ni internet, no podré estar conectado, tan solo espero tener cerveza para la sed, muy fría, a punto de nieve, y una sombra muy cercana para descansar en barra y decirle al camarero: “oye, otra cerveza más, que la musa no me viene…”

¡Felicidad a todos y buen descanso!

¡Nos vemos en septiembre…!