Coraje de luchador

¡Que paren el cielo, que lo detengan…!
Condenen su azul a la oscuridad.
¡Que no sople el viento entre las mareas…!
Pues suena a lamentos su respirar.

Y en el cielo se ha visto llorar al viento.
Y en el viento, este cielo, se fue a apagar.
Y el azul se hizo negro de cueva y hielo.
Y en la brisa, soplando, se fue a guardar.

¡Que todas las nubes se vayan presas…!
Nos llenan de sombras el ancho mar.
¡Que apaguen el brillo de cada estrella…!
Que a solas, el mundo, hoy quiere estar.

Y en las nubes, los sueños, se van volando.
Y en el mar, cada sombra, se echó a nadar.
Y a una estrella, en lo oscuro, se oyó llorando.
Y en un mundo, tan solo, qué solo estás…

¡Pero vino la lluvia, que todo limpia!
Como limpia si lloras por la verdad.
¡Y con viento del norte, con nuevos aires,
el azul en los cielos volvió a gritar!

¡Y las nubes montaron sobre la brisa!
Y sus sombras besaron suaves el mar.
¡Y los puntos de estrellas, como bombillas,
encendieron la noche y cada mirar!

…Las batallas internas que tiene el alma,
las que hieren profundo en el corazón,
no las des por perdidas, hay esperanza,
¡Como el cielo y la nube…!
¡Como el viento y la estrella…!
Si le pones coraje de luchador.

©2019  J.I. Salmerón
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El autobús blanco y azul

 

Quedamos en la parada.
Yo cogí aquel autobús
pintado en blanco y azul,
de mi casa a dos manzanas.

Aún recuerdo aquel olor
que en su interior agobiaba
y mi pulmón respiraba,
mezcla de aceite y gasoil.

Era sábado temprano.
Quisimos aprovechar
el tiempo que, hoy de verdad,
compartiremos amando.

Apenas había gente
viajando por la mañana.
No te vi aquella semana
en que tu beso fue ausente.

Ya estamos casi llegando
pero no adivino a verte
en la parada de enfrente,
donde venimos quedando…

¡Seguro que llegué antes….!
Pido parada y me bajo.
En nuestro banco sentado
espero a que pronto llegues.

¡…Y pasan tantos minutos
que parece que envejezco!
Serán las ansias que tengo
para volver a estar juntos.

A tu casa al final llamo
desde la vieja cabina.
“¿sabes qué? pues adivina…
¡Hoy no podremos besarnos!”

¡Su madre quiere que vaya
con ella todo este día
haciéndole compañía!
¡Y a mí, que un rayo me parta…!

…De nuevo el gasoil yo huelo.
¡Y vibra la ventanilla
y el corazón de rodillas
rezando por ese suelo!

De blanco y azul pintado,
nubes y cielo en asfalto.
Con mi pena por lo alto
me voy de vuelta a mi barrio.

Y como dijo aquel sabio:
¡Cuánto nos cuesta querer
cuando el destino es tan agrio…!

©2017  J.I. Salmerón

…A borbotones me empapan

Juan I. Salmerón

…A borbotones me empapan
el corazón en mi pecho
las lágrimas que descuelgan
desde mis ojos, por dentro.

Que yo no puedo llorar
por mis mejillas, no puedo.
No quiere romper mi mar
y hacerse río en el suelo…

-Aunque parezca de piedra,
aunque parezca de acero,
soy tan frágil como el árbol
que lo partió un suave viento-.

…Que no me quiere acunar
ese plácido velero
que por mis ojos navega
en lágrimas de recuerdo.

Hoy no ha querido zarpar,
Se amarró a su embarcadero
porque el azul de mi mar
hoy solo es azul de cielo…

-Aunque parezca de acero,
aunque parezca de piedra,
soy tan débil como el sol
cuando la noche lo ciega-.

Porque no hay lágrimas ya
que vuelvan mar mis arenas,
que solo queda la sal
que amarga mi triste espera.

Que no hay estrella Polar
que como bella candela
me guíe por mar adentro
hasta que encuentre tu estela.

-Aunque parezca tan fuerte
como castillo de piedra,
de arena son mis paredes
cuando se empapan de penas-.

© 2016  J.I. Salmerón