De regreso al nido

©2018  J.I. Salmerón
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El camino

Como si fuera el camino,
fui detrás de tus caderas.
Como si fueran estelas
de mi soñado destino.

Como si fueran señales
de humo sobre el horizonte.
Como si fueran mi norte,
donde no existen los males.

Y mis manos atrapando tus sentidos…
Y mis brazos rodeando lo que fuimos…

Como si fueran refugio
de nave, que a la deriva,
sobre la mar es cautiva
luchando contra este mundo.

Así tus ojos resultan
cuando me encuentro perdido.
Cuando no encuentro sentido
ellos a mi pena indultan.

Y mis besos y tus besos se encontraron…
Y mis labios y tus labios hoy se hablaron…

Tumbado sobre la vida,
siento las nubes y el viento.
Siento aquí tu sentimiento
como una fruta prohibida.

Y pido, al cielo que veo,
que no termine este cuento.
Que no se pare el momento
en que juego a ser Romeo.

Y mi cuerpo con tu cuerpo se fundieron…
Y mis olas en tu playa perecieron…

¡Camino, estela, refugio y beso!
La paz se encuentra sobre tu cuerpo.
¡Ojos, cadera, manos y cielo!
Cuando te pienso siento que vuelo…

©2018  J.I. Salmerón

Recuerdo el llanto

No quise nunca ver que tú lloraras,
por eso aquella noche fue un dolor
al ver cómo tus lágrimas rodaban
perdiendo la esperanza en este Amor.

No quise ser la espina de una rosa,
yo, que nunca me vi como una flor.
No quise ser cuneta, acequia, o zanja,
donde por mí volcara tu pasión.

¡Qué es lo que pude hacer!
¡Tal vez me equivoqué!
Como cuando decides un camino…

¡La vida es como es!
¡Cruel y sin cuartel!
Ella escribe por ti siempre un destino…

Y todo el sentimiento que brotaba
de aquellos ojos tristes, sin color,
hirieron en el fondo de mi alma,
como una daga hiere un corazón.

Silencio se escuchaba aquella noche.
Tus lágrimas ahogaban cualquier voz.
Silencio que, cual losa, me pesaba,
hundiendo poco a poco mi razón.

¡A oscuras me encontré!
¡Sin luz el callejón!
El río a veces tiene remolinos…

¡No siempre aciertas bien!
¡La niebla me perdió!
De noche y sin farol no vi el camino…

Hubiera dado, niña, cualquier cosa
por ver tus ojos mirando, cual sol,
al azul de los míos, como a un cielo,
pero la cruel tormenta lo impidió.

Aun recuerdo la noche, y tu silencio.
Tus lágrimas amargas, tu aflicción.
El ruido de tus pasos alejarse.
Las dudas anidando en mi interior.

¡No vi salir el sol!
¡Sin luz mi corazón!
Se fueron a tu lado caminando…

¡Aprendes la lección!
¡No hay sabia decisión!
Con rabia y con dolor recuerdo el llanto…

©2018  J.I. Salmerón

No estar contigo

He vuelto a andar por los tejados,
detrás del traje de tu sombra.
Detrás del cielo enrojecido,
que yo he vivido,
y que en otoño a ti te nombra.

He vuelto a esconderme en la noche,
con el silencio de aliado.
Y solo la luna en lo alto,
que brilla tanto,
ha querido estar a mi lado.

Es lo que tienen estos sueños
que yo persigo.
Es lo que tiene vivir tan alto,
por los tejados.
Es lo que tiene no estar contigo…

Ayer quise tocar las nubes
que azul y blancas me llamaban.
Al recordarme que tu pelo,
que huele a invierno,
me acariciaba al fin la cara.

Ayer quise tocar el tiempo
para hacer que retrocediera.
Volver contigo a pasear,
y del brazo estar,
al borde de aquella ribera.

Es lo que tienen estas tardes
de invierno frío.
Es lo que tiene vivir los sueños
que ya has soñado.
Es lo que tiene no estar contigo…

He vuelto a andar por los tejados.
He vuelto a sentir que has venido.
Pero tu sombra y esa tarde,
de rojo fuego,
han vuelto a seguir su camino…

© 2017  J.I. Salmerón

Otro otoño

Tiene color caramelo la tarde.
Tiene esa luz que te invita al paseo.
Tiene ese sol que en poniente nunca arde
pero que da calorcito de besos.

Tiene ese viento que calma el ardor
cuando nos quema por dentro el deseo.
Tiene igual ritmo que tu corazón
viendo a la lluvia mojando el recuerdo.

Otoño guarda en sus manos colores
pintando con brocha plácidos sueños.
Los ocres dormitan sobre cada hoja
que, lenta del árbol, vuela hasta el suelo.

Púrpuras, rojos, y los amarillos,
visten de gala colores intensos.
Y por las tardes el frío amenaza
calando en abrazo todos los huesos.

Llegando la calma a las arboledas
que al borde del río siempre descansan,
guardando su margen son centinelas
y en días de niebla esconden sus ramas.

Otro otoño más que nos acompaña
Inundando de versos con su aroma,
como grita humo la hoguera de leña
calentando el alma si el miedo asoma.

Otro otoño que rompe su silencio
esperando a que cruce aquel verano
por delante de todos los momentos
de la vida de los que lo observamos.

Tiene color amapola la tarde
cuando en las nubes se ve su reflejo.
Tiene una lágrima cada mañana.
Tiene un azul transparente su cielo.

Tiene hoy apresada el otoño mi alma.
Tiene el otoño mi corazón preso.
Tiene mi Amor entregado por siempre,
siempre en otoño, esperando invierno…

© 2017  J.I. Salmerón

Una nube

018-2

 

Pues sí, soy una nube…
Sobre la atmósfera vivo
y corro el cielo y me canso,
y a veces paro y te miro
cómo floreces de pronto,
y a veces lloro despacio…

Y soy mullida y blandita
como una oveja de campo.
Y blanca, casi invisible,
cuando feliz me levanto.
Y oscura y llena de rabia
si de repente me enfado.

Y claro, como soy nube
siempre voy de lado a lado,
siempre con prisa, viajando,
siempre a lomos de ese viento
que va arrastrando mis pasos
sin darme apenas descanso…

A mí me gustan las tardes
de los tranquilos veranos.
Pasar despacio y posarme
sobre la rama de un árbol
y a eso de las ocho y media
frotarme en el campanario.

Los inviernos no me gustan,
hace frío y hay relámpagos,
y esas tormentas tan negras
que a pesar de que soy nube
y las conozco de cerca,
no me acostumbro a su paso.

Los otoños me apasionan.
Esos rayos placenteros
del sol tocando cuneta
dejando pintado el cielo
de naranjas y violetas,
de rojizos y azulados.

Y qué decir que embellezca
más que una primavera.
Todo el campo es una flor
y mis besos agua en tierra
que germinan con Amor
la magia que la rodea.

Pues sí, yo soy esa nube
a la que nadie echa en cuenta
hasta que llega ese sol
turbando vuestras cabezas.
Yo soy esa nube blanca
que da la sombra perfecta…

© 2017  J.I. Salmerón

Una gota

Juan I. Salmerón

 

Se fundió entre las gotas de lluvia
que del cielo plomizo y ceniza
aquel día cubierto de penas
sobre tierra mojada se hundían.

Si mirabas de lejos
era una gota más
que iba mojando el suelo
convertido en cristal.

Pero esa gota era hoy bien distinta,
era gota de sabor amargo
macerada con sal de la vida,
con la pena que da el desencanto.

Una gota que al ser transparente
no guardaba secreto ninguno,
hasta el alma esa gota enseñaba
lacerada en recuerdo profundo.

Unos momentos antes
no mojaba esa gota
pues sus ojos brillaban
como luna en el mar.

Pero la despedida
del Amor de sus sueños
hizo que aquella gota
fuera lágrima y sal.

Y la lágrima que de sus ojos
se agarraba con fuerza en su huida
con las gotas de lluvia del cielo
se quería esconder.

No quería que viera la vida
cómo moja de pena su gota,
cómo amarga su sal esa herida
del Amor que se fue.

© 2017  J.I. Salmerón

La noche

Juan I. Salmerón

 

Me gusta vivir la noche,
su oscuridad en silencio.
Me gusta buscar estrellas
escondidas en su cielo.

Adivinar el contorno
de la gente que pasea
como si fueran borrones
dibujados de acuarela.

Disfruto sintiendo el fresco
del viento sobre mi cara
apropiándose el calor
que en mis mejillas quedaba.

De la luz de las farolas
que como sol de luciérnagas
levitan todas en fila
al borde de la vereda.

Me gusta ese lado oscuro
que de la vida vivimos
donde la imaginación
es la guía en los caminos.

Todo es intenso y secreto,
todo detrás de un gran velo
donde los besos se esconden
y se disfruta con ellos.

Me gusta tanto la noche
que por el día hay momentos
donde cerrando los ojos
la noche siento por dentro.

Si la rodean tinieblas
se escucha mejor el alma.
Cuando la luz desvanece
el sentimiento se palpa.

Por eso me gusta tanto
la noche como morada,
por ser donde fabricamos
los sueños bajo la almohada.

© 2016  J.I. Salmerón

A dormir va mi niño

Juan I. Salmerón

 

A dormir va mi niño
cuando es de noche,
a contarle a su luna
cuando se esconde.

Que los sueños que tienes
son tan bonitos
que las estrellas quieren
dormir contigo.

Sueña mi niño, sueña
que es marinero
y le arropan las velas
de su velero.

Que surcando los mares
como un pirata
va llenando de besos
puertos y playas.

Son sus ojos, del cielo,
soles de mayo
cuando mira en la cuna
cómo le tapo.

Un satélite lleno
de la esperanza
que rebosa riendo
cuando le abrazan.

Es piloto en sus sueños
de los aviones
para jugar muy cerca
de los gorriones.

Y tus alas batiendo
todas las nubes
convirtiendo en merengue
blancas y azules.

Al arrullo se duerme
cuando le canto
y un suspiro tras otro
salen brotando.

Y lo entrego en los brazos
de tantos sueños
que hasta que no es de día
no lo despierto.

¡Vuela alto, mi niño,
sube hasta el cielo!
que tus ojos de noche
serán luceros.

Y en su cuarto menguante
será esa luna
tu lugar de descanso,
tu blanda cuna…

© 2016  J.I Salmerón

Volaban al cielo

Juan I. Salmerón

 

Anoche volaban al cielo
canciones que hablaban
de amarse de lejos.

Canciones de abrazos y amores,
de bellos encuentros
mojados en besos.

Por eso volé con sus voces,
envuelto mi cuerpo
en sus letras y acordes.

A ver si encontraba de nuevo
tu Amor en la noche,
detrás del recuerdo.

Tan solo te vi de pasada,
como un suave viento
que cae en mi almohada.

Y ya adiviné tu sonrisa,
tu mano sin prisa
tocando mi cara.

Como aquella noche en el parque
donde al abrazarte
mis ganas morían.

Donde la ansiedad por amarte,
tocando tu pelo,
en mí se adivina.

El corazón se me desboca,
me sube deprisa
esa adrenalina.

Cómo puedo sentir eso
solo al ver tu cuerpo
que a mí se encamina.

Cómo parar estas ansias
pensando tan solo
tenerte algún día…

Anoche volaban mis miedos
los que me impidieron
decir que te amaba.

Anoche, lo que hubiera dado
por tenerte al lado,
sentada en mi cama…

© 2016  J.I. Salmerón

Enjaulada

Juan I. Salmerón

 

Viviste en un país llamado olvido,
en la ciudad que ignora el corazón,
donde los aires recorren pasillos
dejando sin ayer cada rincón.

De nuevo te casaste con un sueño
cansada de que no puedan volar
tus alas enjauladas por un dueño
que te condena a estar sin libertad.

Se apagó el sol,
y con él la esperanza
de que vuelvas a ver.

El Amor hoy
no ha dejado constancia
de los besos de ayer.

Apenas recordando que existías,
no encontrabas espejo en que mirarte,
con esa sombra gris que te cubría
como una cicatriz de parte a parte.

Soñar le puso llaves a esa jaula
para que desplegaras con tus alas
los miedos que cortaban tus miradas
y a ciegas impedían que volaras.

Se volvió azul,
ese cielo en que bates
gozosa tus alas.

Libertad hoy,
y el Amor la esperanza
buscada en mañanas.

© 2016  J.I. Salmerón

Su recuerdo

Juan I. Salmerón

…Ella oía su voz a través
de las hojas que arrastra
en la tarde el otoño.

Ella oía su huella y tal vez
la pasión al besar
el recuerdo en su rostro.

Y dejó de crecer su niñez,
su coleta en cintura
fue peinada de años.

La pasión que inundaba el ayer
se secó y ahora va
recogida en un moño.

Pero hoy ya no quiso llorar
que le ha visto pasar
sobre un sueño de noche.

Y el ayer se volvió a disfrutar
al asiento de atrás
el Amor de aquel coche.

Cuantas lunas arropan sus miedos,
cuantas ganas de amar
se han posado en sus dedos.

Cuantos besos y abrazos soñados
que se han vuelto a escapar
por cristales abiertos.

Y otro invierno que quiere llegar,
y otro sábado más
solitario acechando.

Y otra huella queriendo marcar
la pasión de aquel bar
donde ayer disfrutaron.

…Ella vuelve a esperar otra vez,
que no olvida el Amor
que cubría sus días.

Ella espera su voz tan azul
que la suba a su cielo
a volar todavía.

Ella oía su voz
alejarse furtiva…

© 2016  J.I. Salmerón

El pescador de recuerdos

 

Juan I. Salmerón

El pescador de recuerdos, me llaman…
Paciente navegante con mi barca
en río dulce o en mar salada.
Bogando el corazón por estribor
y al palo mayor, las velas blancas.

Nunca dejo de buscar en el ayer
aunque mi rumbo sea el mañana
esas tardes románticas de Amor,
de ahí que sea mi afición ser pescador
y atrapar entre mis redes la añoranza.

El pescador de recuerdos, me llaman…
En barca vieja navego el tiempo.
¡Hay tanta historia que echar de menos!
Los remos brazos que abrazan agua
como abrazaba yo ayer tu pecho.

Navego lento, recito versos,
que así es más fácil pescar momentos.
Y cuento estrellas si ya es de noche
y envuelvo en llanto luz de luceros.
Y entre el silencio les cuento esto:

…Tengo una caña de pesca,
toda ella de bambú,
y con mi Amor como cebo
la echo a esas aguas revueltas
donde descansan los tiempos.

Espero pacientemente
mirando fijo el anzuelo,
y cuando veo que el hilo
parcialmente ya se ha hundido
tiro con fuerza hacia el cielo.

¡Y allí que sale el recuerdo,
enganchado de mi Amor…!
y pienso hacia mis adentros
que de ayeres y momentos
hoy cenaremos mejor…

…El pescador de recuerdos, me llaman.
Si tú no tienes ningún momento
no te preocupes, yo te los presto…

© 2016  J.I. Salmerón

…A borbotones me empapan

Juan I. Salmerón

…A borbotones me empapan
el corazón en mi pecho
las lágrimas que descuelgan
desde mis ojos, por dentro.

Que yo no puedo llorar
por mis mejillas, no puedo.
No quiere romper mi mar
y hacerse río en el suelo…

-Aunque parezca de piedra,
aunque parezca de acero,
soy tan frágil como el árbol
que lo partió un suave viento-.

…Que no me quiere acunar
ese plácido velero
que por mis ojos navega
en lágrimas de recuerdo.

Hoy no ha querido zarpar,
Se amarró a su embarcadero
porque el azul de mi mar
hoy solo es azul de cielo…

-Aunque parezca de acero,
aunque parezca de piedra,
soy tan débil como el sol
cuando la noche lo ciega-.

Porque no hay lágrimas ya
que vuelvan mar mis arenas,
que solo queda la sal
que amarga mi triste espera.

Que no hay estrella Polar
que como bella candela
me guíe por mar adentro
hasta que encuentre tu estela.

-Aunque parezca tan fuerte
como castillo de piedra,
de arena son mis paredes
cuando se empapan de penas-.

© 2016  J.I. Salmerón

Anoche te confundí

Juan I. Salmerón

Anoche te confundí
cuando miraba hacia el cielo,
pensé que eras la luna.
¡Te echaba tanto de menos…!

Creí que eras la noche,
toda vestida de negro.
Y las estrellas los guiños
de tus ojos sobre el cielo.

¡qué otra luz se puede amar
que la luna y las estrellas,
qué otra puede ser más bella
que tus ojos al mirar…!

Anoche el denso vacío
se volvió profundo y seco,
y un mar de distancia ahogó
todas mis penas de nuevo.

¡Si fui planeta cercano,
tú luna en cuarto creciente;
no hay río, lago, ni fuente
donde no esté tu reflejo…!

Aunque llegó la mañana,
despuntado tras el alba,
no había consuelo alguno
que al corazón alentara.

Pude ver llorando al sol
lágrimas de lluvia, creo.
Y las nubes, empapadas,
usadas como pañuelo.

Y un corazón moribundo
vi pasearse temprano
al ver pasar mi reflejo
navegando por un charco.

…En un barquito de tinta
se marcharon nuestros versos
y no hubo noche ni día
de este Amor en lejanía
donde rimaran los besos…

© 2016  J.I. Salmerón

Tu encuentro

Juan I. Salmerón

Te vi acercarte de lejos
y tu sonrisa iluminó
por un instante mi cielo.

Solo quise que tus ojos,
cuando cruzaran los míos,
fueran de mirada eternos.

Y tus palabras, calladas.
Y tu respirar soneto.
Y que tus catorce versos
puedan mis labios beberlos…

Sentí caer esos copos
de nieve sobre el recuerdo
que difuminan tu cuerpo.

Y tu imagen poco a poco
se hizo difusa y lejana
entre tormenta de invierno.

¡Son tan cortos los minutos
que comparto junto a ti
que maldigo a ese reloj
que abraza tímido el tiempo…!

Solo las manos cogidas
tuvimos entrelazadas
unos escasos momentos.

Que nos faltó más valor
para decirle al Amor
que se abrazaran los cuerpos.

De nuevo vuelta al adiós.
Y otros dos tímidos besos
en las mejillas nos dimos,
junto a las bocas en celo.

Te vi marcharte de nuevo
y aquel cielo tan azul
se volvió gris por momentos.

Y mi sonrisa mudó
volviéndose desespero
al no parar ese tiempo.

De otro gran sueño despierto.
Que cuando sin ti yo duermo
siempre sueño con tu Amor,
por eso tanto te sueño…

© 2016  J.I. Salmerón

Prefiero no pensar en lo que fuimos

580-2

Prefiero no pensar en lo que fuimos.
No hay nada que arreglar.
Al fin y al cabo,
aquello es lo que trajo este destino.

Prefiero no sentir profundamente.
No hay tiempo para amar.
Después de todo,
la falta de emoción no fue consciente.

De pronto se borró en mi alma ese dulzor
de aquel atardecer que fue paseo.
Amargos cual limón volvimos al vagón
que separo el “tú y yo” en nombres nuevos.

Y vimos bifurcar nuestros caminos
en cruel destino.
Y echamos a la espalda tantos años
de Amor vividos.

Y no supe de ti ni en los recuerdos.
Que no quise fingir.
De buena gana
hubiera convivido con tus besos.

Y tú no me encontraste o no quisiste.
No te gustó mentir.
Aunque hoy yo dude
si en cada amanecer mi sueño viste.

Pasaron estaciones por mi vida.
Y siempre el mismo andén.
Y nunca te encontré.
Y así yo mis billetes consumía.

Tal vez fueras la nube de ese cielo.
Y mis ojos al suelo.
Buscando tu pisar
detrás de aquella huella que hoy recuerdo.

Tratamos a la vida como a un perro.
Atada a una farola.
Muriéndose de miedo.
Sin agua y sin Amor como alimento.

Por eso ella pagó sin corazón
tu vida errante.
E igual moneda
a mí me devolvió por obstinarme.

…Y siempre una lección por aprender.
Cuando un examen no sabes leer,
palos de ciego…

© 2015  J.I. Salmerón

Yo quise amarte a solas y a escondidas

Juan I. Salmerón

Yo quise amarte a solas y a escondidas.
Desde tan lejos quise, Amor, amarte,
como puesta de sol en despedida
que alejada de luz se va en la tarde.

Aún quiero que tu cuerpo sea mío,
y tus abrazos nuevamente cárcel,
pero en esta distancia soy cautivo
y el largo caminar me vuelve errante.

Soy mar en un invierno sin sus olas,
arena que se va con la marea,
y tú sigues tumbada en esa playa
donde tu cuerpo fue isla y bandera.

Hoy somos como luces de una estrella,
distantes en el cielo, separadas,
pero de lejos veo yo tu brillo
y tú ves mi brillar, que te acompaña.

A solas y a escondidas, a distancia,
que no tengo otra forma de quererte.
Así va caminando, en la esperanza,
las ganas que mi Amor tiene por verte.

Pero este, nuestro Amor, será victoria
y el río que hoy separa, tendrá puente.
Y tu tierra y mi tierra, tan lejanas,
juntas verán crecer nueva simiente.

Por eso no dejamos de pensarnos.
Por eso nuestro Amor sigue escondido.
Y a solas, en recuerdo, nos besamos,
hasta que esta distancia sea olvido…

© 2015  J.I. Salmerón

Esta tarde una tormenta

026

Esta tarde una tormenta
cerró de pronto los cielos.
El azul se volvió gris,
los blancos, a casi negros.

De pronto, todo un llorar
se abalanzó sobre el suelo.
El cielo, como un gran mar,
batía sus olas fiero.

El viento andaba furioso,
de esquina a esquina, en carrera,
arrastraba las mentiras
volviéndolas verdaderas.

¡Y se empapaban las almas
de todos los caminantes.
Y las rosas se cerraban,
y no cantaban las aves…!

Las calles, un gran espejo
de farolas reflejadas.
Y los faros de los coches
caminos de luz dorada.

Un altavoz en las nubes,
dando gritos desgarrados,
rompió la sonoridad
de la lluvia haciendo barro.

Como en partida de bolos,
haciendo plenos jugando,
el tronar se hacía rey
de los ecos escuchados.

Los rayos, entre las nubes,
sobre lo oscuro guiñaban
dejando puntos de luz
sobre la tarde cerrada.

…Se retiró la tormenta,
dejó de llorar el cielo,
volvió el azul de ese mar
que entre las nubes tenemos.

Los pájaros a volar,
las flores a oler de nuevo,
y la humedad de las almas
a secarla con los besos…

© 2015  J.I. Salmerón

Proyecto fotográfico “El Desastre de Sofi” – Día 7 – Mejor recuerdo del verano

Sofí nos lo ha puesto muy fácil con el tema para hoy de su proyecto fotográfico, (https://eldesastredesofi.wordpress.com/2015/08/29/proyecto-de-fotografia/?c=690#comment-690), se trata del mejor recuerdo del verano. Aunque son muchos, muchos muchos, se pueden resumir en uno solo, en el más importante de todos, en verano, otoño o invierno, y es tan solo estar dispuestos a mirar al cielo, a ver como las nubes dibujan extraños dibujos sobre ese azul inmenso, y sentir como se las lleva el viento, y el día va pasando, y la tarde va cediendo, y todo el cielo es nuestro, de nuestros sueños… Después de eso, ya estamos preparados para atesoras los otros mejores recuerdos…

¡Probadlo…!

 

Juan I. Salmerón

© 2015  J.I. Salmerón

Si yo fui parte de un sueño

Juan I. Salmerón

Si yo fui parte de un sueño
no busques mi despertar,
sigue siendo ola en el mar
que va bañando el recuerdo.

Que mis ojos son tu cielo,
y yo te abrazo de espuma
mientras mis besos son cuna
de tu más ferviente anhelo.

Si yo fui un día camino
no borres hoy las pisadas,
las que en la tierra dejaban
el Amor que un día fuimos.

Que yo la tarde detengo
sobre los montes de olivos,
sobre los campos de trigo,
para que tú puedas verlos.

-…Si ves que vale la pena,
no te importará esperar,
como el puerto con su mar,
a que suba la marea…-

Si un día fuera el jinete
que cabalgaba en estrellas,
no apagues hoy las más bellas,
esas que miras por verme.

Que de tus ojos soy brillo
que de marrón y tostados
llenan los bosques y prados
en los otoños que vimos.

Si he sido de tus palabras
las letras del corazón,
hoy pido al cielo perdón
por no saber ordenarlas.

Que aún soy tu rima en papel,
la estrofa que de mis versos
se unen en lazo travieso
por ser poema en tu piel.

…Si ves que vale la pena,
no te importará esperar
el aire suave del mar
para que empuje tu vela…

Si tú aún me quieres soñar,
en tu recuerdo me esperas…

© 2015  J.I. Salmerón

Si yo pudiera… Si tú pudieras…

093

 

Si yo pudiera…
Sería espuma en tempestad,
orilla con su arena,
nube sobre el mar…

Sería abrazo que te esconde,
luz en horizonte,
ave en su volar…

Si yo pudiera…
Sería niebla sobre monte,
mano en tu cintura,
letra de tu nombre…

Sería Amor que solo da,
rey en tu soñar,
tarde antes que noche…

Sí, ya sabes…
Si yo pudiera,
sería para ti mi vida entera…

Si tú pudieras…
Serías árbol en pradera,
río en la cascada,
sol por las aceras…

Serías beso de mi boca,
flor que el agua toca,
sangre de mis venas…

Si tú pudieras…
Serías luna de mi cielo,
pasos en mi andar,
fuente donde bebo…

Serías roce en mi mejilla,
alma de mi vida,
prosa de mi verso…

Sí, ya sé…
Si tú pudieras,
serías para mí tu vida entera…

Si yo pudiera…
Si tú pudieras…

 

© 2015  J.I. Salmerón

No sé si el destino existe

720

No sé si el destino existe.
Si nos rigen las estrellas.
Si los caminos que andamos
son ya caminos de vuelta.

No sé si antaño, juglares,
hablaban de nuestra gesta.
O si las cartas astrales
juntan tu cielo y mi tierra.

Tan solo quiero seguir
viviendo esta misma historia,
que tus pasos marquen rumbo
y yo, de ellos, sea sombra.

Que tu río sea libre
y atraviese monte y prado
porque yo sé que en mi mar
sus aguas serán abrazo.

Un día mi respirar
de tu Amor fue contagiado
y hoy no sabría vivir
sin el aire de tus labios.

Sin la verdad de tus ojos
cuando de Amor van mirando.
Sin el seguro viajar
cuando me aprietan tus manos.

Es la vereda del tiempo
la que ya unió nuestro sino
juntando tardes y noches
a tantos años vividos.

Como un universo propio
nuestro Amor sigue girando,
y año tras año añadimos
otra estrella que alumbrarnos.

Yo no sé si fue el destino
Pero esto hay que celebrarlo…

© 2015  J.I. Salmerón

Cuando yo no esté…

Juan I. Salmerón

 

…Cuando yo no esté
las amapolas nacerán igual
en su rojo mar de cristal,
rojo de atardeceres…

Cuando yo me vaya
mi sombra siempre estará
cobijando este lugar
de soles abrasadores…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los fríos amaneceres…

Cuando me haya ido
y el tiempo vaya conmigo,
a ver las horas pasar, seguro,
se pararán mis amigos…

Soy yo el que no podrá estar
viendo a esta vida pasar
pues ella es la que ha supuesto
que aquí no tengo lugar.

¡Que ya ha pasado mi paso…!
¡Que ya el camino es completo…!
¡Que tengo cosas que hacer
donde  se vuelven los vientos…!

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los lentos atardeceres…

Que otros amaneceres
esperan mis ojos verlos
en los confines del cielo,
en lo infinito del tiempo…

No quiero yo más penar,
ni a los que tanto yo quiero,
que otro mágico lugar
me espera detrás del cielo…

No os quiero yo ver llorar
si en horizontes me pierdo,
que con el viento estaré
acariciando cual beso…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
y mi recuerdo entre flores…

…Cuando yo no esté
las rosas sobre el rosal,
en su rojo ventanal,
me anunciarán entre amores…

© 2015  J.I. Salmerón