La culpa

 

La culpa fue del rayo y la tormenta.

La culpa fue de la lluvia incesante.

Del trueno que amenaza a cada instante.

Del viento que en susurros te lo cuenta.

 

Tal vez tu corazón ya no lo sienta

pues tengas del Amor por hoy bastante,

y apague ese sentir que ayer, constante,

llenara de verdad, aunque hoy te mienta.

 

A cadena perpetua condenado,

no tuviste indulgencia con tus penas

y el pobre corazón fue denostado.

 

Tú que quisiste amar a manos llenas

hoy solas y vacías se han quedado

como si fueran canto de sirenas.

©2019  J.I. Salmerón
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Coraje de luchador

¡Que paren el cielo, que lo detengan…!
Condenen su azul a la oscuridad.
¡Que no sople el viento entre las mareas…!
Pues suena a lamentos su respirar.

Y en el cielo se ha visto llorar al viento.
Y en el viento, este cielo, se fue a apagar.
Y el azul se hizo negro de cueva y hielo.
Y en la brisa, soplando, se fue a guardar.

¡Que todas las nubes se vayan presas…!
Nos llenan de sombras el ancho mar.
¡Que apaguen el brillo de cada estrella…!
Que a solas, el mundo, hoy quiere estar.

Y en las nubes, los sueños, se van volando.
Y en el mar, cada sombra, se echó a nadar.
Y a una estrella, en lo oscuro, se oyó llorando.
Y en un mundo, tan solo, qué solo estás…

¡Pero vino la lluvia, que todo limpia!
Como limpia si lloras por la verdad.
¡Y con viento del norte, con nuevos aires,
el azul en los cielos volvió a gritar!

¡Y las nubes montaron sobre la brisa!
Y sus sombras besaron suaves el mar.
¡Y los puntos de estrellas, como bombillas,
encendieron la noche y cada mirar!

…Las batallas internas que tiene el alma,
las que hieren profundo en el corazón,
no las des por perdidas, hay esperanza,
¡Como el cielo y la nube…!
¡Como el viento y la estrella…!
Si le pones coraje de luchador.

©2019  J.I. Salmerón

El alma se ha derrumbado

El alma se ha derrumbado,
como la casa vacía…
El alma, sin su tejado,
moja con lloros su vida.

Y cada tabla, y su clavo,
clavan su extremo a la viga.
Y cada viga, en su palo,
van sujetando los días.

En cada puerta que abría,
una emoción contenida.
En cada puerta cerrada,
él su misterio tenía.

¡Ladrillos que andan sujetos!
¡Cemento que cierra heridas!
Y maquillando paredes,
una de cal blanca y viva.

Eran de alegres chillidos
sus pasillos y caminos.
Hoy solo pasa el silencio
corriendo sin hacer ruido.

¡Y la tarde hacia lo oscuro…!
¡Y la mañana en domingo…!
Y una noche, con estrellas,
hasta quedarse dormido.

Empuja así el sentimiento
paredes, tejas, y nidos.
Empuja cada madera
con vientos enfurecidos.

A veces sale el recuerdo,
paseando despacito,
atravesando jardines
que hoy llenan cardos con pinchos.

El alma se ha derrumbado.
El corazón tiene frío.
La pena vive en la calle.
La casa, sin su tejado,
ya no les presta cobijo…

©2019  J.I. Salmerón

El banco donde espero

De nuevo estoy aquí.
Sentado a tu lado.
Mirándote.
Esperando que acaricies con tu mano.
Deteniendo el tiempo
por si tal vez, tú, de nuevo,
miras a los ojos
que siempre te han amado.

Aquí estoy de nuevo.
Junto a ti.
Esperando la señal.
Esperando toda la noche
por si quieres que te abrace,
por si quieres que te acune
en mi regazo.

Ya sé que el tiempo pasa
y yo no soy capaz
de detenerlo.
Ya sé que el tiempo avanza
e impide que se toquen
nuestros dedos.

¡Y no puedo lograr
que mi corazón
vaya por el camino más recto.
Y no logro que este amargo dolor
sea poco más
que un mal recuerdo!

De nuevo aquí.
Amándote a solas.
Y en silencio.
De nuevo sin ti.
Perdiendo una vez más
con este absurdo juego.

Aún sigo sentado
en el vagón de cola
de tus besos.
Aún sigo esperando
a que alivies mi dolor
mirándome a los ojos
un momento.

Cogiéndome la mano.
Sentándote de nuevo junto a mí
en el banco donde
tú y yo nos amamos.
En el banco donde espero
tu regreso…

©2019  J.I. Salmerón

Mágico instante

La vida nos unió. Tú paseando
y yo viendo pasar por la Gran Vía
la luz que tu melena desprendía,
aunque hoy fuera una trenza tu peinado.

Tan cerca, tan a mano, tan al lado,
que tu perfume mi nariz olía.
Que el roce que tu viento desprendía
dejó mi corazón paralizado.

Así nos une la vida a la gente,
en medio de la calle, sin quererlo.
En un fugaz instante, de repente.

La vida nos unió, hoy lo recuerdo,
y yo sentí las ganas de quererte.
Así de mágico es, a veces, verlo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Cómo empuja el silencio al pasar

…Cómo sopla este viento.
Cómo empujan las olas del mar.
Cómo arrastra el silencio
tu recuerdo otra vez al pasar.

Cada tarde que intento
nuevamente olvidarte, y ya está,
vuelves tú con tus besos,
como ola, de nuevo a mojar.

Y no encuentro remedio,
o tal vez no lo quiera encontrar,
que me borre por dentro
tantos años intensos de amar.

…Cómo extraño tu risa,
cómo falta en mi oído tu voz.
Cómo duele este tiempo
que sin ti queda ausente de sol.

Cada paso en la arena
se hunde más mi agonía y dolor,
y se agrandan las grietas
de este pobre y débil corazón.

Vuelvo solo.
Cae la noche a mi alrededor.
Cuesta poco
tu recuerdo en la puesta de sol.

¡Si mañana hace viento.
Si las olas se salen del mar.
Si me abruma el silencio,
volveré por si acaso tú estás!

Y si no te recuerdo,
hace tanto que ya se marchó,
llámame tú de lejos,
llámame y volaré hacia tu Amor.

…Cómo duelen las olas
cuando tocan la playa y se van.
Cómo sopla tu ausencia.
Cómo empuja el silencio al pasar…

©2018  J.I. Salmerón

En la noche se pasa mi vida

Fui, por la tarde, los besos esperando.
El abrazo furtivo.
El inquieto deseo.
El calor del intenso verano.

Fui por la tarde… y esperaba la noche.
Y la escarcha en tus labios.
El frescor de tu risa.
Y tus ojos a los míos mirando.

Y la noche me esconde…
Y tus brazos, buscando…
Como busca el farol a la calle desierta.
Como busca la huella
nuevamente a sus pasos.

Fui, por la tarde, el susurro a tu lado.
Suspirando del roce en tu piel.
Anudando palabras de Amor.
De tu cuello, bajando
a tus labios.

En la noche, los sueños soñamos.
Al calor de la cálida luna.
Al sabor de tu beso en mis labios.
Sensaciones que busca
nuevamente el sentir,
si te estoy recordando.

En la noche se pasa mi vida
cuando tu corazón
ya no late a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón

Debajo de una ola

 

Debajo de una ola lo escribí.
Allí dejé grabado ayer tu nombre.
Y al lado un corazón, tierno y enorme,
llenado con mil besos para ti.

Pero el mar, que es celoso de por sí,
no quiso que leyeras lo que pone,
y a base de vaivenes te lo esconde
llevando mar adentro mi sentir.

Por eso no sabrás lo que te quise.
Tú nunca escucharás mi corazón
antes que por la ola tenga que irse.

Mi alma fue encerrada en su prisión.
De espuma los barrotes que tu viste.
Y el murmullo del mar la hizo canción.

©2018  J.I. Salmerón

Tríos

Siempre me gustó hacer tríos.
La luna, tu cuerpo, y mi Amor.
El sol, tus caricias, mis besos.
Siempre fuimos más de dos.

La tarde cuando estaba anocheciendo.
Las ganas de abrazarte en el salón.
La forma de expresar tu movimiento.
Siempre sumando uno al tú y yo…

Así fue el Amor vivido.
Al menos, que yo sepa, nuestro Amor.
Nunca solos en los sitios,
siempre había un gesto entre los dos.

Y aunque lo pareciera, nunca estuve,
no fui celoso de esa situación.
No me importó repartir mis caricias
entre tu espalda y mi imaginación.

Siempre se suma queriendo.
no importa si miran dos.
Al fin y al cabo, en lo oscuro,
tu cuerpo no ve el ruiseñor.

Siempre tuvimos algo a nuestro lado.
Ni siquiera en los bailes de salón
tu pecho con mi pecho se juntaron,
en medio siempre la respiración.

No había forma alguna
de estar los dos a solas,
la arena lo impedía,
como al mar con sus olas.

Ni siquiera en el asiento del coche
cuando nos regalábamos te quieros,
estábamos ajenos a la noche
sumando siempre tres, y algún lucero.

Siempre fuimos sumando,
tu y yo, y algún deseo.
Siempre estaba estorbando
la ropa entre los cuerpos.

Pero al ser multitud, y lo comprendo,
quisiste hacer un dúo en otro lado
y así tu corazón perdió el acento
dejando a nuestro Amor en el pasado.

¡La luna con mi Amor!
¡El sol junto a mis besos!
Ya solo fuimos dos
buscando tu regreso…

Hoy somos solo dos, yo y mi recuerdo.
Tu cuerpo se marchó junto a tu voz
No hay trío que formar junto a mis besos
Tu boca, y tu mirar, ya se cerró.

Siempre me gustó hacer tríos,
Pero hoy los llena el dolor
con tu distancia y olvido,
con ese Amor hoy perdido,
que siempre dio más de dos…

©2018  J.I. Salmerón

Cómo explicar…

Cómo explicar lo que por dentro no me calma.
Cómo poder escribir hoy de una emoción.
Cómo poder expresar todo el sentimiento
que se ha quedado anclado junto al corazón.

Ese vacío que yo siento junto al alma.
El mismo que se palpa en el anochecer.
Ese jardín de flores que ya están marchitas
y en primavera se niegan a florecer.

Si lo explicara solamente con los gestos.
Si tú pudieras penetrar en mi mirar.
Si lo entendieras por la ausencia de mis besos,
por lo cerrada que la boca pueda estar.

Cómo poder ir desnudando una palabra.
Como poder echar de menos la razón.
Como poder decir callado lo que pasa.
Como poder secar de llanto un corazón.

Si lo explicara con mis manos en tu pelo.
Si mis caricias fueran como las de ayer.
Si perdonaras hoy mi ausencia en tu recuerdo,
y nuevamente regresara a tu querer.

Si yo pudiera hoy escapar de este vacío,
y como luna nueva desaparecer.
Si yo pudiera, como el sol, estar oculto
entre la noche que es cuando tú no lo ves.

Seguramente la emoción describiría.
El alma, el ancla perdería de una vez.
El sentimiento libremente expresaría.
Y mi querer se rendiría a tu querer…

©2018  J.I. Salmerón

Recuerdo el llanto

No quise nunca ver que tú lloraras,
por eso aquella noche fue un dolor
al ver cómo tus lágrimas rodaban
perdiendo la esperanza en este Amor.

No quise ser la espina de una rosa,
yo, que nunca me vi como una flor.
No quise ser cuneta, acequia, o zanja,
donde por mí volcara tu pasión.

¡Qué es lo que pude hacer!
¡Tal vez me equivoqué!
Como cuando decides un camino…

¡La vida es como es!
¡Cruel y sin cuartel!
Ella escribe por ti siempre un destino…

Y todo el sentimiento que brotaba
de aquellos ojos tristes, sin color,
hirieron en el fondo de mi alma,
como una daga hiere un corazón.

Silencio se escuchaba aquella noche.
Tus lágrimas ahogaban cualquier voz.
Silencio que, cual losa, me pesaba,
hundiendo poco a poco mi razón.

¡A oscuras me encontré!
¡Sin luz el callejón!
El río a veces tiene remolinos…

¡No siempre aciertas bien!
¡La niebla me perdió!
De noche y sin farol no vi el camino…

Hubiera dado, niña, cualquier cosa
por ver tus ojos mirando, cual sol,
al azul de los míos, como a un cielo,
pero la cruel tormenta lo impidió.

Aun recuerdo la noche, y tu silencio.
Tus lágrimas amargas, tu aflicción.
El ruido de tus pasos alejarse.
Las dudas anidando en mi interior.

¡No vi salir el sol!
¡Sin luz mi corazón!
Se fueron a tu lado caminando…

¡Aprendes la lección!
¡No hay sabia decisión!
Con rabia y con dolor recuerdo el llanto…

©2018  J.I. Salmerón

Rodó la piedra al camino

Rodó la piedra al camino
buscando en la arena huella
donde tu pie de princesa
marcase su corazón.

Apenas sí tuvo en cuenta
que fue mi mano, y la pena,
la que tiraran la piedra
envuelta en tanto dolor.

…Y el pino dobló su verde en tu honor.
Inclinado por el viento,
que en tu perfume embriagó.

…Y el agua del río lloro y frescor.
Como tu risa aquel tiempo
que mi tristeza inundó.

La curva de la vereda
donde mi mano y tu mano
volaron alto y lejano
la tarde de nuestro Amor.

Volvió más recta mi vida
y el besar, sordo y amargo,
pasó de nuevo de largo
diciendo otra vez adiós.

…Y la tarde nuevamente mudó.
Haciendo del día noche,
queriendo ocultar tu Amor.

…Y la pena suplicó mi perdón.
Sentía haber sido eclipse
y ver morir a tu sol.

Rodó la piedra al camino
mientras al borde, el destino,
compartía mi dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

Llueve en tu corazón

Ya sé que llueve y se moja
el corazón que tú guardas.
Ya sé que se empapa el alma
que llevas en tu interior.

Que las lágrimas descienden
sobre tu cara en cascada.
Que tus ojos, tristes, nadan
para escapar del dolor.

Pero la vida es así,
un río cuya corriente
te arrastra a ese mar de dudas
donde te crees ahogar.

Un huracán que te empuja
como a hoja seca de un árbol.
Tu voluntad va quebrando
llevada a cualquier lugar.

Tan solo déjalo estar.
Espera a que el cielo ceda.
Que salga el sol cuando quiera
y que caliente tu adiós.

Espera y verás de pronto
cómo la lluvia ha pasado,
muriendo el cielo nublado,
volviendo a brillar el sol.

Ya sé que se clava y duele
la ausencia que hay en tus ojos.
Ya sé que es cosas de locos
poder vivir sin Amor.

Que el vacío que se siente
no se llenará con nada.
Que hoy la luna no se para
dando a tu noche color.

Ya sé… que a veces a mí me duele.
Ya sé… lo que es vivir sin Amor.
Ya sé cuando llueve tanto
y el corazón va nadando
mojado en llanto y dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

La nube gris

Apenas dieron las doce.
La nube gris, el cielo nubló.
Campana sobre campana.
Y al sur de aquí, su viento sopló.

Con su viento, su alma.
Tanto volar, cansó el corazón.
Despacio, todo con calma.
El tiempo, al fin, corrió a su favor.

Y desde arriba divisa
al sol encima de ella.
Su panza, gris de ceniza.
Cual Oso está en su caverna.

Abajo, verde pradera,
espera verla llorar.
Y a ella le entra flojera,
y empieza fuerte a mojar.

Descansa sobre el silencio.
El aire va, arrastrando sus besos.
Ya flota sobre sus sueños.
La nube gris, va abrazando los cielos.

Su paso, a veces sereno.
Contando va, cada grano de tiempo.
A veces, rayo y su trueno.
Y en un soplar, solo ves su recuerdo.

Rasgando en esa veleta
su cuerpo, que es primavera.
El agua llena la vida.
Y el río espera que llueva.

Apenas dieron las doce.
La nube gris, va mojando en su pena…

©2018  J.I. Salmerón

Me gustaría

Me gustaría saber volar,
y tocar el piano con dos manos.
Verte junto a mí otra vez bailar,
volver a soñar que nos amamos.

Siempre quise ser un horizonte,
un lugar al fondo, inalcanzable.
La puesta de sol donde tus ojos
vengan a buscarme cada tarde.

Un jardín de hiedra fresca y verde
donde tú mitigues tus calores.
Una fresca fuente en la que apagues
el fuego que tus labios proponen.

Me gustaría ser de cristal
y que desde fuera tú contemples
el tic tac que tiene mi compás
cuando desabrochas mis botones.

Siempre quise ser tu dulce noche.
Luna llena blanca que te acune.
Ser asiento de atrás de aquel coche
donde, cuerpo a cuerpo, yo te tuve.

En la Navidad ser tu regalo
que impaciente espera bajo el árbol.
Ser de la maldad, lo menos malo,
pero ser picante como un diablo.

Me gustaría saber besar
como a ti te gusta que te besen.
Ser la casa donde al regresar
tú descanses tus preocupaciones.

Quiero ser la suave camiseta
con la que tú duermes por las noches.
Quiero ser tu sueño más prohibido
que dormida, o despierta, tú sueñes.

Quiero ser, y no sé si consigo,
de todas tus cartas, corazones.
Quiero ser tu vida en la distancia,
y que al recordarme, te emociones.

Me gustaría saber volar,
y como vencejo en la ciudad,
siempre hacer mi nido en tus balcones…

© 2018  J.I. Salmerón

El callejón

Siempre la luz al fondo y a lo lejos.
A la salida de otro callejón,
donde las nubes vagan por el cielo,
bailando al son del viento y su canción.

La gente se dibuja en la penumbra.
A contraluz intuyo un corazón
que a ritmo de las nubes y del aire,
palpita cual murmullo de oración.

El suyo, un respirar atropellado.
Un tono que no tuvo diapasón.
Sonando claramente no afinado
por culpa de un Amor que se marchó.

¡Aquí no importa el tiempo,
estamos protegidos.
La luz no llega a ver nuestro dolor!

¡La sombra, en la penumbra,
te vuelve inadvertido.
Aquí eres uno más entre un millón…!

Pero ese corazón cambió su rumbo
y un día hacia la luz se dirigió.
Supuso que el Amor sería suyo
luchando contra el viento y bajo el sol.

Veloz cruzó aquel pozo de tinieblas.
De luz quiso vestir su corazón.
De dos en dos bajó las escaleras
que daban a la plaza del color.

Y allí, con el valor de un gran guerrero,
al viento y a la luz desafió.
No tuvo en cuenta que al sol, una sombra,
solo vive por un segundo o dos.

¡Como una flor sin agua,
un corazón ha muerto.
No supo resistir tanta emoción!

¡Buscando nuevamente
aquel Amor perdido,
la luz, a aquella sombra, dijo adiós…!

Siempre la luz al fondo y a lo lejos,
a la espera de sombras con dolor.
Las que entre callejones soñolientos
esperan a que vuelva un viejo Amor…

© 2018  J.I. Salmerón

La primavera se atrasa

220

Hoy, vuelta el frío al arroyo.
La blanca escarcha, temprana.
Tan blanca como el sombrero
que cubre el pelo de canas.

Hoy, vuelta a lágrima helada.
La niebla viste mi alma.
Apenas hoy me calienta
el sol que roza mi cara.

¡Ya vuelve el frío y se congela el alma!
Tirita el cielo en el alba…
Abriga tu corazón,
viste tus besos de suave esperanza.

Hoy, sopla el viento en barbecho.
Los campos lloran de rabia.
Los nidos cuelgan vacíos,
la sombra, pálida, ataca.

Hoy, sale pronto la noche.
El día apenas avanza.
La oscuridad viste luto
al penar que hay en el alma.

¡Sigue el invierno levantando armas!
No hay tregua que a él le valga…
Y el corazón va desnudo,
sintiendo lejos aún la esperanza.

Hoy, vuelta el frío al camino.
La primavera se atrasa…

© 2018  J.I. Salmerón

La verdad

Hoy le hiciste el favor de la verdad
diciéndole que ya no le querías.
Que no tendría un hueco en esa silla
donde juntos mirabais cara al mar.

Aquello que empezó como amistad
y que en Amor tornó de pronto un día,
llenando cada beso de alegría,
hoy, de repente, daba marcha atrás.

Porque hoy viste de luto un corazón,
aunque él no tenga culpa de este duelo
y no le encuentre ya una explicación.

Ella no pudo a él darle consuelo,
no había, de gran peso, una razón
para dar por zanjado aquí este cuento.

© 2018  J.I. Salmerón

Tu fragancia

El otro día recordaba tu olor
en otra mujer que a mi lado pasaba.
Aquella fragancia que hacía soñar
a mi juventud cuando nada importaba.

Sería, sin duda, tu forma de ser.
Sería tu piel color de verano.
Serían las ansias de mi corazón
oyendo tu voz desde lejos llamando.

El caso es que pude mirarte otra vez,
cerrando los ojos y oliendo despacio.
Incluso mis dedos tocaban tu piel,
aunque bien sabía que estaba soñando.

Recuerdo lo torpe que era mi Amor.
Nunca me atreví a decirte “te amo…”
Recuerdo lo triste que al anochecer
volvía a mi casa por no haberte hablado.

¡Me daba vergüenza mírate a los ojos!
¡Me daba vergüenza cogerte la mano!
¡Me daba vergüenza decirte “te quiero…”!
Yo, que me moría por besar tus labios…

Y fue la vergüenza, con tanta modestia,
la que poco a poco nos fuera alejando.
La que te impidió que tendieras tus manos.
La que me impidió ver tus ojos mirando.

Ha llenado el tiempo de meses y años
toda esta distancia que está entre nosotros.
Aunque tu perfume no lo haya olvidado.
Aunque esa fragancia me siga extasiando.

Por eso en la calle, con cada mujer
con la que me cruzo cuando voy andando,
cerrando los ojos aspiro profundo
por si su perfume me trae el recuerdo
de tu compañía cuando nos amamos…

© 2018  J.I. Salmerón

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
O puede que haga ya un par de semanas.
O dos o tres meses, incluso.
O tanto tiempo, que se haga eternidad.

Pero en su eco, tus labios,
mi nombre intuyo que siguen llamando,
entre la densa tiniebla,
sin distinguir ficción de realidad.

Anoche te vi rondando
debajo de la reja de mi ventana.
Jugando con las sombras
donde antes vivía errante el corazón.

Las mismas que recuerdo
donde, libres, los abrazos se abrazaban.
Donde el sol buscaba un hueco
para calentar la brisa de tu Amor.

El tiempo pasa tan lento
al buscar en la puerta una mirada…
Una caricia, un momento,
una fracción de segundo de un adiós.

Y en cambio va tan deprisa
cuando solo ves la vida pasar,
cuando ya no esperas nada,
cuando ves que cometiste algún error.

…Ayer te besé en los labios,
y aunque hoy haga ya tanto tiempo de eso,
la vida cobró sentido,
de nuevo palpitó mi corazón…

© 2017  J.I. Salmerón

Cautivo

Siempre me cautivó tu corazón,
con ese palpitar que va marcando.
Como reloj de cuerda marca el paso
con sus agujas juntas avanzando.

Siempre me enamoró tu dulce risa
con esos dos hoyuelos a los lados.
Como si fueran pozos de deseo
y mis monedas fuera allí lanzando.

Me gusta ver tus ojos acostados
y cuando en la mañana se levantan,
inundando de luz con su mirada
cada rincón oscuro de mi alma.

Me gusta el movimiento de tu pelo
como si de un columpio se tratara.
Me gusta cuando rozas mi deseo
al verte caminar sobre la playa.

Siempre fuiste ese sueño favorito.
El dulce que corona cada tarta.
La flor que alegra todos los caminos.
La música que encierra una balada.

Siempre la realidad de cada cuento.
La puesta de mi sol de luz dorada.
El agua fresca que bebo sediento.
El árbol que da sombra a mi morada.

Y yo detrás de ti
pendiente de sentir,
hasta que descubrí
que tu boca no estaba.

El beso marchitó,
murió la última flor.
Yo sigo en el rincón
por si tu voz me llama….!

Siempre me fascinó la sensación
al verte atravesando mi memoria.
Y siempre esperaré que tú regreses
en cada amanecer que estoy a solas…

© 2017  J.I. Salmerón

Te invito

Te invito a que bailemos esta noche.
A eso de las doce estaría bien.
Hora mágica que se balancea
entre el pronto mañana y el ayer.

Te invito a pasear por la ribera,
bajo la sombra móvil de los chopos.
Aquellos que ocultaban nuestros besos
entre sus hojas verdes y sus troncos.

Te invito a compartir todos tus sueños,
aunque intuyas que muchos no se cumplan.
Que lo mismo esa estrella inalcanzable,
cuando menos lo pienses, será tuya.

Te quiero yo invitar a despeinarte
cuando en mi moto te subas un día
y sientas como el viento va meciendo
tu cuerpo, y a tu cara la acaricia.

Yo no reparo en gastos y te invito,
aunque para ello empeñe todo el alma.
Te invito a apretarte entre mis brazos
hasta que el corazón rebose calma.

Te invito a que me mires, en silencio.
Te invito a que navegues en mis ojos.
Te invito a que se pierda tu firmeza
y entregues cuerpo y alma poco a poco.

Entonces, voy poniendo melodía.
Aquella que dijimos de bailar
y, por las circunstancias de la vida,
tan solo pudimos tararear.

Recuerda entonces, niña, que te invito,
te invito a que bailemos otra vez.
Pero esta noche los cuerpos pegados,
nada de imaginarnos piel con piel.

Me parece un gran acierto esta idea,
y da lo mismo quién invite a quién.
Lo que quiero es que esta noche bailemos
¿Y a ti, di, te parecería bien…?

© 2017  J.I. Salmerón

Otro otoño

Tiene color caramelo la tarde.
Tiene esa luz que te invita al paseo.
Tiene ese sol que en poniente nunca arde
pero que da calorcito de besos.

Tiene ese viento que calma el ardor
cuando nos quema por dentro el deseo.
Tiene igual ritmo que tu corazón
viendo a la lluvia mojando el recuerdo.

Otoño guarda en sus manos colores
pintando con brocha plácidos sueños.
Los ocres dormitan sobre cada hoja
que, lenta del árbol, vuela hasta el suelo.

Púrpuras, rojos, y los amarillos,
visten de gala colores intensos.
Y por las tardes el frío amenaza
calando en abrazo todos los huesos.

Llegando la calma a las arboledas
que al borde del río siempre descansan,
guardando su margen son centinelas
y en días de niebla esconden sus ramas.

Otro otoño más que nos acompaña
Inundando de versos con su aroma,
como grita humo la hoguera de leña
calentando el alma si el miedo asoma.

Otro otoño que rompe su silencio
esperando a que cruce aquel verano
por delante de todos los momentos
de la vida de los que lo observamos.

Tiene color amapola la tarde
cuando en las nubes se ve su reflejo.
Tiene una lágrima cada mañana.
Tiene un azul transparente su cielo.

Tiene hoy apresada el otoño mi alma.
Tiene el otoño mi corazón preso.
Tiene mi Amor entregado por siempre,
siempre en otoño, esperando invierno…

© 2017  J.I. Salmerón

Puede que fuera…

¿Estaba el almendro en flor
cuando nos vimos de nuevo…?
Entonces casi seguro,
aunque hay veces que yo dudo,
que fuera el mes de febrero.

Que es cuando el sol aparece
saliendo de su letargo.
Cuando la nieve derrite
y en brazos de cualquier río
llega nadando hasta el lago.

¿Te di seguidos dos besos
casi rozando tus labios…?
Eso será que te quiero,
no puede ser de otra forma.
Eso será que te amo.

Que estar contigo y mirarte,
estar tan cerca y rozarnos,
es complemento perfecto
a tantas noches que duermo
soñándote palmo a palmo.

Era la tarde perfecta…
El sol rozaba el otero…
Y yo detrás de tus pasos
perdido por tu cintura
queriendo tocar tu pelo.

¿Y dices que no recuerdas
todo esto que te cuento…?
Lo mismo llevas razón
y me engañó el corazón
y fuera tan solo un sueño.

¡Pero te juro que siento
todo lo que estoy contando
cuando en la calle te veo
cruzarte con mi deseo
y mi alma muere a tu lado…!

¿Eran secas esas hojas
que de alfombra el suelo cubren…?
Es que me falla el recuerdo.
Pues entonces, si eso es cierto,
puede que fuera en octubre…

© 2017  J.I. Salmerón

Escondida

Puedes seguir escondida
tras los muros del silencio,
tras las ventanas cerradas
que hay en tu imaginación.

Puedes volverle la espalda
sin apenas entenderlo,
sin dedicarle el esfuerzo
que supuso aquel Amor.

Por más que cierres los ojos,
por más que empujes al tiempo,
los recuerdos van volviendo
reclamando su lugar.

Y aunque borres el paseo
con las yemas de tus dedos,
quedan huellas en el suelo
imposibles de borrar.

Y es que tú nunca olvidaras
aquellas tardes de besos.
Esos abrazos que el viento
empujó a tu corazón.

Aquellos sueños tejidos
con jirones de momentos,
de sentimientos clavados
en la palma de un adiós.

Y tú seguirás oculta,
tapada siempre de noche.
Sin estrellas que te brillen,
sin luna sobre tu mar.

Escondida como siempre,
esperando a que regrese,
sin saber que detrás tuyo
siempre estuvo a quién amar…

© 2017  J.I. Salmerón

Amantes eternos

“Te echaba tanto de menos…”
Decía el pie de tu nota.
“Mi corazón se alborota
y el tiempo corre por vernos…”

“Somos amantes eternos.
Tú cristal y yo esa gota
que sobre tu alma flota
mojada de besos tiernos.”

La distancia no es olvido
viviendo en el corazón,
junto al recuerdo sentido.

Y no encuentro otra razón
de que este Amor escondido
siga pidiendo perdón.

©2017  J.I. Salmerón

 

La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Tu reflejo

Descansa sobre el agua su reflejo
como tu voz descansa en mi memoria.
La vida dando vueltas en la noria
donde un día empezamos a querernos.

Descansan en la playa quince besos
que en las noches de agosto nos robamos,
bajo estrellas celosas nos amamos,
sobre la arena escondimos los cuerpos.

Así fue nuestro Amor,
imagen de un espejo
donde quedase preso
y sufriendo el corazón.

Borrosa realidad
apenas definida
donde al final, perdida,
murió nuestra pasión.

Tus ojos, como el lago, eran reflejo
de aquel Amor que tus brazos guardaban,
de aquel rozar de labios sin palabras
que envuelto en suspirar hicimos preso.

Así va nuestro Amor, perdido al alba.
Así fue el comenzar de nuestro cuento,
llenando cada página en momentos
donde nuestro final perdió la calma.

Quisimos comenzar
volviendo a hacer historia,
borrando en la memoria
la imagen del cristal.

La vida es el lugar
donde cualquier espejo
devuelve en su reflejo
instantes de tu amar.

Tumbado está el reflejo sobre el lago,
y en mi memoria,
que hoy te ha recordado,
está tu corazón…

©2017  J.I. Salmerón

Corazón

 

Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, viviendo del sentir.
Siempre encerrado late palpitando.
Siempre besando fuerte en su existir.

De piedra un corazón quiero comprar,
un corazón que no sienta latidos.
Un corazón que ya sepa olvidar,
un corazón que ignore los sentidos.

Y un día, si quiere, que se escape.
Así será de Amor el más buscado.
En blanco y negro quede su color
como en invierno el bosque si ha nevado.

Quisiera yo elegir un corazón
que sienta la amargura del pasado.
Que llore por la rabia de un adiós
cuando en el parque queda abandonado.

Quisiera un corazón tan fuerte y frío,
forjado con el más duro metal,
al que los golpes solo le hagan ruido;
y que las puñaladas, cosquillas nada más.

Y un día si se queda el pecho hueco,
si el alma no encuentra donde llorar
porque no hay corazón ya donde hacerlo,
que no lo eche de menos, nada más.

Si toco, noto dentro cómo llama
con ritmo acompasado, el corazón.
Si lloro, oigo música de nana,
para que así se calme mi aflicción.

¡Yo vendo un corazón,
quién lo quiere comprar!
Para el mejor postor
será su ritmo.

¡Regalo una emoción,
un beso de verdad,
para el que el corazón
ya no tuvo destino…!

…Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, esperando para amar…

©2017  J.I. Salmerón

Niebla en el recuerdo

 

Hace frío…
Una mueca por sonrisa
lleva el alma reflejada.
La niebla todo lo abarca.
Y una hoja seca,
que ya no ve el futuro
a su alrededor,
vuela desde la rama del árbol
hasta la negra explanada.

Es muy tarde…
Se adivina cómo el viento
arrastra sin compasión
cada rastro de recuerdo,
cada suspiro de tiempo
que llevábamos prendido
sobre el pecho,
sujeto con un liviano
alfiler sin pasador.

Yo tampoco adivino
lo que acontece más lejos.
Yo también noto ese frío
calando en mi corazón.
La niebla sobre mis ojos
ha vuelto a color incierto
los recuerdos que hoy han vuelto,
los que ahogaban mi interior.

Hoy el olvido se ha roto.
Hoy ese parque brumoso
respira restos de ayer.
Toca sobre mis hombros
el árbol de los momentos,
y con raíces de tiempos
que han arrastrado los vientos,
atrapa fuerte mis pies.

Hace frío…
Es muy tarde….

Hoy la noche solo se adivina,
la bruma se apresó de ella.
Es como nuestra memoria,
que encerrada vive ausente,
y entre niebla de otro tiempo
ya no conseguimos verla.
Por más que uno se esfuerce,
por más que uno se empeña…

©2017  J.I. Salmerón

No puedo darte

 

No puedo darte tanto como pides,
solo me queda entero un corazón;
que el resto se mojaron en abriles
ahogándose entre lluvias de dolor.

No me pidas el sol cuando es de noche,
de nuevo te ha ocurrido lo de ayer
al rechazar los rayos con reproches
por ser rescoldo de un atardecer.

Siempre quise ser luna en horizonte
paseándose llena entre silencios.
Contarle a las estrellas que tu nombre
he dejado jugando con el viento.

Pero tú, un huracán entre mañanas.
Tú siempre luz intensa deslumbrando.
A la gente tu nombre le gritabas
como en cada tormenta grita el rayo.

El alma quieres que yo te regale
pero, ¿y yo, qué haré sin sentimientos…?
Seré como las playas sin sus mares.
Seré una boca huérfana de besos.

Ya sabes que un día fui todo tuyo,
que en tu tren mi vagón quedó enganchado,
pero aquel viaje no encontró destino
y en vía muerta se quedó parado.

No vistes al reloj marcando el tiempo,
como marcan el paso los soldados.
Cómo implacable dejó al descubierto
a esos minutos que se iban ahogando.

Por eso no me quedan corazones,
en batalla murieron por Amor.
Enterrados entre desilusiones,
sin cruz que indique el punto de dolor.

Te hubiera dado, Amor, todas mis vidas.
Te hubiera dado el sol, a mi pesar.
Pero aunque el agua fuera tibia y fina,
ahogada termino mi voluntad.

No puedo darte ni un solo suspiro
de un corazón que empieza a palpitar…

©2017  J.I. Salmerón

Es curioso…

 

Es curioso…

A pesar de estar nublado,
de ser hoy un día triste y gris,
puedo sentir el roce del sol
siempre calentando,
siempre llenando mi soledad,
siempre a mi lado,
abrigándome de sombras,
siempre andando junto a mí…

Aunque el día esté cubierto
impidiéndole hacia mí abrirse paso,
aunque el sol se encuentre preso
y las nubes no le dejen asomar,
siempre oigo a lo lejos su llamada,
su voz incansable alentando,
gritando en voz alta mi nombre,
siempre hablando junto a mí…

Es por eso que en la noche,
cuando mi mente descansa,
es cuando más echo en falta
a los rayos de ese sol.
Cuando el frío cala hondo
y se atraviesa en mi alma,
cuando casi no distingo
que palpita el corazón…

Hay veces que su recuerdo
da cobijo a mis pesares,
en que quiero que de pronto
sea un nuevo amanecer.
Para poder disfrutar
en mi cuerpo de sus rayos
que calientan y mitigan
las noches en que no ves…

Es curioso…

Cómo me recuerda este sol
que tanto añoro,
que tanto echo de menos
en tiempos de soledad,
al Amor que tuve un día
apretado entre mis brazos
y sin darme apenas cuenta
se terminó por marchar…

©2017  J.I. Salmerón

Te escondes del Amor

 

 

Te tapas pero te veo.
Siempre te escondes al paso,
de mis ojos no haces caso
cuando en las tardes paseo.

Siempre con esas vergüenzas
cuando me estoy acercando
y llamo con voz en alto
a ver si tú me contestas.

Eres como esas estatuas
de los museos de cera,
mirando lo que rodea
pero que no tienen habla.

Detrás del árbol redondo,
ese grande de la plaza,
escondes toda tu gracia
cuando te busco de pronto.

En el portal de tu casa
veo en la sombra tus ojos
como brillan, los conozco,
y tu mirar los delatan.

Me dices que es timidez
cuando me ves por la acera
acercándome a tu vera
para darte mi querer.

Y el corazón se acelera
por tu total candidez
y no saber lo que hacer
con este Amor que te acecha.

No hay huida del Amor.
No hay sitio donde esconderse
cuando sus flechas te hieren
y tocan tu corazón.

Te tapas pero te veo.
No escaparás de mis redes
aunque te escondas si quieres,
soy el Amor y te encuentro.

© 2017  J.I. Salmerón

No me enamoró tu cuerpo

Juan I. Salmerón

 

Siento tener que decirte
que no me enamoró tu cuerpo
a pesar de que tus curvas
marearan mi cerebro.

No me sentía atraído
viendo desnuda tu piel
con esa escultural figura
de sirena medio pez.

No me gustaba tu pecho
ni tus caderas de vértigo,
ni tus piernas torneadas
sujetando el monumento.

Eso es tan solo otro cuerpo
como tantos que pasean.
Carne, sin más sentimiento,
que ha de convertirse en vieja.

No me enamoró tu cuerpo…

Yo me enamoré de ti
un poquito más adentro.
Me gustó tu corazón
que descansabas al sol
y era todo sentimiento.

Me enamoré de tu alma,
esa que sueltas al viento
para que encuentre volando
un nido donde hacer canto
a otro alma que sueñe intenso.

No me enamoró tu cuerpo…

Tu mirada me hizo preso.
Tus ojos me enamoraron.
Las palabras de tu boca
que cada tarde entre sombras
se me abrazaban hablando.

Me enamoró lo sensible
que eras sintiendo caricias
cuando mis dedos perdidos
entre tanto cuerpo frío
se encontraron con tu vida.

No me enamoró tu cuerpo…

Me enamoró tu sonrisa
tan alegre como el sol
que me decía riendo
bésame otra vez de nuevo,
bésame más, por favor…

…Siento tener que decirte
que tu cuerpo no logró
que en mí naciera el Amor,
que yo soy más de sentirte.

Sentir el alma y el son
que rigen tu corazón,
sentir que sientes igual,
sentir que sientes lo mismo…

© 2017  J.I. Salmerón

Ahora que no nos vemos

Juan I. Salmerón

 

Ahora que no nos vemos,
ahora que tus ojos no miran mi corazón.
Ahora que estamos lejos,
ahora siento profundo el dolor.

Si tuviera la oportunidad,
si tu mano cogiera mi mano.
Si tu boca preguntara dónde está,
tal vez lo seguiría intentando.

No quedó tiempo para vernos.
No quedó risa en la cara dibujada.
No quedó Amor de un nuevo intento,
solo lágrimas y un triste adiós en las palabras.

Nunca entendimos por qué.
Nunca fuimos al final lo suficiente.
Siempre averiguando dónde fue
aquel barco de papel de nuestra fuente.

Tatuada está la piel de los recuerdos,
marcada siempre de besos mi cara,
unos surcos tan profundos que no puedo
borrar tus labios de carmín de mis entrañas.

Ya sabrás el lugar donde te digo,
ya conoces esas flores deshojadas
a quién tantas madrugadas preguntamos
si no estarían de verdad equivocadas.

Ahora que ya está oscuro.
Ahora que tañen las campanas moribundas de mi alma.
Ahora que siento el frío,
ahora creo recordar cuánto te amaba.

© 2017  J.I. Salmerón

Te escribo

Juan I. Salmerón

 

El papel está en blanco.
Y mi mente, vacía hace poco,
vuela ahora a lo lejos,
ahora te está pensando.

Y recuerda el momento
de la sombra a tu paso.
Y recuerda el regalo
de tu beso a mi lado.

Y de nuevo te escribo.
Y mi alma alza el vuelo
como cometa blanca
de papel de los sueños.

A tus ojos ya llego.
Es el viento el que suave
va arrastrando palabras
que te mando en el aire.

Y de nuevo mi mente
queda muda un momento.
Y de nuevo te pienso.
Y de nuevo alzo el vuelo.

Otra vez por el aire
busco tus ojos negros.
Los que saben leerme,
donde anidan mis versos.

Te escribo, y mi corazón,
que ha surcado los vientos,
que ha volado a tu encuentro,
ahora yace cansado.

Y descansa tumbado
sobre cada renglón
donde lee tu nombre.

El que siempre he pensado,
el que yo he pronunciado,
ese que él solo sabe.

© 2016  J.I. Salmerón

Sin ti… Sin mí…

Juan I. Salmerón

 

¡Sin ti se hará finito
el firmamento!
¡Sin mí estarás perdida
entre recuerdos!

¡Sin ti mi corazón
ya se habrá muerto!
¡Sin mí tu corazón
será un desierto!

…Un día olvidarás
esas palabras
que fueron corazón
de tantos versos

donde pinté de verde
la esperanza
de aquel jardín en que
encontré tus besos.

Las huellas que tu risa
me dejaron
marcada cicatriz
sobre mi alma

serán nidos vacíos
de asustados
gorriones que volaron
con el alba.

¡Sin ti será la noche
el argumento!
¡Sin mí no habrá más lunas
en tus cuentos!

¡Sin ti mi Amor se enredará
de viento!
¡Sin mí tu Amor se volverá
tormento.

© 2016  J.I. Salmerón

Te daría

Juan I. Salmerón

 

Si yo pudiera darte de regalo
el beso que tu boca se merece
tu corazón seguro que enmudece
y el pulso por tus venas desbocado.

Como la tarde que tu ayer recuerda
donde tu cuerpo temblaba en mis brazos
cuando mis besos bailando alocados
danzaban sin parar sobre tu boca.

Si yo pudiera también te daría
envueltos de regalo mis abrazos
para que entre los dos no hubiera paso
ni siquiera del aire que respiras.

Como la tarde en que los dos quisimos
que nuestros cuerpos solo fueran uno
tachando al respirar de inoportuno
por separar los pechos tan unidos.

Te obsequiaría con darte mi mano
y juntos pasear entre los charcos
flotando nuestro Amor como si un barco
nos alejara lejos de este otoño.

La paz cuando te pienso te daría,
mi voz si estoy en versos recitando,
mi risa cuando a ti te estoy mirando,
mi piel cuando la erizan tus caricias.

Pero yo siento que no es suficiente,
que no te ofrezco tanto como vales,
que no tendré moneda que te iguale
para poder pagar lo que mereces.

Por eso sigo siempre yo pensando
qué cosas más pudiera regalarte,
de qué manera puedo yo mimarte
para que no te vayas de mi lado.

Tan solo un alma tengo por fortuna,
tan solo un corazón enamorado,
si tú los quieres yo te los regalo
aunque vacía se quede mi vida…

© 2016  J.I. Salmerón

Jugué tu recuerdo

Juan I. Salmerón

 

Juguemos juntos hoy a recordarnos
sentados en el banco de aquel parque
donde mi alma moría por rozarte
y con solo oír tu voz era besarnos.

Juguemos hoy de nuevo a las miradas,
aquellas que encendían los deseos
poniendo luz a todos los luceros
que en la noche estrellada se buscaban.

A perseguir tu sombra jugaremos
cuando el sol te atrapaba por la espalda
y yo prendido al bajo de tu falda
pensaba en atrapar tu cuerpo entero.

De noche yo jugaba con tu pelo
mientras tus besos jugando apostaban
y tus labios como siempre ganaban
y los míos perdían sin remedio.

Juguemos a buscarnos y encontrarnos,
juguemos a perder la compostura
como cuando se tapaba la luna
los ojos por rubor al ver amarnos.

Recuerdo la promesa en la que un día
entre los troncos de aquel bosque viejo
a cambio de robarte yo ese beso
grabé aquel corazón que nos latía.

Arriba tu inicial, la más visible,
abajo imperceptible está la mía,
de lado a lado la flecha que unía
y años después fue el arma de tu crimen.

Yo seguí en aquel banco cada tarde
a ver si tú llegabas con más juegos
pero el verano pasó a ser invierno
y solo tu recuerdo vino a verme.

Por eso quiero que hoy juguemos juntos,
aunque nos encontremos tan distantes
que tú y yo no seamos los de antes
y ya solo a jugar vengan recuerdos….

© 2016  J.I. Salmerón

Enjaulada

Juan I. Salmerón

 

Viviste en un país llamado olvido,
en la ciudad que ignora el corazón,
donde los aires recorren pasillos
dejando sin ayer cada rincón.

De nuevo te casaste con un sueño
cansada de que no puedan volar
tus alas enjauladas por un dueño
que te condena a estar sin libertad.

Se apagó el sol,
y con él la esperanza
de que vuelvas a ver.

El Amor hoy
no ha dejado constancia
de los besos de ayer.

Apenas recordando que existías,
no encontrabas espejo en que mirarte,
con esa sombra gris que te cubría
como una cicatriz de parte a parte.

Soñar le puso llaves a esa jaula
para que desplegaras con tus alas
los miedos que cortaban tus miradas
y a ciegas impedían que volaras.

Se volvió azul,
ese cielo en que bates
gozosa tus alas.

Libertad hoy,
y el Amor la esperanza
buscada en mañanas.

© 2016  J.I. Salmerón

Tú eres abeja y su flor

316

Tú eres abeja y su flor.
Eres río y eres puente.
Eres árbol y su nido.
Eres la luz, si es de noche,
que en mi recuerdo se enciende.

¡Si la vida fuera rosa
seguro que tú serías
el bote con el color
y la brocha que la pinta!

Tú eres la reina del cuento.
Soberana de mi Amor.
La princesa de mi reino
y yo peón de deseos
dando la vida por vos.

¡Si la vida fuera un mar
con olas de empuje incierto,
tú serías barco a vela
navegando hacia buen puerto!

Tú eres hoguera y candor.
Eres la llama encendida.
La tarde llena de sol
que seca mi corazón
cuando se empapa de lluvia.

¡Si la vida fuera oscura
tú serías esa estrella
que nos guía en la distancia
dando luz a la vereda!

Tú eres la paz interior
que siempre buscan las dudas.
Eres final de camino
cuando mi andar se hace eterno
entre arboledas oscuras.

¡Si en mi vida no existieras,
si no te hubiera encontrado,
yo tendría que inventarte
y en óleo o barro crearte
para tenerte a mi lado…!

© 2016  J.I. Salmerón

La vida sigue rodando

Juan I. Salmerón

La vida sigue rodando
y la memoria, con ella,
se pierde en el horizonte
donde solo está el ayer.

Pero tu recuerdo crece
pensando que los abrazos
y los besos que nos dimos
son parte de nuestro ser.

Esos labios…
De rojo caricia pidiéndome un beso.
Esos ojos…
Que escondían mirada, pasión y deseo.
Esa mujer…
Que esperaba el abrazo apretando mi cuerpo.
Esa imagen de Amor…
Labios y ojos cautivos de un tiempo
que yo siempre sueño.

La vida para y me quiebra
un deseo, y se marcha
el Amor sobre un río
de besos revuelto.

Y el verano de luna
en la noche, que fresca
de viento entre chopos
a los ojos miraba,

se esfumó para siempre,
no pude abrazarla otra vez
aunque hubiera querido querer,
se marchó de mi alma.

…La vida sigue rodando
y el corazón tras de ella,
aunque ya no sienta nada…

© 2016  J.I. Salmerón

Sentado en el portal

Juan I. Salmerón

Sentado en el portal de aquella casa,
entre las sombras que al portón huían
queriendo ser el sol de media tarde,
oí mi corazón cómo latía.

Y no era sinfonía sosegada,
no era el suyo el trotar de otros momentos
cuando el ritmo pausado me entretiene
cantando en mi interior odas y versos.

Más bien latía en su loca carrera
como lo hace al volver de andar ligero
cuando siento escapar por mi garganta
el músculo de vida en su bombeo.

Ignoro por qué apremia acelerado
si apenas de esta silla no me muevo,
tan solo el pensamiento sale andando
viajando entre caminos de recuerdo.

¡Y vuela entre las copas de los chopos…!
¡Y salta lado a lado riachuelos…!
¡Y sube los senderos escarpados
de los montes que añoro de pequeño…!

Y corre de tu mano por los campos,
buscando el abrazarse con tu cuerpo
cuando el sol, poco a poco, en los veranos,
se iba marchando lento por el cerro.

Recuerda el pensamiento en mi recuerdo
cómo nadaban juntas nuestras bocas
en aquellos interminables besos
donde los labios se besaban horas.

Donde era solo el néctar alimento
y un frenesí rozar tu pecho siempre.
Donde a tu cuerpo, pegado a mi cuerpo,
hacía de colchón el trigo verde…

…Sentado en el portal, en su penumbra,
soñando esta emoción a solas pienso,
si el corazón se verá atropellado
por estos sentimientos tan añejos.

Son tan fuertes los momentos vividos
en este espacio tan corto de tiempo
que no me ha de extrañar que se acelere
mi pobre corazón con los recuerdos…

…Sentado en el portal de aquella casa,
latiendo el corazón,
la noche espero…

© 2016  J.I. Salmerón

¿Recuerdas…?

Juan I. Salmerón

¿Recuerdas…?
Nos vimos dentro de un sueño.
Un sueño mientras dormías,
un sueño que era tu sueño.

Aunque tantos son los días
que pienso en él y me digo
que yo sé que te toqué,
que fue tan real querernos…

Olía tan bien tu pelo…
Y tu camisa tan blanca
como esa luna de nácar
cómplice en nuestros encuentros.

¿Recuerdas…?
Tú mirabas a mis ojos
y los tuyos, color bosque,
en mi mar eran dos remos.

Y fue tan cierto ese abrazo
que no lo podrás negar,
y tu pecho, el palpitar,
marcado dejó mi pecho.

No quisimos informar
a la gente de este sueño,
era nuestro secreto
y nadie puede saberlo.

Dime que recordarás
cada uno de mis besos
como yo llevo marcados
tus labios en mi recuerdo.

Que yo te sigo sintiendo,
que yo a ti te sigo viendo
dibujando un corazón
con mi nombre escrito dentro.

¿Recuerdas…?
Como un día al despertar
tú eras playa y yo tu mar
y fue realidad el sueño…

© 2016  J.I. Salmerón

Matar el sentimiento

Juan I. Salmerón

Me gustaría matar el sentimiento,
pero no puedo, no soy capaz,
ni tan siquiera lo intento…

Desearía separar algún instante,
solo un momento, de mí tu corazón,
pero es que yo adoro su ritmo, y su letra,
y el baile íntimo de su canción…

Hoy me atraviesa un recuerdo
y el viento me trae tu abrazo,
y hasta que no oigo cerca tus besos,
mis labios viajeros te están buscando.
Siempre siguiendo tus pasos.

Latido tras latido, ritmo lento,
nos implica el corazón.
La decisión no es pensada,
no hago consulta en mi almohada,
es cosa de la emoción.

Nos quisimos ver por un momento
pero la noche nos cubrió,
y su reloj paró en la sombra
tu abrazo con mis besos,
como ese tiempo sin tu Amor.

Posiblemente sea lo mejor,
Si no hay miradas no habrá palpitación.
Pero hay adictos como yo, con este apego,
que en cada ausencia que hago tuya en mi exterior,
mi corazón, con gran dolor, muere por dentro.

Yo sé muy bien que cualquier día
tus ojos, su mirar, se harán de luz en mi pupila.
Solo es el tiempo delator el enemigo
en esta guerra sin cuartel,
que hoy es sin verte tan cruel, y a veces fría.

Cuando anochezca o nada más amanecer,
en un garaje, entre la hierba, en la avenida.
Sobre las sábanas planchadas de la cama de un hotel,
O en esa oscura intimidad cuando se cierran las cortinas.

Mi corazón te irá a buscar,
que la pasión ya no es cautiva.
Y entre mis besos nadaras,
así que estate prevenida…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy tengo frío en el alma

Juan I. Salmerón

Hoy tengo frío en el alma
de tanto ir y venir
del sentimiento a tu casa
y que no te encuentre allí.

Hoy yo prefiero sentarme
en ese banco de enfrente
viendo a la gente pasar,
esperando hasta que llegues.

¡Que yo necesito verte,
que necesito bailar
al son que toque la vida
junto a tu boca de mar…!

Hoy no sé de qué escribir…
Que todo mi sentimiento
se mudó fuera de aquí
por lo que te echo de menos.

Ver las ventanas cerradas
que guardan tu corazón,
las mismas que antes me abrías
en esas noches de Amor.

¡Y la luna era la guía,
la cómplice necesaria
para marcarme el camino
desde el balcón a tu cama…!

…Casi te vi, hoy casi te vi.
Me asomé por mi ventana
y mirando lo pensé…
Hoy, casi, la pude ver…

Y no es que estuviera cerca
de tu casa, de tu cuerpo.
Tan solo fue esa emoción
al recordar que te veo…

Solo ante el frío de la tarde,
arrastrada por el viento mi ilusión,
hoy tengo helada mi alma
de tanto esperar tu Amor.

© 2016  J.I. Salmerón

No pude verte partir

Juan I. Salmerón

No pude verte partir.
Y cerré mis ojos
como si ese triste momento
no fuera nunca a suceder.

Te marchaste despacio,
y nunca llegué a saber
si quizás fui yo
el que te dejara huir.

La mañana me tumbó,
y el frío de ese agosto
traspasó mi corazón
dejando hielo en mi recuerdo.

Yo volví sobre mis pasos,
que marcados en asfalto
de ilusión en su venida,
ahora en barro naufragaban.

Y mis lágrimas ahogadas
en la angustia del adiós
se bañaban con su sal
junto al mar de tu partida.

En mi mente esa canción
que escuchaba aquella noche
donde tu ser y mi Amor
al final ponían vida.

Y se olvidaron mis manos
de tu rostro en sus caricias.
Y tu voz enmudeció
como el viento que no silba.

Y después llegó la tarde,
y la noche, y otra tarde,
y otra vida sin razón,
y el pasar de un nuevo día…

No pude verte partir.
O quizás no quise imagen
que dejara en mi recuerdo
a tu amor en despedía…

…Todo sueño, en lo peor,
se convierte en pesadilla.
Fue lo mismo que tu Amor,
que yo esperaba un sillón
y no fue siquiera silla…

© 2016  J.I. Salmerón

Ahora que es tan invierno

Juan I. Salmerón

Ahora que es tan invierno
y en mi alma se cuela el frío.
Ahora que este silencio
va inundando el corazón.

Me encantaría llevarte,
aunque asomara tu risa,
dentro de mi bolsillo,
guardada en el pantalón.

Así, cuando me faltara
el roce de tu presencia,
cuando el recuerdo del beso
fuera tan frío como hoy,

con solo meter la mano
buscándote con mis dedos,
entre recuerdos añejos
encontraría tu Amor.

Y escogería tus labios,
aquellos que me nombraban
y bajo luna de plata
eran mi cuna al soñar.

O esos abrazos al alma
que envueltos de madrugada
comenzaban siendo río
y nos llenaban de mar.

Quisiera que te vinieras
escondida en mi camisa,
con mi botón atrapada,
tocándome el corazón.

Y si me cala la lluvia
o si la nieve me tapa
solo al sentirte tan cerca
mi tristeza se hace sol.

Por eso cuando es invierno
y mi alma llora de frío
muy dentro de mis bolsillos
llevo un poco de tu Amor…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy soy tango y voy muy lento

255

Hoy soy tango y voy muy lento.
Hoy mi baile es la emoción
que va arrastrando mis pasos
con este hondo penar.

Me atraviesa lado a lado
este sentir de recuerdo
y en un bailar tan profundo
me voy dejando llevar.

Hoy pasa mi vida lenta
como un adiós sin partida,
acunando en despedida
aquel Amor que no fue.

Y paro y templo el momento
con la cadencia del son
juntando pecho con pecho
y tu mejilla a mi piel.

Lisonjero fue tu abrazo,
bacana vida buscabas,
y yo el otario perfecto
tan fácil de chasquear.

No me vengas con milongas
que soy tango y voy tan suave
que la emoción no me cabe
y me oprime al respirar.

Que tus quilombos son tuyos
¡vaya un merengue tenés!
Que yo fui solo un querer
en brazos de una emoción.

Y llora mi alma en silencio
y mis lágrimas son teclas
que en su sonar me recuerdan
a un triste bandoneón.

…Hoy soy tango y voy a rastras
del peso del corazón…

© 2016  J.I. Salmerón