Al comenzar el ocaso

 

Fue al comenzar el ocaso,
cuando los miedos se acuestan
y en su lugar se despiertan
los sueños donde gozamos.

Cuando la luz escasea.
En el preciso momento
donde el sol casi se ha puesto
y cobra vida la vela.

Cuando las tardes que hay nubes
el sol las besa de cerca
llenándolas de vergüenza
y en rojo carmín las cubre.

Cuando la sombra recorre
cada baldosa en la acera
y ciega la carretera
tapada por ese monte.

Fue cuando andamos despacio.
Cuando el día ya nos vence
y el cansancio crece y crece
hasta dejarnos exhaustos.

¡Cuando el cielo se ha quebrado…!
¡Cuando esperamos la luna…!
Cuando ese gato deambula
gozando por el tejado.

Entonces fue cuando digo
que pude oler tu perfume.
Ver tu figura en la nube
pasear al lado mío.

Entonces llega el recuerdo…
Como cada atardecer
en que no te he vuelto a ver
y yo te sueño despierto.

Fue en el nuevo amanecer
de la noche oscura y fría
donde cada melodía
recuerda que yo te amé.

Fue en el ocaso del día.
Fue al esperar tu volver
desde los tiempos de ayer
a darle luz a mi vida.

©2017  J.I. Salmerón

La noche avanza despacio

Juan I. Salmerón

 

La noche avanza despacio
y mi corazón,
todavía más lento,
se ha parado a descansar
mirando sobre la luna.

La lluvia llama entre tanto,
tocando suave,
detrás de los cristales,
Invitándome a bailar
agarrado a tu cintura.

Tú duermes, ojos cerrados,
seguramente soñando.
Yo aún me mantengo despierto
viendo de lejos tu cuerpo
cómo se marcha volando.

De esa dulce sensación
soñando que este recuerdo,
pleno de Amor,
va impregnando al corazón
inundándolo de besos.

Aún tengo lleno el cajón
de los abrazos pendientes
que nos debemos.
Aún sopla el viento esta noche
cargado de frío invierno.

Descansa mi corazón
en la almohada del olvido.
No hay más tiempo.
La noche se va hacia el mar
y al despertar, tú, ya te has ido…

© 2017  J.I. Salmerón

…Lento, muy lento

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Hoy es viernes, y los viernes las cosas se ven ya con otra perspectiva, con otro ritmo, con otra cadencia distinta a la del resto de semana. Con un lento trotar, con una suave distancia de la realidad, de lo cotidiano, más cercano al soñar de los sueños que tenemos cada uno de nosotros, y que hoy los podemos poner en práctica, y soñarlos… Pero lento, muy lento… Y suave, muy suave, para mejor poder disfrutarlos, para mejor poder relajar nuestros besos y junto al suave viento, regalarlos… a nuestra noche, a nuestro árbol, a nuestra luna en lo alto, a nuestro Amor amado… Pero lento, muy lento, como un vuelo de palomas junto al agua congelado…

 

…Lento, muy lento.

Apenas te muevas…
Tan solo deja mecerse tus caderas.

… Lento…, despacio…,

Al compás de suaves olas,
como música envolvente
que por tus oídos entra…
Y te atrapa…
Y te lleva entre tus sueños
hasta el cielo,
y de nuevo ha de bajarte
hasta la tierra…

Lento, muy lento…

Como rápidos segundos
que en tu cuerpo
se posaran como horas,
en la noche, placenteras…
Degustando los dibujos
que mis manos van marcando
en el vaivén acompasado
que se mueve en tus caderas…

Y que suben por tu espalda,
y acarician las ideas
que recorren por tu mente
en tu cabeza…

Lento…, despacio…,

Disfrutando cada paso,
como viaje interminable
entre plácidas praderas.
Disfrutando cada roce de tu piel,
como si el calor que da mi cuerpo
calentara en frías noches
de un invierno de tormenta…

Como si desnuda tú estuvieras
y mis brazos, como abrigo,
te ofrecieran el cobijo
que tu alma te pidiera…

…Pero todo lento, muy lento,
y despacio, muy despacio…

¡Hasta que tu cuerpo se derrita
de tensión por esta espera…!

© 2014 J. I. Salmerón