Marchamos para volver

Marchamos para volver.
Siempre a la espera.
Partimos sobre la lluvia
de aquel atardecer.

Las nubes sobre la piel.
Mojada esencia.
Las gotas, puestas en fila,
no paran de caer.

Y es tan gris el asfalto
como lo era ese cielo.
Y era gris el plumaje
de ese ave al volar.

El camino, en las nubes,
es a veces incierto.
Pero el sol siempre espera
a que quiera escampar.

¡Y de pronto hay un trueno
que retumba abrumando!
Y una voz que nos dice:
“vamos a despegar…”

¡Y la nube y el rayo
vienen a visitarnos!
Y en el cielo, flotando,
somos nave en el mar.

Ahora somos la luz
que supera las nubes.
Somos, de un tirachinas,
proyectil volador.

Somos la conclusión
del viajero que huye.
Somos meta y salida
de cualquier maratón.

Y nos volvemos a ver.
Se va y regresa.
Los brazos siempre te esperan.
Y los besos también.

Cualquier viaje, al regresar,
valdrá la pena.
Esa emoción, y el sentir,
si yo te vuelvo a ver.

Marchamos para volver…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Cómo explicar…

Cómo explicar lo que por dentro no me calma.
Cómo poder escribir hoy de una emoción.
Cómo poder expresar todo el sentimiento
que se ha quedado anclado junto al corazón.

Ese vacío que yo siento junto al alma.
El mismo que se palpa en el anochecer.
Ese jardín de flores que ya están marchitas
y en primavera se niegan a florecer.

Si lo explicara solamente con los gestos.
Si tú pudieras penetrar en mi mirar.
Si lo entendieras por la ausencia de mis besos,
por lo cerrada que la boca pueda estar.

Cómo poder ir desnudando una palabra.
Como poder echar de menos la razón.
Como poder decir callado lo que pasa.
Como poder secar de llanto un corazón.

Si lo explicara con mis manos en tu pelo.
Si mis caricias fueran como las de ayer.
Si perdonaras hoy mi ausencia en tu recuerdo,
y nuevamente regresara a tu querer.

Si yo pudiera hoy escapar de este vacío,
y como luna nueva desaparecer.
Si yo pudiera, como el sol, estar oculto
entre la noche que es cuando tú no lo ves.

Seguramente la emoción describiría.
El alma, el ancla perdería de una vez.
El sentimiento libremente expresaría.
Y mi querer se rendiría a tu querer…

©2018  J.I. Salmerón

A tu vuelta

Siempre habrá un beso de Amor
aguardando tras tu puerta.
Siempre un abrazo en alerta
para alejar tu temor.

Una mirada habrá siempre
que a tu regreso te busque.
Sentimientos que te gusten
pellizcando el corazón.

Todo te estará esperando
como lo hacía hace tiempo.
De nuevo soplará el viento
que te hacía navegar…

Cuando vuelvas habrá un mar
que te acune con sus olas.
Habrá una playa que, a solas,
te hará en su arena soñar.

Te esperará la pasión
que tanto echabas de menos.
Las manos entre tu pelo
que te invitaban a amar.

La sombra, que era la reina
de cada rincón del alma,
se rendirá enamorada
de cada rayo de sol…

En tu retorno estará
cada renglón que has amado.
Cada letra que, el pasado,
como un ladrón te escondió.

Y volverán a juntarse
las rimas que, en poesías,
aquellas tardes leías
suspirando de emoción.

© 2018  J.I. Salmerón

Vestidas de Navidad

Ya se engalanan las calles
vestidas de Navidad,
con los colores de luces
que nos adornan el paso.

Ya está el recuerdo acechando
rondando cada rincón
de esos momentos pasados.
¡Agujas del corazón…!

Y abandonamos el paso
del día a día, y brindamos.
Ni el frío nos hace daño,
nos calienta la emoción.

Toda esa gente que ayer
apenas sí nos fijamos,
hoy le estrechamos la mano
para sentirnos mejor.

Es lo que tienen las fiestas,
que todo lo vemos bien.
Y aunque nos llore el recuerdo,
con risas nos lo secamos.

Y ese pellizco que damos
tan dentro del corazón,
vamos riendo el dolor,
y a solas, luego, lloramos.

Colores en las alturas
y abajo el suelo gris pardo.
Hoy vamos a celebrar,
que las fiestas van llegando.

Que dentro de poco quitan
los colores de lo alto,
apagan luces y… ¡acción…!
Comienza lo cotidiano…

© 2017  J.I. Salmerón

Corazón

 

Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, viviendo del sentir.
Siempre encerrado late palpitando.
Siempre besando fuerte en su existir.

De piedra un corazón quiero comprar,
un corazón que no sienta latidos.
Un corazón que ya sepa olvidar,
un corazón que ignore los sentidos.

Y un día, si quiere, que se escape.
Así será de Amor el más buscado.
En blanco y negro quede su color
como en invierno el bosque si ha nevado.

Quisiera yo elegir un corazón
que sienta la amargura del pasado.
Que llore por la rabia de un adiós
cuando en el parque queda abandonado.

Quisiera un corazón tan fuerte y frío,
forjado con el más duro metal,
al que los golpes solo le hagan ruido;
y que las puñaladas, cosquillas nada más.

Y un día si se queda el pecho hueco,
si el alma no encuentra donde llorar
porque no hay corazón ya donde hacerlo,
que no lo eche de menos, nada más.

Si toco, noto dentro cómo llama
con ritmo acompasado, el corazón.
Si lloro, oigo música de nana,
para que así se calme mi aflicción.

¡Yo vendo un corazón,
quién lo quiere comprar!
Para el mejor postor
será su ritmo.

¡Regalo una emoción,
un beso de verdad,
para el que el corazón
ya no tuvo destino…!

…Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, esperando para amar…

©2017  J.I. Salmerón

Vivir de añoranza

 

Era lágrima su rostro
mojando de pena amarga
los recuerdos que acudían
ahogando su corazón.

Sin duda que era la ausencia
la que pasaba factura,
la que dejaba las marcas
profundas por la emoción.

¡Tanto silencio atronaba la sala.
No había sol que el espacio llenara…!

Era de llanto su vida
dándola ya por perdida
acurrucando su alma
al más lejano rincón.

Era tan larga la cuesta,
tan pronunciada y funesta,
que no sentía las ganas
de luchar contra el dolor.

¡Cada palabra escondía su habla.
Solo un suspiro de adiós se escuchaba…!

Un río por su mejilla.
De nuevo el sol se apagaba;
hoy tan oscura su alma
y la mañana tan fría…

La pena marcó distancia.
Hoy era suyo el momento
dejándonos sin aliento
tan lejos de la esperanza…

¡Hoy el instante requiere templanza.
Solo nos queda vivir de añoranza…!

©2017  J.I. Salmerón

Echaba tanto de menos…

Juan I. Salmerón

 

Echaba tanto de menos
tu sonrisa, tu mirar,
esa coleta apretada
y hasta tu forma de hablar.

Lo echaba tanto de menos
que al darte, morena, un beso
rozando labio con piel,
casi me puse a llorar.

Sería por la emoción
¡hacía ya tanto tiempo…!
por no abrazarte un momento,
sería rabia y dolor.

Las manos en tus caricias,
no recordaba su tacto.
¡Cómo apretaban las mías
cuando me hablaban tus labios…!

La falta de los paseos
que por el río nos dimos.
Mi sombra que al acercarse
ya hacía tu cuerpo mío.

Recuerdo ese atronador
silencio que acompañaba
cuando al mirarnos de frente
nos faltaban las palabras.

Y aquel vuelo de tu falda
después de tu despedida
y cómo con mi mirada
detrás de ti la seguía.

Echaba tanto de menos
poder recorrer tu cuerpo
desde detrás de tu oreja
hasta tu pie tan pequeño.

Que apenas ya recordaba
ese lunar que tu pecho
guardaba como un tesoro
que por mí fue descubierto.

¿Ya te echaba de menos…?
Puede ser… será que quiero…
Será que amo la noche,
a la luna y a su cielo.

Será que necesitaba
las caricias de tus dedos.
Será falta de sosiego
lo que me come por dentro.

…Y es que te echaba de menos.
Será que quiero…

© 2016  J.I. Salmerón

Sí, ya sé…

319

Sí, ya sé…
Que yo ya canso.

Ya sé…
Que soy como los inviernos
que parece duren años,
que cansan sus cortos días
y que su frío,
al tiritar de las almas,
las congela y hace daño.

Ya sé…
Que solo la primavera
y el calor de un buen abrazo,
a tus besos,
gélidos y alejados,
los sacan de su letargo.

Ya sé…
Que este frío, en la emoción,
no deja que nos juntemos
hasta que vuelva el calor,
ese que porta pasión,
a abrazarse en nuestros cuerpos.

Pero si quieres caliento,
y me volveré verano,
y alargaré así tus días
con soles y con abrazos.
Que volarán las caricias
que tú andas necesitando.

¡Que yo seré tu descanso…!

Sí, ya sé…
Que de tanto repetirlo,
de tantos besos que doy,
de tanto que yo te abrazo,
yo, ya canso…

© 2016  J.I. Salmerón

Sentado en el portal

Juan I. Salmerón

Sentado en el portal de aquella casa,
entre las sombras que al portón huían
queriendo ser el sol de media tarde,
oí mi corazón cómo latía.

Y no era sinfonía sosegada,
no era el suyo el trotar de otros momentos
cuando el ritmo pausado me entretiene
cantando en mi interior odas y versos.

Más bien latía en su loca carrera
como lo hace al volver de andar ligero
cuando siento escapar por mi garganta
el músculo de vida en su bombeo.

Ignoro por qué apremia acelerado
si apenas de esta silla no me muevo,
tan solo el pensamiento sale andando
viajando entre caminos de recuerdo.

¡Y vuela entre las copas de los chopos…!
¡Y salta lado a lado riachuelos…!
¡Y sube los senderos escarpados
de los montes que añoro de pequeño…!

Y corre de tu mano por los campos,
buscando el abrazarse con tu cuerpo
cuando el sol, poco a poco, en los veranos,
se iba marchando lento por el cerro.

Recuerda el pensamiento en mi recuerdo
cómo nadaban juntas nuestras bocas
en aquellos interminables besos
donde los labios se besaban horas.

Donde era solo el néctar alimento
y un frenesí rozar tu pecho siempre.
Donde a tu cuerpo, pegado a mi cuerpo,
hacía de colchón el trigo verde…

…Sentado en el portal, en su penumbra,
soñando esta emoción a solas pienso,
si el corazón se verá atropellado
por estos sentimientos tan añejos.

Son tan fuertes los momentos vividos
en este espacio tan corto de tiempo
que no me ha de extrañar que se acelere
mi pobre corazón con los recuerdos…

…Sentado en el portal de aquella casa,
latiendo el corazón,
la noche espero…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy soy tango y voy muy lento

255

Hoy soy tango y voy muy lento.
Hoy mi baile es la emoción
que va arrastrando mis pasos
con este hondo penar.

Me atraviesa lado a lado
este sentir de recuerdo
y en un bailar tan profundo
me voy dejando llevar.

Hoy pasa mi vida lenta
como un adiós sin partida,
acunando en despedida
aquel Amor que no fue.

Y paro y templo el momento
con la cadencia del son
juntando pecho con pecho
y tu mejilla a mi piel.

Lisonjero fue tu abrazo,
bacana vida buscabas,
y yo el otario perfecto
tan fácil de chasquear.

No me vengas con milongas
que soy tango y voy tan suave
que la emoción no me cabe
y me oprime al respirar.

Que tus quilombos son tuyos
¡vaya un merengue tenés!
Que yo fui solo un querer
en brazos de una emoción.

Y llora mi alma en silencio
y mis lágrimas son teclas
que en su sonar me recuerdan
a un triste bandoneón.

…Hoy soy tango y voy a rastras
del peso del corazón…

© 2016  J.I. Salmerón

Si hay ganas de besarse

 

Juan I. Salmerón

Si hay ganas de besarse
la estatura es lo de menos;
el Amor no tiene edad
ni talla tienen los besos.

No importa que nuestra piel
contenga distintos sueños.
Tú, blanca y pálida luna;
negro de noche mi cuerpo.

Qué más da que nos queramos
tan distantes y alejados
si me atraviesa un recuerdo
y el viento me trae tu abrazo.

Si el mar susurra tu nombre
en el vaivén de sus olas
cuando en la orilla revivo
que te hice mía unas horas.

Lo importante es la pasión
cuando acaricio en silencio
tu desnudo atardecer,
desde tu espalda a tu pecho.

Cuando los labios se buscan
por el desierto, sedientos,
y hasta que no dan cien besos
no sacian la sed del cuerpo.

¡Ay… qué potente es la emoción.
Qué infinito es el recuerdo
que tiene de ti mi boca
pidiéndome aquellos besos…!

Da igual que me hables en prosa
y yo te responda en verso
si al final es en los ojos
donde el idioma entendemos.

Y cada noche que puedo,
al recordar tus abrazos,
me repito aquellos versos
que recitaba al mirarnos:

“¡Pues que comience el festín,
que los labios ya han hablado,
y las ganas nos apremian
para empezar a besarnos…!”

© 2016  J.I. Salmerón

Entre dos versos

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Entre dos versos tu nombre
se mecía en mi recuerdo.
Entre dos besos tus labios
dejaron constancia de ello.

Un verso por nuestro Amor.
Un beso porque yo quiero
de nuevo sentir tu boca
que echo tanto de menos…

Entre dos tardes te tuve
junto a ese río de juncos.
Entre dos largos abrazos
las horas fueron segundos.

Una tarde, al escondite
jugaron nuestras mejillas.
Un abrazo, el carcelero
que encerró tu alma en mi vida…

El verso se hizo emoción.
El beso dolor profundo
al recordarlo en deriva
cuando de mí perdió el rumbo.

La tarde se hizo silencio,
sucumbió al caer la noche.
Y el abrazo, el que apresó,
hoy libera ya tu nombre.

¡Pero no pierdas la fe
que aún nos queda mucha tinta,
y mucho, mucho papel,
donde otros versos te escriba!

…Entre dos versos, dos besos,
dos tardes y dos abrazos,
colmamos de Amor intenso
los días de aquel verano…

© 2015  J.I. Salmerón