La valla de espino

Juan I. Salmerón

 

Vivíamos separados.
Tú en tu mundo,
yo en el mío,
Con esa valla de espino retorcido
que fue marcando
la distancia
que separaba
nuestro andar en el camino.

No dimos salto tan alto.
No había hueco,
o no vimos
por donde poder conectar
mi alma viajera
a tu corazón callado.
El que yo quise
fuera siempre mi destino.

Palos y alambre…
Silencio y espinos…
No conectaba la puerta
de tu mirada al otro lado,
tu paseo a mi sendero.
Tu voz nunca dijo ven.
Tu Amor siempre
fue tan frío…

la valla de espino
se clava en mi recuerdo.
No supe como saltar
sin tropezarme de nuevo.
No supe como tumbar
ese dolor por no vernos.
La valla de espino
sigue marcando
los dos caminos…

© 2016  J.I. Salmerón
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Tu olvido

Juan I. Salmerón

Se enganchó mi alma
en el alambre de espino
de tu olvido.

Y la herida dolió,
que no hay muerte peor
que ignorar que nos quisimos.

Se desangró mi corazón
y gota a gota fue tu adiós
el que borrara mi pasado.

Y fue el silencio
el que extendiendo su querer
me fue abrazando hasta matarlo.

Todo de pronto se paró
y hasta la vida en su correr,
como cascada de ese río,

dejó de pronto de avanzar
para mecerse en mi recuerdo
como remanso en remolino.

Ya no supiste más de mí,
ya no imploré que me durmieras
entre los brazos de tus besos.

Por eso huyó mi sentimiento
en ese barco que fue abril,
para alejarse poco a poco de tu cuerpo.

Y navegar en el adiós
desde las playas de carmín
que yo en tu labio como ola emborroné

al despedirme aquella vez
con lágrimas llenas de Amor
que hoy tristemente en mi recuerdo son ayer.

Que tu olvidar fue mi morir
y tu partida un gran dolor
donde mi alma fue sufrir
entre los dientes de un adiós…

© 2015  J.I. Salmerón