Mujer

Siempre la madre y mi vida.
Centro de mis enseñanzas.
Cobijo de mis temores.
Nido al que siempre te abrazas.
Mujer…

Sangre de mi sangre, hermana.
Madre postiza en mil horas.
Rama de rama del fruto.
Misma madre luchadora.
Mujer…

Fiel y leal compañera
de un camino compartido.
Alianza de mis manos.
Madre de todos mis hijos.
Mujer…

Amiga, que en la distancia
tu abrigo siempre me prestas.
Caricias son tus palabras.
Siempre tus puertas abiertas.
Mujer…

Amante en mis días tristes.
Principio de los pecados.
Besos robados al tiempo
que a escondidas disfrutamos.
Mujer…

Madre, hermana, esposa, amiga,
amante. Siempre mujer.
Mujer en forma infinita.
Eternamente mujer.

Si no existieras no habría
Amor, coraje, ni fe.
No habría vida en la tierra
ni tierra a la que volver.

Hoy, mañana, el mes que viene,
cualquier día que tú elijas,
comparto mis emociones
en tu jardín, que es la vida.

Siempre la madre y mi vida.
Siempre por una mujer.
¡Salve al cielo, Reina mía…!
Que ni por un solo día
yo te deje de querer.
Mujer…

© 2018  J.I. Salmerón
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Es la mujer…

Por primera vez, el 19 de marzo de 1911 tuvo lugar, en algunos países europeos, la primera celebración del día internacional de la mujer. En 1975 la ONU declaró el 8 de marzo como día internacional de la mujer y, desde 1977, como día internacional por los derechos de la mujer. Ayer fue ese día, 8 de marzo, y en memoria de las mujeres que ya no están, de las que ahora mismo están y luchan por sus derechos, y de las que, futuramente, llegarán y estarán pronto en su relevo, dedico estas letras para reforzar, si hiciera falta, lo necesarias que son en nuestras vidas y lo iguales a nosotros que algunos las queremos.

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Es la mujer mi estandarte
y mi báculo su fuerza.
La mujer es todo Amor
y de mis sueños, la reina.

Eres fecundo mañana,
es tu cuerpo una pradera
donde, por cada semilla,
tú le das vida de estrella.

Luz en la noche alumbrando,
vía láctea de mis penas,
que cual luciérnaga guías
y acompañas mi vereda.

Eres el sol que calienta,
eres la vida en la tierra,
te brindas como mañanas
para que siempre amanezca.

Mi amiga, hermana, y esposa,
mi madre antes que naciera.
Mi refugio desde niño,
mi descanso hasta que muera.

Eres la puesta de sol
que a mí me dejó cautivo.
De mi sentir, elixir,
y de mis ojos un río.

Es la mujer mi heroína,
ganadora de olimpiadas
que no ceja en sus empeños,
día a día bate marcas.

Es la mujer mi razón,
mis deseos y esperanzas.
¡Y de mi vida la envidia…!
espero que sea sana.

 © 2015  J. I. Salmerón