El regalo de Amor

©2018  J.I. Salmerón
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Rebajas

Te conocí en las rebajas
comprándome unos zapatos.
Tú paseabas melena
y bolso gris bajo el brazo.

Rubia hasta un punto platino.
Rubio sin trampa ni engaño.
Pantalón y blusa a flores
de colorido estampado.

El perfume era discreto
pero acababa enganchando.
Florales notas intensas
como jardines en mayo.

Primero fueron tus pasos
los que yo intuí a mi lado.
Ligeros y a la vez firmes.
Serenos pero apretando.

Pero lo que más recuerdo
fue ese verdor al mirarnos.
El campo de primavera
que tus ojos regalaron.

Era entre pícara y limpia
tú mirada, casi ingenua.
Era esa intensa alegría
que fulmina cualquier pena.

Tu cuerpo era de ese mimbre
que sobre el río cimbrea
bailando todas las tardes
al son del aire en la arena.

Y tus labios el descanso
del guerrero que guerrea.
Y tu risa la victoria
de cualquier guerra que pierda.

Según llegaste te fuiste,
como una sombra en la acera.
Y ni a preguntarte el nombre
me dio a mí tiempo siquiera.

¡Y verte partir dolió…!
Aunque como imagen fuera
la mejor que estos dos ojos
hace tiempo que ellos vieran.

Por eso, siempre que puedo,
cuando anuncian las rebajas,
voy a la zapatería
y me siento por si pasas.

Y allí me paso las tardes
entre tacón y puntera,
entre suelas y cordones,
escuchando a las clientas.

Para volver a sentir
esas pisadas inciertas.
Por oler a flor de fiesta.
Por ver esos ojos verdes
entre tu rubia melena…

©2018  J.I. Salmerón

Otra tarde

La sala vacía bajo la penumbra
de un sol mortecino hacia media tarde.
La vista buscando, la radio encendida
y, como una sombra, bailando despacio,
está tu figura que solo el recuerdo
es el que me muestra, es el que imagina.

Y yo con mis manos buscando tu rostro
que de ojos cerrados espera y suspira.
En cada paseo que daban mis dedos,
cuando aquellas tardes tu piel recorría
desde el horizonte de tu blusa blanca
hasta cobijarlos detrás de tu pelo.

Y mi melodía te atrapa de nuevo,
y en tu ritmo yo solo quiero vivir.
La música suena queriendo envolvernos,
llenando de besos todos los rincones,
como si de flores, que van floreciendo,
llenaran las tapias de un frío jardín.

Compás tras compás tú me fuiste queriendo.
Adagio mis brazos, rodean tu ser.
Pedazos de Amor me regalan tus besos
cuando se deshacen, chocando en silencio,
dentro de mi boca, que espera impaciente,
a que, como lluvia, me empapen después.

El sol se ha marchado, con él tu recuerdo.
Ya sabes que a oscuras da miedo vivir.
Con esos fantasmas que sacan provecho
cuando por la noche no queda consuelo,
y un río parece más grande que el cielo,
y un mar aún más triste que un día sin ti.

La sala vacía, ya se ha hecho de noche.
La música, muda, dejó de sonar.
El frío me roza mojando mi sueño,
y cierro la puerta dejando allí dentro
a mi corazón junto a tanto recuerdo
hasta que en otra tarde me vuelva a atrapar…

© 2018  J.I. Salmerón

Tu reja

Tú siempre quedabas dentro,
yo fuera, sobre la acera.
Detrás de aquellos barrotes,
detrás de la vieja reja.

De vez en cuando se oían
tus pasos por el pasillo.
Yo imaginaba tu cuerpo
acercarse junto al mío.

¡Tantas tardes estuve
pendiente de que me abrieras…!
¡Tantos sueños tirados
sobre el suelo de esa acera…!

Me llamaban la maceta
de tantas horas que estaba
pegado sobre esa reja,
cerquita de tu ventana.

Pero mi cuerpo un erial
de tierra fría y baldía
hasta que no germinara
en mi tiesto tu semilla.

¡Siempre esperé en la calle
a que tu voz me llamara…!
¡Siempre soñé tu boca
detrás de esa reja amarga…!

Ahora que paso en tu calle
y ya no espero por verte,
ahora que no oigo tus pasos,
te asomas como inocente.

Y clavas sobre mis pasos
tus ojos negro azabache,
y tus manos atraviesan
la reja para tocarme.

Tu reja ya no me atrae
como lo hacía en verano.
Ahora tengo mis flores
en un local, hibernando.

Ya solo será otra reja,
otra ventana en recuerdo.
Un verano ya olvidado
donde esperaba por vernos…

© 2017  J.I. Salmerón

La chistera

 

…Le oía llegar.
Iba pitando según pasaba.
Y la sonrisa tras los cristales…
Y su mirada tras unas gafas…

Bajo una sombra
llegaba siempre por la mañana,
y estacionaba junto a la plaza,
freno de mano y allí bajaba.

Abría el portón.
¡Allí dentro encontraba la magia…!
Desde un cuaderno donde escribir,
a unas verdes y dulces manzanas.

Jabón de fregar,
zapatillas cubiertas de flores,
“las rosquillas las hizo la abuela…”
Y un ungüento para los dolores.

¿Cómo era aquello…?
Parecía más bien la chistera
donde no tiene fin lo que saca.
“No llevo hoy… se lo traigo mañana…”

Siempre su risa
puesta como mandil en su cara.
Siempre amable y cortés atendiendo,
siempre: “adiós, gracias… feliz semana…”

…Ya no recuerdo,
y por más que he querido y lo intento,
cómo era su nombre de pila,
cómo la gente llamaba al tendero…

Pero ya da igual…
Ya no oigo el motor acercarse.
En la sombra no está su mirada.
Ya no hay sonrisa bajo sus gafas.

Y su chistera,
en la tapia quedó abandonada
con las ruedas pinchadas y viejas,
sin cristales, la chapa oxidada.

Pero es así…
Cuando uno descubre los trucos
que la vida nos va desvelando,
se da cuenta que no queda magia…

© 2017  J.I. Salmerón

Escribe tú el argumento

Juan I. Salmerón

 

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos.
La vida siempre en color,
la bella puesta de sol,
y la rosa sin espinas.

Queremos ver el camino sin cuestas, siempre recto.
Con flores a nuestro paso,
cielo azul por todos lados,
y las calles sin esquinas.

Pero la realidad es a veces bien distinta.
Hay días que es gris el cielo
y no encontramos consuelo
ni abrazo que nos abrigue.

Lo que ayer era tan bello hoy tiene muy mala pinta.
Los charcos bajo los pies,
la lumbre por encender,
y el frío polar que sigue.

Por eso es fundamental la actitud a mantener,
para pintar de colores
ese cielo tan plomizo.
Para ir plantando de flores
las laderas del camino.
Para doblar las esquinas,
para subir esas cuestas,
y cuando el alma tirite
buscarnos un buen abrigo.

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos,
por eso es que hay que luchar
sin perder de vista el sueño.
Las espadas siempre en alto,
no cejar en nuestro empeño.
Y si no te gusta el libro
no continúes leyendo,
no pases sin más las hojas
y escribe tú el argumento.

© 2017  J.I. Salmerón

Proyecto fotográfico “El Desastre de Sofi” – Día 16 – Flores

El proyecto fotográfico de Sofi no pide “flores”desastredesofi.wordpress.com: “Ciudad” (https://eldesastredesofi.wordpress.com/2015/08/29/proyecto-de-fotografia/?c=690#comment-690),

Pues flores de colores, para adornar las terrazas, para adornar los balcones, para llenarnos la vida con sus intensos olores…

 

Juan I. Salmerón

© 2015  J.I. Salmerón

Cuando yo no esté…

Juan I. Salmerón

 

…Cuando yo no esté
las amapolas nacerán igual
en su rojo mar de cristal,
rojo de atardeceres…

Cuando yo me vaya
mi sombra siempre estará
cobijando este lugar
de soles abrasadores…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los fríos amaneceres…

Cuando me haya ido
y el tiempo vaya conmigo,
a ver las horas pasar, seguro,
se pararán mis amigos…

Soy yo el que no podrá estar
viendo a esta vida pasar
pues ella es la que ha supuesto
que aquí no tengo lugar.

¡Que ya ha pasado mi paso…!
¡Que ya el camino es completo…!
¡Que tengo cosas que hacer
donde  se vuelven los vientos…!

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los lentos atardeceres…

Que otros amaneceres
esperan mis ojos verlos
en los confines del cielo,
en lo infinito del tiempo…

No quiero yo más penar,
ni a los que tanto yo quiero,
que otro mágico lugar
me espera detrás del cielo…

No os quiero yo ver llorar
si en horizontes me pierdo,
que con el viento estaré
acariciando cual beso…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
y mi recuerdo entre flores…

…Cuando yo no esté
las rosas sobre el rosal,
en su rojo ventanal,
me anunciarán entre amores…

© 2015  J.I. Salmerón