Al calor del fuego

Juan I. Salmerón

 

He encendido la chimenea,
que el calor del fuego reconforta y calienta el alma.
Me he quedado solo, ya todo en silencio,
viendo cómo se consumían los últimos troncos
que quedaban quemándose,
como se queman nuestras vidas,
lentas, sin remedio.

Y allí, en silencio,
absorta la mirada en el fuego de la leña
que languidece como esta noche,
de nuevo, sin querer, sin saber cómo,
sin hacer intención de ello,
me he vuelto a acordar de ti,
has vuelto a acurrucarte junto al fuego de mis besos.

El crepitar de estos troncos me ha traído
el recuerdo del Amor que, como el fuego,
un día encendimos sin pensar que fuera extinto.
Que a pesar de tanta llama como tuvo,
a pesar de aquel calor que juntos dimos.
terminara por morir en nuestros cuerpos
convirtiendo nuestra llama en gris ceniza.

Hoy veo nuestro Amor entre las llamas
de este fuego consumirse sin remedio,
apagarse poco a poco moribundo,
convirtiendo llama y fuego en frío hielo.
Como veo que se extingue poco a poco
esta noche que a lo lejos ya clarea,
y estos leños que se mueren lentamente
en los brazos de este fuego…

© 2017  J.I. Salmerón
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Yo quiero

Juan I. Salmerón

 

Yo quiero en el invierno oler a leña
y en primavera ver en los tejados
los nidos de esos pájaros alados
de bellas golondrinas tan viajeras.

Yo quiero más caminos y laderas
aunque vengan llenos de tierra o barro,
que el gris oscuro y negro del asfalto
que cubre con su asfixia carreteras.

Quisiera que este viento me llevara
sobre las copas de las alamedas
rozando suavemente con las yemas
de mis dedos el verde de su savia.

Yo quiero ver la flor, la margarita,
quiero que se desnude entre mis manos
con esa incertidumbre al indicarnos
si sí o si no al Amor por pitonisa.

Yo quiero ver el sol sobre los cielos
y como va su luz abriendo paso
entre la nube densa del ocaso
que no distingo bien si es aire o suelo.

Quisiera ser un beso, un beso enorme
que de besos regara el mundo entero.
Quisiera al abrazar robar tu aliento
y que mi abrazo sea tu uniforme.

Yo quiero que tú quieras el querernos
¿Querrás quererme siempre que te quiera…?
Si quieres que te quiera en primavera
no dejes de quererme tú en invierno.

Yo quiero, ya ves tú, tan solo quiero,
que entre esta realidad que nos agobia
las campanas por fin toquen a Gloria
y que a veces se cumplan nuestros sueños…

© 2016  J.I. Salmerón

Una tras otra las nubes

392

Una tras otra las nubes
desfilan hacia el ocaso.
La tarde vence de sueños
y se retira al descanso.

Los verdes pasan a ocres:
Rojo, amarillo, dorados.
La noche guarda silencio
al saltar por los tejados.

Incluso el río en el puente,
donde su voz es más brava,
parece que de puntillas
cruzan calladas sus aguas.

Los sentidos se agudizan.
Oigo unos perros ladrando.
Y las copas de los chopos
saludan desde el barranco.

Desde lo alto del monte
veo los campos soñando.
Ya dejaron sus labores,
se tapan de oscuro manto.

Mi pasear se hace lento.
Me gusta el olor a leña
que la niebla de ese humo
va perfumando en la tierra.

Ya veo brillar las piedras,
al final de mi sendero,
que la farola calientan
como si fuera un brasero.

El aire silba a mi lado.
La calle quedó vacía,
y la sombra de la tapia
ahora es extensa y fría.

Ya no distingo las nubes,
ya los colores se fueron,
y el frío de un nuevo otoño
se apoderó de mis huesos.

La luna quiere asomar,
desde el otero me mira,
acompañada de estrellas
llenan la noche de vida.

Todo cubierto de noche,
todo callado y sereno,
todo un día dice adiós
para dar paso a los sueños.

Todo esto es un disfrutar,
los sentidos reverberan
plenos de satisfacción
inundando las aceras.

Mañana puede que el sol
acompañe tus paseos
y que la noche, al llegar,
traiga tus más dulces sueños…

© 2015  J.I. Salmerón