Llueve en tu corazón

Ya sé que llueve y se moja
el corazón que tú guardas.
Ya sé que se empapa el alma
que llevas en tu interior.

Que las lágrimas descienden
sobre tu cara en cascada.
Que tus ojos, tristes, nadan
para escapar del dolor.

Pero la vida es así,
un río cuya corriente
te arrastra a ese mar de dudas
donde te crees ahogar.

Un huracán que te empuja
como a hoja seca de un árbol.
Tu voluntad va quebrando
llevada a cualquier lugar.

Tan solo déjalo estar.
Espera a que el cielo ceda.
Que salga el sol cuando quiera
y que caliente tu adiós.

Espera y verás de pronto
cómo la lluvia ha pasado,
muriendo el cielo nublado,
volviendo a brillar el sol.

Ya sé que se clava y duele
la ausencia que hay en tus ojos.
Ya sé que es cosas de locos
poder vivir sin Amor.

Que el vacío que se siente
no se llenará con nada.
Que hoy la luna no se para
dando a tu noche color.

Ya sé… que a veces a mí me duele.
Ya sé… lo que es vivir sin Amor.
Ya sé cuando llueve tanto
y el corazón va nadando
mojado en llanto y dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

Escondido

Yo siempre me escondía entre las nubes
por si mi luz no fuera de tu agrado.
Yo siempre fui un relámpago, un rayo,
para que mi presencia no cansara.

Por eso es muy posible que no vieras
que te esperaba allí, en el horizonte.
Entre la jara verde de ese monte
que en flor blanca sorprende en primavera.

Al volver de una esquina, siempre estaba
esperando a que oyera que tus pasos
vinieran al encuentro de mis brazos,
aunque oírte, mi pulso me impidiera.

Y como siempre, tú no aparecías.
Solo el viento portaba tu presencia.
Solo tu olor a rosas, y tu ausencia,
llegaban hasta mí, aunque no quisiera.

Escondido, detrás de cualquier árbol,
esperaba las tardes de verano
a que llegaras tú, más era en vano,
pues nunca te fijaste en mi presencia.

A pesar de todo, yo te miraba
como chiquillo mira a su heroína,
como al primer Amor que hay en tu vida,
como a los locos mira su demencia.

A veces, si lo pienso, no lo entiendo.
Cómo pude vivir enamorado…
Cómo, desperdiciando mi pasado,
pude pasar mi vida a ti esperando.

Pero así es el Amor de caprichoso
cuando el enamorado es indeciso.
Cuando la flor que quieres, es narciso,
y tú, te crees a su lado cardo.

Así vas aprendiendo en esta vida,
con horas de reloj que vas matando.
Con rabia, con dolor, también con llanto.
Con la esperanza de tenerla un día.

Yo, luna, que escondida entre las nubes,
por no querer mancharte con mi luz,
cargué con ese sueño, como cruz,
por fin ya desperté y viví mi vida.

©2018  J.I. Salmerón

 

Puede…

 

Puede que ya sea lunes,
que sean las ocho y media.
Que el aire sea helador
por no decirte, mi Amor,
cómo me pesa esta pena.

Puede que sea un cobarde
por no llamarte de nuevo.
Puede que sea esta tarde
que muere pegada al valle
la que apagó tu recuerdo.

La cuestión es que hoy me duele
echarte tanto de menos.
El problema es la distancia
que rompe cualquier constancia
en cobarde desaliento.

¡Si no fuera por el río
que separó nuestros montes…!
¡Si no fuera por la estrella
que yace apagada fuera
llorando por nuestras noches…!

Puede que sea esta vida
tan alejada de cuentos.
O tal vez fuera la envidia
que la luna te tenía
cuando te ataban mis besos.

El motivo qué más da…
El porqué ya es lo de menos
Si al final sigue este llanto
lloviendo desde tan alto
y empapándome por dentro.

Puede que los días sigan
y se termine este inverno.
Puede que un rayo de sol
anide en mi corazón
calentando el sentimiento.

Que tu recuerdo me llame
por la noche mientras duermo,
y que nos dejen vivir
de nuevo en noches de abril
sin que nos rompan los sueños…

Puede que sea el Amor
que dejaste en mi recuerdo
el que hoy me duele tan dentro…

© 2017  J.I. Salmerón

Se está inundando de llanto

008

 

…Se está inundando de llanto
el tejado de mi casa.
Como lágrimas del cielo,
chocan la teja y resbalan.

Y no se puede parar,
no hay pañuelo que recoja
el torrente lacrimal
que de los cielos desborda.

Puede que sea esa nube,
la que anoche andaba sola,
tan triste como una playa
esperando Amor de ola.

Que los amores que esperan
a que los besos regresen
se calan de las nostalgias
que sobre sus ojos crecen.

Con nubarrones tan negros
que araña el día a las noches
y cargados de recuerdos
de ríos nacen sus bordes.

Se humedecen las mañanas
con esas nubes de llanto.
Se ahogan sobre mi casa
los besos que quise tanto.

…Ahora espero a que escampe,
a que la lluvia no cale,
a que regresen tus soles
y que tus besos me empapen…

©2015  J. I. Salmerón