De paso

©2017  J.I. Salmerón
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En el cajón de los sueños

 

En el cajón de los sueños
guardo renglones de tinta
pintados de azul de cielo
que no te pude contar.

Contienen frases cautivas,
palabras que hoy se me olvidan
al recordar a tus ojos
mirando sobre mi mar.

Allí duermen mis secretos,
allí quedaron guardados
cada uno de los besos
que a tu boca no le di.

Descansan entre silencios
esperando su momento
en que tus labios reclamen
a mis labios frenesí.

¡Aquí me paro y te pienso…!
Aquí recuerdo lo nuestro
y no entiendo qué pasó…
Aquí me viste el dolor…

Cajón de recuerdos lleno
de flores secas y Amor.
Madera, papel y besos.
Silencio y desolación.

Apenas recuerdo
si guardo la carta
que dice tu nombre…

No abro, pues temo
que si la descubro,
de nuevo yo llore…

Pero no soy tan fuerte
como tú te pensaste,
y en mi mano la llave
piensa ya el liberarte.

Y abro el cajón de madera,
donde descansan los sueños.
Vuelve el verano al invierno
cuando de nuevo te leo.

El resto, ya te imaginas…
Salen volando los besos
y una frase se adivina:
¡Te echo tanto de menos…!

©2017  J.I. Salmerón

Recuerdo de Amor

Juan I. Salmerón

 

En armario de roble cerrado con llave,
entre las sábanas blancas que huelen a sol,
al amparo de intrusas miradas furtivas
guardé una madrugada un recuerdo de Amor.

Nunca pensé que un día sintiera el deseo,
que mi alma lamentara su ausencia otra vez,
y mi luna gritara de nuevo su nombre
como grita la marcha del sol que se fue.

Quizás fuera el vacío que siento por dentro
el culpable de verme llorando otra vez
al oler su perfume flotando en el viento,
la ausencia del roce de su tacto en mi piel.

Fue la música que me envolvió de nostalgia,
la que juntos bailamos soñando otra vez.
O el carmín dibujando el camino en el suelo,
el que en rojo pasión me marcó su querer.

No lo pude evitar y el armario forcé,
a las sábanas blancas las puse a volar,
y el recuerdo de Amor que una noche guardé
en mi pecho apreté para sentirlo más.

Desde entonces procuro no encerrar recuerdos,
la añoranza embellece la vida también.
Y por más que lastremos al fondo esos besos
volverán a rozarnos sus labios la piel.

Ya he tirado la llave que al ayer recluía,
hoy aquellos recuerdos conmigo pasean.
No podemos borrar en pared esa tiza
Si ya dejó en corazón una profunda huella.

…El armario de roble cerrado con llave
sigue hoy manteniendo sus puertas abiertas…

© 2016  J.I. Salmerón