La culpa

 

La culpa fue del rayo y la tormenta.

La culpa fue de la lluvia incesante.

Del trueno que amenaza a cada instante.

Del viento que en susurros te lo cuenta.

 

Tal vez tu corazón ya no lo sienta

pues tengas del Amor por hoy bastante,

y apague ese sentir que ayer, constante,

llenara de verdad, aunque hoy te mienta.

 

A cadena perpetua condenado,

no tuviste indulgencia con tus penas

y el pobre corazón fue denostado.

 

Tú que quisiste amar a manos llenas

hoy solas y vacías se han quedado

como si fueran canto de sirenas.

©2019  J.I. Salmerón

Marchamos para volver

Marchamos para volver.
Siempre a la espera.
Partimos sobre la lluvia
de aquel atardecer.

Las nubes sobre la piel.
Mojada esencia.
Las gotas, puestas en fila,
no paran de caer.

Y es tan gris el asfalto
como lo era ese cielo.
Y era gris el plumaje
de ese ave al volar.

El camino, en las nubes,
es a veces incierto.
Pero el sol siempre espera
a que quiera escampar.

¡Y de pronto hay un trueno
que retumba abrumando!
Y una voz que nos dice:
“vamos a despegar…”

¡Y la nube y el rayo
vienen a visitarnos!
Y en el cielo, flotando,
somos nave en el mar.

Ahora somos la luz
que supera las nubes.
Somos, de un tirachinas,
proyectil volador.

Somos la conclusión
del viajero que huye.
Somos meta y salida
de cualquier maratón.

Y nos volvemos a ver.
Se va y regresa.
Los brazos siempre te esperan.
Y los besos también.

Cualquier viaje, al regresar,
valdrá la pena.
Esa emoción, y el sentir,
si yo te vuelvo a ver.

Marchamos para volver…

©2018  J.I. Salmerón

 

El sentir de tu recuerdo

 

 

Fue mojando lentamente
tu recuerdo en mi memoria.
Fue mojando mi esperanza
en los besos que nos dimos
en las tardes de febrero.

Fue mojando como lluvia
que las nubes me regalan
suavemente desde el cielo.
Que me envuelven de nostalgia.
Que me empapan de deseo.

Y como agua voy mojando
cada esquina de la calle,
los tejados de las casas,
y ,como me sobra agua,
cada charco lleno luego.

Y de lágrimas se llena
la visión que de ti tengo.
Cada lágrima una gota.
Cada gota es esa pena
que llora si no te veo.

Hoy la lluvia no ha cesado
y no sé si son las gotas
que se escapan desde el cielo,
o son lágrimas sentidas
que hoy me brotan por tu ausencia
desde el fondo de mi cuerpo.

Solo sé que fue mojando,
lentamente en mi memoria,
el sentir de tu recuerdo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Ser tiempo

Era amante de la madrugada.
Era sombra de todo silencio.
Era, de las velas, la apagada.
Era llama del Amor eterno.

La conquista de cada llanura.
El reflejo interno del espejo.
La flor que brotaba en el asfalto.
La madre besando a su pequeño.

Siempre en cada esquina era presente.
Siempre en cada página, comienzo.
Siempre en primavera era la lluvia.
Siempre en la tormenta, el rayo intenso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene la esencia viva
de los segundos que van corriendo.

Es lo que tiene la magia
de cada paso, de cada intento.
Es lo que tiene ser tiempo…

Era la vista de los testigos.
Era la imagen de aquel recuerdo.
Era la noche de luna llena.
Era caricia sobre los cuerpos.

La playa llena de sol y arena.
La mesa alegre donde comemos.
El río grande por la explanada.
La nieve fina de los inviernos.

Siempre en cada verso era la rima.
Siempre en cada paso, el paso inverso.
Siempre de la sangre, el corazón.
Siempre la pasión en cada beso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene ser siempre el alma
de cada instante que vas sintiendo.

Es lo que tiene llevar por dentro
segundos, minutos, y viento.
Es lo que tiene ser tiempo…

©2018  J.I. Salmerón

 

La nube gris

Apenas dieron las doce.
La nube gris, el cielo nubló.
Campana sobre campana.
Y al sur de aquí, su viento sopló.

Con su viento, su alma.
Tanto volar, cansó el corazón.
Despacio, todo con calma.
El tiempo, al fin, corrió a su favor.

Y desde arriba divisa
al sol encima de ella.
Su panza, gris de ceniza.
Cual Oso está en su caverna.

Abajo, verde pradera,
espera verla llorar.
Y a ella le entra flojera,
y empieza fuerte a mojar.

Descansa sobre el silencio.
El aire va, arrastrando sus besos.
Ya flota sobre sus sueños.
La nube gris, va abrazando los cielos.

Su paso, a veces sereno.
Contando va, cada grano de tiempo.
A veces, rayo y su trueno.
Y en un soplar, solo ves su recuerdo.

Rasgando en esa veleta
su cuerpo, que es primavera.
El agua llena la vida.
Y el río espera que llueva.

Apenas dieron las doce.
La nube gris, va mojando en su pena…

©2018  J.I. Salmerón

Una gota

Juan I. Salmerón

 

Se fundió entre las gotas de lluvia
que del cielo plomizo y ceniza
aquel día cubierto de penas
sobre tierra mojada se hundían.

Si mirabas de lejos
era una gota más
que iba mojando el suelo
convertido en cristal.

Pero esa gota era hoy bien distinta,
era gota de sabor amargo
macerada con sal de la vida,
con la pena que da el desencanto.

Una gota que al ser transparente
no guardaba secreto ninguno,
hasta el alma esa gota enseñaba
lacerada en recuerdo profundo.

Unos momentos antes
no mojaba esa gota
pues sus ojos brillaban
como luna en el mar.

Pero la despedida
del Amor de sus sueños
hizo que aquella gota
fuera lágrima y sal.

Y la lágrima que de sus ojos
se agarraba con fuerza en su huida
con las gotas de lluvia del cielo
se quería esconder.

No quería que viera la vida
cómo moja de pena su gota,
cómo amarga su sal esa herida
del Amor que se fue.

© 2017  J.I. Salmerón

Si fuera lluvia

Juan I. Salmerón

 

Si fuera lluvia…
Mojaría tu pelo,
y tu voz,
y tu cara.

Calmaría el calor
que siente tu ser
cuando vuela el Amor
y de nuevo se marcha.

Si fuera lluvia…
abrazarían mis gotas
todo tu cuerpo,
toda tu alma.

Resbalaría, despacio,
desde tus ojos
llenos de toda esa luz
hasta besar a tus labios.

¡Y sería la gota
que colme tu vaso.
Agua fresca que bebes
con sed en verano!

¡Alimento mojado
que piden tus hojas.
De la lluvia que cae
la mejor de sus gotas!

Si fuera lluvia…
Dejaría en un charco
húmedos besos
para atraparlos.

Hasta que evaporaran
te estarían mirando.
Hasta que tu mejilla
quisiera llevarlos.

Si fuera lluvia…
Mojaría tu vida
como leve susurro,
como suave caricia.

Seguiría lloviendo
hasta que el aguacero
empapara tu cuerpo,
te calara por dentro.

¡Y de nuevo sería
de mi ser el consuelo
el volver a llover
de la nube del cielo!

© 2016  J.I. Salmerón

Quiso un río

Juan I. Salmerón

 

Quiso un río ser espejo
para que el sol se mirara
y que sus rayos dorados
le calentaran el alma.

De las estrellas fugaces
quiso ser la fresca nana
y que de noche la luna
durmiera en sus aguas mansas.

Quiso ser cama de pétalos
de esas margaritas blancas
que una muchacha morena
la otra tarde deshojaba.

Y pozo de los deseos
que convertidos en lágrimas
de los ojos de la niña
se caían a sus aguas.

A las hojas de los sueños
que navegaban en tinta
de un escritor de poemas,
el río quiso dar casa.

Quiso rimar ese verso
que a sus aguas le cayó
porque el autor no rimó
la frase: “Amor, yo te quiero…”

Al silencio de la noche
quiso el río poner música
con los acordes de lluvia
a través de sus cascadas.

Ser el refugio de besos
que las parejas se daban
en esas noches de luna
cuando miraban sus aguas.

Quiso el río, tanto quiso,
que se olvidó por momentos
que era la vena que al mar
le llevaba su alimento.

Casi le cuesta su vida,
su cauce casi fue seco,
por olvidar la labor
que en este mundo le dieron.

Y siempre estaba dispuesto…
Siempre ponía su magia…
El río siempre esperaba
mirando desde su lecho
ser de la vida su savia…

© 2016  J.I. Salmerón

Tú eres abeja y su flor

316

Tú eres abeja y su flor.
Eres río y eres puente.
Eres árbol y su nido.
Eres la luz, si es de noche,
que en mi recuerdo se enciende.

¡Si la vida fuera rosa
seguro que tú serías
el bote con el color
y la brocha que la pinta!

Tú eres la reina del cuento.
Soberana de mi Amor.
La princesa de mi reino
y yo peón de deseos
dando la vida por vos.

¡Si la vida fuera un mar
con olas de empuje incierto,
tú serías barco a vela
navegando hacia buen puerto!

Tú eres hoguera y candor.
Eres la llama encendida.
La tarde llena de sol
que seca mi corazón
cuando se empapa de lluvia.

¡Si la vida fuera oscura
tú serías esa estrella
que nos guía en la distancia
dando luz a la vereda!

Tú eres la paz interior
que siempre buscan las dudas.
Eres final de camino
cuando mi andar se hace eterno
entre arboledas oscuras.

¡Si en mi vida no existieras,
si no te hubiera encontrado,
yo tendría que inventarte
y en óleo o barro crearte
para tenerte a mi lado…!

© 2016  J.I. Salmerón

Anoche te confundí

Juan I. Salmerón

Anoche te confundí
cuando miraba hacia el cielo,
pensé que eras la luna.
¡Te echaba tanto de menos…!

Creí que eras la noche,
toda vestida de negro.
Y las estrellas los guiños
de tus ojos sobre el cielo.

¡qué otra luz se puede amar
que la luna y las estrellas,
qué otra puede ser más bella
que tus ojos al mirar…!

Anoche el denso vacío
se volvió profundo y seco,
y un mar de distancia ahogó
todas mis penas de nuevo.

¡Si fui planeta cercano,
tú luna en cuarto creciente;
no hay río, lago, ni fuente
donde no esté tu reflejo…!

Aunque llegó la mañana,
despuntado tras el alba,
no había consuelo alguno
que al corazón alentara.

Pude ver llorando al sol
lágrimas de lluvia, creo.
Y las nubes, empapadas,
usadas como pañuelo.

Y un corazón moribundo
vi pasearse temprano
al ver pasar mi reflejo
navegando por un charco.

…En un barquito de tinta
se marcharon nuestros versos
y no hubo noche ni día
de este Amor en lejanía
donde rimaran los besos…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy no te tengo

012-3

…Hoy no te tengo…

Y es tan triste el día
como si amaneciera
lloviendo.

Cubierto de niebla fina
que me mojara
los versos.

Como si el cielo no ansiara
el ponernos hoy
de acuerdo.

…Todo,
porque no te tengo…

Yo te prometo
dejar a parte
mis suspiros y lamentos.

Pero tú
no me dejes hoy,
no me dejes solo y lento.

Abrumado,
frente al viento,
que me calará de invierno.

…Todo,
porque no te tengo…

© 2015  J. I. Salmerón