Amor barato a la venta

©2018  J.I. Salmerón
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Solsticio

Hoy eres protagonista,
dominas desde lo alto.
Eres el astro que invita
a bañarnos en dorados.

Eres el cálido beso
que acompaña a la mejilla.
Abrazo que marca huella
con esa luz encendida.

Solsticio del hemisferio.
Norte o sur, según se mire.
Austral en el lado sur,
boreal si en norte resides.

Hoy empujas a la noche
hasta dejarla escondida.
Hoy eres tú aquí el que reina
sin noche protagonista.

Hogueras te perpetúan
haciendo el día infinito.
Saltando sobre sus troncos,
mueren malos espíritus.

Hoy es la noche más corta.
De días, es el más largo.
Hoy celebramos con sol
que ya ha llegado el verano.

Hoy eres protagonista,
el sol que está dominando.
Hoy, a rendir pleitesía
al astro que está brillando…

©2018  J.I. Salmerón

Si me enciendes…

Si me enciendes…

Quiero ser la luz que brilla en tu farol
cuando la noche te cubre con sus miedos,
cuando a tu alma le ciegan esos recuerdos,
cuando sombras se apoderan de tu sol.

Si me enciendes…

Seré la luz que ilumina en tu camino,
el sol que entre las ramas te va buscando,
la claridad donde tú duermes tranquila
en las tardes calurosas de verano.

Si me enciendes…

Seré en tu corazón esa fiel bombilla
que espera a que tú regreses cada noche
por si no encuentras la luz cuando tú vuelves
perdiéndose sobre llantos tu reproche.

Si me enciendes…

Seré en tu motor la chispa de energía,
y en tu bicicleta, luz de su farol.
Cabeza de cerilla para que prendas,
y enciendas la añoranza de rojo Amor.

Pero si no me enciendes…

Estaré esperando que tú me utilices.
Que llenes ese oscuro que vive en ti.
Que tú gastes esa luz que llevo dentro.
Y yo alumbre tu vida como un candil.

¡Apúrate y enciende,  ya es de noche…!
Yo seré la candela sobre el sillón,
ese en que, cada noche, tu libro lees,
libro que habla romances de luz y Amor.

¡Si me enciendes, seré tus ojos…!
¡Si me enciendes, tu guía soy!
¡Si me enciendes, seré el lucero!
Que en las noches sin luna
parece un sol…

©2018  J.I. Salmerón

Recuerdo el llanto

No quise nunca ver que tú lloraras,
por eso aquella noche fue un dolor
al ver cómo tus lágrimas rodaban
perdiendo la esperanza en este Amor.

No quise ser la espina de una rosa,
yo, que nunca me vi como una flor.
No quise ser cuneta, acequia, o zanja,
donde por mí volcara tu pasión.

¡Qué es lo que pude hacer!
¡Tal vez me equivoqué!
Como cuando decides un camino…

¡La vida es como es!
¡Cruel y sin cuartel!
Ella escribe por ti siempre un destino…

Y todo el sentimiento que brotaba
de aquellos ojos tristes, sin color,
hirieron en el fondo de mi alma,
como una daga hiere un corazón.

Silencio se escuchaba aquella noche.
Tus lágrimas ahogaban cualquier voz.
Silencio que, cual losa, me pesaba,
hundiendo poco a poco mi razón.

¡A oscuras me encontré!
¡Sin luz el callejón!
El río a veces tiene remolinos…

¡No siempre aciertas bien!
¡La niebla me perdió!
De noche y sin farol no vi el camino…

Hubiera dado, niña, cualquier cosa
por ver tus ojos mirando, cual sol,
al azul de los míos, como a un cielo,
pero la cruel tormenta lo impidió.

Aun recuerdo la noche, y tu silencio.
Tus lágrimas amargas, tu aflicción.
El ruido de tus pasos alejarse.
Las dudas anidando en mi interior.

¡No vi salir el sol!
¡Sin luz mi corazón!
Se fueron a tu lado caminando…

¡Aprendes la lección!
¡No hay sabia decisión!
Con rabia y con dolor recuerdo el llanto…

©2018  J.I. Salmerón

Escondido

Yo siempre me escondía entre las nubes
por si mi luz no fuera de tu agrado.
Yo siempre fui un relámpago, un rayo,
para que mi presencia no cansara.

Por eso es muy posible que no vieras
que te esperaba allí, en el horizonte.
Entre la jara verde de ese monte
que en flor blanca sorprende en primavera.

Al volver de una esquina, siempre estaba
esperando a que oyera que tus pasos
vinieran al encuentro de mis brazos,
aunque oírte, mi pulso me impidiera.

Y como siempre, tú no aparecías.
Solo el viento portaba tu presencia.
Solo tu olor a rosas, y tu ausencia,
llegaban hasta mí, aunque no quisiera.

Escondido, detrás de cualquier árbol,
esperaba las tardes de verano
a que llegaras tú, más era en vano,
pues nunca te fijaste en mi presencia.

A pesar de todo, yo te miraba
como chiquillo mira a su heroína,
como al primer Amor que hay en tu vida,
como a los locos mira su demencia.

A veces, si lo pienso, no lo entiendo.
Cómo pude vivir enamorado…
Cómo, desperdiciando mi pasado,
pude pasar mi vida a ti esperando.

Pero así es el Amor de caprichoso
cuando el enamorado es indeciso.
Cuando la flor que quieres, es narciso,
y tú, te crees a su lado cardo.

Así vas aprendiendo en esta vida,
con horas de reloj que vas matando.
Con rabia, con dolor, también con llanto.
Con la esperanza de tenerla un día.

Yo, luna, que escondida entre las nubes,
por no querer mancharte con mi luz,
cargué con ese sueño, como cruz,
por fin ya desperté y viví mi vida.

©2018  J.I. Salmerón

 

Fiel bombilla

 

Siempre ahí arriba alumbrando.
Siempre por mí está encendida.
¡Ahora de pronto te apago
y vuelves a estar dormida…!

Siempre mi sol en invierno,
en día nublado y frío.
Calentando mi recuerdo
de aquel verano en el río.

Eres ese pensamiento
que va y viene con la vida,
encendido si lo encuentro
y si no lo pienso expira.

El punto de referencia
cuando se juntan amigos,
alumbrando la experiencia
de lo que abajo decimos.

Eres la llave en la puerta
dejando libros abiertos.
Dándole vida a esas letras
que sin ti no tienen dueño.

En silencio me acompañas
cuando me agobio de ruido,
y con tu nana me cantas
apagándote conmigo.

Me recuerdas a ese Amor
cuando era el sol de mi vida,
antes de que la esperanza
dejara mi fe fundida.

Nunca te echamos en cuenta
al tenerte tan arriba,
ya sabes que siempre estamos
hincando en pecho barbilla.

Nunca miramos tan alto
ni valoramos la vida
tan buena que nos regalas
con solo darle al botón,
mi querida y fiel bombilla…

©2017  J.I. Salmerón

Una suave luz

 

Se coló una suave luz
al rincón de la habitación
donde el sol nunca se acostó
encontrando a la oscuridad,
donde siempre reinó el final.

Y su voz fue como un compás,
ese son que empezó a bailar,
que embrujó como si en el mar
cada ola que viene y va
le acunara en la tempestad.

¡Y pensó en dejar su huella
como un día al despuntar!
¡Como cada madrugada
lo hace en el amanecer!

¡Y quiso dejar su beso
hecho de luz!
¡Quiso repetirlo hoy
como hizo ayer…!

Era un claro de luz, tal vez,
una estrella que fue a perder
en la noche sombría y gris
el espacio donde colgó
la ilusión que un Amor le dio.

Y al brillar volvió a recordar
que en la sombra no quiso estar
y a su luna le dijo adiós
para entrar en tu habitación
al rincón donde no hubo sol.

¡Al entrar por la ventana
te buscó en la oscuridad!
¡Y bailó a ti tan pegado
que en tus ojos se vio la luz!

¡Es la estrella que brillaba
en el rincón!
¡Es la luz que siempre está
donde estás tú…!

…Esta noche no habrá lugar
donde tú vuelvas a sentir
el rincón de la oscuridad
donde el sol nunca quiso ir,
porque allí habrá una suave luz
que por ti siempre brillará…

© 2017  J.I. Salmerón

Como dos puntos de luz

Juan I. Salmerón

 

Como dos puntos de luz
en mitad de aquella noche.
Como dos faros de coche
Viajando camino al sur.

Como dos farolas más
pintadas de caramelo.
Como dos gotas de hielo
resbalando en un cristal.

Como dos viejos zapatos
metidos en pies espejo.
Como dos pares de besos
ansiando poder besar.

Como lápiz y papel
dibujando corazones.
Como el queso y los ratones
que siempre mueren por él.

A pares y en compañía
como pecera y su pez,
como una abeja y su miel,
como una mesa y su silla.

De dos en dos caminando
como un jilguero y su canto,
como una nube y su llanto,
como un Amor y su herida.

Si el destino nos unió
como un cordón al zapato
porqué romper ese lazo
que nos sujeta tan bien.

Dejemos que este camino
que junta grano y molino
dé harina de nuestro trigo
al rozarse piel con piel.

…Como dos puntos de luz
perdidos en la distancia
tu sol y mi sol avanzan
hasta hacerse amanecer…

© 2017  Juan I. Salmerón

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz

Juan I. Salmerón

 

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz,
cuando el alma se desgarra,
cuando cierran la ventana
y el oscuro de la noche siempre es cruz.

Cuando no encontramos por donde salir,
cuando no ves tu destino
y el dolor se hace camino,
cuando ignoras qué depara el porvenir.

Piensa que siempre hay un sol en la esperanza,
en el día que amanece,
en las flores que florecen,
y penetra entre la niebla que te atrapa.

Hay un sol que da calor a la injusticia,
hay un sol siempre a tu lado
que te frota el desamparo
y calienta convirtiendo mueca en risa.

Nunca izamos por bandera el desespero,
no dejes que te arrincone
esa noche que te come
y deja que el sol se abrace con tu cuerpo.

Aunque veas que la noche oscura y fría
quiere atraparte de nuevo,
no temas en ser guerrero,
que siempre tendrás un sol como tu guía.

© 2017  J.I. Salmerón

Si fuera lluvia

Juan I. Salmerón

 

Si fuera lluvia…
Mojaría tu pelo,
y tu voz,
y tu cara.

Calmaría el calor
que siente tu ser
cuando vuela el Amor
y de nuevo se marcha.

Si fuera lluvia…
abrazarían mis gotas
todo tu cuerpo,
toda tu alma.

Resbalaría, despacio,
desde tus ojos
llenos de toda esa luz
hasta besar a tus labios.

¡Y sería la gota
que colme tu vaso.
Agua fresca que bebes
con sed en verano!

¡Alimento mojado
que piden tus hojas.
De la lluvia que cae
la mejor de sus gotas!

Si fuera lluvia…
Dejaría en un charco
húmedos besos
para atraparlos.

Hasta que evaporaran
te estarían mirando.
Hasta que tu mejilla
quisiera llevarlos.

Si fuera lluvia…
Mojaría tu vida
como leve susurro,
como suave caricia.

Seguiría lloviendo
hasta que el aguacero
empapara tu cuerpo,
te calara por dentro.

¡Y de nuevo sería
de mi ser el consuelo
el volver a llover
de la nube del cielo!

© 2016  J.I. Salmerón

Hay amistades eternas

Juan I. Salmerón

 

Hay amistades eternas
que se agarran al recuerdo
y componen sin saberlo
nuestros pasos cada día.

Que tomadas de la mano
acompañan emociones
y se quedan a vivir
en la mente de por vida.

Hay gente tan importante
que es parte de la memoria
y llenan esos rincones
que se quedaron vacíos.

Y van llenando de luz
las sombras donde deambula
ese vacío que ayer
pensamos dar por perdido.

Hay caras que no se borran
de aquella imagen de sueño
y si cerramos los ojos
los abrazamos de nuevo.

Y siguen a nuestro lado
a pesar de estar ya lejos.
Siguen llenando el espacio
aunque creamos no verlos.

Hay gente que es a la vida
el respirar de diario.
Los que un día conocimos
y pensamos olvidados.

Aunque creamos ausentes,
aunque sintamos lejanos,
aunque la vida ocultara
su cara por tantos años.

Siempre estarán con nosotros,
siempre tendida su mano,
siempre su sombra estará
paseando a nuestro lado…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy cierro los ojos

Juan I. Salmerón

Hoy cierro los ojos
y noto tu mano cogiendo mi mano.
Hoy guardo silencio
y escucho tus labios diciendo “te amo…”

Y el perfume que lleva tu Amor,
cuando pasa a mi lado,
va impregnando el paseo al ayer
mientras voy recordando.

Que no hay lágrima que en su dolor,
cuando moja mi alma,
no me deje arañada la voz
y secuestre mi habla.

Hoy miro a lo lejos
y te veo volver de nuevo a mis brazos.
Hoy siento aquel beso
que tu boca pintó de rojo en mis labios.

Y el camino que fuera de dos,
el que juntos andamos,
en desierto cubierto de adiós
se quedó abandonado.

Ni la luna se quiso vestir
con su blanca mantilla,
ni hubo estrellas colgadas de luz
que sirvieran de guía.

Hoy cierro los ojos
y siento mi vida que se va apagando.
Hoy solo el silencio
ocupa la ausencia que voy recordando.

© 2016  J.I. Salmerón

Cierra el azul la tarde

Juan I. Salmerón

Cierra el azul la tarde
y el suelo amarillea de calor
dejando solo un rastro
más oscuro que se mueve.
Son ciento veinte hormigas
andando bajo el sol.

Detrás oigo la fuente
lanzarse desde arriba.
un jilguero dorado,
surfero de los vientos,
pasando bajo el agua
se moja su motor.

¡Es la tarde más larga.
El sol no quiere morir
aplastado por detrás
de la montaña…

El verde de la hierba
espera lluvia fina.
Y treinta margaritas
de blanco y amarillo
que aguardan su caída
de voz se están bañando.

Buscando su cobijo
a salvo de los rayos,
la sombra más oscura
desnuda de su blusa,
aunque la estén mirando,
se esconde tras el árbol.

¡La noche clama venganza.
Ya llega la luna llena
a ser la reina que reina
en esas noches tan claras…!

©2016  J.I. Salmerón