Enjaulada

Juan I. Salmerón

 

Viviste en un país llamado olvido,
en la ciudad que ignora el corazón,
donde los aires recorren pasillos
dejando sin ayer cada rincón.

De nuevo te casaste con un sueño
cansada de que no puedan volar
tus alas enjauladas por un dueño
que te condena a estar sin libertad.

Se apagó el sol,
y con él la esperanza
de que vuelvas a ver.

El Amor hoy
no ha dejado constancia
de los besos de ayer.

Apenas recordando que existías,
no encontrabas espejo en que mirarte,
con esa sombra gris que te cubría
como una cicatriz de parte a parte.

Soñar le puso llaves a esa jaula
para que desplegaras con tus alas
los miedos que cortaban tus miradas
y a ciegas impedían que volaras.

Se volvió azul,
ese cielo en que bates
gozosa tus alas.

Libertad hoy,
y el Amor la esperanza
buscada en mañanas.

© 2016  J.I. Salmerón
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Te puedes dormir en mi regazo

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…Te puedes dormir en mi regazo,
que yo te dejo, que yo te cuido,
que yo te miro de ternura
mientras velo por tus sueños.
¡Que yo te quiero…!

Que yo te procuro el azul del cielo
para que sea tu sábana,
con la que cubrirte de deseos,
con la que aislarte del mundo exterior,
ese cruento.

Y apoyar mis sentidos
sobre tu corazón latiendo,
para oír la ausencia de lamentos,
solo el ritmo acompasado de tu alma,
tu risa fresca de besos,
todos para mí,
que soy sediento,
que soy adicto a su calor,
a su roce intenso…

¡Dame esos besos!

…Que si no puedo esta noche,
mañana habrá de nuevo intento.
Espérame en lo nuestro,
que subiré cargado de mañanas,
y recuerdos…

Te puedes dormir en mi regazo,
que yo te acuno en nuestro sueño…

© 2015  J. I. Salmerón