La vela se está mirando sobre la luna de espejo…

© 2018  J.I. Salmerón
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Otra historia de Amor

Él se sienta en la puerta,
mirando a la calle.
En la silla trenzada,
sobre su cojín.

Ella sube la cuesta
que va hasta la plaza.
Por la calle empedrada
de oscuro adoquín.

Y comienza a surgir,
esa magia que les va envolviendo…

Y la piel a sentir,
nuevamente, ese roce que les hace volar…

Y aunque se van buscando
en todos sus sueños,
no intercambian palabra,
ni siquiera un mirar.

Es como si un extraño
se encontrase con otro.
No hay ni un gesto en su cuerpo
que pueda delatar.

Y él la quiere abrazar.
Pero sabe que no, que no debe…

Y ella quiere llorar.
Porque sabe que el beso no se lo puede dar…

Hay amores que viajan
durante una vida.
Incluso su perfume
se puede oler después.

Porque nunca pudieron
mirarse de frente
y decirse a los ojos:
“yo, te quiero también…”

Imposible el Amor.
Cada uno era dueño de un nido distinto…

Es tan grande el dolor
cuando hay un sentimiento que no vive un soñar…

Por eso en esa calle
que sube a la plaza,
en la puerta cerrada
que se sentaba él.

Cuando pasas ahora
sigue oliendo a romance,
y hay un eco de verso
que se escucha muy bien.

No le pudo decir
todo lo que sentía al cruzarse en la cuesta…

“Si mañana, tal vez,
me pudiera acercar y decirle mi sueño cual es…”

Y la noche llegó.
Y la luna apagó con su hielo la hoguera.
Sin poder terminar, nuevamente,
otra historia de Amor…

© 2017  J.I. Salmerón

Me enamoré la otra tarde…

Juan I. Salmerón

 

Me enamoré la otra tarde…

Paseaba por la acera
con mi cámara en la mano
convirtiendo en inmortal
lo que acontece a mi lado.

Cuando vi que al otro lado,
melena al viento volando,
aquella mujer robó
mi atención por un retrato.

Me enamoré sin remedio…

Gafas de sol sobre el pelo
dejando ver que sus ojos,
castaños como la tarde,
dominaban el paseo.

Vestido entallado y corto,
rojo con dos lazos negros.
Cintura que adivinaba
entre su largo cabello.

Me enamoré como un crío…

Parecía una princesa
que fuera esculpida en oro
entre los rayos de sol
que la abrazaban andando.

¡Que no podían dejar
mis ojos de acompañarla…!
¡Que no sabía mirar
a otro lugar que a su falda… ¡

Me enamoré de su cuerpo…

Recuerdo que de sus pasos
aún oigo su tintineo
alejándose en la calle
sin yo poder detenerlos.

Recuerdo hasta su perfume
que el viento, siendo aliado,
entre sus brazos de aire
me trajo como regalo.

…Me enamoré aquella tarde
a pesar de que haga tanto,
de que fuera adolescente
y ella tuviese veinte años.

© 2016  J.I. Salmerón

Vences mi voluntad

Juan I. Salmerón

Me sujetas en el aire,
me elevas a distancia
sobre el suelo,
pero no me tocas.

Me hace bailar tu corazón
mientras tu palpitar
se confunde por mi pecho,
pero no me abrazas.

Y es que solo pensarte,
con tan solo tu recuerdo,
vuelvo a sentir tan profundo
y cercano todo aquello.

Como si el tiempo parara,
como si se detuviera
a respirar Junto a los dos
y disfrutara del momento.

Me dejan marca tus labios
grabando su pasión
sobre las ganas que tengo,
pero no me besas.

Me hace viajar tu mirar
mientras tus ojos penetran
y adivinan lo que pienso,
pero no te veo.

Y es que solo imaginarte,
con solo pensar otra vez
que de nuevo hoy te tengo,
doy por bueno este sentir.

Y la sombra en la distancia
no apartara tu recuerdo,
no viajará este sufrir
a mi lado por más tiempo.

Me sujetas con tu baile
y me besa tu mirar.
Te pienso a cada momento,
tú vences mi voluntad…

© 2016  J.I. Salmerón

Me gusta cuando te observo

Juan I. Salmerón

…Me gusta cuando te observo
como si fuera delito.
Mi corazón se desboca
al contemplarte escondido
y espiando desde lejos,
como un chiquillo atrevido.

Y como un niño
te miro y te río,
y te beso, y te juego,
en la distancia…
Como un niño,
bajo el sentir de tus brazos,
acurruco hoy en tu Amor
toda mi alma.

Y todos mis sueños
tú los guardas limpios
en tu mirada.
Y te observo…
Y te abrazo…
A pesar de estar tan lejos.
A pesar de la distancia…

Tus ojos eran la fuente
donde bebían mis besos.
Tus ojos me transportaban
a ese jardín de mis sueños.

Tus ojos y tu mirar,
Y tus besos,
que me dieron la magia
que acompañó a esa noche
de luna clara
donde mi corazón los vieron…

…Me gusta cuando te observo.
A pesar de no tenerte.
A pesar de ser recuerdo…

© 2016  J.I. Salmerón

De bello color castaño

080

 

De bello color castaño
y tú los crees vulgares.
Son tus ojos mucho más
que simples formas ovales.

Saben mirar con ternura,
con firmeza y con pasión
todo lo que les rodee
y bese tu corazón.

Color de bosque otoñal,
paseo de enamorados.
Tus ojos, serenos, dulces,
transportan al ser amado.

Color de arena mojada
con lágrimas de Amor cautivas
que como dos olas rompen
al fondo de tus pupilas.

Tus ojos son transparentes
a la hora de sentir,
desnuda tu alma dejan,
y tú, no sabes mentir.

Al hechizo de tus ojos
me quisiera someter,
mas, me aterra su infinito,
y no los quiero perder…

© 2014  J. I. Salmerón