El extremo de la música

©2019  J.I. Salmerón
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Tu tren

El tren llevó tu equipaje.
Maleta, abrigo y destino.
Y otra vez yo llegué tarde
para llevarte conmigo.

¡Mi vida va en ese tren.
Paseos, cine, domingos.
Los besos bajo la luna,
también se han ido contigo…!

…Yo te esperaba los viernes,
cuando la noche caía.
Verte bajando el vagón
los nervios me poseían.

Tímidamente las manos
a solas se acariciaban.
Y tu mirada en mis ojos
era de sueños al alba.

Primero, lo de costumbre:
“¿Qué tal te fue la semana…?
¡Te he echado tanto de menos
que no aguantaba a mañana…!”

Después, un par de cervezas
con una cena ligera.
Un postre mientras charlamos,
y un beso sin que nos vieran.

Nos gustaba ir a bailar
y, entrada la madrugada,
Ir en el coche a buscar
nuestra luna plateada.

“Para soñar” se llamaba
la música que escuchamos.
Baladas lentas grabadas
en un casete, de la radio.

Y así llegaba la aurora,
amaneciendo deprisa.
La luna se retiraba,
pues con nosotros dormía.

La vida pasaba lenta,
pero el domingo llegaba.
Y a la tarde, en tu vagón…
¡Sin ti mi vida paraba!

¡Otra semana sin vernos…!
¡Cinco tardes de tormenta…!
¡Cinco mañanas nubladas
hasta que tú al fin regresas…!

El tren llevó en sus entrañas
risas, caricias, promesas.
Y de tanto ir y venir
a tu Amor dejó en vía muerta.

…Hoy, cuando pasa pitando,
sin querer me doy la vuelta.
Miro hacia sus ventanillas
por si te veo por ellas.

Y no hay maleta ni abrigo,
ni lunas llenas y eternas.
No hay besos, solo vacío,
y un gran recuerdo que pasa
en un vagón que hoy no frena.

©2018  J.I. Salmerón

 

Otra tarde

La sala vacía bajo la penumbra
de un sol mortecino hacia media tarde.
La vista buscando, la radio encendida
y, como una sombra, bailando despacio,
está tu figura que solo el recuerdo
es el que me muestra, es el que imagina.

Y yo con mis manos buscando tu rostro
que de ojos cerrados espera y suspira.
En cada paseo que daban mis dedos,
cuando aquellas tardes tu piel recorría
desde el horizonte de tu blusa blanca
hasta cobijarlos detrás de tu pelo.

Y mi melodía te atrapa de nuevo,
y en tu ritmo yo solo quiero vivir.
La música suena queriendo envolvernos,
llenando de besos todos los rincones,
como si de flores, que van floreciendo,
llenaran las tapias de un frío jardín.

Compás tras compás tú me fuiste queriendo.
Adagio mis brazos, rodean tu ser.
Pedazos de Amor me regalan tus besos
cuando se deshacen, chocando en silencio,
dentro de mi boca, que espera impaciente,
a que, como lluvia, me empapen después.

El sol se ha marchado, con él tu recuerdo.
Ya sabes que a oscuras da miedo vivir.
Con esos fantasmas que sacan provecho
cuando por la noche no queda consuelo,
y un río parece más grande que el cielo,
y un mar aún más triste que un día sin ti.

La sala vacía, ya se ha hecho de noche.
La música, muda, dejó de sonar.
El frío me roza mojando mi sueño,
y cierro la puerta dejando allí dentro
a mi corazón junto a tanto recuerdo
hasta que en otra tarde me vuelva a atrapar…

© 2018  J.I. Salmerón

Proyecto fotográfico “El Desastre de Sofi” – Día 25 – Canción favorita

Hoy nos pides, Sofi, una foto que represente nuestra canción favorita para tu proyecto fotográfico. No podría haber solo una canción, habría muchas, aunque siempre hay canciones más exclusivas que las asociamos con personas, con momentos especiales que nos trasladan y soñamos. Siempre hay canciones que por su contenido, el que quedó dentro del alma, consiguen que se nos erice el vello aún habiendo pasado mucho tiempo desde que fueron, en aquel momento, escuchadas…

“Tú me das una canción,
yo te obsequio con un baile.
Tú me cantas al oído
y yo hago mío tu talle.
Es la canción favorita
que desde entonces bailamos,
es la que tu alma suspira
y en el corazón lloramos…”

 

Juan I. Salmerón

© 2015  J.I. Salmerón

Cómo puede una canción…

Juan I. Salmerón

 

Cómo puede una canción
mover así mis sentidos.
¿Cómo parar los latidos
que genera la emoción…?

Traspasa puestas de sol,
mezcla el Amor con los celos,
en bandadas surcan cielos
esos acordes de voz.

Nunca pudimos bailar
y aún así abrazo tu talle,
bajo la luna, en la calle,
dando vueltas sin parar.

¡Si yo tuviera una noche
que poderte regalar…!
Sería azul, como el mar.
Sería de oro su broche.

Recuerdo esos pasos lentos
y también aquel rozar
de nuestras ganas de amar,
de nuestros labios en besos…

No había nunca final,
no terminaba ese cuento,
siempre volvía al comienzo
para otro baile empezar.

Cierro los ojos y siento…
¡Es tan potente el recuerdo…!
Fue tan verdad que no entiendo
que hoy tan solo seas viento.

Que hoy no te pueda tocar.
Que solo en música tenga
el recuerdo de tu esencia.
Que hoy no podamos volar…

En melodías me pierdo,
en mis acordes amantes,
entre baladas constantes
que me recuerdan tu cuerpo.

Tu hechura bella guitarra,
tu pelo cuerdas que templo,
tu voz diciendo “más besos…”
si entono el ritmo en tu espalda…

¡Cómo puede una canción
desnudar así mi alma.
Cómo puede una esperanza
vivir tan dentro de un son!

Hoy tengo el ritmo de Amor
y me sobran las palabras,
pues tú, música, me abrazas
llenando mi corazón…

© 2015  J.I. Salmerón