El sentir de tu recuerdo

 

 

Fue mojando lentamente
tu recuerdo en mi memoria.
Fue mojando mi esperanza
en los besos que nos dimos
en las tardes de febrero.

Fue mojando como lluvia
que las nubes me regalan
suavemente desde el cielo.
Que me envuelven de nostalgia.
Que me empapan de deseo.

Y como agua voy mojando
cada esquina de la calle,
los tejados de las casas,
y ,como me sobra agua,
cada charco lleno luego.

Y de lágrimas se llena
la visión que de ti tengo.
Cada lágrima una gota.
Cada gota es esa pena
que llora si no te veo.

Hoy la lluvia no ha cesado
y no sé si son las gotas
que se escapan desde el cielo,
o son lágrimas sentidas
que hoy me brotan por tu ausencia
desde el fondo de mi cuerpo.

Solo sé que fue mojando,
lentamente en mi memoria,
el sentir de tu recuerdo…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Encerrados

 

Allí encerré el misterio de tu nombre.
Allí quedaron guardados tus besos,
aquellos que nos dimos en secreto
y fuimos disfrutando cada noche.

Allí dejé escondidos esos sobres
que en tinta contenían tantos versos
y hoy solo son renglones de recuerdos
que puede que su ausencia tú no llores.

Las tardes que la lluvia se desploma
e inunda mi memoria de nostalgia
es cuando tu recuerdo en mí se asoma.

Y tantos años ya no son distancia,
que tu escondido nombre se hace aroma
y los secretos huelen a añoranza.

©2017  J.I  Salmerón

Recuerdo de Amor

Juan I. Salmerón

 

En armario de roble cerrado con llave,
entre las sábanas blancas que huelen a sol,
al amparo de intrusas miradas furtivas
guardé una madrugada un recuerdo de Amor.

Nunca pensé que un día sintiera el deseo,
que mi alma lamentara su ausencia otra vez,
y mi luna gritara de nuevo su nombre
como grita la marcha del sol que se fue.

Quizás fuera el vacío que siento por dentro
el culpable de verme llorando otra vez
al oler su perfume flotando en el viento,
la ausencia del roce de su tacto en mi piel.

Fue la música que me envolvió de nostalgia,
la que juntos bailamos soñando otra vez.
O el carmín dibujando el camino en el suelo,
el que en rojo pasión me marcó su querer.

No lo pude evitar y el armario forcé,
a las sábanas blancas las puse a volar,
y el recuerdo de Amor que una noche guardé
en mi pecho apreté para sentirlo más.

Desde entonces procuro no encerrar recuerdos,
la añoranza embellece la vida también.
Y por más que lastremos al fondo esos besos
volverán a rozarnos sus labios la piel.

Ya he tirado la llave que al ayer recluía,
hoy aquellos recuerdos conmigo pasean.
No podemos borrar en pared esa tiza
Si ya dejó en corazón una profunda huella.

…El armario de roble cerrado con llave
sigue hoy manteniendo sus puertas abiertas…

© 2016  J.I. Salmerón