La bicicleta

 

Oía el timbre sonar a lo lejos.
Yo te esperaba ansioso a que vinieras.
Tu pelo caminando sobre el aire.
Y ese vestido azul, y aquellas piernas…

Pasamos tantas tardes de verano
montando sueños en tu bicicleta.
Tú delante de mí y yo abrazando
aquel talle de niña y de princesa.

Los chopos, el paraguas del camino.
De rojo, la sonrisa de tu boca.
Intenso aquel perfume que, en tu pelo,
hacía enloquecerme gota a gota.

Como si fuera ayer,
la vida me regala ese momento.
Sin creer que ha pasado media vida.
Sin saber cómo llega hoy su recuerdo…

Parábamos al borde del arroyo
a ver quién de los dos era el primero
que, metiendo las ganas en el río,
mojaba esa pasión de ardor intenso.

Y no había manera de frenarlo.
Como un potro salvaje y desbocado,
el beso cabalgaba por el aire
hasta que era domado por los labios.

Tu boca era la miel…
El dulce atardecer de aquel verano,
el viento, las caricias, y tu piel,
me hicieron carcelero de tus brazos.

Me gustaba guiar a tu cintura
por el camino verde en la vereda,
y que los juncos fueran poesía
cuando rozaban, al pasar, tu tela.

Y siempre regresábamos de noche,
las estrellas, tú y yo, y la bicicleta.
Y el faro entristecido que alumbraba
a golpe de pedal la carretera.

…Aún recuerdo a tu timbre que llamaba
antes de que llegara a la plazuela.
Y yo, que tras la esquina te esperaba,
para montar de nuevo sobre el sueño
al que tú me llevaste en bicicleta.

©2019  J.I. Salmerón

Guerreros del Amor

Hoy quiero felicitar
a todos los que arriesgando
en la guerra del Amor
perdieron una batalla.

A todos los mutilados
de besos y de “te quiero…”
que sangrando en cada abrazo
no dejaron de luchar.

A los que empuñan el roce
como arma que deja herida
la piel en cada caricia
volviendo el sueño verdad.

A los que pugnan, valientes,
luchando por un querer,
esquivando bala a bala
la indiferencia mortal.

¡Y siempre con la bandera
de la emoción contenida,
como estandarte del sentimiento,
como la enseña de la pasión…!

¡Y siempre mirada al frente
vigilando que unos ojos,
esquivos y recelosos,
se rindan ante su Amor…!

Hoy quiero felicitar
a todos los estrategas
que asaltan con la ternura
castillos inexpugnables.

A los que lanzan sus flechas,
punzantes de simpatía,
dejando cada alma herida
con besos inenarrables.

Así somos los guerreros
que en el Amor combatimos,
luchando por el abrigo
de algún profundo querer.

Así somos…
¡Guerrilleros del Amor,
militantes del deseo,
enemigos, adversarios,
y rivales de un adiós…!

©2019  J.I. Salmerón

Nuestra canción

Sentí la soledad sobre mi cuerpo
al ver que apenas tú y yo nos miramos
el día que, cogidos de las manos,
bailamos nuestra última canción.

Que ya no habría en nuestra despedida
los besos que en tu boca sonreían
al encontrar los labios que, el la mía,
besaban suavemente y con pasión.

Sentí la soledad que a veces siento
al ver mi vida dentro de un espejo
y al corazón sintiéndose un reflejo,
sin brazos donde poder anidar.

Y siento que sentí tu sentimiento
sintiéndose alejado, y yo sintiendo,
la amarga sensación de que lo nuestro
no duraría más que mi dudar.

Y entonces comprendí, no hay más opción.
La vida me trató como a uno más,
y el roce de tu piel, y tu mirar,
se fueron al final, como hace el sol.

No pido comprensión, eso da igual.
Afronto la verdad como lección
y a veces lloro solo, al recordar,
cuando oigo, como ayer, nuestra canción…

©2018  J.I. Salmerón

 

Recuerdo el llanto

No quise nunca ver que tú lloraras,
por eso aquella noche fue un dolor
al ver cómo tus lágrimas rodaban
perdiendo la esperanza en este Amor.

No quise ser la espina de una rosa,
yo, que nunca me vi como una flor.
No quise ser cuneta, acequia, o zanja,
donde por mí volcara tu pasión.

¡Qué es lo que pude hacer!
¡Tal vez me equivoqué!
Como cuando decides un camino…

¡La vida es como es!
¡Cruel y sin cuartel!
Ella escribe por ti siempre un destino…

Y todo el sentimiento que brotaba
de aquellos ojos tristes, sin color,
hirieron en el fondo de mi alma,
como una daga hiere un corazón.

Silencio se escuchaba aquella noche.
Tus lágrimas ahogaban cualquier voz.
Silencio que, cual losa, me pesaba,
hundiendo poco a poco mi razón.

¡A oscuras me encontré!
¡Sin luz el callejón!
El río a veces tiene remolinos…

¡No siempre aciertas bien!
¡La niebla me perdió!
De noche y sin farol no vi el camino…

Hubiera dado, niña, cualquier cosa
por ver tus ojos mirando, cual sol,
al azul de los míos, como a un cielo,
pero la cruel tormenta lo impidió.

Aun recuerdo la noche, y tu silencio.
Tus lágrimas amargas, tu aflicción.
El ruido de tus pasos alejarse.
Las dudas anidando en mi interior.

¡No vi salir el sol!
¡Sin luz mi corazón!
Se fueron a tu lado caminando…

¡Aprendes la lección!
¡No hay sabia decisión!
Con rabia y con dolor recuerdo el llanto…

©2018  J.I. Salmerón

A tu vuelta

Siempre habrá un beso de Amor
aguardando tras tu puerta.
Siempre un abrazo en alerta
para alejar tu temor.

Una mirada habrá siempre
que a tu regreso te busque.
Sentimientos que te gusten
pellizcando el corazón.

Todo te estará esperando
como lo hacía hace tiempo.
De nuevo soplará el viento
que te hacía navegar…

Cuando vuelvas habrá un mar
que te acune con sus olas.
Habrá una playa que, a solas,
te hará en su arena soñar.

Te esperará la pasión
que tanto echabas de menos.
Las manos entre tu pelo
que te invitaban a amar.

La sombra, que era la reina
de cada rincón del alma,
se rendirá enamorada
de cada rayo de sol…

En tu retorno estará
cada renglón que has amado.
Cada letra que, el pasado,
como un ladrón te escondió.

Y volverán a juntarse
las rimas que, en poesías,
aquellas tardes leías
suspirando de emoción.

© 2018  J.I. Salmerón

La brisa de tu Amor

 

Yo siempre te esperaba en el rincón,
bajo la suave luz de la ventana,
Impaciente y muriéndome de ganas
de ser suspiro en tu respiración.

De sentir como late un corazón
al desear el labio de su amada,
besando tu mirar en mi mirada,
llenando el alma con tanta emoción.

Ya noto como llega tu elixir.
Vestido corto, medias, y sonrisa.
Ya siento la pasión dentro de mí…

Y no puedo esperar, aunque no hay prisa,
a que tu boca bese mi sentir,
a que tu Amor me calme con su brisa.

©2017  J.I. Salmerón

La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Tu reflejo

Descansa sobre el agua su reflejo
como tu voz descansa en mi memoria.
La vida dando vueltas en la noria
donde un día empezamos a querernos.

Descansan en la playa quince besos
que en las noches de agosto nos robamos,
bajo estrellas celosas nos amamos,
sobre la arena escondimos los cuerpos.

Así fue nuestro Amor,
imagen de un espejo
donde quedase preso
y sufriendo el corazón.

Borrosa realidad
apenas definida
donde al final, perdida,
murió nuestra pasión.

Tus ojos, como el lago, eran reflejo
de aquel Amor que tus brazos guardaban,
de aquel rozar de labios sin palabras
que envuelto en suspirar hicimos preso.

Así va nuestro Amor, perdido al alba.
Así fue el comenzar de nuestro cuento,
llenando cada página en momentos
donde nuestro final perdió la calma.

Quisimos comenzar
volviendo a hacer historia,
borrando en la memoria
la imagen del cristal.

La vida es el lugar
donde cualquier espejo
devuelve en su reflejo
instantes de tu amar.

Tumbado está el reflejo sobre el lago,
y en mi memoria,
que hoy te ha recordado,
está tu corazón…

©2017  J.I. Salmerón

Sentido sentimiento

Juan I. Salmerón

 

Al final, el mismo cuento…
Que todos somos sentir
en este ir y venir
de los latidos del tiempo.

Todos somos sentimiento…

Sentimos hondo la pena
con ese dolor interno
que recorre nuestro cuerpo
dejando marcada huella.

Sentimos las alegrías
que contagian de esperanza
y van llenando de magia
a nuestros mejores días.

Del sentir es la razón
de que, por más que lo pidas,
al final tú no consigas
que yo te olvide, mi Amor.

Sentimos intenso el frío.
Sentimos fuerte el calor.
Sentimos tanto el adiós
cuando se va un buen amigo…

Al final es del sentir
la vida de los colores,
aromas, gustos, sabores
que aún quedan por descubrir.

Y del sentir la pasión
habrá capítulo aparte,
que eso además tiene arte,
no se ama sin ton ni son.

Sentir que el alma se arroja
del balcón de tu existir.
Sentir tus besos al fin
buscarme desde tu boca.

Puede haber mejor sentir…

La vida son sentimientos
constantes en su latir
y el corazón siempre a mil
sintiendo cada momento.

Abandónate al sentir,
deja que sienta tu cuerpo
y empápate de momentos
que construyan tu vivir.

Siente y ayuda a sentir,
tendrás mejor sentimiento…

© 2017  J.I. Salmerón

Si un día disfruté

Juan I. Salmerón

 

Si un día disfruté fue entre tus brazos.
Si un día fui feliz fueron tus besos
los que al besarme intenso
lo lograron.

Y así tu vida en mí se fue marcando.
Como esa huella que al pisar descalzo
deja siempre constancia
de su paso.

Amor intenso,
el que sentimos en la madrugada,
que como aguja el alma nos punzaba
y hacía desangrarse el corazón.

Aquellos cuerpos,
que se entregaban a tanta locura,
y solo la pasión y la lujuria
eran camino de la salvación.

Recuerdo el palpitar sobre tu pecho.
Y tu voz reclamándome más besos
de mi boca a tu cuello
tan dispuesto.

Recuerdo pasear tu piel desnuda.
Y como mi querer se atravesaba
entre tu Amor en celo
y mi luna.

Hoy no me olvido,
cómo tus ojos buscaban los míos
al zambullirse en ese azul marino
donde flotaba todo nuestro Amor.

Al perseguirnos,
armados de los besos y cariños
aquellas tardes donde sin mentirnos
juramos ser eterno nuestro Amor.

Si un día disfruté fue entre tus brazos
y entre tus besos que aún sigo añorando…

© 2016  J.I. Salmerón

Tarde de recuerdos

Juan I. Salmerón

Es tan lenta esa canción
que va llenando la tarde
de recuerdos…

Los ojos perdiéndose,
las gotas sobre el ayer
que van mojando tu pelo.

Y de pronto el silencio…
Las palabras ya no están,
se fueron con ese viento.

La tarde se echó a volar,
el sol no aguantaba más,
murió tras pasar el cerro.

…Y yo siempre a tu espalda,
aguardando,
como la sombra de un roble
en tu vida.

Siempre delante de ti,
esperando,
como esa puesta de sol
que miras…

Era el reloj tan temprano
que el sol aún dormitaba
en brazos de la luna.

Y la noche, cargada de deseo,
se quiso recostar
sobre tu piel oscura.

Tus ojos, aún cerrados,
seguramente soñando,
atrapaban la pasión.

Los míos, siempre mirando,
rozando casi tus labios,
soñaban tu corazón.

Es tan lenta esa canción
que va llenando mi vida
de lamentos…

© 2016  J.I. Salmerón

San Juan

Juan I. Salmerón

Los días se hacen más cortos
al superar el solsticio
por eso prenden hogueras
para dar más fuerza al sol.

San Juan protege la noche
que se consume entre fuego
purificando los sueños
que un año más durarán.

Y entre la fiesta, los bailes
que sin duda pienso darme
arrebatando a tu talle
cualquier opción de escapar.

Moviéndose cual marea
haciendo que tu cintura
viva en pasión y locura
esta noche de San Juan.

Quemarán nuestro secreto
las hogueras que a los vientos
esparcirán las cenizas
de este Amor irracional.

Donde tu beso y mi beso
que pasarán de uno a ciento
se volverán de lamento
al ver al sol despuntar.

¡Que la noche nos arropa…!
sus sombras nos cubrirán
y seremos solo cuerpos
junto a las olas del mar.

Y si mañana se apagan,
como lo harán las hogueras
hundidas por las mareas,
tu corazón y mi amar.

Siempre quedará el recuerdo
de tu cintura y mis besos
y nuestros cuerpos queriendo
hacer San Juan inmortal…

© 2016  J.I. Salmerón

Amaneció…

Juan I. Salmerón

Amaneció y todo empezó de nuevo.
La luna se fue a dormir.
Tus besos en el cajón.
Y hasta el mirar de tus ojos
perdió su brillo de Amor…

El ruido, al nacer, rompió el encanto
que el silencio nos brindaba.
El perro se echó a ladrar.
La cama desordenada
que invitaba a abandonarla.

No hubo tiempo de hacerlo una vez más.
El abrazo fue tan corto
que apenas pude notar
si el palpitar que escuchaba
era de carne o cristal.

Sin tan siquiera rozarnos la piel.
Que solo los ojos, manos
al mirarnos, se tocaron.
Que todas las ganas, solas
en la cama, se olvidaron.

Y se acercaron mucho las almas
cuando en la escalera, al subir
tu corazón y al bajar yo
con parte de mi pasión,
sin quererse se cruzaban.

Amaneció… Y el sueño, tan corto
como esta vida sin ti,
se murió sin esperanza.
Como las olas sin mar…
Como la mar sin su playa…

Y todo empezó de nuevo al volver
la noche llena de ganas.
Brillaba fuerte la luna.
Tus besos sobre la cama.
Y en tu mirada el Amor
brillando en la madrugada…

© 2016  J.I. Salmerón

Quedó pegado…

Juan I. Salmerón

Quedó pegado…
El camino a la tarde,
y la tarde a tus labios,
y tus labios al sol
que derretían besando.

…Y la luna se pegó
sobre la ausencia en la noche,
y la noche a la pasión,
y la pasión esperando
a que amaneciera Amor…

Quedó pegado…
El abrazo a tu cuerpo,
y tu cuerpo a la arena,
y la arena a ese mar
que te mecía llorando.

…Y el recuerdo se pegó
Íntimamente a mis manos,
y mis manos al ayer,
y el ayer a tu sonrisa
si pronunciaba “te Amo…”

Quedó pegado…
El dolor sobre tus ojos,
y tus ojos a la nube,
y la nube a aquel verano
que prometimos amarnos.

…Y el corazón se pegó
a las velas de aquel barco,
y el barco sobre la mar,
y la mar al horizonte
donde aún te ando buscando…

© 2016  J.I. Salmerón

Tú eres, yo soy…

Juan I. Salmerón

Tú eres,
un grito en el sol.
Tú eres,
un eco de voz.
Tú eres,
el mar que me cubre.
Tú eres,
pasión y dolor.

Me esperas soñando.
Me besa tu sombra.
Me sientes cercano.
Me abrazas ansiosa.
Me miras de ayer,
de hoy me recobras…

Yo soy,
silencio en la sombra.
Yo soy,
palabra callada.
Yo soy,
la última ola.
Tan solo,
azul de mirada.

Te sueño despierto.
Te beso y no llego.
Te siento a lo lejos.
Te espero en mi sueño.
Te miro de hoy,
de ayer te recuerdo…

© 2016  J.I. Salmerón

Si hay ganas de besarse

 

Juan I. Salmerón

Si hay ganas de besarse
la estatura es lo de menos;
el Amor no tiene edad
ni talla tienen los besos.

No importa que nuestra piel
contenga distintos sueños.
Tú, blanca y pálida luna;
negro de noche mi cuerpo.

Qué más da que nos queramos
tan distantes y alejados
si me atraviesa un recuerdo
y el viento me trae tu abrazo.

Si el mar susurra tu nombre
en el vaivén de sus olas
cuando en la orilla revivo
que te hice mía unas horas.

Lo importante es la pasión
cuando acaricio en silencio
tu desnudo atardecer,
desde tu espalda a tu pecho.

Cuando los labios se buscan
por el desierto, sedientos,
y hasta que no dan cien besos
no sacian la sed del cuerpo.

¡Ay… qué potente es la emoción.
Qué infinito es el recuerdo
que tiene de ti mi boca
pidiéndome aquellos besos…!

Da igual que me hables en prosa
y yo te responda en verso
si al final es en los ojos
donde el idioma entendemos.

Y cada noche que puedo,
al recordar tus abrazos,
me repito aquellos versos
que recitaba al mirarnos:

“¡Pues que comience el festín,
que los labios ya han hablado,
y las ganas nos apremian
para empezar a besarnos…!”

© 2016  J.I. Salmerón

Aquí murió por Amor…

Poema inspirado en una noticia escuchada esta mañana en la radio sobre los epitafios curiosos que hay en distintos cementerios. Este, en concreto, es el de una tumba en un cementerio de República Dominicana, de un señor donde solamente quiso que pusieran “murió por amor…” sin más nombre ni señas de ningún tipo, y donde todos los años, personas anónimas, dejan flores en su tumba sin conocerle de nada. Tan solo por morir de Amor. Y es que el acto merece, por lo menos, unas pocas flores…

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“Aquí murió por Amor…”
Decía al pie el epitafio
bajo la cruz de metal,
sobre la piedra de mármol.

Aquí su Amor yacerá
aunque lo tapen los años
porque su historia de Amor
será de todos legado.

“No duele tanto morir
como que no sea amado
con la pasión y emoción
que yo soñaba sus labios…”

Unos dijeron: “La edad…”
Otros : “Qué pena, un infarto…”
Pero yo bien que sabía
que de Amor se fue apagando.

Que fue la pasión tan grande
que por su amada sentía.
Que fue la pena de Amor
al no ser correspondida.

Recuerdo que me contaba
que al verla a ella pasar
el mundo se detenía.
…Lamentos de un suspirar…

¡Que el mar, laguna tranquila!
¡Que el viento, todo callar!
¡Que el sol, penumbra de día!
¡Que su alma, estrella fugaz!

Y así su Amor fue creciendo,
mas solo como Platón,
pues no fue correspondido
y agónico fue el dolor

al ver a su amada idílica,
aquella que tanto amó,
del brazo de nuevos besos
que traicionaron su Amor.

Se abandonó a la locura,
tiró su vida en la acera,
buscó el más digno final
mientras moría de pena.

“No olvides poner, amigo,
sobre mi losa, en mi honor,
que ni enfermedad ni edad,
que yo he muerto por Amor…”

Su voluntad se ha cumplido,
no hay nombre, fecha, ni datos,
solo que ha muerto de Amor,
que el Amor lo fue matando…

…Hoy muchas almas vivientes
paseando van sin rumbo
en busca de aquel Amor
que al corazón puso luto…

© 2015  J.I. Salmerón

Dicen que hay sombra en el viento

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Dicen que hay sombra en el viento
cuando es otoño en el cielo.
Dicen que hay luz tras el sol
que al ser tan clara, no vemos.

Y va cubriendo los campos
la sombra que arrastra el viento.
Y va apagando la luz
y al sol va dejando ciego…

Dicen que es loco el Amor
porque va de besos lleno.
Dicen que es como una sombra
que inunda de sentimientos.

Y ciega la voluntad,
y nubla el entendimiento,
y confunde realidad
con el sueño más perfecto…

Por eso es que Amor y viento
se desean en silencio,
que el aire atrapa gustoso
al que le dice “te quiero…”

El Amor trae la pasión
dando calor con sus besos.
El viento abrazos de brisa
que calman con aire fresco.

Dicen que solo hay un mar
que abarca playas y puertos.
Dicen que toda su sal
proviene de ojos sin dueños.

Son lágrimas de amargura,
desamores que dolieron,
convirtiendo a dulces ríos
en salados mares fieros…

Dicen que somos navíos
con la vela a barlovento.
Dicen que somos mareas
que van y vienen cual besos.

Y no hay timón que nos guíe
si el camino es tierra adentro.
Y no habrá puerto de atraque
si no nos llevan los vientos…

Por eso es que mar y barco
son aliados del viento.
Por eso es que guarda sombras
el aire que llevo interno.

Por un Amor que arrastró
la corriente mar adentro
ahogando todos los besos
que me guardaba el recuerdo…

© 2015  J.I. Salmerón

Mi chica viajera

Juan I. Salmerón

 

Nervioso el tiempo me tiene.
Vagando rápido, inquieto,
con pasos locos e inciertos
por no saber cuándo viene…

Aún no… ¡ahora te veo…!
Entre el metal y el cristal
te vi de pronto llegar.
Mi paso yo aligero…

Tu imagen entre un millón
reconozco al acercarme.
Tus ojos negro azabache
traspasan mi corazón.

¡…Y se pierde mi razón,
y todo mi nervio tiembla,
mi pulso en loca carrera
al ver llegar el vagón…!

Subo… No subo… ¿Qué hago…?
No pienso con claridad,
tú nublas mi realidad.
¡A la pasión hago caso…!

Subo al vagón, frente a ti.
Hoy llevas suelto tu pelo,
camisa blanca y vaquero
y sonrisa carmesí.

Me oculto de tu mirada…
¡Lo que me pidan daría
por verte, niña, algún día
junto a mi lado sentada…!

Esta timidez me mata…
¡Son tantos meses que espero
poderte dar un paseo
sobre mis sueños de plata…!

Llegamos a otra estación,
las puertas se abren y cierran,
y mi pasión junto a ellas
cierran y abren mi dolor.

Y llega ya tu destino,
que el mío ya se pasó,
y no digo hola ni adiós,
ni tan siquiera respiro.

¿Ana, Carmen, Beatriz…?
¿Cómo te podrás llamar…?
¿María, Sofía o Mar…?
¡Hoy vuelvo a ser tan feliz…!

Bajas y yo te acompaño,
aunque solo es la mirada
la que mis ojos traspasan
el cristal  que es mi resguardo.

Y de nuevo allí me quedo
solo y con tanto dolor,
triste y muriendo de Amor
porque hoy tampoco te beso.

Esperando que mañana
cuando suba a este vagón
te pueda transmitir mi Amor
y sentirte enamorada.

Eres mi chica viajera,
la esperanza en mis mañanas,
la que a mi sueño acompaña
y es de mi Amor carcelera.

…Cierra de nuevo el vagón
las puertas de chapa y pena
y en esta cárcel con ruedas
condenas mi corazón…

© 2015  J.I. Salmerón

Tres clavos

Escáner_20150401-2

 

Como un tridente de penas
tres dolores van sangrando.
Cuatro estaciones de invierno,
ninguna llegó a verano.

Tres ecos de negación,
tres silencios por respuesta.
Tres estaciones y un suelo
donde tu cuerpo dio cuenta.

Tres estigmas te acompañan,
madera, clavo y dolor.
Una vía dolorosa,
un camino de pasión.

Tres hondonadas de hierro
dejaron preso tu cuerpo.
Tres ríos de rojo intenso
que en tu recuerdo bebemos.

Tres martillazos de ira,
su odio te hundieron dentro.
Tú, el sacrificio Divino
por este pueblo muriendo.

Tres agonías sufriendo,
tres marías a tus pies.
Tú, salvación de los cielos,
tres días para volver.

Tú perdonaste a los hombres
y hoy tu perdón perseguimos
conmemorando tu muerte
por ese aciago destino.

La pena se hizo pasión
y tu muerte el sacrificio.
Tu Cruz el lazo de unión
entre lo humano y divino.

©2015  J. I. Salmerón

Andalucía es la tierra

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Andalucía es la tierra
de los apretados soles
y de las bellas morenas
de Julio Romero de Torres.

Andalucía es mar a lo lejos,
sobre los horizontes.
Mar de verdes olivos,
mar de lunas sobre montes.

Andalucía es calor, el que transmite
a todas horas su gente.
Andalucía es misterio, cuando de ti
se apodera su duende.

Andalucía es Pasión,
madera de Amor cristiano,
vida y árbol de salvación
con pies y manos clavado.

Andalucía es azul,
rojos, marrones y verdes,
amanecer en tus ojos
y sol de poniente.

Andalucía deja marcada la piel,
señal en el corazón
y el recordar en la mente…

© 2015  J. I. Salmerón