En la noche se pasa mi vida

Fui, por la tarde, los besos esperando.
El abrazo furtivo.
El inquieto deseo.
El calor del intenso verano.

Fui por la tarde… y esperaba la noche.
Y la escarcha en tus labios.
El frescor de tu risa.
Y tus ojos a los míos mirando.

Y la noche me esconde…
Y tus brazos, buscando…
Como busca el farol a la calle desierta.
Como busca la huella
nuevamente a sus pasos.

Fui, por la tarde, el susurro a tu lado.
Suspirando del roce en tu piel.
Anudando palabras de Amor.
De tu cuello, bajando
a tus labios.

En la noche, los sueños soñamos.
Al calor de la cálida luna.
Al sabor de tu beso en mis labios.
Sensaciones que busca
nuevamente el sentir,
si te estoy recordando.

En la noche se pasa mi vida
cuando tu corazón
ya no late a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón
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Sigüenza Santa 2017-1/3 Viernes Santo

Poco más de una semana y comienza de nuevo, otro año más, la Semana Santa. Vamos a entrar en calor recordando cómo fue la del año pasado, la de 2017, en unas cuantas fotos y tres capítulos. Aquí va el primero de ellos. ¡Disfrutadlo…!

Sigüenza Santa 2016-3/3-Domingo de Pascua

Tercera y última parte de la Semana Santa Seguntina de 2016

Sigüenza Santa 2016-2/3-Santo Entierro

Segunda parte de la Semana Santa Seguntina de 2016

Me da que tú…

 

Me da que tú siempre has sido
un poco de poesía.
De pasear descalza sobre la luna,
de pintar en los charcos una sonrisa.

Siempre de ti yo he pensado,
al ver cómo te movías,
que eras la nube blanca que hay en el cielo,
que eras el aire fresco de la colina.

¡Si yo fuera el ladrón en la noche
que te roba durmiendo los sueños…!
¡Si hoy yo soy el culpable en tu vida
que ha dejado a tu boca sin besos…!

Tú, la que siempre esperaba
junto a mi casa por vernos.
Eras la verde espiga de primavera
donde por los veranos dabas centeno.

Tu voz me llama de lejos.
Tan solo voy, obedezco.
¡Y tu cuerpo, el tallo que dobla el viento…!
¡Y tus manos, hojas donde estremezco…!

Siempre mi casa fueron tus ojos,
el bosque perfecto donde me pierdo.
Siempre sendero fueron tus pasos,
el agua de lluvia si voy sediento.

Me da que tú siempre has sido
una amante de mis versos.
De pasear desnuda sobre mis letras,
de pintar de esperanza todos mis besos.

Siempre de ti yo he pensado
que eras Amor en mi sueño.
Tú siempre callada observando a mi lado
mis letras diciendo cuánto te quiero…

© 2017  J.I. Salmerón

Uno, dos, tres, cuatro…

Juan I. Salmerón

Contaba siempre los pasos
que hay desde el árbol de la plaza,
uno, dos, tres, cuatro…,
hasta el mismo portal de tu casa.

Contaba las veces, ¡tantas!
que mi corazón palpitaba
cuando te veía pasar
al lado de mi esperanza…

Uno, dos, tres, cuatro…
Y nuevamente, detrás del árbol
de grandes ramas que hay en la plaza,
yo me sentaba por si pasabas.

Y si salías a tu ventana
yo era la sombra que te abrazaba.
Siempre contando las veces
que por la reja tú te asomabas.

Contaba los días que no te veía.
Uno, dos, tres, cuatro…
Unos azules y despejados,
otros más grises de lluvia fina.

También las risas sobre tu cara
contaba un día por la mañana
que en un descuido vi que tus ojos
hacia los míos miraban.

Uno, dos, tres, cuatro…
Contaban mis ganas.
Uno, dos, tres, cuatro…
Mientras soñaba que te abrazaba.

¡Porque quería salir corriendo
y de capote tomar tu falda
mientras tus besos, como un estoque,
atravesaban mi alma…!

Uno, dos, tres, cuatro…
Uno, dos, tres, cuatro…

…Siempre contaba mientras te ibas
dejando sombra tras de tu espalda
pidiendo al cielo que me dejara.
¿Podré contar otra vez mañana…?

Siempre sentado en las cuatro esquinas
del árbol viejo que hay en la plaza.
Siempre esperando verte mañana…
Uno, dos, tres, cuatro… Siempre contaba.

© 2016  J.I. Salmerón

Aunque no te pueda ver

Juan I. Salmerón

Aunque no te pueda ver
sigo tumbado en tu sombra.
Aunque no pueda besarte
sigo sintiendo tu boca.

La distancia, si hay Amor,
hay veces que la tocamos.
La esperanza de tenerte
va acompañando mis pasos.

¡Sopla tan fuerte este viento
que pienso que son tus brazos
que van anudando en lazos
todos mis pensamientos…!

¡Y se cuela en mi camisa…
Y se enreda por mi pelo…
Y me empuja hacia tu calle
donde sabe que te encuentro…!

Aunque no pueda tenerte
sigo mirando tu estrella.
Aunque no te pueda oír
siento tus pechos de seda.

El sentimiento desborda
cuando a veces recordamos
la intensidad de un encuentro
que en el alma dejó rastro.

¡Es tan distante el silencio
que en esta noche me atrapa
que esta soledad ingrata
se apodera de mi tiempo…!

¡Me roba toda palabra,
me deja exhausto y sediento
como hoja que cayó
arrastrada por el viento…!

Aunque no te pueda ver,
Sigo llevándote dentro…

© 2016  J.I. Salmerón