Rodó la piedra al camino

Rodó la piedra al camino
buscando en la arena huella
donde tu pie de princesa
marcase su corazón.

Apenas sí tuvo en cuenta
que fue mi mano, y la pena,
la que tiraran la piedra
envuelta en tanto dolor.

…Y el pino dobló su verde en tu honor.
Inclinado por el viento,
que en tu perfume embriagó.

…Y el agua del río lloro y frescor.
Como tu risa aquel tiempo
que mi tristeza inundó.

La curva de la vereda
donde mi mano y tu mano
volaron alto y lejano
la tarde de nuestro Amor.

Volvió más recta mi vida
y el besar, sordo y amargo,
pasó de nuevo de largo
diciendo otra vez adiós.

…Y la tarde nuevamente mudó.
Haciendo del día noche,
queriendo ocultar tu Amor.

…Y la pena suplicó mi perdón.
Sentía haber sido eclipse
y ver morir a tu sol.

Rodó la piedra al camino
mientras al borde, el destino,
compartía mi dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Amantes eternos

“Te echaba tanto de menos…”
Decía el pie de tu nota.
“Mi corazón se alborota
y el tiempo corre por vernos…”

“Somos amantes eternos.
Tú cristal y yo esa gota
que sobre tu alma flota
mojada de besos tiernos.”

La distancia no es olvido
viviendo en el corazón,
junto al recuerdo sentido.

Y no encuentro otra razón
de que este Amor escondido
siga pidiendo perdón.

©2017  J.I. Salmerón

 

Tres clavos

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Como un tridente de penas
tres dolores van sangrando.
Cuatro estaciones de invierno,
ninguna llegó a verano.

Tres ecos de negación,
tres silencios por respuesta.
Tres estaciones y un suelo
donde tu cuerpo dio cuenta.

Tres estigmas te acompañan,
madera, clavo y dolor.
Una vía dolorosa,
un camino de pasión.

Tres hondonadas de hierro
dejaron preso tu cuerpo.
Tres ríos de rojo intenso
que en tu recuerdo bebemos.

Tres martillazos de ira,
su odio te hundieron dentro.
Tú, el sacrificio Divino
por este pueblo muriendo.

Tres agonías sufriendo,
tres marías a tus pies.
Tú, salvación de los cielos,
tres días para volver.

Tú perdonaste a los hombres
y hoy tu perdón perseguimos
conmemorando tu muerte
por ese aciago destino.

La pena se hizo pasión
y tu muerte el sacrificio.
Tu Cruz el lazo de unión
entre lo humano y divino.

©2015  J. I. Salmerón