Perdona si molesté dándote aquel abrazo

Juan I. Salmerón

Perdona por el abrazo…
No me pude controlar
en sentir una vez más
tu corazón palpitando.

No podía resistir
al tenerte frente a mí
no volverte a enamorar
al ver mis ojos mirando.

Perdona si molesté
dándote aquel abrazo…

Ya lo sé, que aunque es sentir,
es mejor no enamorarnos.
Y al cruzarnos, dos extraños,
evitando hasta rozarnos.

Pero tú sabes mi Amor,
y yo de tu Amor sé algo.
Y si queremos no amarnos
en otra vida probamos.

Perdona si molesté
dándote aquel abrazo…

Se atropelló el sentimiento
en ese ir y venir
de voluntades huyendo
por no saber qué decir.

Mientras mi boca vagaba
desde tu labio a tu pecho,
el corazón, desbocado,
no daba tregua a querernos.

Se nos quedó estrecho el mundo,
nos resultó tan pequeño
que nos colgaba el Amor
saliendo de sus extremos.

¡Que nos faltaba más aire
para respirar los versos!
¡Que de tu boca a mi boca
No nos cabían los besos…!

Perdona si molesté
dándote aquel abrazo…

¡Fíjate si era pequeño
que si queríamos dentro
mantener el corazón
no le cabía el acento!

…Hoy no puedo arrepentirme,
que yo te abracé queriendo,
sabiendo que hay que arriesgar
para encontrar sentimiento.

Si un día te vuelvo a ver
te envolveré con mis manos,
que yo prefiero sentirte
aunque tenga que decirte:

Perdona si molesté
dándote aquel abrazo…

© 2016  J.I. Salmerón
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…Perdona por no escribir

No hay ningún motivo, no tiene por qué haberlo, es simplemente que se dejan pasar los días sin encontrar ese momento adecuado en que se juntan palabras, sensaciones, sentimientos… en que todo fluye sin querer, como por arte de magia, y llenas de pellizcos de tu vida esas blancas hojas de papel, esas que son transporte de tus pensamientos para hacer llegar a la otra persona todo lo que en ese momento te llena por dentro.

No hay ningún motivo, suele ocurrir cuando hay confianza suficiente para dejar el escrito para más tarde, o para el día siguiente, estando seguros, sin lugar a ninguna duda, que mañana, o después, será mejor momento para escribir eso que no sale ahora pero que llevamos dentro… Y no hay ningún motivo para no hacerlo, para no añadir otro capítulo más de mi vida que enviarte dentro de ese sobre aún abierto y huérfano de carta que suplica que de mis misivas sea lleno…

No hay ningún motivo, tan solo en mi descargo he de decir que hay muchas veces que simplemente es que no me acuerdo, y cuando me acuerdo, en ese justo momento, es que no puedo… No hay ningún motivo, no tiene por qué haberlo…

Hoy me redimo y te pido perdón. Hoy cojo el lápiz y te escribo mi pensamiento interior…

007

 

…Perdona por no escribir,
por tardar todo este tiempo.
Perdona por esta ausencia,
que fue sin conocimiento.

¡Que no te pude escribir,
que me lió la mañana,
y cuando quise dar cuenta
era ya noche cerrada!

Y por la noche no veo,
que está mi alma apagada,
y mi bolígrafo duerme,
y su tinta, aletargada.

…Que no fue por no enfrentarme
a tu mirada rasgada
que penetra en mi memoria
cuando te escribo palabras,

porque eso es como tenerte
enfrente de mí, sentada,
escuchando lo que escribo,
sonriendo, muy callada…

Que simplemente fue el tiempo
que se escapa, ¡el muy canalla!,
y cuando quieres dar cuenta
pasan días y semanas,

pasan mares a oleadas,
pasan trenes sin paradas,
pasan noches, nubes pasan,
y se llevan la esperanza

de que no pase otro día
sin contestar a tu carta,
de que no junte palabras
para que pueda rimarlas.

…Y es que en esta vida, todo,
velozmente, solo pasa.

© 2014  J. I. Salmerón