Tanto es el placer al verte

Juan I. Salmerón

Tanto es el placer al verte
que muda queda mi habla
y las palabras se esconden
por el rubor que les causas.

Solo a tus ojos atiendo,
solo un pensamiento habla,
el de quererte besar,
el de abrazarte con alma.

Y no sé cómo contengo
en mi interior esas ansias
al verte envuelta de Amor
tan cerca de mi mirada.

Tan cerca, labio con labio,
tan inminente besarlos.
Tan juntas, mano con mano,
sin ni siquiera rozarnos.

Mis recuerdos son las letras
que sustituyen palabras
al revivir los abrazos
que junto al río me dabas.

Al sentir tu cuerpo mío,
besándose alma con alma,
mientras tu espalda acaricio
y tu pecho palpitaba.

Desnudos sobran palabras,
solo habla el sentimiento.
Nos envuelve la canción
del latir de nuestros cuerpos…

Según te acercas a mí
más intenso lo recuerdo.
No sé si podré evitar
que mis labios sean fuego.

¡Que se apoderen, raptores,
de tu boca, de tus besos.
Que del talle te sujete
dejando en uno dos cuerpos!

Pero la razón se impone…
¡Filas firmes, mi sargento…!
Y el corazón desbocado
de nuevo vuelve a su encierro.

Y allí quedó mi placer,
en los ojos que te vieron.
Y mi habla sin palabras,
que solo soy sentimiento.

Pero me sigue gustando
verte llegar a lo lejos
a pesar de ser consciente
que mi Amor quedará dentro.

Por eso mi pasear
por la ribera del río,
para poder disfrutar
de tu mirar frente al mío.

Aunque reprima las ganas
que tengo de estar contigo.
Aunque me cueste llorar
cuando tú ya te hayas ido…

© 2015  J.I. Salmerón

…Para mí es un gran placer

08-05-2010 12-26-17_0082 (2)

…Para mí es un gran placer
comprobar que aún te mueve lo que escribo.
Los sentimientos que se me escapan,
como hilos de agua, entre las manos,
y que van a parar al papel vacío.

Que convierten áridas hojas blancas
en extensos prados verdes de palabras,
de versos y de sueños que deambulan
en lo alto de mi sentir, de mi pensar,
tan al borde del camino de la vida…

Que hacen brotar cristalinas aguas de rimas,
risueñas, para dar de beber a esos verdes
prados que, al crecer, serán las espigas
que alimenten a tanto Amor hambriento
de caricias y de mimos…

Cuando oyes mi voz…
Mis palabras, que te acarician…
…Cuando me oyes,
el tiempo para un momento
para admirar tu sonrisa…

…Tú no molestas,
eres el suave viento que me cautiva.
Y llena mi momento. ¡Cálida brisa…!
Beso de encuentro…, ¡pura delicia…!

…Para mí es un gran placer
comprobar que, en la distancia,
eres mi vida…

© 2014  J. I. Salmerón