Preso por ser verde

Juan I. Salmerón

© 2016  J.I. Salmerón
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El fin del invierno

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Ya no me acordaba
de ese sol sobre mi cuerpo.
No sabía distinguir
si era tarde o era noche
en este lánguido invierno.

Todos los pasos que di,
todos los árboles secos.
Todo oscuro, a descubrir.
Todo luces de farola
a lo largo del sendero…

El cuerpo se quedó preso,
dormitando entre el abrigo
y las ascuas del brasero.
La mirada siempre ausente
en brazos de algún recuerdo.

Ya no me acordaba
del andar sobre tu pelo.
Si tu blusa, sus botones,
me miraban con deseo
al posar mi mano en ellos.

No podía recordar
si eran muy altos tus besos
y tenía que empinarme
para tus labios rozarte
y llenarnos de deseo.

Y es que es tan largo el invierno
que por eso no me acuerdo
si quedamos para vernos
o fuera un guiño de estrella
la que me llamó de lejos.

Si tu falda, a la carrera,
levanta largo vuelo.
Si tu mano la tomaba
alternada entre mis dedos
o era otro efímero sueño…

Por eso esta primavera
se hace titán mi recuerdo,
y vuelve la luz del día,
y vuelvo a sentir tus manos,
y llego de pie a tus besos.

Y recuerdo que quedamos
en que debíamos vernos.
Porque tu blusa y mis ojos,
sus botones y mi alma,
se añoraban con deseo.

© 2016  J.I. Salmerón

Abrieron puertas y rejas

Juan I. Salmerón

 

Abrieron puertas y rejas,
me quitaron las cadenas.
Ayer mi alma era presa
cumpliendo dura condena.

Y todo porque no saben
los que las leyes gobiernan
que vale más sueño en mente
que realidades eternas.

Hoy vuela libre mi sueño,
que se ganó la licencia
de pasear esta noche
junto a esta luna tan llena.

Tomó el camino del pozo,
donde tiré la moneda,
donde prometí a mi Amor
que soñaría con ella.

Y desde el fondo me llama
para que le lance un sueño
esa luna que en el pozo
quedó su reflejo preso.

Y yo le tiro una escala
hecha de abrazos y besos,
prometiéndole esta noche
ser la reina de mi cuento.

Y la luna te encontró,
yo le dije dónde hacerlo,
y te invitó a que escaparas
de la verdad a mis sueños.

Así yo pude juntar
con el río de mis besos
la inmensidad de tu mar
cuando en tu boca me pierdo.

Y al fin dejarme apresar
por la sombra de tus brazos
que como ramas de sauce
lloran sintiendo mis labios…

Hoy rimo en versos tu cuerpo,
y otra condena se cierne
que a gusto yo he de pagar,
pues solo sueños contiene.

Que de esta cárcel no quiero
que la verdad me libere…

© 2015  J.I. Salmerón