Cómo explicar…

Cómo explicar lo que por dentro no me calma.
Cómo poder escribir hoy de una emoción.
Cómo poder expresar todo el sentimiento
que se ha quedado anclado junto al corazón.

Ese vacío que yo siento junto al alma.
El mismo que se palpa en el anochecer.
Ese jardín de flores que ya están marchitas
y en primavera se niegan a florecer.

Si lo explicara solamente con los gestos.
Si tú pudieras penetrar en mi mirar.
Si lo entendieras por la ausencia de mis besos,
por lo cerrada que la boca pueda estar.

Cómo poder ir desnudando una palabra.
Como poder echar de menos la razón.
Como poder decir callado lo que pasa.
Como poder secar de llanto un corazón.

Si lo explicara con mis manos en tu pelo.
Si mis caricias fueran como las de ayer.
Si perdonaras hoy mi ausencia en tu recuerdo,
y nuevamente regresara a tu querer.

Si yo pudiera hoy escapar de este vacío,
y como luna nueva desaparecer.
Si yo pudiera, como el sol, estar oculto
entre la noche que es cuando tú no lo ves.

Seguramente la emoción describiría.
El alma, el ancla perdería de una vez.
El sentimiento libremente expresaría.
Y mi querer se rendiría a tu querer…

©2018  J.I. Salmerón
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Lo mucho que lloré por tu querer

 

De nuevo vi tu rostro tan lejano,
te vi pasar tan fuera de mi vida
que fue como un sabor a despedida,
como un adiós de tu mano a mi mano.

Ya sé que tú y yo nunca nos besamos.
Que jamás fuiste al fin del todo mía.
Y en ese callejón de lluvia fría
mi pobre corazón rompió en pedazos.

Pero es que desespero, sin mentirte,
cómo por mi esperanza te busqué
hasta que el corazón decidió irse.

La vida es tan difícil de entender
que nunca sé muy bien cómo decirte
lo mucho que lloré por tu querer.

©2017  J.I. Salmerón

Ya sabes

 

Ya sabes lo que te quiero,
por mis gestos lo adivinas.
Ya sabes cómo me muero
al verte doblar la esquina.

Como la primera vez
que pasaste por mi vida
sin saber que tú serías
de mi vida la heroína.

Y de esto han pasado ya
semanas, meses y años,
los días no te los cuento
por no parecer pesado.

Pero por más que transcurra
la vida sobre nosotros,
tú seguirás siendo luz
en el azul de mis ojos.

Por más que el tiempo se empeñe
y nos maneje a su antojo,
yo seguiré tras tus pasos
sumando un año tras otro.

Ha quedado tanto abrazo
sobre mi espalda marcado
que ahora parecen caminos
donde al borde nos amamos.

Ha pasado tanto Amor
debajo de mi ventana
que se han convertido en río
los besos que tú me dabas.

Ya sabes que eres el sueño
que guardo bajo mi almohada
donde disfruto queriendo
que no llegue nunca el alba.

Ya sabes que eres la paz
que busco en mis horas bajas,
y bandera a conquistar
cuando me meto en batallas.

La noche viene a buscarte,
soy yo con mi negra capa
para que no pueda verte
la luna blanca de plata.

Según cuenta la leyenda
la envidia la está matando
al ver que juntos pasean
tu Amor y mi Amor del brazo.

Ya sabes lo que te quiero,
no hace falta que lo diga,
aunque hoy yo te lo recuerdo
por si acaso se te olvida…

©2017  J.I. Salmerón

Te escondes del Amor

 

 

Te tapas pero te veo.
Siempre te escondes al paso,
de mis ojos no haces caso
cuando en las tardes paseo.

Siempre con esas vergüenzas
cuando me estoy acercando
y llamo con voz en alto
a ver si tú me contestas.

Eres como esas estatuas
de los museos de cera,
mirando lo que rodea
pero que no tienen habla.

Detrás del árbol redondo,
ese grande de la plaza,
escondes toda tu gracia
cuando te busco de pronto.

En el portal de tu casa
veo en la sombra tus ojos
como brillan, los conozco,
y tu mirar los delatan.

Me dices que es timidez
cuando me ves por la acera
acercándome a tu vera
para darte mi querer.

Y el corazón se acelera
por tu total candidez
y no saber lo que hacer
con este Amor que te acecha.

No hay huida del Amor.
No hay sitio donde esconderse
cuando sus flechas te hieren
y tocan tu corazón.

Te tapas pero te veo.
No escaparás de mis redes
aunque te escondas si quieres,
soy el Amor y te encuentro.

© 2017  J.I. Salmerón

Recuerdo de Amor

Juan I. Salmerón

 

En armario de roble cerrado con llave,
entre las sábanas blancas que huelen a sol,
al amparo de intrusas miradas furtivas
guardé una madrugada un recuerdo de Amor.

Nunca pensé que un día sintiera el deseo,
que mi alma lamentara su ausencia otra vez,
y mi luna gritara de nuevo su nombre
como grita la marcha del sol que se fue.

Quizás fuera el vacío que siento por dentro
el culpable de verme llorando otra vez
al oler su perfume flotando en el viento,
la ausencia del roce de su tacto en mi piel.

Fue la música que me envolvió de nostalgia,
la que juntos bailamos soñando otra vez.
O el carmín dibujando el camino en el suelo,
el que en rojo pasión me marcó su querer.

No lo pude evitar y el armario forcé,
a las sábanas blancas las puse a volar,
y el recuerdo de Amor que una noche guardé
en mi pecho apreté para sentirlo más.

Desde entonces procuro no encerrar recuerdos,
la añoranza embellece la vida también.
Y por más que lastremos al fondo esos besos
volverán a rozarnos sus labios la piel.

Ya he tirado la llave que al ayer recluía,
hoy aquellos recuerdos conmigo pasean.
No podemos borrar en pared esa tiza
Si ya dejó en corazón una profunda huella.

…El armario de roble cerrado con llave
sigue hoy manteniendo sus puertas abiertas…

© 2016  J.I. Salmerón

El tiempo ha cedido

Juan I. Salmerón

¡Quisiera haberte dicho tanto
de lo nuestro…!

Y no encontré el lugar.
Ni frase entre mis labios.
Ni tuve ese momento.

Quisiera haberte, solo,
tu paso acompañado.

Cogido de tu sombra.
Envuelto en tu mirada.
Colgado de tu brazo.

Y no tuve el valor de no negarlo.
Que sí que te quería.
Que sí que te he soñado.

Y no busqué tus pasos.
Aunque lloré de pena…

Y no impedí alejarnos.
Aunque tu espalda viera…

¡Quisiera haberte dicho tanto…!
Pero ya no hay calor,
ni sol en el ocaso…

…El tiempo ha cedido
y sucumbe al final de este momento.

No hay vuelta atrás.
No puedo hacer presente el ayer
de mis recuerdos…

© 2016  J.I. Salmerón

Se estremecían las olas

Juan I. Salmerón

 

…Se estremecían las olas
cuando abrazaban tu cuerpo.
Se las oía llorar
al regresar mar adentro…

Hoy siento envidia del mar
que baña en sal tu figura
dejando besos de espuma
repartidos por tu piel.

Y te entregas a su azul
como si fueran mis ojos
y en el vaivén de sus aguas
te vas dejando querer…

De la arena tengo celos
cuando la oprime tu pecho.
Oír tu respiración…
¿Puede haber mayor anhelo…?

Suspiro por ser la brisa
que calme al fin tus calores.
Que besa, fresca, tus noches
y en tu camisa se esconde.

Mi cuerpo ansía ser sol
y no dejar de mirarte.
Que te abrace mi calor
con esas ganas de amarte…

Hoy quisiera que tu cuerpo
navegara entre mis brazos.
Hoy quisiera que tus besos
fueran velas de mi barco.

Y así dejarme llevar
donde tu boca me lleve,
sin importar a qué rumbo
porque tu Amor no se pierde.

A esas olas hoy comprendo,
que yo también te abracé.
Me estremezco si lo pienso
y al recordarlo, lloré.

Hoy tengo celos del mar
que me robó tu querer…

© 2015  J.I. Salmerón