Aún guardo

Guardo conmigo algo tuyo
que no pensé en devolverte.
Algo que estoy bien seguro
que ya no recordarás.

Quizás fueran las palabras
que me dijiste al oído.
O tal vez fueran los besos
que a mí me diste a besar.

Lo tengo todo guardado
junto a las ganas de verte.
Junto a la dulce sonrisa
de tus labios carmesí.

Y tampoco te he devuelto
la mirada de tus ojos
que encendidos me gritaban:
“Hoy no te alejes de mí…”

Guardo también tus paseos
bajo los chopos del río.
Tu mano sobre mi mano.
Tu rubio pelo de sol.

Junto a la roja amapola
que una tarde me cortaste
marchitándose al instante
como lo hiciera tu Amor.

Puede que un día te llame
y te retorne el secreto.
Ya no hay miedo a que se enteren
de que una tarde te amé.

Es mejor que no haya nada
que un día tú me reclames.
Es mejor que nada te ate
a mi recuerdo otra vez.

Lo que no te devolveré
por mucho que me lo pidas.
Lo que guardo tan adentro
que no te podré entregar.

Son todos los sentimientos
de tantos bellos momentos.
Los que se agarran al alma.
Los que nos hacen llorar.

Aún guardo tuyo el ayer,
el resto puede marchar…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Cómo explicar…

Cómo explicar lo que por dentro no me calma.
Cómo poder escribir hoy de una emoción.
Cómo poder expresar todo el sentimiento
que se ha quedado anclado junto al corazón.

Ese vacío que yo siento junto al alma.
El mismo que se palpa en el anochecer.
Ese jardín de flores que ya están marchitas
y en primavera se niegan a florecer.

Si lo explicara solamente con los gestos.
Si tú pudieras penetrar en mi mirar.
Si lo entendieras por la ausencia de mis besos,
por lo cerrada que la boca pueda estar.

Cómo poder ir desnudando una palabra.
Como poder echar de menos la razón.
Como poder decir callado lo que pasa.
Como poder secar de llanto un corazón.

Si lo explicara con mis manos en tu pelo.
Si mis caricias fueran como las de ayer.
Si perdonaras hoy mi ausencia en tu recuerdo,
y nuevamente regresara a tu querer.

Si yo pudiera hoy escapar de este vacío,
y como luna nueva desaparecer.
Si yo pudiera, como el sol, estar oculto
entre la noche que es cuando tú no lo ves.

Seguramente la emoción describiría.
El alma, el ancla perdería de una vez.
El sentimiento libremente expresaría.
Y mi querer se rendiría a tu querer…

©2018  J.I. Salmerón

Entre mis dedos

Te escapaste entre mis dedos.
Como el sueño que se escapa cada día al despertar.
Hoy apenas te recuerdo.
Como no recuerda el día que su noche ha de llegar.

Aun así sigo buscando en cada esquina.
Sigo aún dando tu nombre
a la gente que se esconde,
por si allí pudieran verte a ti escondida.

Aun así no quiero darte por perdida.
Como a carta sin su sobre,
o arco iris sin colores.
Sigo aún pensando en ti día tras día.

En tu adiós ya no hay consuelo.
Se tiñó de oscuro el cielo sin estrellas que contar.
Triste boca sin sus besos
que vacía de te quieros solo supo ya rezar.

Aun así voy a esperar.
Aun así llegará el día tras su noche.
Y tu estrella volverá.
Y de luz se inundará mi corazón…

Te escapaste entre mis dedos.
Y aún no sé por qué motivo ni razón…

©2018  J.I. Salmerón

Otra tarde

La sala vacía bajo la penumbra
de un sol mortecino hacia media tarde.
La vista buscando, la radio encendida
y, como una sombra, bailando despacio,
está tu figura que solo el recuerdo
es el que me muestra, es el que imagina.

Y yo con mis manos buscando tu rostro
que de ojos cerrados espera y suspira.
En cada paseo que daban mis dedos,
cuando aquellas tardes tu piel recorría
desde el horizonte de tu blusa blanca
hasta cobijarlos detrás de tu pelo.

Y mi melodía te atrapa de nuevo,
y en tu ritmo yo solo quiero vivir.
La música suena queriendo envolvernos,
llenando de besos todos los rincones,
como si de flores, que van floreciendo,
llenaran las tapias de un frío jardín.

Compás tras compás tú me fuiste queriendo.
Adagio mis brazos, rodean tu ser.
Pedazos de Amor me regalan tus besos
cuando se deshacen, chocando en silencio,
dentro de mi boca, que espera impaciente,
a que, como lluvia, me empapen después.

El sol se ha marchado, con él tu recuerdo.
Ya sabes que a oscuras da miedo vivir.
Con esos fantasmas que sacan provecho
cuando por la noche no queda consuelo,
y un río parece más grande que el cielo,
y un mar aún más triste que un día sin ti.

La sala vacía, ya se ha hecho de noche.
La música, muda, dejó de sonar.
El frío me roza mojando mi sueño,
y cierro la puerta dejando allí dentro
a mi corazón junto a tanto recuerdo
hasta que en otra tarde me vuelva a atrapar…

© 2018  J.I. Salmerón

Ya no te encuentro

Te arrastraba la distancia
como lentamente
va arrastrando el río
todo el agua hacia su mar.

Hasta que no se distingue
el andar de tu figura.
Hasta que te haces pequeña
como flor en la ciudad.

Te fui perdiendo a lo lejos
como pierde la esperanza
la luna pálida y blanca
ante cada amanecer.

Te fui soñando, recuerdo,
como cada noche sueño
que me envuelvo con tu cuerpo,
que me abrazo a tu querer.

Y no te veo volver…
No se acorta la distancia
con tus besos.

No tiene razón de ser,
que esta distancia siga
batiendo record.

Cada mañana miro a lo lejos
buscando allí tu recuerdo.
Y salgo andando a buscarte
y cuando llego, ya no te encuentro…

© 2018  J.I. Salmerón

Invierno

Y es que es este invierno que viene tan frío,
ese que a las hojas ahoga en el árbol,
ese que interroga a la noche tan pronto
que hace de ella dama sobre su reinando.

Con su larga cola en su vestido negro,
con ese misterio que encierra entre sombras,
como si cerrases de pronto los ojos
cuando al escondite contabas jugando.

Un abrazo helado sobre las espaldas.
Un beso mojado de su blanca escarcha.
Un sol que calienta sobre los cristales,
pero que en la calle, gélido te atrapa.

El invierno es frío, como lo es tu ausencia.
Como cada beso que hoy de ti recuerdo.
Sol de primavera cuando los hicimos
y hoy en la distancia, témpanos de hielo.

Hace en cada árbol su radiografía,
a través de ellos veo el cielo raso.
Solo quedan huesos hechos de madera,
nidos, que hoy vacíos, sueñan con llenarlos.

Todo va más lento de invierno mojado.
Todo se contagia de melancolía.
Todo de repente se encuentra cerrado.
Todo se hace noche, todo es apatía.

El invierno encierra a cada brasero
bajo la esperanza de mesas camillas.
Donde dormitamos junto a los recuerdos
de aquellos veranos calientes de risas.

Porque en este invierno, que viene tan frío,
solo tu recuerdo calienta mi sino.
Por eso en la tarde, cuando el sol se apaga,
yo me reconforto soñando contigo…

© 2018  J.I. Salmerón

Mala memoria

¡Y es que esta mala memoria
me tiene tan aburrido…!
¡Que ya no recuerdo ahora
qué es lo que te iba a decir!

La frase, casi perfecta,
ha volado de su nido,
su hueco quedó vacío
sin encontrar qué decir…

¡Que falla más, que escopeta
de las barracas de feria…!
¡Más que apostar a ruleta
jugándolo todo al seis…!

Como un mechero sin piedra
en medio de una acampada.
Como el botón de un paraguas
cuando comienza a llover.

El caso es que cuando pienso
creo que me acordaré,
pero al pasar los minutos
ya no sé lo que pensé.

Y entonces vuelta a empezar
a hacer otra vez lo mismo.
A ver si así, repitiendo,
el recuerdo vuelvo a ver.

Pero nada, no hay remedio,
que no sé si es hoy o ayer.
Si estamos a veinticuatro
o está comenzando el mes.

Que hay días que tengo dudas
del portal en donde vivo.
Y solo al sonar las tripas,
sé que me toca comer.

…Dicen, es por contentarme,
que eso son cosas de genio.
Que el olvido es de los grandes,
de célebres personajes.

Pero yo no me lo creo,
más bien es cosa de edad.
O ese alemán caprichoso,
ese Alzheimer tan malaje.

¡…Espera, que no me acuerdo
por qué os estoy escribiendo…!
¿Es que estoy hablando solo…?
¿Será que nos conocemos…?

La verdad que no me acuerdo,
así que terminaré.
Por si estoy metiendo el cuezo
y más tarde me arrepiento.

Aunque, claro, da lo mismo,
porque si ya no me acuerdo
me exime de toda culpa.
Que no es porque lo haga adrede,
que es cosa de mi cerebro…

© 2018  J.I. Salmerón

Tu fragancia

El otro día recordaba tu olor
en otra mujer que a mi lado pasaba.
Aquella fragancia que hacía soñar
a mi juventud cuando nada importaba.

Sería, sin duda, tu forma de ser.
Sería tu piel color de verano.
Serían las ansias de mi corazón
oyendo tu voz desde lejos llamando.

El caso es que pude mirarte otra vez,
cerrando los ojos y oliendo despacio.
Incluso mis dedos tocaban tu piel,
aunque bien sabía que estaba soñando.

Recuerdo lo torpe que era mi Amor.
Nunca me atreví a decirte “te amo…”
Recuerdo lo triste que al anochecer
volvía a mi casa por no haberte hablado.

¡Me daba vergüenza mírate a los ojos!
¡Me daba vergüenza cogerte la mano!
¡Me daba vergüenza decirte “te quiero…”!
Yo, que me moría por besar tus labios…

Y fue la vergüenza, con tanta modestia,
la que poco a poco nos fuera alejando.
La que te impidió que tendieras tus manos.
La que me impidió ver tus ojos mirando.

Ha llenado el tiempo de meses y años
toda esta distancia que está entre nosotros.
Aunque tu perfume no lo haya olvidado.
Aunque esa fragancia me siga extasiando.

Por eso en la calle, con cada mujer
con la que me cruzo cuando voy andando,
cerrando los ojos aspiro profundo
por si su perfume me trae el recuerdo
de tu compañía cuando nos amamos…

© 2018  J.I. Salmerón

Sin tenerlo preparado

 

 

Ninguno de los dos lo quisimos nunca.
Ni tú ni yo lo tuvimos preparado.
Y sin embargo, es así como ocurrió,
no encontramos otra mejor solución
y terminamos los dos enamorados.

Y fue, sin duda, otra vez casualidad,
como ocurre casi todo en esta vida.
Fue tarea del destino, y nada más.
Fue el culpable mi paseo, al caminar,
por la calle en que los martes tú caminas.

Y al principio no hubo aroma que embriagara
como hoy tú embriagas a todos mis sentidos.
Ese olor que ahora a tu paso acompaña
cada vez que por el parque nos cruzamos,
cada vez que veo el vuelo en tu vestido.

Yo no quise ni mirarte, lo confieso.
Al igual que tú tampoco me mirabas.
Pero la electricidad nos dominaba
con ese montón de chispas que salían
cada vez que nuestros ojos se rozaban.

Al final no hubo remedio y nos amamos,
como se aman animales en su celo.
Dando rienda suelta a todos los deseos
que sentimos, cuando solo nos rozamos,
al cruzarnos cada tarde en el paseo.

Yo era la montaña rusa entre tus brazos.
Tú, sin duda, eras la bruja de mis besos.
La que a base de una pócima de magia
conseguiste que mi cuerpo te atrapara
y perdiera por tu Amor todo mi seso.

…Como siempre en esta vida, todo acaba,
y la calle está vacía en mi paseo.
Y mis ojos, llenos, lloran en tu ausencia.
Y no huelo tu perfume que me embriaga.
Y a mis brazos solo los llena el recuerdo.

Ninguno de los dos lo quisimos nunca.
Ni tú ni yo lo tuvimos preparado.
Pero la historia eterna de nuestro Amor,
mientras le quede el recuerdo y la pasión,
siempre andará viajando a nuestro lado…

© 2017  J.I. Salmerón

Tocarse con el recuerdo

Después de tanto quererte
aprendí que nuestro Amor
era tenerse de lejos,
tocarse con el recuerdo.

Era como dos orillas
de un río ancho y profundo.
Como un abrazo en el aire
sin pecho donde me hundo.

Es la distancia un penar,
una ilusión que no llega.
Es la estación de un invierno
en busca de primavera.

Solo la imagen robada
de aquellos buenos momentos
es la que guarda el bolsillo
sufrido del sentimiento.

No es bastante con Amar…
No es suficiente querernos…
Siempre estará este vacío
que hoy es mi fiel compañero.

No puedo contar en pasos
la distancia hasta tus besos.
Serían mares azules
sin playas en sus extremos.

No puedo contar en días
las ganas que hay por tenernos.
Los siglos no son bastantes
para contener recuerdos.

Cuando lo tapan montañas
el horizonte se pierde.
Incluso el sol se va antes,
como tu Amor y mi suerte.

Después de tanto quererte
me siguen entrando ganas
de saltarme esta distancia
para ser mar y tú playa…

© 2017  J.I. Salmerón

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
O puede que haga ya un par de semanas.
O dos o tres meses, incluso.
O tanto tiempo, que se haga eternidad.

Pero en su eco, tus labios,
mi nombre intuyo que siguen llamando,
entre la densa tiniebla,
sin distinguir ficción de realidad.

Anoche te vi rondando
debajo de la reja de mi ventana.
Jugando con las sombras
donde antes vivía errante el corazón.

Las mismas que recuerdo
donde, libres, los abrazos se abrazaban.
Donde el sol buscaba un hueco
para calentar la brisa de tu Amor.

El tiempo pasa tan lento
al buscar en la puerta una mirada…
Una caricia, un momento,
una fracción de segundo de un adiós.

Y en cambio va tan deprisa
cuando solo ves la vida pasar,
cuando ya no esperas nada,
cuando ves que cometiste algún error.

…Ayer te besé en los labios,
y aunque hoy haga ya tanto tiempo de eso,
la vida cobró sentido,
de nuevo palpitó mi corazón…

© 2017  J.I. Salmerón

Pensaré

Hoy, pensé qué es lo que estarías haciendo
mientras otra tarde, lenta, se alejaba.
Mientras busco tu mirar con mi mirada.
Hoy, que mi latir de nuevo apenas siento.

Si estarías acordándote de mí,
como cada atardecer de ti me acuerdo.
Si recuerdas cómo buscaban tu cuerpo
estas manos que ya no saben de ti.

Y no puedo imaginar qué es lo que harás,
qué es lo que le inquieta ahora al sentimiento
que cubría cada parte de tu cuerpo
cuando mis labios cubrían tu besar.

Otra noche siendo sombra en el jardín,
tan errante como pájaro en invierno,
cuando a solas me refugio en mi paseo
de los bosques de tus besos que perdí.

Hoy, de nuevo me volví a acordar, de nuevo.
Hoy noté que tu presencia estaba cerca,
como viento en la camisa que penetra,
como lluvia que te cala en aguacero.

Y si quieres, y me dejas, pensaré,
cada día que se oculte el sol de lejos,
en tus ojos, en tus labios, en tus besos,
como si el tiempo que vivo hoy, fuera ayer.

© 2017  J. I. Salmerón

Hoy de nuevo

 

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti,
y fue como si otra vez viviera un sueño.
Hoy de nuevo puse rumbo a aquel jardín
donde a oscuras deshojamos dulces besos.

Pero ya no me acordaba de tu nombre,
ni del roce en mi mirada de tus dedos.
Ni de ese color intenso de tus ojos,
ni del tacto de mi mano en tu cabello.

Hoy de nuevo he vuelto yo a revivir
la emoción intensa al verte desde lejos,
intuyendo un breve instante de la vida
que tus labios fueron míos un momento.

Pero ya no me acordaba de tu voz,
no recuerdo en mi memoria los “te quiero…”
que esos labios, que hoy de nuevo se me olvidan,
pronunciaban dulcemente haciendo eco.

Hoy de nuevo mi visión se fue nublando
con las lágrimas que brotan del recuerdo,
las que impiden que en mi mente te retenga
al volver tardes de sol en aguacero.

Pero alguna que otra vez recordaré,
aunque se abra más la herida de mi cuerpo,
aunque no tenga detalles ya de ti
ni memoria de tus ojos ni tu pelo.

Que tú fuiste de mis sueños el primero,
que serás nostalgia intensa en mi vivir.
que mis lágrimas serán por tu recuerdo
y, que si otra vida yo vuelvo a vivir,
tú serás mi realidad y no ese sueño.

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti…

©2017  J.I. Salmerón

Los abrazos nunca duelen

 

Los abrazos nunca duelen,
lo que duele es su recuerdo.
Son barrotes de una cárcel
donde quedaron cerrados
con llave los sentimientos.

Entonces lo comprendí…
Por eso siempre decías
sin soltarte de mi cuerpo
que esperara un poco más,
que te abrazara de nuevo.

Ahora que busco tu abrazo
no sé dónde hacerlo.
Ahora que no oigo tu voz
libero el recuerdo.

Los besos nunca calaron
tanto como el océano.
Aunque nadamos en ellos
de tanto que los usamos
en esas noches sin freno.

Entonces lo comprendí…
Por eso siempre tus labios
dormían sobre los míos
tapados por una manta
tejida solo de besos.

Ahora que busco tu boca
solo hay un desierto.
Ahora que busco tu mar
no encuentro ese puerto.

Buscamos la soledad
para encontrarnos de nuevo.
Tú sol de un amanecer,
yo luna que no se ve,
pero soñando tenernos.

Ahora me duele
tu cuerpo tan lejos.
Ahora tu ausencia
muere en sentimiento.

©2017  J.I. Salmerón

Al comenzar el ocaso

 

Fue al comenzar el ocaso,
cuando los miedos se acuestan
y en su lugar se despiertan
los sueños donde gozamos.

Cuando la luz escasea.
En el preciso momento
donde el sol casi se ha puesto
y cobra vida la vela.

Cuando las tardes que hay nubes
el sol las besa de cerca
llenándolas de vergüenza
y en rojo carmín las cubre.

Cuando la sombra recorre
cada baldosa en la acera
y ciega la carretera
tapada por ese monte.

Fue cuando andamos despacio.
Cuando el día ya nos vence
y el cansancio crece y crece
hasta dejarnos exhaustos.

¡Cuando el cielo se ha quebrado…!
¡Cuando esperamos la luna…!
Cuando ese gato deambula
gozando por el tejado.

Entonces fue cuando digo
que pude oler tu perfume.
Ver tu figura en la nube
pasear al lado mío.

Entonces llega el recuerdo…
Como cada atardecer
en que no te he vuelto a ver
y yo te sueño despierto.

Fue en el nuevo amanecer
de la noche oscura y fría
donde cada melodía
recuerda que yo te amé.

Fue en el ocaso del día.
Fue al esperar tu volver
desde los tiempos de ayer
a darle luz a mi vida.

©2017  J.I. Salmerón

Ya sabes

 

Ya sabes lo que te quiero,
por mis gestos lo adivinas.
Ya sabes cómo me muero
al verte doblar la esquina.

Como la primera vez
que pasaste por mi vida
sin saber que tú serías
de mi vida la heroína.

Y de esto han pasado ya
semanas, meses y años,
los días no te los cuento
por no parecer pesado.

Pero por más que transcurra
la vida sobre nosotros,
tú seguirás siendo luz
en el azul de mis ojos.

Por más que el tiempo se empeñe
y nos maneje a su antojo,
yo seguiré tras tus pasos
sumando un año tras otro.

Ha quedado tanto abrazo
sobre mi espalda marcado
que ahora parecen caminos
donde al borde nos amamos.

Ha pasado tanto Amor
debajo de mi ventana
que se han convertido en río
los besos que tú me dabas.

Ya sabes que eres el sueño
que guardo bajo mi almohada
donde disfruto queriendo
que no llegue nunca el alba.

Ya sabes que eres la paz
que busco en mis horas bajas,
y bandera a conquistar
cuando me meto en batallas.

La noche viene a buscarte,
soy yo con mi negra capa
para que no pueda verte
la luna blanca de plata.

Según cuenta la leyenda
la envidia la está matando
al ver que juntos pasean
tu Amor y mi Amor del brazo.

Ya sabes lo que te quiero,
no hace falta que lo diga,
aunque hoy yo te lo recuerdo
por si acaso se te olvida…

©2017  J.I. Salmerón

Niebla en el recuerdo

 

Hace frío…
Una mueca por sonrisa
lleva el alma reflejada.
La niebla todo lo abarca.
Y una hoja seca,
que ya no ve el futuro
a su alrededor,
vuela desde la rama del árbol
hasta la negra explanada.

Es muy tarde…
Se adivina cómo el viento
arrastra sin compasión
cada rastro de recuerdo,
cada suspiro de tiempo
que llevábamos prendido
sobre el pecho,
sujeto con un liviano
alfiler sin pasador.

Yo tampoco adivino
lo que acontece más lejos.
Yo también noto ese frío
calando en mi corazón.
La niebla sobre mis ojos
ha vuelto a color incierto
los recuerdos que hoy han vuelto,
los que ahogaban mi interior.

Hoy el olvido se ha roto.
Hoy ese parque brumoso
respira restos de ayer.
Toca sobre mis hombros
el árbol de los momentos,
y con raíces de tiempos
que han arrastrado los vientos,
atrapa fuerte mis pies.

Hace frío…
Es muy tarde….

Hoy la noche solo se adivina,
la bruma se apresó de ella.
Es como nuestra memoria,
que encerrada vive ausente,
y entre niebla de otro tiempo
ya no conseguimos verla.
Por más que uno se esfuerce,
por más que uno se empeña…

©2017  J.I. Salmerón

Es curioso…

 

Es curioso…

A pesar de estar nublado,
de ser hoy un día triste y gris,
puedo sentir el roce del sol
siempre calentando,
siempre llenando mi soledad,
siempre a mi lado,
abrigándome de sombras,
siempre andando junto a mí…

Aunque el día esté cubierto
impidiéndole hacia mí abrirse paso,
aunque el sol se encuentre preso
y las nubes no le dejen asomar,
siempre oigo a lo lejos su llamada,
su voz incansable alentando,
gritando en voz alta mi nombre,
siempre hablando junto a mí…

Es por eso que en la noche,
cuando mi mente descansa,
es cuando más echo en falta
a los rayos de ese sol.
Cuando el frío cala hondo
y se atraviesa en mi alma,
cuando casi no distingo
que palpita el corazón…

Hay veces que su recuerdo
da cobijo a mis pesares,
en que quiero que de pronto
sea un nuevo amanecer.
Para poder disfrutar
en mi cuerpo de sus rayos
que calientan y mitigan
las noches en que no ves…

Es curioso…

Cómo me recuerda este sol
que tanto añoro,
que tanto echo de menos
en tiempos de soledad,
al Amor que tuve un día
apretado entre mis brazos
y sin darme apenas cuenta
se terminó por marchar…

©2017  J.I. Salmerón

Tardaremos

 

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que ya da igual.
Mucho, poco,
¡Qué más da!
lo que tardemos.

Tardaremos
hasta que el viento
quiera juntar nuestros cuerpos.
Como hojas secas
que en el otoño
lleva volando ese viento.

…Quisimos parar el tiempo
en el reloj de pared.
Se nos hacía tan corta
la noche, boca con boca,
hasta ver amanecer…

Tardaremos
mientras tú quieras esperar
a mi regreso.
Mientras las tardes
se vistan de dulce ocaso
en los recuerdos.

Tardaremos
mientras exista la esperanza
de volvernos a encontrar.
Como encontramos esa noche
aquel loco caminar
hacia los besos.

…Empujando sus agujas
para que llegue el momento.
¡El reloj se ha detenido!
Apenas pasa este tiempo
que me desgarra el recuerdo…

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que aún queda tiempo…

© 2017  J.I. Salmerón

Puede…

 

Puede que ya sea lunes,
que sean las ocho y media.
Que el aire sea helador
por no decirte, mi Amor,
cómo me pesa esta pena.

Puede que sea un cobarde
por no llamarte de nuevo.
Puede que sea esta tarde
que muere pegada al valle
la que apagó tu recuerdo.

La cuestión es que hoy me duele
echarte tanto de menos.
El problema es la distancia
que rompe cualquier constancia
en cobarde desaliento.

¡Si no fuera por el río
que separó nuestros montes…!
¡Si no fuera por la estrella
que yace apagada fuera
llorando por nuestras noches…!

Puede que sea esta vida
tan alejada de cuentos.
O tal vez fuera la envidia
que la luna te tenía
cuando te ataban mis besos.

El motivo qué más da…
El porqué ya es lo de menos
Si al final sigue este llanto
lloviendo desde tan alto
y empapándome por dentro.

Puede que los días sigan
y se termine este inverno.
Puede que un rayo de sol
anide en mi corazón
calentando el sentimiento.

Que tu recuerdo me llame
por la noche mientras duermo,
y que nos dejen vivir
de nuevo en noches de abril
sin que nos rompan los sueños…

Puede que sea el Amor
que dejaste en mi recuerdo
el que hoy me duele tan dentro…

© 2017  J.I. Salmerón

La noche avanza despacio

Juan I. Salmerón

 

La noche avanza despacio
y mi corazón,
todavía más lento,
se ha parado a descansar
mirando sobre la luna.

La lluvia llama entre tanto,
tocando suave,
detrás de los cristales,
Invitándome a bailar
agarrado a tu cintura.

Tú duermes, ojos cerrados,
seguramente soñando.
Yo aún me mantengo despierto
viendo de lejos tu cuerpo
cómo se marcha volando.

De esa dulce sensación
soñando que este recuerdo,
pleno de Amor,
va impregnando al corazón
inundándolo de besos.

Aún tengo lleno el cajón
de los abrazos pendientes
que nos debemos.
Aún sopla el viento esta noche
cargado de frío invierno.

Descansa mi corazón
en la almohada del olvido.
No hay más tiempo.
La noche se va hacia el mar
y al despertar, tú, ya te has ido…

© 2017  J.I. Salmerón

La valla de espino

Juan I. Salmerón

 

Vivíamos separados.
Tú en tu mundo,
yo en el mío,
Con esa valla de espino retorcido
que fue marcando
la distancia
que separaba
nuestro andar en el camino.

No dimos salto tan alto.
No había hueco,
o no vimos
por donde poder conectar
mi alma viajera
a tu corazón callado.
El que yo quise
fuera siempre mi destino.

Palos y alambre…
Silencio y espinos…
No conectaba la puerta
de tu mirada al otro lado,
tu paseo a mi sendero.
Tu voz nunca dijo ven.
Tu Amor siempre
fue tan frío…

la valla de espino
se clava en mi recuerdo.
No supe como saltar
sin tropezarme de nuevo.
No supe como tumbar
ese dolor por no vernos.
La valla de espino
sigue marcando
los dos caminos…

© 2016  J.I. Salmerón

Hay amistades eternas

Juan I. Salmerón

 

Hay amistades eternas
que se agarran al recuerdo
y componen sin saberlo
nuestros pasos cada día.

Que tomadas de la mano
acompañan emociones
y se quedan a vivir
en la mente de por vida.

Hay gente tan importante
que es parte de la memoria
y llenan esos rincones
que se quedaron vacíos.

Y van llenando de luz
las sombras donde deambula
ese vacío que ayer
pensamos dar por perdido.

Hay caras que no se borran
de aquella imagen de sueño
y si cerramos los ojos
los abrazamos de nuevo.

Y siguen a nuestro lado
a pesar de estar ya lejos.
Siguen llenando el espacio
aunque creamos no verlos.

Hay gente que es a la vida
el respirar de diario.
Los que un día conocimos
y pensamos olvidados.

Aunque creamos ausentes,
aunque sintamos lejanos,
aunque la vida ocultara
su cara por tantos años.

Siempre estarán con nosotros,
siempre tendida su mano,
siempre su sombra estará
paseando a nuestro lado…

© 2016  J.I. Salmerón

Recuerdo de Amor

Juan I. Salmerón

 

En armario de roble cerrado con llave,
entre las sábanas blancas que huelen a sol,
al amparo de intrusas miradas furtivas
guardé una madrugada un recuerdo de Amor.

Nunca pensé que un día sintiera el deseo,
que mi alma lamentara su ausencia otra vez,
y mi luna gritara de nuevo su nombre
como grita la marcha del sol que se fue.

Quizás fuera el vacío que siento por dentro
el culpable de verme llorando otra vez
al oler su perfume flotando en el viento,
la ausencia del roce de su tacto en mi piel.

Fue la música que me envolvió de nostalgia,
la que juntos bailamos soñando otra vez.
O el carmín dibujando el camino en el suelo,
el que en rojo pasión me marcó su querer.

No lo pude evitar y el armario forcé,
a las sábanas blancas las puse a volar,
y el recuerdo de Amor que una noche guardé
en mi pecho apreté para sentirlo más.

Desde entonces procuro no encerrar recuerdos,
la añoranza embellece la vida también.
Y por más que lastremos al fondo esos besos
volverán a rozarnos sus labios la piel.

Ya he tirado la llave que al ayer recluía,
hoy aquellos recuerdos conmigo pasean.
No podemos borrar en pared esa tiza
Si ya dejó en corazón una profunda huella.

…El armario de roble cerrado con llave
sigue hoy manteniendo sus puertas abiertas…

© 2016  J.I. Salmerón

Tu primer beso

Juan I. Salmerón

(Los amantes hechos árbol)

 

Recuerdo tu primer beso en mi boca.
Como si ayer fuera hoy, yo lo recuerdo.
Esos labios dudando por el miedo
que hicieron derretirme siendo roca.

El tiempo no ha querido que olvidara
la pasión que brotaba de tus labios
no permitiendo que borren los años
ese dulzor que mi boca besara.

Un beso de un abrazo acompañado
donde el mundo paró por un instante
para que el palpitar fuera escuchado.

Un beso que al final no fue bastante.
Por eso no paré de ser besado,
para que nunca pueda yo olvidarte.

© 2016  J.I. Salmerón

Te estuve esperando

525-2

 

Te estuve esperando casi todo el día.
Y tú no llegabas.
Y tú no llamabas.
Y no te veía.

Y así, lentamente, se pasó mi vida.
Sin esos abrazos.
Sin esas miradas.
Sin ver tu sonrisa.

La espera fue tan cruel.
El tiempo no quiso volverme contigo.
No hubo luna de miel,
tan solo un recuerdo triste y abatido.

Si el destino es ciego, la suerte es esquiva.
No queda esperanza
de ver a tus labios
besar a escondidas.

Mi sueño soñado nunca fue vivido.
Solo las verdades
inundan las calles
donde nos quisimos.

Y otro otoño llegó.
Las hojas caducas de frío murieron.
Y tu adiós me dolió,
y dejó cicatriz en mi alma de nuevo.

Te estuve esperando y el sol ya dormía.
Y no hubo esperanza
en aquella noche
de hacerte ya mía.

Tú nunca viniste a traer tu sonrisa
y yo te esperaba
mirando a la luna.
¡Qué noche tan fría…!

© 2016  J.I. Salmerón

Era el mar su jardín

Juan I. Salmerón

Era el mar su jardín,
y las flores las olas alegres que rompían riendo.
Era el sol su amistad,
y sus rayos peldaños dorados que llevan al viento.

Y los barcos de vela,
ese blanco que deja la espuma al seguir una estela.
Y los peces nadando,
un inmenso tapiz plateado que pisa descalzo.

Y la tarde el adiós,
que no ha visto volver ese sol que se va en horizonte.
Y la luna el Amor,
el que espera en silencio poder contemplar en la noche.

Recordando en el mar
que allí nadan y vencen o mueren los miedos.
Y el sabor de su sal
que llevaban cautivos del viento sus besos.

Y la noche lloró,
entre olas se ahogaron sus lágrimas negras.
Y su mar marchitó,
apagando su voz cual fugaces estrellas.

Ese gran corazón que en la arena pintó
se marchó con las olas al mar del silencio
a buscar otros puertos que llenen de Amor
y en su orilla de sal no se borre el recuerdo.

Era el mar su jardín
y el Amor su deseo…

©2016  J.I. Salmerón

Un beso

014 (2)

Atado en lazo amarillo,
papel de seda brillando,
inquieto por ser cautivo,
un beso a ti te regalo.

Y no es un beso cualquiera
de esos de andar por el barrio,
que es un beso que en la acera,
cuando avanza, le abren paso.

Un beso de porte esbelto,
grácil en boca besando,
pero de intenso recuerdo
dejando miel en los labios.

Que aunque solo sea un beso
y parezca poca cosa
su besar es tan intenso
que serán cien en tu boca.

Quisiera, junto a este beso,
mandarte un cálido abrazo
y así fuera el complemento
de este presente que te hago.

Uno de esos que a tu talle
se agarran como a una flor
que perfumando en la calle
embriagan mi corazón.

Abrazo grande y profundo
como el mar en horizonte.
Abrazo que abarca el mundo
donde nuestro Amor se esconde.

¡Desata el beso en tu cama
y dale al abrazo suelta,
que hasta que llegue mañana
esta noche, Amor, es nuestra…!

© 2016  J.I. Salmerón

Solo un minuto

Juan I. Salmerón

Parece poco un minuto.
Apenas unos segundos
atados de pies y manos
en corto lazo de tiempo.

Tan solo atrapa un suspiro.
Un breve espacio de vida
que en el pasar de los días
no deja casi recuerdo.

Pero si miro a tus ojos,
un minuto en ese bosque
viendo tu sol que se esconde,
es un eterno paseo.

Un minuto entre tus brazos
notando ese palpitar
de tu pecho al respirar,
es como un libro de versos…

¡Son tantos esos minutos
que vamos desperdiciando
sin reparar que su encanto
es sumar muchos de ellos…!

Y es que si cuento los besos
que en un minuto le di
a tus labios carmesí,
seguro pasen de ciento.

Que hasta tu boca se ahogaba
como playa de su mar
de tantas olas que van
llenándote de mis besos.

Es una brizna de tiempo.
Es el lamento que da
a mi boca el recordar
tu boca diciendo “quiero…”

Ese minuto fue eterno.
Cuando lloró el sentimiento
y la emoción por momentos
en nuestros brazos creció.

Cuando juntamos los cuerpos
en esos breves instantes
y el mundo no fue el de antes
de entregarnos a ese Amor…

Ya sé que es solo un minuto,
que parece poco tiempo,
pero prefiero tenerte
sesenta segundos mía
que estar llorando tu adiós…

© 2016  J.I. Salmerón

Versión interior

Juan I. Salmerón

Solo esperaba.
No había prisa ninguna,
dejaba pasar el tiempo
como las hojas pasaban
desde la rama hasta el suelo
por delante de sus besos.

Y su mirada perdida.
Seguro que fue olvidada
en el fondo del bolsillo
del pantalón de su alma,
o en el que tiene botón
del interior de su abrigo.

En el cajón de las letras
doradas llenas de estrellas
nocturnas, las palabras
labradas de noche
a la luz de la luna
ya no existían.

Y el camino al que antes
llegaba arriando la vela mayor
sobre barca de sueños,
entre aguas de arena
y guijarros pintados de voz
zozobró de su vida.

No lloraba el recuerdo.
No llegaba la paz interior
a tocar con su mano el verdor
de la suave caricia
que llovía en las tardes
del otoño de marzo.

Y seguía esperando.
No encontraba en la noche
la mirada perdida,
ni en el día abrazaba
a esa luna viajera
que de noche besó…

Eran estos recuerdos
los que el sueño dejó
cuando al día despierto.
¡Es tan rara esa vida
de versión interior
cuando yo estoy durmiendo…!

© 2016  J.I. Salmerón

Su recuerdo

Juan I. Salmerón

…Ella oía su voz a través
de las hojas que arrastra
en la tarde el otoño.

Ella oía su huella y tal vez
la pasión al besar
el recuerdo en su rostro.

Y dejó de crecer su niñez,
su coleta en cintura
fue peinada de años.

La pasión que inundaba el ayer
se secó y ahora va
recogida en un moño.

Pero hoy ya no quiso llorar
que le ha visto pasar
sobre un sueño de noche.

Y el ayer se volvió a disfrutar
al asiento de atrás
el Amor de aquel coche.

Cuantas lunas arropan sus miedos,
cuantas ganas de amar
se han posado en sus dedos.

Cuantos besos y abrazos soñados
que se han vuelto a escapar
por cristales abiertos.

Y otro invierno que quiere llegar,
y otro sábado más
solitario acechando.

Y otra huella queriendo marcar
la pasión de aquel bar
donde ayer disfrutaron.

…Ella vuelve a esperar otra vez,
que no olvida el Amor
que cubría sus días.

Ella espera su voz tan azul
que la suba a su cielo
a volar todavía.

Ella oía su voz
alejarse furtiva…

© 2016  J.I. Salmerón

Tu recuerdo

063

…Como una nube blanca
en cielo de tormenta.
Como vivos colores
de flor en el invierno.
Como sombra en verano
donde el descanso empieza.

Así es en mí la ilusión
cuando tú no estás conmigo.
Así mis días de espera
hasta que venza el olvido.

…Como poner descalzos
los pies sobre la hierba.
Como el suspiro viaja
de tu boca a mi oído.
Como la dulce espera
si tus pasos se acercan.

Así es en mí tu recuerdo,
como esas gotas de Amor
que dejaste al despedirte
en ese abrazo de adiós.

…La noche se volvió oscura y tensa,
no hay luz en el cajón de los recuerdos.
La mano en la penumbra busca inquieta
tu pecho en su latir de otros momentos…

Como el súbito paso de una estrella
buscando en lo fugaz de su destino,
así mi corazón busca tu estela
hasta que en mi interior no haya latidos…

…Como una gran cascada
lanzada por el río.
Como el lobo le llora
aullándole a su luna.
Como de un huracán
su centro en remolino.

Así de inquieta mi alma
errante por el mundo
hasta que dé contigo…

© 2016  J.I. Salmerón

Sentado en el portal

Juan I. Salmerón

Sentado en el portal de aquella casa,
entre las sombras que al portón huían
queriendo ser el sol de media tarde,
oí mi corazón cómo latía.

Y no era sinfonía sosegada,
no era el suyo el trotar de otros momentos
cuando el ritmo pausado me entretiene
cantando en mi interior odas y versos.

Más bien latía en su loca carrera
como lo hace al volver de andar ligero
cuando siento escapar por mi garganta
el músculo de vida en su bombeo.

Ignoro por qué apremia acelerado
si apenas de esta silla no me muevo,
tan solo el pensamiento sale andando
viajando entre caminos de recuerdo.

¡Y vuela entre las copas de los chopos…!
¡Y salta lado a lado riachuelos…!
¡Y sube los senderos escarpados
de los montes que añoro de pequeño…!

Y corre de tu mano por los campos,
buscando el abrazarse con tu cuerpo
cuando el sol, poco a poco, en los veranos,
se iba marchando lento por el cerro.

Recuerda el pensamiento en mi recuerdo
cómo nadaban juntas nuestras bocas
en aquellos interminables besos
donde los labios se besaban horas.

Donde era solo el néctar alimento
y un frenesí rozar tu pecho siempre.
Donde a tu cuerpo, pegado a mi cuerpo,
hacía de colchón el trigo verde…

…Sentado en el portal, en su penumbra,
soñando esta emoción a solas pienso,
si el corazón se verá atropellado
por estos sentimientos tan añejos.

Son tan fuertes los momentos vividos
en este espacio tan corto de tiempo
que no me ha de extrañar que se acelere
mi pobre corazón con los recuerdos…

…Sentado en el portal de aquella casa,
latiendo el corazón,
la noche espero…

© 2016  J.I. Salmerón

Memoria

Juan I. Salmerón

Es extraño como el recuerdo,
a veces,
pasa tan lento a nuestro lado.
Como deja tan atrás,
tan distantes y olvidados,
momentos que fueron luz
y hoy ya solo son las sombras
de las luces del pasado.

Es tan rara esta memoria
para seguir recordando…
Hay veces que lo reciente
me cuesta un mundo pensarlo
y dudo si su recuerdo,
que apenas es detallado,
no será de hace más años.

Y sin embargo el pasado,
el pasado ya lejano,
el de partidos de fútbol
cuando tenía diez años,
el de las tardes de cine
viendo a los indios luchando,
esos, esos parecen de ayer,
de esta mañana temprano.

Yo creo que esos recuerdos
son cosa del corazón,
que aquí atiende la emoción
de no poder olvidarlos.
Son recuerdos como besos
que acariciaron el alma
y aunque el cerebro no guarda
el sentimiento se encarga
de no firmarle su adiós.

Hay otros recuerdos torpes,
recuerdos que aunque me empeñe
no me acordaré de ellos
y estoy seguro que bellos
serían de recordar.
Pero no hay forma de hurgar
en ese fondo de armario
donde el paso de los años
no quiere dejarse amar.

Extraño es este recuerdo
que tan lento pasa al lado,
ahora sombra, ahora más claro,
como el cielo de tormenta
de esta primavera en mayo
que amanece sin el sayo
y en la tarde el aguacero
te empapa sin tú querer…

Es extraña esta memoria
¿o no…?
No lo sé…
Mejor te lo digo hoy
que si me espero a mañana
entre las nubes y el agua
no sé si me acordaré…

© 2016  J.I. Salmerón

El fin del invierno

185

Ya no me acordaba
de ese sol sobre mi cuerpo.
No sabía distinguir
si era tarde o era noche
en este lánguido invierno.

Todos los pasos que di,
todos los árboles secos.
Todo oscuro, a descubrir.
Todo luces de farola
a lo largo del sendero…

El cuerpo se quedó preso,
dormitando entre el abrigo
y las ascuas del brasero.
La mirada siempre ausente
en brazos de algún recuerdo.

Ya no me acordaba
del andar sobre tu pelo.
Si tu blusa, sus botones,
me miraban con deseo
al posar mi mano en ellos.

No podía recordar
si eran muy altos tus besos
y tenía que empinarme
para tus labios rozarte
y llenarnos de deseo.

Y es que es tan largo el invierno
que por eso no me acuerdo
si quedamos para vernos
o fuera un guiño de estrella
la que me llamó de lejos.

Si tu falda, a la carrera,
levanta largo vuelo.
Si tu mano la tomaba
alternada entre mis dedos
o era otro efímero sueño…

Por eso esta primavera
se hace titán mi recuerdo,
y vuelve la luz del día,
y vuelvo a sentir tus manos,
y llego de pie a tus besos.

Y recuerdo que quedamos
en que debíamos vernos.
Porque tu blusa y mis ojos,
sus botones y mi alma,
se añoraban con deseo.

© 2016  J.I. Salmerón

…A borbotones me empapan

Juan I. Salmerón

…A borbotones me empapan
el corazón en mi pecho
las lágrimas que descuelgan
desde mis ojos, por dentro.

Que yo no puedo llorar
por mis mejillas, no puedo.
No quiere romper mi mar
y hacerse río en el suelo…

-Aunque parezca de piedra,
aunque parezca de acero,
soy tan frágil como el árbol
que lo partió un suave viento-.

…Que no me quiere acunar
ese plácido velero
que por mis ojos navega
en lágrimas de recuerdo.

Hoy no ha querido zarpar,
Se amarró a su embarcadero
porque el azul de mi mar
hoy solo es azul de cielo…

-Aunque parezca de acero,
aunque parezca de piedra,
soy tan débil como el sol
cuando la noche lo ciega-.

Porque no hay lágrimas ya
que vuelvan mar mis arenas,
que solo queda la sal
que amarga mi triste espera.

Que no hay estrella Polar
que como bella candela
me guíe por mar adentro
hasta que encuentre tu estela.

-Aunque parezca tan fuerte
como castillo de piedra,
de arena son mis paredes
cuando se empapan de penas-.

© 2016  J.I. Salmerón

Quedó pegado…

Juan I. Salmerón

Quedó pegado…
El camino a la tarde,
y la tarde a tus labios,
y tus labios al sol
que derretían besando.

…Y la luna se pegó
sobre la ausencia en la noche,
y la noche a la pasión,
y la pasión esperando
a que amaneciera Amor…

Quedó pegado…
El abrazo a tu cuerpo,
y tu cuerpo a la arena,
y la arena a ese mar
que te mecía llorando.

…Y el recuerdo se pegó
Íntimamente a mis manos,
y mis manos al ayer,
y el ayer a tu sonrisa
si pronunciaba “te Amo…”

Quedó pegado…
El dolor sobre tus ojos,
y tus ojos a la nube,
y la nube a aquel verano
que prometimos amarnos.

…Y el corazón se pegó
a las velas de aquel barco,
y el barco sobre la mar,
y la mar al horizonte
donde aún te ando buscando…

© 2016  J.I. Salmerón

De besos lleno la fuente

Juan I. Salmerón

De besos lleno la fuente
donde beban hoy tus sueños.
Abrazos cuelgo en las perchas
de los armarios del alma.

Y si te sientes con frío
y has perdido la esperanza,
cubre en mi abrazo tu cuerpo
y sacia tu sed de Amor
en los labios de mi agua.

Si esta noche pasa lenta,
si hoy desvelas tu secreto
a la luna cuando baje
a acurrucarse en tus sueños.

No te olvides de contarle
que soy feliz con tus besos
que entre tus brazos son dulces,
a pesar que la distancia
robe insistente el momento.

Como decirte esta noche
que yo he llenado mi sueño
de tanto que te imagino,
de lo que te echo de menos.

Que me rebosa el sentir
de la emoción de tu cuerpo
cuando en abrazo se funde
tu corazón en mi pecho
dejando tanto recuerdo.

¡Desbordas mi pensamiento
y se incendia mi deseo
de repartirnos los besos
que nos debemos a cientos…!

No dejes que se apodere
la nube que cubre el cielo
de la luna de tu Amor.
Si quieres seguir volando
en mi sueño yo te espero.

© 2016  J.I. Salmerón

No pude verte partir

Juan I. Salmerón

No pude verte partir.
Y cerré mis ojos
como si ese triste momento
no fuera nunca a suceder.

Te marchaste despacio,
y nunca llegué a saber
si quizás fui yo
el que te dejara huir.

La mañana me tumbó,
y el frío de ese agosto
traspasó mi corazón
dejando hielo en mi recuerdo.

Yo volví sobre mis pasos,
que marcados en asfalto
de ilusión en su venida,
ahora en barro naufragaban.

Y mis lágrimas ahogadas
en la angustia del adiós
se bañaban con su sal
junto al mar de tu partida.

En mi mente esa canción
que escuchaba aquella noche
donde tu ser y mi Amor
al final ponían vida.

Y se olvidaron mis manos
de tu rostro en sus caricias.
Y tu voz enmudeció
como el viento que no silba.

Y después llegó la tarde,
y la noche, y otra tarde,
y otra vida sin razón,
y el pasar de un nuevo día…

No pude verte partir.
O quizás no quise imagen
que dejara en mi recuerdo
a tu amor en despedía…

…Todo sueño, en lo peor,
se convierte en pesadilla.
Fue lo mismo que tu Amor,
que yo esperaba un sillón
y no fue siquiera silla…

© 2016  J.I. Salmerón

Tú eres, yo soy…

Juan I. Salmerón

Tú eres,
un grito en el sol.
Tú eres,
un eco de voz.
Tú eres,
el mar que me cubre.
Tú eres,
pasión y dolor.

Me esperas soñando.
Me besa tu sombra.
Me sientes cercano.
Me abrazas ansiosa.
Me miras de ayer,
de hoy me recobras…

Yo soy,
silencio en la sombra.
Yo soy,
palabra callada.
Yo soy,
la última ola.
Tan solo,
azul de mirada.

Te sueño despierto.
Te beso y no llego.
Te siento a lo lejos.
Te espero en mi sueño.
Te miro de hoy,
de ayer te recuerdo…

© 2016  J.I. Salmerón

Me gusta cuando te observo

Juan I. Salmerón

…Me gusta cuando te observo
como si fuera delito.
Mi corazón se desboca
al contemplarte escondido
y espiando desde lejos,
como un chiquillo atrevido.

Y como un niño
te miro y te río,
y te beso, y te juego,
en la distancia…
Como un niño,
bajo el sentir de tus brazos,
acurruco hoy en tu Amor
toda mi alma.

Y todos mis sueños
tú los guardas limpios
en tu mirada.
Y te observo…
Y te abrazo…
A pesar de estar tan lejos.
A pesar de la distancia…

Tus ojos eran la fuente
donde bebían mis besos.
Tus ojos me transportaban
a ese jardín de mis sueños.

Tus ojos y tu mirar,
Y tus besos,
que me dieron la magia
que acompañó a esa noche
de luna clara
donde mi corazón los vieron…

…Me gusta cuando te observo.
A pesar de no tenerte.
A pesar de ser recuerdo…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy te eché de menos

011

Hoy te eché de menos…

Y tu silla vacía,
como mi corazón por tu ausencia,
aumentaba el abrumador silencio
que se apoderaba
con su ensordecedor eco
de cada rincón de mi alma.

Y mi corazón gritaba
que tu cuerpo y tu Amor,
ahora en otras mañanas,
vuelvan pronto a soñar
junto al mar de mi almohada.

Hoy sentía tu ausencia punzante en mis huesos.
Y mis manos lloraban
tu falta en mi tacto.
Y mis ojos la huida del roce
de vista en tu piel.

Y mi boca dobló un suspirar que guardó del sonido.
No quería una lágrima más
en el mar del recuerdo,
ni otro ahogo en los besos
que yo te entregué.

Hoy la tarde pesó por no verte.
Sus palabras son mudas y huecas
como un día sin sol.
Y la noche, atrapada de miedos,
escaló el horizonte
y en lo oscuro murió.

Hoy te eché de menos…
Y la silla, vacía de ti,
al igual que mis ojos de azul,
en la sombra lloró…

© 2016  J.I. Salmerón

La distancia

Juan I. Salmerón

Hay muchas veces que la distancia
es tan sumamente grande
que su peso no lo puede
aguantar la memoria.

Y se desborda como lágrimas
que explotan desde el alma,
desde lo más profundo de nuestro cuerpo,
entre silenciosos y lentos minutos eternos…

Hay muchas veces que por más
que lo intente el recuerdo,
el pasar de los tiempos
termina por convertirse en una neblina,

en una lluvia de invierno
que te impide ver más allá
de unos pocos cercanos momentos,
y te cala por dentro.

¡Y no lo puedo hacer presente hoy,
no puedo acercar esos recuerdos,
no puedo hacer que vuelva nuestro Amor,
que en mi reloj se haga amanecer
esta noche que me atrapa con lamentos…!

…Hay muchas veces que la distancia,
tristemente,
es el morir del sentimiento…

© 2016  J.I. Salmerón

¡Te invito a otro baile…!

758

¡Te invito a otro baile…!

Otro de esos bailes que recordarás…
Que recordaremos en nuestras tardes,
cuando ya ancianos recordemos…

¡Tantos besos…!
¡Tantas lunas…!
¡Tantos tiempos…!
¡Abrazados en un sueño, en este sueño…!

Puede que te quedes atrapada
entre las lágrimas del tiempo,
que se ahoguen tus recuerdos…

Que te sientes a esperar
otro regreso del Amor que un día,
al ponerse el sol,
se quedó preso y de ti
tan lejos…

Puede derretirse tu intención,
y que tu voluntad no pueda soportar esto.
Y llores…

Y se batan tus alas
en un intento desesperado
de recobrar de nuevo el vuelo,
pero no puedas pasar del suelo…

Puede que recuerdes, o que olvides,
que todo puede ser dentro de un verso.
Pero baila, que bailando se podrá poner tu risa,
por momentos, en tu cara de Amor sincero,
aunque por dentro, tu alma, esté muriendo.

¡Baila conmigo, por favor…!
…Y baila lento…
Sintiéndonos la piel,
sintiéndonos los besos…

Aunque nos tiemblen nuestras piernas
por no aguantar, del alma, tanto peso…

…Te invito a otro baile…

A otro de esos bailes que recordarás,
que, juntos, recordaremos…

© 2015  J.I. Salmerón

Nos despedimos de nuevo

Juan I. Salmerón

Nos despedimos de nuevo.
Y un frío helador,
tan enorme como un mar,
paralizó aquel momento.

Yo me marché.
Y mi boca, sin tu beso,
parecía no aceptar
aquel terrible destierro.

Hasta mis manos dudaban
si debían dejarte ir
o rogar, con caricias
bajo tu pelo,
otros tres instantes más
de tu risa en mi recuerdo.

Necesitaba abrazarte.
Que nos faltara el aliento
y que al mirar a tus ojos
viera en su fondo algún brillo
que suplicara de Amor
que no me fuera de nuevo.

Solo el silencio
y las ganas.
Solo ver cómo te alejas
tan despacio…
Solo ver como se aleja
tan deprisa
el palpitar de mi alma…

Dijimos adiós.
Y tu beso se marchó.
Y yo me quedé sin beso,
y mis labios
sin aliento,
y sin aliento mi voz.

Y me quedé sin abrazo
y tu cuerpo
no tembló.

Nos despedimos de nuevo.
Y aquel calor del encuentro
se envolvió de frío invierno
al despedirnos los dos.

Y mi boca, sin tu beso,
embargada de deseo,
solo lloraba el adiós…

© 2015  J.I. Salmerón

Era tan fría la tarde

Juan I. Salmerón

Era tan fría la tarde
que puede que fuera invierno.
Aunque la luz era azul,
azul celeste, recuerdo…

Yo iba contando adoquines
de esos cuadrados del suelo,
mientras subido a la acera
en equilibrio paseo.

Llevaba botas de campo
de esas de cordones negros,
y calcetines de lana,
y bufanda gris al cuello.

Las manos en los bolsillos,
como buscando un recuerdo,
y el pensamiento en las nubes
soñando lejos del suelo.

No me cruzaba con nadie,
ni un alma había en la calle,
solo un silencio helador
aún más frío que la tarde.

Crucé por mitad del parque…
¡Me encanta pisar las hojas
que pintando de tostados
hacen camino de alfombra…!

Soplaba el aire a mi espalda
ayudando a que mi andar,
sin yo poder evitarlo,
fuera ligero y audaz.

Y me senté a descansar
sobre la piedra del banco
donde una tarde en verano
vimos al río mirarnos.

Donde tu mano buscaba
poder encontrar mi mano,
donde los besos sonaban
a sentimientos robados.

Y mi suspiro se hundió
de pronto, junto al recuerdo,
helado como la tarde,
sobre esas hojas del suelo.

Volviendo sobre los pasos
que el caminar me ha traído,
dejé de nuevo en las sombras
al banco que mira al río.

…La noche volvió más frío
el trascurrir del momento.
El cielo estaba estrellado
y puede que fuera invierno…

© 2015  J.I. Salmerón

Quiero salir de la carcel

Juan I. Salmerón

 

Quiero salir de la cárcel
donde me apresa el recuerdo.
Quiero romper las cadenas
donde tú ataste mis besos.

Quiero volver a sentir
entre mi pecho y tu pecho
la sensación de morir
si me abrazaras de nuevo.

Quiero una puesta de sol
donde la mano cogernos.
Quiero contar las estrellas
que yo le puse a tu cielo.

Las mismas que nos cubrían
antes de llegar el alba
cuando el oscuro de Amor
del mundo nos ocultaba…

Quiero la arena del mar,
y no ladrillo y cemento.
Quiero poder respirar
donde más soplen los vientos.

Quiero sentir tu presencia,
tus manos sobre mi espalda.
Quiero la mágica ciencia
que de tus labios brotaba.

Los que enterraban de noche
las pesadillas vividas
con besos que amontonabas
desde tu alma a mi vida…

Quiero mirarte a los ojos
y adivinar las palabras
que me diría tu Amor
y que tus labios se callan.

Quiero poderte besar
y que ya no sientas nada
para contarte otra vez
como mis labios te atrapan,

como mi boca enamora
otra vez a tu mirada
para salir de esta cárcel
donde se muere mi alma…

© 2015  J.I. Salmerón

Cómo puede una canción…

Juan I. Salmerón

 

Cómo puede una canción
mover así mis sentidos.
¿Cómo parar los latidos
que genera la emoción…?

Traspasa puestas de sol,
mezcla el Amor con los celos,
en bandadas surcan cielos
esos acordes de voz.

Nunca pudimos bailar
y aún así abrazo tu talle,
bajo la luna, en la calle,
dando vueltas sin parar.

¡Si yo tuviera una noche
que poderte regalar…!
Sería azul, como el mar.
Sería de oro su broche.

Recuerdo esos pasos lentos
y también aquel rozar
de nuestras ganas de amar,
de nuestros labios en besos…

No había nunca final,
no terminaba ese cuento,
siempre volvía al comienzo
para otro baile empezar.

Cierro los ojos y siento…
¡Es tan potente el recuerdo…!
Fue tan verdad que no entiendo
que hoy tan solo seas viento.

Que hoy no te pueda tocar.
Que solo en música tenga
el recuerdo de tu esencia.
Que hoy no podamos volar…

En melodías me pierdo,
en mis acordes amantes,
entre baladas constantes
que me recuerdan tu cuerpo.

Tu hechura bella guitarra,
tu pelo cuerdas que templo,
tu voz diciendo “más besos…”
si entono el ritmo en tu espalda…

¡Cómo puede una canción
desnudar así mi alma.
Cómo puede una esperanza
vivir tan dentro de un son!

Hoy tengo el ritmo de Amor
y me sobran las palabras,
pues tú, música, me abrazas
llenando mi corazón…

© 2015  J.I. Salmerón