No podrás asomarte

©2019  J.I. Salmerón
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Sueño sin final

Sonó la última hora en el reloj.
¿O tal vez fuera la primera…?
Que de tanto mirarlo no sé bien,
que ya perdí otra vez la cuenta.

Que es como el beso que me das
cuando cierras así los ojos,
que tengo que pensar si es de verdad
o es otro de mis sueños locos.

Podrás creer que he vuelto a recordar,
entre hora y hora que he estado en la higuera,
a mi mano apoyándose en tu andar,
robándole el compás a tu cadera.

Del sol me iba ocultando tras de ti,
del calor de tus pasos en la arena.
Aunque más bien se fue quemando
mi intención en tu negra cabellera.

Y el reloj imparable me buscaba.
Y tu Amor encerrado en una reja.
Y mis pasos por la noche deambulaban
al buscar bajo la luz tu silueta.

Y otra vez vuelta a empezar…
Otro puente sin un río…
Otra gota de una lluvia que no está…
Otro abrazo que se fue quedando frío…

Esto es todo lo que siento al despertar.
Esto es todo lo que lúcido recuerdo.
La sinopsis de este sueño sin final,
o el final sin un principio en este sueño…

© 2017  J.I. Salmerón

Tu reja

Tú siempre quedabas dentro,
yo fuera, sobre la acera.
Detrás de aquellos barrotes,
detrás de la vieja reja.

De vez en cuando se oían
tus pasos por el pasillo.
Yo imaginaba tu cuerpo
acercarse junto al mío.

¡Tantas tardes estuve
pendiente de que me abrieras…!
¡Tantos sueños tirados
sobre el suelo de esa acera…!

Me llamaban la maceta
de tantas horas que estaba
pegado sobre esa reja,
cerquita de tu ventana.

Pero mi cuerpo un erial
de tierra fría y baldía
hasta que no germinara
en mi tiesto tu semilla.

¡Siempre esperé en la calle
a que tu voz me llamara…!
¡Siempre soñé tu boca
detrás de esa reja amarga…!

Ahora que paso en tu calle
y ya no espero por verte,
ahora que no oigo tus pasos,
te asomas como inocente.

Y clavas sobre mis pasos
tus ojos negro azabache,
y tus manos atraviesan
la reja para tocarme.

Tu reja ya no me atrae
como lo hacía en verano.
Ahora tengo mis flores
en un local, hibernando.

Ya solo será otra reja,
otra ventana en recuerdo.
Un verano ya olvidado
donde esperaba por vernos…

© 2017  J.I. Salmerón

Uno, dos, tres, cuatro…

Juan I. Salmerón

Contaba siempre los pasos
que hay desde el árbol de la plaza,
uno, dos, tres, cuatro…,
hasta el mismo portal de tu casa.

Contaba las veces, ¡tantas!
que mi corazón palpitaba
cuando te veía pasar
al lado de mi esperanza…

Uno, dos, tres, cuatro…
Y nuevamente, detrás del árbol
de grandes ramas que hay en la plaza,
yo me sentaba por si pasabas.

Y si salías a tu ventana
yo era la sombra que te abrazaba.
Siempre contando las veces
que por la reja tú te asomabas.

Contaba los días que no te veía.
Uno, dos, tres, cuatro…
Unos azules y despejados,
otros más grises de lluvia fina.

También las risas sobre tu cara
contaba un día por la mañana
que en un descuido vi que tus ojos
hacia los míos miraban.

Uno, dos, tres, cuatro…
Contaban mis ganas.
Uno, dos, tres, cuatro…
Mientras soñaba que te abrazaba.

¡Porque quería salir corriendo
y de capote tomar tu falda
mientras tus besos, como un estoque,
atravesaban mi alma…!

Uno, dos, tres, cuatro…
Uno, dos, tres, cuatro…

…Siempre contaba mientras te ibas
dejando sombra tras de tu espalda
pidiendo al cielo que me dejara.
¿Podré contar otra vez mañana…?

Siempre sentado en las cuatro esquinas
del árbol viejo que hay en la plaza.
Siempre esperando verte mañana…
Uno, dos, tres, cuatro… Siempre contaba.

© 2016  J.I. Salmerón