Aún pienso en ti

Aún pienso en ti.
Como ayer te pensaba,
como hoy yo te pienso,
como lo haga mañana…

Aún pienso en ti.
Y ninguna palabra
se esconde en mi boca,
como en aquellas tardes
donde muda, mi habla,
no atinaba a decir
todo lo que te amaba…

Y si un día de nuevo
tu mirada y mi sino
vuelven a las andadas,
yo no quiero, y lo siento,
que tú esperes de mí
ni una sola palabra.

Solo tengo por darte
un abrazo. Uno intenso,
uno largo y profundo,
uno que cale hondo,
rebosante en pasión,
de esos que se nos clavan
despacito en el alma.

Ya lo sé, lo he vivido,
que los sueños que sueñas,
los que nos acompañan
cuando llega la noche,
son pompas de jabón
que si soplas muy fuerte
o acaricias sin tacto,
sin poder evitarlo,
delante de nosotros
van y explotan de pronto.

Desvanece ese sueño
que tan fuerte has soñado…

Aún pienso en ti.
Aunque a veces yo dude
si al pensarte tan fuerte
eres como esa pompa
que se rompe en pedazos
y ante mí, desvaneces.

Aún pienso en ti.
Algunas tardes…
Algunas noches…
Algunas veces…

©2019  J.I. Salmerón
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Que no quede…

Por escribir que no quede…
La tarde sobre el vestido
que te cubría en lunares.
La tarde que amaneció
tu sentimiento profundo.

Y me besaste en la idea
que, al abrazarte de nuevo,
solo sentía tu piel
rozando sobre mi mundo…

Pues por sentir que no quede…
La nube gris de tormenta
atravesando mi muro.
Y detrás de la pared,
el sol radiante del tuyo.

Y te soñé como sueño
cómo me empapa ese musgo,
cómo me cala el recuerdo
de tu limón agrio y duro.

Por abrazar que no quede…
A la luz, a la esperanza,
a las tardes de domingo.
A las cómplices miradas
que me regala el sigilo.

¡Abrazarme a tu cintura
era volver a ser niño!
¡Era sentirme otra vez
volando sobre tu nido!

Y a cada paso que daba
la noche que coincidimos,
más se alejaba la decisión,
la sensación que me oprime
por dentro del corazón,
de estar otra vez contigo…

Pues por llorar que no quede…
Que hay veces que el agua lava,
aunque la sal nos amargue,
y limpia toda la pena,
y sana al tiempo la herida.

¡La tarde, el beso, tu piel…!
La nube gris allí arriba.
¡El muro, el sueño, y sentir…!
Cómo tus ojos me miran.

Pues que no quede, ¿o que sí…?
Que si queda recordamos,
y al recordar, nuestra piel,
recobra un poco la vida…

©2019  J.I. Salmerón

Anoche golpeabas

Anoche golpeabas
llamando a mi ventana.
Anoche eras la lluvia
llorando en mi cristal.

Y el viento, que es celoso,
tan fuerte te abrazaba,
que te arrastró volando
y al irte a abrir, no estás.

¡Y maldije a los cielos
el soplo del aire…!
¡Suplicando a la noche
tenerte una vez más…!

¡Y los cielos, de pronto,
nuevamente mojaron!
¡Pero tú, en mi ventana,
no volviste a tocar…!

Anoche iluminabas
detrás de mi ventana.
Anoche eras la luna
brillando para mí.

Y la nube en el cielo,
que sé que te adoraba,
con un abrazo inmenso
me apagó tu sentir.

¡Y de nuevo maldije,
maldije a esa nube!
¡Por robarme tu brillo,
y tu luz y calor!

¡Por dejarme en la noche,
a solas, sufriendo!
¡Entre tanta penumbra,
entre tanto dolor…!

Anoche te colaste
de nuevo entre mis sueños.
Haciendo de tu ausencia
un espejismo más.

Pero una pesadilla,
creí que te perdía,
de nuevo en el silencio
dejó mi despertar.

¡Y maldije la hora
que dijimos adiós…!
¡Y los besos que nunca
en tu boca estarán!

¡Y las noches maldije
donde fuiste mi estrella!
¡Y mi estrella, y su luz,
nunca más volverán…!

Anoche golpeabas
llamando a mi memoria.
Anoche, sin quererlo,
te volví a recordar…

©2019  J.I. Salmerón

El camino

Como si fuera el camino,
fui detrás de tus caderas.
Como si fueran estelas
de mi soñado destino.

Como si fueran señales
de humo sobre el horizonte.
Como si fueran mi norte,
donde no existen los males.

Y mis manos atrapando tus sentidos…
Y mis brazos rodeando lo que fuimos…

Como si fueran refugio
de nave, que a la deriva,
sobre la mar es cautiva
luchando contra este mundo.

Así tus ojos resultan
cuando me encuentro perdido.
Cuando no encuentro sentido
ellos a mi pena indultan.

Y mis besos y tus besos se encontraron…
Y mis labios y tus labios hoy se hablaron…

Tumbado sobre la vida,
siento las nubes y el viento.
Siento aquí tu sentimiento
como una fruta prohibida.

Y pido, al cielo que veo,
que no termine este cuento.
Que no se pare el momento
en que juego a ser Romeo.

Y mi cuerpo con tu cuerpo se fundieron…
Y mis olas en tu playa perecieron…

¡Camino, estela, refugio y beso!
La paz se encuentra sobre tu cuerpo.
¡Ojos, cadera, manos y cielo!
Cuando te pienso siento que vuelo…

©2018  J.I. Salmerón

Escondido

Yo siempre me escondía entre las nubes
por si mi luz no fuera de tu agrado.
Yo siempre fui un relámpago, un rayo,
para que mi presencia no cansara.

Por eso es muy posible que no vieras
que te esperaba allí, en el horizonte.
Entre la jara verde de ese monte
que en flor blanca sorprende en primavera.

Al volver de una esquina, siempre estaba
esperando a que oyera que tus pasos
vinieran al encuentro de mis brazos,
aunque oírte, mi pulso me impidiera.

Y como siempre, tú no aparecías.
Solo el viento portaba tu presencia.
Solo tu olor a rosas, y tu ausencia,
llegaban hasta mí, aunque no quisiera.

Escondido, detrás de cualquier árbol,
esperaba las tardes de verano
a que llegaras tú, más era en vano,
pues nunca te fijaste en mi presencia.

A pesar de todo, yo te miraba
como chiquillo mira a su heroína,
como al primer Amor que hay en tu vida,
como a los locos mira su demencia.

A veces, si lo pienso, no lo entiendo.
Cómo pude vivir enamorado…
Cómo, desperdiciando mi pasado,
pude pasar mi vida a ti esperando.

Pero así es el Amor de caprichoso
cuando el enamorado es indeciso.
Cuando la flor que quieres, es narciso,
y tú, te crees a su lado cardo.

Así vas aprendiendo en esta vida,
con horas de reloj que vas matando.
Con rabia, con dolor, también con llanto.
Con la esperanza de tenerla un día.

Yo, luna, que escondida entre las nubes,
por no querer mancharte con mi luz,
cargué con ese sueño, como cruz,
por fin ya desperté y viví mi vida.

©2018  J.I. Salmerón

 

¡Vamos, venga…!

¡Vamos…!
¡Venga…!
¡Date prisa, corre…!
¡Y bésame mucho y profundo!
¡Bésame cómo tú sabes!
Que pronto llega ya el día.
Y de mi sueño despierto.
Y ya no estás a mi lado.
La vida impone sus reglas.
Mi corazón un desierto…

¡Vamos…!
¡Corre…!
¡No tengas miedo y disfruta…!
¡Que mis labios ya te esperan…!
Que mi boca se hace eco
y tu nombre me susurra.
Que mis brazos ya te buscan
en las sombras del silencio.
¡Y te palpan, te lo juro…!
¡Y te siento, lo prometo…!

¡Vamos…!
¡Venga…!
¡Date prisa, que te espero!
Que es el alba ya, y sus luces,
las que acechan asustando
a este sueño que me envuelve,
al que tú y yo disfrutamos,
al que como cada noche,
en silencio y a escondidas,
entre besos nos amamos…

¡Vamos, venga…!
¡Date prisa…!
¡Antes de que despertemos
y la triste realidad
se apodere de mis sueños…!

©2018  J.I. Salmerón

 

Como copos de nieve

Hoy dio comienzo mi vida
hace ya… bastantes años.
Un frío día en febrero.
Según me cuentan, nevando.

Y a mí el nevar me recuerda
el tiempo que va pasando.
Cada copo es un segundo
de esta vida en la que andamos.

Hoy, como en aquella noche
que en lo oscuro me alumbraron,
los minutos han caído
dejándolo todo blanco.

Y mi mente se ha hecho niño,
y mis ojos han llorado
recordando cuántos copos
por mi vista ya han pasado.

Ya sé que hay gente que cuenta
su vida en hojas de árbol,
o en uvas, si fue septiembre
el mes en que fue creado.

¡O en chapuzones de río…!
¡O en brazadas de un gran lago…!
¡O en olas de un mar bravío,
o el los reflejos de un charco…!

Cada uno, sus minutos,
los cuenta como le vienen.
Los míos son agua helada
que forman copos de nieve.

Lo importante es avanzar,
cruzar valiente esta vida.
No desfallecer jamás
luchando día tras día.

Ir sin correr, al trantrán.
Por llegar, no tener prisa,
que una vez en el final
se terminó la partida.

Por ser hoy mi aniversario
cumpliendo con esta vida,
sigo contando los copos
de nieve que multiplican.

Y la vida continúa.
Y nosotros a su grupa.
Haciendo del viaje sueño,
soñando no llegar nunca…

© 2018  J.I. Salmerón

Nos atrapa el invierno

Hoy nos atrapa el invierno
y el sol se vuelve de hielo
haciendo su luz pequeña
y la tarde, oscuridad.

Hoy da comienzo el solsticio,
la luz se acuesta temprano.
Apenas el sol madruga,
y el frío se hace notar.

Y todo parece ir más despacio.
Amarilla letanía
de las hojas al pasar…

La hoguera al recuerdo lo va quemando.
La brisa sobre tus ojos
deja lágrimas de mar…

Hoy tuve en brazos un sueño
que perseguí de pequeño.
Hoy mis manos eran alas,
y mi vida era volar.

Pero el solsticio de invierno
me dejó pegado al suelo,
y entre las ramas desnudas,
mi sueño se fue a anidar.

Siempre es oscuro y denso el deseo.
Cuando despiertas de nuevo
solo existe realidad.

Cierro los ojos al frío invierno.
Con la esperanza de un día
volver de nuevo a soñar…

Hoy nos atrapa el invierno,
el sol se ha marchado ya…

© 2017  J.I. Salmerón

Sueño sin final

Sonó la última hora en el reloj.
¿O tal vez fuera la primera…?
Que de tanto mirarlo no sé bien,
que ya perdí otra vez la cuenta.

Que es como el beso que me das
cuando cierras así los ojos,
que tengo que pensar si es de verdad
o es otro de mis sueños locos.

Podrás creer que he vuelto a recordar,
entre hora y hora que he estado en la higuera,
a mi mano apoyándose en tu andar,
robándole el compás a tu cadera.

Del sol me iba ocultando tras de ti,
del calor de tus pasos en la arena.
Aunque más bien se fue quemando
mi intención en tu negra cabellera.

Y el reloj imparable me buscaba.
Y tu Amor encerrado en una reja.
Y mis pasos por la noche deambulaban
al buscar bajo la luz tu silueta.

Y otra vez vuelta a empezar…
Otro puente sin un río…
Otra gota de una lluvia que no está…
Otro abrazo que se fue quedando frío…

Esto es todo lo que siento al despertar.
Esto es todo lo que lúcido recuerdo.
La sinopsis de este sueño sin final,
o el final sin un principio en este sueño…

© 2017  J.I. Salmerón

Sueño rosa

Sentada bajo ese cielo,
de espaldas a todo el mundo.
Brazos y dorso desnudos
y rosa todo tu pelo.

Pensaba en nada concreto,
tan solo el tiempo pasaba.
Un perro blanco ladraba
suelto de dueño en el suelo.

Te dije que me gustabas,
aunque la voz fuera dentro,
como un triste pensamiento
que no encontrara palabra.

Pero estuve imaginando
todo lo que te diría
al despertar cada día
después de estarte soñando.

¡Rosa es tu piel, lo adivino…!
¡Rosa es tu voz cuando me hablas…!
¡Rosa mi suave caricia
cuando recorre tu espalda…!

Seguía detrás de ti.
Seguía en ti imaginando
a cada beso volando
buscando ser tu elixir.

Pero como eras un cuento,
una fábula, sin más,
llegó tu triste final
acabando el argumento.

Tú te fuiste del lugar
dejando el sitio vacío,
y yo seguí con lo mío
que por lo visto, es soñar…

Desde entonces voy buscando,
cuando el sol casi se ha puesto,
a una mujer, pelo suelto,
que tiña en rosa, soñando.

Pero no logro encontrarte
por mucho que ando la acera.
Serás de nuevo quimera,
un sueño será alcanzarte…

© 2017  J.I. Salmerón

Sobre las sombras

 

Sobre las sombras
crecen los puentes,
y en cada extremo la orilla
del río que los sostienen.

De piedras todas
tan abrazadas,
como si fueran amigas
por el tiempo separadas.

Crece en la sombra,
junto a ese puente,
junto a ese río de agua,
palos llenos de hojas verdes.

Los que contienen
bajo sus ramas
toda la sombra que adorna
cada paseo que daba.

Y bajo el puente
se resguardaba
el banco donde aquel día
vi a una princesa sentada.

¡Era de luz su sonrisa,
y de luna su mirada!
Era, seguro, otro sueño
que el río me regalaba.

En esas tardes
donde uno cree
que no es verdad lo que pasa,
que lo imagina su mente.

…Sobre el recuerdo
la risa crece,
y el sentimiento que abraza
al alma cuando anochece…

©2017  J.I. Salmerón

Hoy de nuevo

 

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti,
y fue como si otra vez viviera un sueño.
Hoy de nuevo puse rumbo a aquel jardín
donde a oscuras deshojamos dulces besos.

Pero ya no me acordaba de tu nombre,
ni del roce en mi mirada de tus dedos.
Ni de ese color intenso de tus ojos,
ni del tacto de mi mano en tu cabello.

Hoy de nuevo he vuelto yo a revivir
la emoción intensa al verte desde lejos,
intuyendo un breve instante de la vida
que tus labios fueron míos un momento.

Pero ya no me acordaba de tu voz,
no recuerdo en mi memoria los “te quiero…”
que esos labios, que hoy de nuevo se me olvidan,
pronunciaban dulcemente haciendo eco.

Hoy de nuevo mi visión se fue nublando
con las lágrimas que brotan del recuerdo,
las que impiden que en mi mente te retenga
al volver tardes de sol en aguacero.

Pero alguna que otra vez recordaré,
aunque se abra más la herida de mi cuerpo,
aunque no tenga detalles ya de ti
ni memoria de tus ojos ni tu pelo.

Que tú fuiste de mis sueños el primero,
que serás nostalgia intensa en mi vivir.
que mis lágrimas serán por tu recuerdo
y, que si otra vida yo vuelvo a vivir,
tú serás mi realidad y no ese sueño.

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti…

©2017  J.I. Salmerón

Pozo de los sueños

 

Un pozo con deseos en su fondo
donde la luna siempre se asomó.
Brocal donde apoyándome en tus ojos
pedí a aquella moneda solo Amor.

Robé de tu cintura terciopelo,
abrazo preso del amanecer,
donde por un momento fue sincero
el roce de tu piel sobre mi piel.

Tus labios de palabras se llenaron,
mis manos intentando traducir
aquel calor que tus besos dejaron
al presionar tu cuerpo junto a mí.

¡La noche se paró.
Juré que te sentí!
Tu beso me caló
de Amor sincero.

¡La luna se apartó
y entonces yo lo vi!
Tu cuerpo resultó
solo un reflejo.

Mirando en la mañana, junto al pozo,
un beso entre la hierba me encontré.
Lo cual demuestra que no estaba loco,
que fue algo más que un sueño que soñé.

Desde ese día vuelvo cada noche
posando mi mirada en el brocal
donde tus ojos de luna robaron
mi alma que ya no he vuelto a encontrar.

¡Pero yo sé que un día nos besamos,
que tu cuerpo en mi cuerpo estremeció…!
Que aquel calor que sentí de tus manos
no fue reflejo de imaginación.

“Pozo de los sueños”
el nombre que le di.
La sima de un Amor
que fue locura.

La noche que te vi
la magia me envolvió,
y hoy te he vuelto a soñar
bajo esa luna…

©2017  J.I. Salmerón

La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Ya sabes

 

Ya sabes lo que te quiero,
por mis gestos lo adivinas.
Ya sabes cómo me muero
al verte doblar la esquina.

Como la primera vez
que pasaste por mi vida
sin saber que tú serías
de mi vida la heroína.

Y de esto han pasado ya
semanas, meses y años,
los días no te los cuento
por no parecer pesado.

Pero por más que transcurra
la vida sobre nosotros,
tú seguirás siendo luz
en el azul de mis ojos.

Por más que el tiempo se empeñe
y nos maneje a su antojo,
yo seguiré tras tus pasos
sumando un año tras otro.

Ha quedado tanto abrazo
sobre mi espalda marcado
que ahora parecen caminos
donde al borde nos amamos.

Ha pasado tanto Amor
debajo de mi ventana
que se han convertido en río
los besos que tú me dabas.

Ya sabes que eres el sueño
que guardo bajo mi almohada
donde disfruto queriendo
que no llegue nunca el alba.

Ya sabes que eres la paz
que busco en mis horas bajas,
y bandera a conquistar
cuando me meto en batallas.

La noche viene a buscarte,
soy yo con mi negra capa
para que no pueda verte
la luna blanca de plata.

Según cuenta la leyenda
la envidia la está matando
al ver que juntos pasean
tu Amor y mi Amor del brazo.

Ya sabes lo que te quiero,
no hace falta que lo diga,
aunque hoy yo te lo recuerdo
por si acaso se te olvida…

©2017  J.I. Salmerón

No queda orilla cercana

No queda orilla cercana
cuando entre sueños navegas.
No hay palo mayor de velas
que cuando en tormentas sueñas,
aguanten el huracán.

Luchando con las mareas,
las manos llenas de penas.
El corazón empapado
con agua de un mar salado,
y cansado de navegar.

Siempre buscando la isla donde atracar…
Siempre buscando el silencio,
siempre buscando la paz.
Siempre buscando los ojos
donde poder descansar.

Tan lejos el horizonte…
Tan lejos ese recuerdo
que arrastran suave los vientos.
Tan lejos el corazón
que se quedó sobre el puerto…

A veces quiero dormir
y no soñar lo que quiero.
A veces quiero ser vela blanca,
sujeta con blancas cuerdas,
sobre un eterno velero…

¿A dónde irán a parar
todos los sueños que sueño…?
¿A dónde han ido los besos
que tú me solías dar…?

A veces quiero ser mar,
color azul, como el cielo.
A veces quiero rimar
como me riman los versos,
y solo me quedo en sueño.

No queda orilla cercana
en esta vida de mar revuelto…

©2017  J.I. Salmerón

El sueño eterno

 

Sellamos nuestro Amor.
Y fue aquel beso
el que al mirarse al espejo
confirmó nuestra pasión.

Mi mano te acarició.
Y fue su tacto
el que firmó aquel pacto
comprometiendo al Amor.

Silencio y calma… ahora recuerdo…
Dolor del alma clavado dentro.

Dolió tanto mirarte
que mis ojos fueron presos
arrastrando las cadenas
a esconderse en una cárcel.

Y nuestras sombras
se abrazaban en el suelo
mientras los cuerpos huían
tan alejados del tiempo.

Lágrima y rabia… nube de invierno…
No fue bastante el Amor sincero.

El camino se borró.
En primavera la hierba
siempre esconde de los ojos
la senda en la que volver.

La lluvia me despertó.
Empapado tu recuerdo,
difuminado en el tiempo,
se dejó al final de ver.

Recuerdo y tiempo… solo me quedo…
El sueño eterno dura un momento.

©2017  J.I. Salmerón

Cada jueves

 

Cada jueves yo te escribo
para ver cómo te encuentras
y mis letras te recuerdan
hablando siempre de ti.

Mis abrazos y mis besos,
ahora huérfanos de tiempo,
aunque te sientan tan lejos
te recuerdan junto a mí.

Cada jueves yo te pienso,
aunque es poco, yo lo entiendo,
pero ya ves que esta vida
no contó con nuestro Amor.

Ni siquiera tuvo en cuenta
entre nosotros la ausencia
regalándonos distancia
y aumentando así el dolor.

Cada jueves me pregunto
si este mar ancho y profundo
dejará sin tierra el mundo
y en sus aguas me hundiré.

O lograré encontrar la isla
donde atraque mi sonrisa,
donde se cumplan los sueños
que tanta noche imagine.

Otro jueves que termina
y en mi cama se adivina
esa ausencia que tu cuerpo
deja en cada amanecer.

Esa eterna pesadilla,
esa soledad continua,
que hacen que la luz del día
siempre sea anochecer.

Hoy es jueves y te escribo,
como cada jueves digo
que mañana pondré fin
a este absurdo recordar.

Pero me falta el valor,
la constancia y el tesón.
Siempre se puede esperar
a otro jueves, qué más da.

Cada jueves yo te escribo,
y hoy no te iba yo a fallar…

© 2017  J.I. Salmerón

La siesta

 

Las sábanas de colores,
entre amarillas y verdes.
La estructura de madera.
Y la almohada en cabecera,
el tronco que lo sostiene…

Era mi cama de ensueño
el árbol de la pradera.
Siempre abrazando ese cielo
que de azules hace techo
encima de mi cabeza.

La mejor de las orquestas
va adormeciendo mi mente,
el canto de los jilgueros,
de mirlos y petirrojos,
y el ruiseñor si anochece.

Cerca, sobre la mesilla
que era la verde explanada,
el despertador alerta
por si se alarga la siesta:
¡El río con su cascada…!

La tarde se vuelve fresca.
La sombra empapa mi alma.
El sol se cuela de pronto
dejando apenas rescoldo
detrás de esas dos montañas.

Sus ramas me lo susurran,
y acariciando me llaman
para avisarme que llegan
los aires que ya atraviesan
el valle con fría escarcha.

¡Esta tremenda pereza
que da abandonar la siesta…!
¡Abandonar a mi árbol,
la cascada con su presa,
la música de mi orquesta…!

Recojo de nuevo el sueño
y a mi mochila lo meto.
Ya se encienden los faroles
del camino que hace cuesta
hasta llegar al cemento.

Volveré otra vez mañana
a mi árbol de la pradera.
Charlaremos de los sueños
que entre sus ramas jilgueros
hacen perfecta mi siesta…

© 2017  J.I. Salmerón

Mi barquito de papel

327

 

Cargado siempre de besos
de los que nunca se han dado.
Siempre de abrazos llenado
de los que sienten sinceros.

Los sueños que no le falten
envueltos todos en nubes.
Y un viento que los empuje
haciendo sus alas grandes.

No tienen nunca cabida
en mi barquito velero
la tristeza, el desespero,
las caras sin una risa.

Se hundiría sin remedio
este barco de papel
que gobierna un timonel
surcando mares de ensueño.

Hay un estanque que abarca
a todos los continentes.
Hay un puerto inexistente
de donde parte mi barca.

Todas las tardes la boto
en aguas de la esperanza.
Creada en papel de estraza
y así mi sueño no mojo.

Por velas lleva los forros
de los bolsillos marrones
de mis viejos pantalones
que a bocanadas yo soplo.

Y surca todas las olas
sin temer que un desatino
haga que monstruos marinos
lo arrastren hasta la costa.

Mi barquito de papel
siempre pensando en lo mismo,
en llevar besos a amigos
y abrazos a flor de piel.

Terminó mi travesía,
a puerto yo he de volver,
que mañana puede ser
que en lugar de timonel
me toque estar de vigía…

© 2017  J.I. Salmerón

En vuelos cortos

Juan I. Salmerón

 

A veces soy puro aire,
ese pájaro viajero
incansable en las mañanas
que vuela surcando el sueño
sobre el barranco de otoño,
amarillos, verdes, ocres,
hacia las tardes de invierno.

En vuelos cortos
vamos cruzando la vida.
Ahora sobre una rama,
ahora sobre un balcón,
ahora sobre el alero
del tejado que diviso
enfrente de la cocina.

Oteando cómo el mundo,
bajo las plumas cansadas
de nuestras pesadas alas,
nos acompaña a golpes
en nuestro ir y venir
desde las noches oscuras
a las pálidas mañanas.

A veces soy una nube,
de lágrimas voy cargado
con ganas de aligerar,
de echarme pronto a llorar
quitándome todo el peso
que va lastrando mis besos
para viajar más liviano.

Siempre buscando ese sol
que me seque el aguacero.
Siempre al azul de ese cielo
que me estimula a volar
sin saber si es aire o mar
por donde pisa mi sueño,
y yo me dejo llevar.

Sobre el barranco de otoño,
en vuelos cortos,
la vida veo pasar…

© 2017  J.I. Salmerón

La noche avanza despacio

Juan I. Salmerón

 

La noche avanza despacio
y mi corazón,
todavía más lento,
se ha parado a descansar
mirando sobre la luna.

La lluvia llama entre tanto,
tocando suave,
detrás de los cristales,
Invitándome a bailar
agarrado a tu cintura.

Tú duermes, ojos cerrados,
seguramente soñando.
Yo aún me mantengo despierto
viendo de lejos tu cuerpo
cómo se marcha volando.

De esa dulce sensación
soñando que este recuerdo,
pleno de Amor,
va impregnando al corazón
inundándolo de besos.

Aún tengo lleno el cajón
de los abrazos pendientes
que nos debemos.
Aún sopla el viento esta noche
cargado de frío invierno.

Descansa mi corazón
en la almohada del olvido.
No hay más tiempo.
La noche se va hacia el mar
y al despertar, tú, ya te has ido…

© 2017  J.I. Salmerón

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz

Juan I. Salmerón

 

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz,
cuando el alma se desgarra,
cuando cierran la ventana
y el oscuro de la noche siempre es cruz.

Cuando no encontramos por donde salir,
cuando no ves tu destino
y el dolor se hace camino,
cuando ignoras qué depara el porvenir.

Piensa que siempre hay un sol en la esperanza,
en el día que amanece,
en las flores que florecen,
y penetra entre la niebla que te atrapa.

Hay un sol que da calor a la injusticia,
hay un sol siempre a tu lado
que te frota el desamparo
y calienta convirtiendo mueca en risa.

Nunca izamos por bandera el desespero,
no dejes que te arrincone
esa noche que te come
y deja que el sol se abrace con tu cuerpo.

Aunque veas que la noche oscura y fría
quiere atraparte de nuevo,
no temas en ser guerrero,
que siempre tendrás un sol como tu guía.

© 2017  J.I. Salmerón

Escribe tú el argumento

Juan I. Salmerón

 

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos.
La vida siempre en color,
la bella puesta de sol,
y la rosa sin espinas.

Queremos ver el camino sin cuestas, siempre recto.
Con flores a nuestro paso,
cielo azul por todos lados,
y las calles sin esquinas.

Pero la realidad es a veces bien distinta.
Hay días que es gris el cielo
y no encontramos consuelo
ni abrazo que nos abrigue.

Lo que ayer era tan bello hoy tiene muy mala pinta.
Los charcos bajo los pies,
la lumbre por encender,
y el frío polar que sigue.

Por eso es fundamental la actitud a mantener,
para pintar de colores
ese cielo tan plomizo.
Para ir plantando de flores
las laderas del camino.
Para doblar las esquinas,
para subir esas cuestas,
y cuando el alma tirite
buscarnos un buen abrigo.

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos,
por eso es que hay que luchar
sin perder de vista el sueño.
Las espadas siempre en alto,
no cejar en nuestro empeño.
Y si no te gusta el libro
no continúes leyendo,
no pases sin más las hojas
y escribe tú el argumento.

© 2017  J.I. Salmerón

Palabras y abrazos. Recuerdos y besos

Juan I. Salmerón

 

Doblé la esquina pensando
ver el camino a tus besos
pero solo de adoquines
y paredes encaladas
se llenaba mi paseo.

Bajé a la plaza que tiene
el árbol de tus abrazos
pero sus ramas mecidas
de una total ignorancia
apenas me saludaron.

Solo en la puerta vacía
descansaba tu recuerdo…

El regalo de tu beso
es siempre tan especial
que dice mi boca al besarte
que tu beso es puro arte,
que es magia lo que le das.

Por eso mi alma recuerda
los besos que me entregaste
para que siga la magia
de tu beso en la distancia
hasta que vuelva a besarte.

Solo en la sombra dormía
la nostalgia de tus besos…

Sabemos que son mejores
los abrazos y los besos
al juntar los corazones
sintiendo las emociones
del besar entre silencios.

Las palabras muchas veces
causan ese mismo efecto
que cuando usamos los labios
y se funde nuestro abrazo,
pero un poquito más lejos.

Solo en mi sueño sentía
el abrazo de tu cuerpo…

Palabras y abrazos…
Recuerdos y besos…

© 2017  J.I. Salmerón

Hay amistades eternas

Juan I. Salmerón

 

Hay amistades eternas
que se agarran al recuerdo
y componen sin saberlo
nuestros pasos cada día.

Que tomadas de la mano
acompañan emociones
y se quedan a vivir
en la mente de por vida.

Hay gente tan importante
que es parte de la memoria
y llenan esos rincones
que se quedaron vacíos.

Y van llenando de luz
las sombras donde deambula
ese vacío que ayer
pensamos dar por perdido.

Hay caras que no se borran
de aquella imagen de sueño
y si cerramos los ojos
los abrazamos de nuevo.

Y siguen a nuestro lado
a pesar de estar ya lejos.
Siguen llenando el espacio
aunque creamos no verlos.

Hay gente que es a la vida
el respirar de diario.
Los que un día conocimos
y pensamos olvidados.

Aunque creamos ausentes,
aunque sintamos lejanos,
aunque la vida ocultara
su cara por tantos años.

Siempre estarán con nosotros,
siempre tendida su mano,
siempre su sombra estará
paseando a nuestro lado…

© 2016  J.I. Salmerón

Versión interior

Juan I. Salmerón

Solo esperaba.
No había prisa ninguna,
dejaba pasar el tiempo
como las hojas pasaban
desde la rama hasta el suelo
por delante de sus besos.

Y su mirada perdida.
Seguro que fue olvidada
en el fondo del bolsillo
del pantalón de su alma,
o en el que tiene botón
del interior de su abrigo.

En el cajón de las letras
doradas llenas de estrellas
nocturnas, las palabras
labradas de noche
a la luz de la luna
ya no existían.

Y el camino al que antes
llegaba arriando la vela mayor
sobre barca de sueños,
entre aguas de arena
y guijarros pintados de voz
zozobró de su vida.

No lloraba el recuerdo.
No llegaba la paz interior
a tocar con su mano el verdor
de la suave caricia
que llovía en las tardes
del otoño de marzo.

Y seguía esperando.
No encontraba en la noche
la mirada perdida,
ni en el día abrazaba
a esa luna viajera
que de noche besó…

Eran estos recuerdos
los que el sueño dejó
cuando al día despierto.
¡Es tan rara esa vida
de versión interior
cuando yo estoy durmiendo…!

© 2016  J.I. Salmerón

Del pensar, la razón

Juan I. Salmerón

Del pensar, la razón.
Del sentir, el Amor.
Recordar, del ayer.
Caminar, lo que soy.

De la noche, la tarde.
Añorarte, el regreso.
De mi boca, llamarte.
Como lluvia, tus besos.

Todo lo que fue vivido
tuvo en su día un comienzo.
Todo lo que hoy sentimos,
aunque no podamos vernos,
lo seguiremos sintiendo.

Del adiós, el dolor.
Esperar, el comienzo.
Tu sonrisa, el color.
De la luna, mi sueño.

De tu mano, mi mano.
Pasear, mi recuerdo.
De la noche, el amarnos.
De tus labios, mi anhelo.

Todo lo que aún nos espera
puede que ni imaginemos.
Todo lo que tú me quieras,
y lo que yo a ti te quiero,
hará de este sueño eterno.

Del pensar es mi Amor
y esperar del sufrir
siempre cuando no te tengo…

© 2016  J.I. Salmerón

¿Recuerdas…?

Juan I. Salmerón

¿Recuerdas…?
Nos vimos dentro de un sueño.
Un sueño mientras dormías,
un sueño que era tu sueño.

Aunque tantos son los días
que pienso en él y me digo
que yo sé que te toqué,
que fue tan real querernos…

Olía tan bien tu pelo…
Y tu camisa tan blanca
como esa luna de nácar
cómplice en nuestros encuentros.

¿Recuerdas…?
Tú mirabas a mis ojos
y los tuyos, color bosque,
en mi mar eran dos remos.

Y fue tan cierto ese abrazo
que no lo podrás negar,
y tu pecho, el palpitar,
marcado dejó mi pecho.

No quisimos informar
a la gente de este sueño,
era nuestro secreto
y nadie puede saberlo.

Dime que recordarás
cada uno de mis besos
como yo llevo marcados
tus labios en mi recuerdo.

Que yo te sigo sintiendo,
que yo a ti te sigo viendo
dibujando un corazón
con mi nombre escrito dentro.

¿Recuerdas…?
Como un día al despertar
tú eras playa y yo tu mar
y fue realidad el sueño…

© 2016  J.I. Salmerón

Doblan el tiempo los meses

Juan I. Salmerón

Doblan el tiempo los meses.
Hacen pasar esta vida
entre las hojas de días
de calendarios siguientes.

Y pasan los jueves lentos
en los que no puedo verte,
dejando tardes sin suerte
con este Amor de recuerdos.

Y pasan los labios suaves
por el viento, recordando,
imaginando, evocando
besos llenos de instantes.

Todos los años de otoño,
con hojas que caen al suelo
sin esperanza o consuelo
de completar este sueño.

Se escaparon los besos
del tormento del Amor
dando paso a aquel adiós
de la voz entre mis dedos.

Las hojas siguen cayendo
del calendario a diario
doblando meses y años
hasta que vuelva el tenernos.

Pasa otra hoja de ausencias
del calendario en mi suerte
sin dejar que pueda verte
para aliviarme las penas.

© 2016  J.I. Salmerón

Amaneció…

Juan I. Salmerón

Amaneció y todo empezó de nuevo.
La luna se fue a dormir.
Tus besos en el cajón.
Y hasta el mirar de tus ojos
perdió su brillo de Amor…

El ruido, al nacer, rompió el encanto
que el silencio nos brindaba.
El perro se echó a ladrar.
La cama desordenada
que invitaba a abandonarla.

No hubo tiempo de hacerlo una vez más.
El abrazo fue tan corto
que apenas pude notar
si el palpitar que escuchaba
era de carne o cristal.

Sin tan siquiera rozarnos la piel.
Que solo los ojos, manos
al mirarnos, se tocaron.
Que todas las ganas, solas
en la cama, se olvidaron.

Y se acercaron mucho las almas
cuando en la escalera, al subir
tu corazón y al bajar yo
con parte de mi pasión,
sin quererse se cruzaban.

Amaneció… Y el sueño, tan corto
como esta vida sin ti,
se murió sin esperanza.
Como las olas sin mar…
Como la mar sin su playa…

Y todo empezó de nuevo al volver
la noche llena de ganas.
Brillaba fuerte la luna.
Tus besos sobre la cama.
Y en tu mirada el Amor
brillando en la madrugada…

© 2016  J.I. Salmerón

El fin del invierno

185

Ya no me acordaba
de ese sol sobre mi cuerpo.
No sabía distinguir
si era tarde o era noche
en este lánguido invierno.

Todos los pasos que di,
todos los árboles secos.
Todo oscuro, a descubrir.
Todo luces de farola
a lo largo del sendero…

El cuerpo se quedó preso,
dormitando entre el abrigo
y las ascuas del brasero.
La mirada siempre ausente
en brazos de algún recuerdo.

Ya no me acordaba
del andar sobre tu pelo.
Si tu blusa, sus botones,
me miraban con deseo
al posar mi mano en ellos.

No podía recordar
si eran muy altos tus besos
y tenía que empinarme
para tus labios rozarte
y llenarnos de deseo.

Y es que es tan largo el invierno
que por eso no me acuerdo
si quedamos para vernos
o fuera un guiño de estrella
la que me llamó de lejos.

Si tu falda, a la carrera,
levanta largo vuelo.
Si tu mano la tomaba
alternada entre mis dedos
o era otro efímero sueño…

Por eso esta primavera
se hace titán mi recuerdo,
y vuelve la luz del día,
y vuelvo a sentir tus manos,
y llego de pie a tus besos.

Y recuerdo que quedamos
en que debíamos vernos.
Porque tu blusa y mis ojos,
sus botones y mi alma,
se añoraban con deseo.

© 2016  J.I. Salmerón

Pudiera ser

Juan I. Salmerón

Pudiera ser que mi vivir fuera de verso.
Que la mirada de tus ojos, el Amor,
fuera profundo y delicado cual soneto.

Que la mañana una cascada de color.
La noche un libro de poemas por abrir.
Y la ventana, el mirador de nuestros besos.

Que aquella luna no me viera caminar
o que en el mar no se bañara tu sonrisa
hasta el partir de la marea entre lamentos.

Pero con llave no podrán nunca encerrar
esos escritos que aún me quedan por pintar
con las palabras que yo sienta tan adentro.

Puede que encierre un gran poema cada flor.
Que el ruiseñor cante de noche y no de día
por no encontrarse cara a cara con su sueño.

Que mis palabras sean viento que arrastró
aquella tarde que sin sol se despedía
acurrucada entre tus brazos y mis besos.

Pudiera ser hasta encontrar, que ya da igual,
entre los cuerpos encerrados y cautivos
aquellas almas que hoy se vistan con mis versos.

O que no viva junto a mí la inspiración,
que ya no busque su refugio en mi sentir
y que mis dedos no naveguen en sus sueños.

Que hoy mi poema reivindica soledad
y mis abrazos y mis besos son la estrofa
si el corazón quiere vivir de sentimiento…

© 2016  J.I. Salmerón

No quise decirte adiós

Juan I. Salmerón

No quise decirte adiós,
yo no podía.
Preferí solo hasta luego
por si tiempo después
yo tuviera la suerte
al doblar de una esquina
de encontrarme contigo
y volvernos a ver.

Por eso fue mejor callar y así otorgar,
que no fueran palabras.
Y así mi corazón, dispuesto en la emoción,
en el adiós llorara.

Quizás fuera el Amor
que yo por ti sentía,
la angustia de perderse
de nuevo el corazón,
lo que impidió decirte
por miedo a tu partida
que en mí tu larga ausencia
sería un gran dolor.

El alma me imploraba que no te fueras,
ni adiós ni despedida.
Por eso procuraba no mirarte,
o no habría salida.

Tal vez sin un adiós
el sueño viviría.
-Sin una despedida
tampoco habrá dolor-
Que no fui yo consciente
que el sueño moriría,
que dio igual hasta luego
que haberte dicho adiós…

© 2016  J.I Salmerón

Como una puesta de sol

 

Juan I. Salmerón

Como una puesta de sol
tus ojos se van cerrando
al intuir que mis labios
de tu besar se hacen cargo.

¡Un beso…!
Tan solo un beso te pido
envuelto de un abrazar
para que no coja frío…

Y de tu abrazo… ¿Qué digo…?
fue tan intenso el momento
que aún oigo tu palpitar
poniendo cerco a mi cuerpo.

Y es que hay abrazos de sueño,
abrazos que son milagro
porque devuelven la vida
según somos abrazados.

Es tu mirar mi destino,
tus ojos son carceleros
y mi vista, encadenada,
se ha condenado a quererlos.

…Nos protegía el silencio,
solo los besos se hablaban
y el deslizar de mis manos
sobre tu cuerpo paseaban.

Y mi boca un carrusel
que sube y baja en tu cuerpo
dejando besos de miel
tatuados en tu pecho…

De nuevo el tiempo chocó,
con sus agujas de acero,
la vuelta a la realidad
que nuestros besos no vieron.

La despedida fue reina
de esos últimos segundos
que nuestras manos se hablaban
y en el mirar fuimos uno.

El Amor es todo tiempo
y el tiempo es lo que faltó
para llenarnos de Amor
cada rincón de los cuerpos.

…Como en un amanecer
la luz de nuevo cegó
el sueño de realidad,
el que vivimos tú y yo…

© 2015  J.I. Salmerón

No encontré palabras

Juan I. Salmerón

Como hoy no encontré palabras
solo te mando un abrazo,
y un beso, y un despertar,
y un corazón alocado…

Porque hoy solo fue tu nombre
en que encontré en las palabras
que tantas y tantas noches
mi alma, inquieta, buscaba.

Como hoy no encontré tus ojos,
ansiados por mi mirada,
me acerqué a tocar tu cara
entre mis sueños de almohada.

Pasearon por tu rostro,
de tu mejilla a tus labios,
y allí solo el suspirar
se escuchaba entre mis manos.

¡Que no encontraba palabras
que al fin pudieran contarlo
y solo un soplo de Amor
se escapaba de mis labios…!

Mientras pienso qué decirte
yo te sigo, Amor, mirando
y mi mente, aún sin letras,
tan solo piensa en besarnos.

Que si es Amor lo que buscas
no necesitas hablarlo,
solo caricias y besos,
solo miradas y abrazos.

Y si no puedo decirte,
porque no encuentro palabras,
tan solo déjate amar
hasta que  te atrape el alba.

…Como hoy no encontré palabras
solo será el sentimiento
el que en ausencia de voz
te contará lo que sueño.

© 2015  J.I. Salmerón

¡Te invito a otro baile…!

758

¡Te invito a otro baile…!

Otro de esos bailes que recordarás…
Que recordaremos en nuestras tardes,
cuando ya ancianos recordemos…

¡Tantos besos…!
¡Tantas lunas…!
¡Tantos tiempos…!
¡Abrazados en un sueño, en este sueño…!

Puede que te quedes atrapada
entre las lágrimas del tiempo,
que se ahoguen tus recuerdos…

Que te sientes a esperar
otro regreso del Amor que un día,
al ponerse el sol,
se quedó preso y de ti
tan lejos…

Puede derretirse tu intención,
y que tu voluntad no pueda soportar esto.
Y llores…

Y se batan tus alas
en un intento desesperado
de recobrar de nuevo el vuelo,
pero no puedas pasar del suelo…

Puede que recuerdes, o que olvides,
que todo puede ser dentro de un verso.
Pero baila, que bailando se podrá poner tu risa,
por momentos, en tu cara de Amor sincero,
aunque por dentro, tu alma, esté muriendo.

¡Baila conmigo, por favor…!
…Y baila lento…
Sintiéndonos la piel,
sintiéndonos los besos…

Aunque nos tiemblen nuestras piernas
por no aguantar, del alma, tanto peso…

…Te invito a otro baile…

A otro de esos bailes que recordarás,
que, juntos, recordaremos…

© 2015  J.I. Salmerón

Pero no puedo…

Juan I. Salmerón

¡Quisiera ser tantas cosas…!

Quisiera ser avión, y bosque verde,
y nube loca.
Quisiera ser tu voz cuando me llama
por las noches.
Quisiera ser la luna por su cara
más oculta
cuando sé que la busca tu apenar
en noches tristes…

Quisiera ser tu ropa
y abrazarte.
Quisiera así tocar
tu cuerpo entero.
Quisiera ser el agua
que te calme
cuando tu sed secara
tu recuerdo.

Quisiera ser verdad, Amor,
y cielo.
Quisiera ser la cama en que
tú duermes.
Quisiera ser sendero, andar
por siempre.
Quisiera ser el ramo
que tú hueles.

Quisiera ser real y no
ese sueño
del beso que de noche
te entretiene.
Quisiera ser el mar,
y en clara noche,
ser del cielo estrellado
aquel lucero…

¡Quisiera ser tantas cosas…!

Pero no puedo…

© 2015  J.I. Salmerón

Pobre momento de ayer

Juan I. Salmerón

Pobre momento de ayer
que hoy olvidado te sientes
tan lejano, tan distante,
tan perdido en los recuerdos
que te has vuelto indiferente.

Pobre pasado marchito,
como flor de invernadero
que alegrando en la ventana
y a pesar de ser tan bella
murió por falta de riego.

El tiempo fue tu ladrón,
te prometió ser eterno
pero cometió traición
conjugando el verbo ser
en pretérito imperfecto.

¡Ay… Ese instante fugaz
que no llegó a ser momento…!
¡Ay… Los recuerdos vencidos
que ya no vienen conmigo
aunque en mis noches los sueño!

Pobre Amor, pobre, tan lejos,
tan ausente en la emoción,
tan falto en mi corazón,
el que ayer fuera camino
del beso que compartió.

¡Cómo son esos recuerdos
que van y vienen cual viento…!
¡Cómo engañan mi sentir
haciendo vivir en mí
un ayer de instante hoy muerto!

¡Espera un poco, mi ayer…!
¡No me abandones, recuerdo…!
No dejes que mi alma muera
por la ausencia de ese tiempo
que hoy siento añorar tan dentro…

© 2015  J.I. Salmerón

Era tan fría la tarde

Juan I. Salmerón

Era tan fría la tarde
que puede que fuera invierno.
Aunque la luz era azul,
azul celeste, recuerdo…

Yo iba contando adoquines
de esos cuadrados del suelo,
mientras subido a la acera
en equilibrio paseo.

Llevaba botas de campo
de esas de cordones negros,
y calcetines de lana,
y bufanda gris al cuello.

Las manos en los bolsillos,
como buscando un recuerdo,
y el pensamiento en las nubes
soñando lejos del suelo.

No me cruzaba con nadie,
ni un alma había en la calle,
solo un silencio helador
aún más frío que la tarde.

Crucé por mitad del parque…
¡Me encanta pisar las hojas
que pintando de tostados
hacen camino de alfombra…!

Soplaba el aire a mi espalda
ayudando a que mi andar,
sin yo poder evitarlo,
fuera ligero y audaz.

Y me senté a descansar
sobre la piedra del banco
donde una tarde en verano
vimos al río mirarnos.

Donde tu mano buscaba
poder encontrar mi mano,
donde los besos sonaban
a sentimientos robados.

Y mi suspiro se hundió
de pronto, junto al recuerdo,
helado como la tarde,
sobre esas hojas del suelo.

Volviendo sobre los pasos
que el caminar me ha traído,
dejé de nuevo en las sombras
al banco que mira al río.

…La noche volvió más frío
el trascurrir del momento.
El cielo estaba estrellado
y puede que fuera invierno…

© 2015  J.I. Salmerón

Soñó la abeja ser flor

Juan I. Salmerón

Soñó la abeja ser flor,
y la flor volar al cielo.
Una soñaba ser polen,
otra ser parte del viento…

“Quiero colores intensos,
pétalos de terciopelo.
Ser la más dulce del campo…”
Pedía la abeja al sueño.

“Volaría sin parar…”
Decía la flor al tiempo
“Viajaría por el valle
hasta perderme en el cerro…”

…Y la abeja se posó
sobre la flor que soñaba
y al verla tan apenada
a la flor le preguntó:

“¿Por qué no quieres ser flor…?
¡Si eres la envidia del campo
donde todos los insectos
nos posamos hechizados!

¡Yo, que daría mis alas
por poseer tus encantos,
tu grácil talle y tu olor,
tu color, tu dulce tacto…!”

“Yo, en cambio, anhelo ser vuelo,
quiero ser vista más alto,
navegar por cielo raso,
ser cometa, insecto o pájaro…

Y poder tocar el sol,
y que de noche mis alas
sean fulgores de estrellas
brillantes de luna clara…”

…No se ponían de acuerdo
en cual era el mejor sueño
si el de la abeja de flor
o el de la flor siendo viento.

Y es que los sueños codician
los más profundos deseos.
Yo quiero ser como tú,
tú como yo quieres serlo.

Siempre lo que no tenemos,
sean alas, sea olor.
¡Valoremos lo que somos,
Qué más da si abeja o flor…!

© 2015  J.I. Salmerón

No hay versos hoy en mi vida

104

…No hay versos hoy en mi vida,
y aunque me ponga a pensar
no acierto como llegar
a la emoción, que hoy me olvida.

La tarde guarda su cielo,
la luz se vuelve pequeña
como un farol en la puerta
que solo alumbra hacia el suelo.

Y se apodera la noche
de los sueños que aún me quedan,
ya no hay pasos por la acera
que conduzcan a tu nombre.

Puede que los sentimientos
no quieran jugar conmigo,
que sean de otro destino
y se los lleven los vientos.

Hoy huérfano el lapicero
que de historias me llenaba
inundando de palabras
las hojas de blanco y sueño.

No hay escritos con su rima,
ni amaneceres dorados.
No hay ríos de sol bañados
cruzando de orilla a orilla.

Ya no hay suspiros de Amor
que llenen las arboledas
de las verdes alamedas
donde tu beso me habló.

Solo recuerdo y silencio,
no queda paz interior,
tan solo ausencia y dolor,
solo el vacío de besos.

…No hay versos para mi alma,
no es intensa la emoción,
no hay sentimiento de Amor
si no me abrazo a mi amada…

© 2015  J.I. Salmerón

Emborronada su tinta

Juan I. Salmerón

…Emborronada su tinta
por lágrimas rotas de Amor.
Ajada, hojas marchitas,
amarillo en su color…

Veinte años hace hoy
escribiste tu misiva.
¡Me abrazaba cada frase
cuando mis labios leían…!

Flores solo en su interior,
un jardín, aroma, vida.
Dulces palabras, pasión,
un azul de mar su tinta.

Veinte poemas de Amor,
y una esperanza cautiva
que espera libertador.
¡No quiso morir en vida!

…Que no supe verlo yo,
que no me atreví en su día.
Esa carta es mi lamento
y abierta sigue mi herida.

Porque callar es la tumba,
losa tan pesada y fría,
que nos congela los gestos
y que nos entierra en vida.

…Si Dios permite regresar,
la existencia repetirla,
habré de gritarle al sol:
“yo pensé que no era mía…”

Creí que eras de sueño,
que eras de la luna fría,
de la noche y las estrellas,
creí que no te tendría…

…Y por eso es que yo me fui
y me alejé de la orilla,
y mi barca se rompió
en mil pedazos de astillas.

Y cuando quise volver
a las playas de mi huida
era ya otro el edén
que me esperaba por vida…

…En un huequito del alma,
presidiendo atardeceres,
llevo guardada esta historia
y así mis noches la sueñen…

© 2015  J.I. Salmerón

Si yo fui parte de un sueño

Juan I. Salmerón

Si yo fui parte de un sueño
no busques mi despertar,
sigue siendo ola en el mar
que va bañando el recuerdo.

Que mis ojos son tu cielo,
y yo te abrazo de espuma
mientras mis besos son cuna
de tu más ferviente anhelo.

Si yo fui un día camino
no borres hoy las pisadas,
las que en la tierra dejaban
el Amor que un día fuimos.

Que yo la tarde detengo
sobre los montes de olivos,
sobre los campos de trigo,
para que tú puedas verlos.

-…Si ves que vale la pena,
no te importará esperar,
como el puerto con su mar,
a que suba la marea…-

Si un día fuera el jinete
que cabalgaba en estrellas,
no apagues hoy las más bellas,
esas que miras por verme.

Que de tus ojos soy brillo
que de marrón y tostados
llenan los bosques y prados
en los otoños que vimos.

Si he sido de tus palabras
las letras del corazón,
hoy pido al cielo perdón
por no saber ordenarlas.

Que aún soy tu rima en papel,
la estrofa que de mis versos
se unen en lazo travieso
por ser poema en tu piel.

…Si ves que vale la pena,
no te importará esperar
el aire suave del mar
para que empuje tu vela…

Si tú aún me quieres soñar,
en tu recuerdo me esperas…

© 2015  J.I. Salmerón

Abrieron puertas y rejas

Juan I. Salmerón

 

Abrieron puertas y rejas,
me quitaron las cadenas.
Ayer mi alma era presa
cumpliendo dura condena.

Y todo porque no saben
los que las leyes gobiernan
que vale más sueño en mente
que realidades eternas.

Hoy vuela libre mi sueño,
que se ganó la licencia
de pasear esta noche
junto a esta luna tan llena.

Tomó el camino del pozo,
donde tiré la moneda,
donde prometí a mi Amor
que soñaría con ella.

Y desde el fondo me llama
para que le lance un sueño
esa luna que en el pozo
quedó su reflejo preso.

Y yo le tiro una escala
hecha de abrazos y besos,
prometiéndole esta noche
ser la reina de mi cuento.

Y la luna te encontró,
yo le dije dónde hacerlo,
y te invitó a que escaparas
de la verdad a mis sueños.

Así yo pude juntar
con el río de mis besos
la inmensidad de tu mar
cuando en tu boca me pierdo.

Y al fin dejarme apresar
por la sombra de tus brazos
que como ramas de sauce
lloran sintiendo mis labios…

Hoy rimo en versos tu cuerpo,
y otra condena se cierne
que a gusto yo he de pagar,
pues solo sueños contiene.

Que de esta cárcel no quiero
que la verdad me libere…

© 2015  J.I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte

 

Juan I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte
para comenzar el viaje.
En mi maleta el Amor,
junto a las ganas de amarte.

No fue fácil el camino,
de oscuros iba pintado,
que las estrellas no bastan
cuando no hay luna en lo alto.

Pero tu recuerdo alumbra
como ese sol de verano,
el que entre verdes espigas
en tardes vimos tumbados.

¿Recuerdas nuestros paseos
junto al río, de la mano…?
¿Recuerdas el abrazar
y ese dulzor al besarnos…?

La noche ciñe su talle.
La calle apenas distingo.
Cuatro mortecinas luces
dibujan lento el camino.

Como en gran boca de lobo
parece que ando metido.
Con esa angustia que siento
si oigo tu adiós en mi oído.

¡Te quiero llevar tan lejos
que no nos atrape el tiempo,
donde nos lleve la aurora
y nos oculte el deseo…!

Junto a la esquina te espero,
donde robaste aquel beso
que para mí fue el primero
de los que a cientos vinieron.

Seguro que tu equipaje
vendrá bien lleno de abrazos,
de besos y de pasión.
Corazón enamorado…

Tus manos claman mis manos.
¡Ya oigo tus pasos tan cerca…!
Tus ojos andan buscando
a los míos por la acera.

¡Apresúrate, mi niña…!
Antes de que llegue el sol,
antes de que se descubra
que somos ladrones de Amor…

…Anoche pasé a buscarte
y mi sueño despertó…

© 2015  J.I. Salmerón

Me abandono en tus brazos

Juan I. Salmerón

 

Me abandono en tus brazos,
como la tarde en la noche,
como la lluvia en el lago.

Y solo cierro los ojos
para sentirte a mi lado…

Busco cobijo en tus labios,
como la mano en caricias,
como mi pecho en tu abrazo.

Y solo sueño palabras
que digan cuánto te amo…

…Así el silencio nos habla,
así la noche hace magia
y sobre sábanas blancas
este loco Amor descansa…

Me fundo sobre tu cuerpo,
como la nieve en la hoguera,
como una brisa en el viento.

Y solo somos dos bocas
atrapadas en un beso…

Me dejé querer de nuevo,
como una puesta de sol,
como una luna a lo lejos.

Y solo espero a mañana
para que vuelvas a hacerlo…

…Así nos sorprendió el alba
y su luz nos hizo presos,
atando besos y abrazos
entre caricias y versos…

Me abandoné en tus brazos,
y hoy solo tengo el recuerdo…

© 2015  J.I. Salmerón

No estoy seguro…

045

 

No estoy seguro… No entiendo
si fue verdad o era un sueño.
¡Fue tan real el momento…!
Que yo me niego a pensar
que lo inventara el cerebro.

La tarde sobre los prados,
sobre los ríos sedientos.
La de los verdes trigales,
la tarde que va escondiendo
yo tocaba con mis dedos.

Aunque la luz era fría,
puede que fuera el silencio.
El que cubre las montañas,
el que a valles da su verde
con ese frescor de invierno…

Tengo mis dudas y pienso
en qué es verdad y qué un sueño.
Y no me alcanza mi ingenio
para poder distinguir
de lo real, lo que invento.

Tus ojos sé que son sueño.
Tus besos son la verdad.
Tu cama país frontera
donde el refugio me espera.
¡Pasaporte para amar…!

Cuanto más sueño, más siento.
Cuanto más despierto estoy,
y más abrazo tu cuerpo,
más irreal me parece
ese increíble momento.

No distingo realidad
y lo confundo con sueños,
pero me gusta volar.
Lo que seguro no quiero,
es del sueño despertar.

© 2015  J.I. Salmerón