Ojos castaños

Eres ese parque, con ojos castaños,
donde día a día pasean mis tardes.
Eres ese ayer donde hoy, mi recuerdo,
le dice al destino que quiere encontrarte.

Por eso te llamo, y tú me respondes…
Por eso a diario vienes a buscarme…
Por eso la vida nos juntó de nuevo.
De nuevo la vida quiere separarte…

Te nombro este día, como hacía antes.
Te nombro y tu aurora no quiere alumbrarme.
Pero aunque es de noche y estoy en lo oscuro,
te sigo llamando para no olvidarte…

Por eso te alejas, me vuelvo horizonte…
Por eso te espero, y tú llegas tarde…
Por eso en el banco, donde nos amamos,
al salir la luna yo vuelvo a buscarte…

Eres la distancia de todo camino
que en cruces, si miras, se intuye alejada.
Eres la cascada que, al pasar molino,
se pierde en corrientes hasta la explanada.

Por eso yo siempre detrás de tu cuerpo…
Por eso yo llego y tú, ya marchabas…
Por eso te llamo, a voces, de lejos,
y como en un sueño, te fugas al alba…

…Aún sigues vistiendo con ocres mi vida.
Aún sigues poblando de otoño mis sueños.
Aún sigues llenando de grata esperanza
cuando cada noche, en silencio, recuerdo…

©2018  J.I. Salmerón
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No estar contigo

He vuelto a andar por los tejados,
detrás del traje de tu sombra.
Detrás del cielo enrojecido,
que yo he vivido,
y que en otoño a ti te nombra.

He vuelto a esconderme en la noche,
con el silencio de aliado.
Y solo la luna en lo alto,
que brilla tanto,
ha querido estar a mi lado.

Es lo que tienen estos sueños
que yo persigo.
Es lo que tiene vivir tan alto,
por los tejados.
Es lo que tiene no estar contigo…

Ayer quise tocar las nubes
que azul y blancas me llamaban.
Al recordarme que tu pelo,
que huele a invierno,
me acariciaba al fin la cara.

Ayer quise tocar el tiempo
para hacer que retrocediera.
Volver contigo a pasear,
y del brazo estar,
al borde de aquella ribera.

Es lo que tienen estas tardes
de invierno frío.
Es lo que tiene vivir los sueños
que ya has soñado.
Es lo que tiene no estar contigo…

He vuelto a andar por los tejados.
He vuelto a sentir que has venido.
Pero tu sombra y esa tarde,
de rojo fuego,
han vuelto a seguir su camino…

© 2017  J.I. Salmerón

Una nube

018-2

 

Pues sí, soy una nube…
Sobre la atmósfera vivo
y corro el cielo y me canso,
y a veces paro y te miro
cómo floreces de pronto,
y a veces lloro despacio…

Y soy mullida y blandita
como una oveja de campo.
Y blanca, casi invisible,
cuando feliz me levanto.
Y oscura y llena de rabia
si de repente me enfado.

Y claro, como soy nube
siempre voy de lado a lado,
siempre con prisa, viajando,
siempre a lomos de ese viento
que va arrastrando mis pasos
sin darme apenas descanso…

A mí me gustan las tardes
de los tranquilos veranos.
Pasar despacio y posarme
sobre la rama de un árbol
y a eso de las ocho y media
frotarme en el campanario.

Los inviernos no me gustan,
hace frío y hay relámpagos,
y esas tormentas tan negras
que a pesar de que soy nube
y las conozco de cerca,
no me acostumbro a su paso.

Los otoños me apasionan.
Esos rayos placenteros
del sol tocando cuneta
dejando pintado el cielo
de naranjas y violetas,
de rojizos y azulados.

Y qué decir que embellezca
más que una primavera.
Todo el campo es una flor
y mis besos agua en tierra
que germinan con Amor
la magia que la rodea.

Pues sí, yo soy esa nube
a la que nadie echa en cuenta
hasta que llega ese sol
turbando vuestras cabezas.
Yo soy esa nube blanca
que da la sombra perfecta…

© 2017  J.I. Salmerón

Versión interior

Juan I. Salmerón

Solo esperaba.
No había prisa ninguna,
dejaba pasar el tiempo
como las hojas pasaban
desde la rama hasta el suelo
por delante de sus besos.

Y su mirada perdida.
Seguro que fue olvidada
en el fondo del bolsillo
del pantalón de su alma,
o en el que tiene botón
del interior de su abrigo.

En el cajón de las letras
doradas llenas de estrellas
nocturnas, las palabras
labradas de noche
a la luz de la luna
ya no existían.

Y el camino al que antes
llegaba arriando la vela mayor
sobre barca de sueños,
entre aguas de arena
y guijarros pintados de voz
zozobró de su vida.

No lloraba el recuerdo.
No llegaba la paz interior
a tocar con su mano el verdor
de la suave caricia
que llovía en las tardes
del otoño de marzo.

Y seguía esperando.
No encontraba en la noche
la mirada perdida,
ni en el día abrazaba
a esa luna viajera
que de noche besó…

Eran estos recuerdos
los que el sueño dejó
cuando al día despierto.
¡Es tan rara esa vida
de versión interior
cuando yo estoy durmiendo…!

© 2016  J.I. Salmerón

Solo un silencio se escucha

Juan I. Salmerón

 

Solo un silencio se escucha,
y en la alambrada torcida,
los pájaros, con su volar,
posan desnudos sus vidas.

Solo el ruido de la tarde
con ese calor que asfixia.
Solo tu cuerpo a mi lado,
embrujando mis caricias…

Como si el cielo cayese,
el azul se te echa encima
y en el verde de los prados
se tumba la sombra fría.

Dibujo sobre tu espalda
un caminar que me lleva
desde tu muslo de plata
hasta tu piel más morena…

…Y otro pájaro se posa
Sobre el alambre que cierra
el campo donde descansa
esta tarde que ya es nuestra…

Tus besos vuelan con ellos
y en la arboleda descansan,
junto a los pájaros trinan,
vuelan tras esa montaña.

Quizás buscando las sombras
donde refrescan su alma.
Quizás buscando otros labios
donde dejar su esperanza…

Solo el silencio acompaña
a estas tardes de verano,
a esas tardes que soñé
que te envolvían mis brazos…

© 2015  J.I. Salmerón

Entre dos versos

048

Entre dos versos tu nombre
se mecía en mi recuerdo.
Entre dos besos tus labios
dejaron constancia de ello.

Un verso por nuestro Amor.
Un beso porque yo quiero
de nuevo sentir tu boca
que echo tanto de menos…

Entre dos tardes te tuve
junto a ese río de juncos.
Entre dos largos abrazos
las horas fueron segundos.

Una tarde, al escondite
jugaron nuestras mejillas.
Un abrazo, el carcelero
que encerró tu alma en mi vida…

El verso se hizo emoción.
El beso dolor profundo
al recordarlo en deriva
cuando de mí perdió el rumbo.

La tarde se hizo silencio,
sucumbió al caer la noche.
Y el abrazo, el que apresó,
hoy libera ya tu nombre.

¡Pero no pierdas la fe
que aún nos queda mucha tinta,
y mucho, mucho papel,
donde otros versos te escriba!

…Entre dos versos, dos besos,
dos tardes y dos abrazos,
colmamos de Amor intenso
los días de aquel verano…

© 2015  J.I. Salmerón

La vida es Amor

449

…Emociones profundas
llenan nuestras vidas.
Sentimientos que afloran
al esconder de una esquina.

De besos cautivos,
de cálidas risas.
De preciosos versos
que algún día escriba…

De parejas nacientes
que amores encienden.
De amores maduros
que de Amar, ya entienden.

De manos que rozan,
de besos en boca.
De abrazos que encierran,
de Amor, una historia…

De sueños pendientes
junto a las estrellas.
De tardes menguantes
y de lunas llenas.

De lentos caminos,
de verdes praderas.
De miradas tiernas
que al Amor esperan…

…La vida se llena
con estos momentos.
La vida es Amor,
lo llevamos dentro.

© 2015 J. I. Salmerón

Añoranza…

019

 

…O vivir de añoranzas
por no poder compartir
los minutos que necesitan,
juntas, nuestras almas vivir…

Para poder respirar profundo y decir:
“…Hoy sí vuelvo a suspirar,
a soñar con mi amada…”

…Para acariciar las tardes
que lentamente,
como acuarelas en el agua,
se difuminan y escapan
detrás del último rayo
que de sol veo doblar
por detrás de la montaña.

…Y todos los poros abiertos de mi piel,
que es la que empapa a tantos,
a tan bellos recuerdos en mi ser…

…Y ese sentir, pequeño dolor pueril
que necesito sufrir
para saber que estoy vivo,
para sentir lo que digo,

poderlo así trasmitir
a corazones hambrientos
en estos lances del viento,
del corazón su vivir,
en esta suerte: sentir…

Tanto…
como si hoy ya fuera incierto,
que aún sabiendo que no he muerto,
mañana podré seguir
regalando y sintiendo este sentir…

¡Tantos…
tantos besos
que aún me quedan
por vivir…!

© 2014  J. I. Salmerón

No podré esta noche…

126-2

No podré esta noche abrigarte con mis besos
todos tus deseos…

Pero podré mantenerte firme en mi recuerdo
y regalarte las tardes que se escapan entre cerros,
y regalarte paseos…

Te llevaré de la mano por lo infinito de mis sueños, por mis senderos,
entre árboles longevos que saben más del Amor
que cualquiera de los vivos que presumen de ello.

Te sentaré en mi regazo y te contaré,
entre susurros, como suaves vientos,
de qué color quiero que sean tus anhelos y tus besos.

Te lloraré de azul intenso. Te morderé, suave,
los suspiros que de tu boca se escapan atravesando el campo inmenso,
en busca del suave roce del encuentro…

Esta noche, te abrigarán mis recuerdos.
Y mis besos volarán sobre lo oscuro,
hasta encontrar en tus blancas sábanas
el nido perfecto para tejer su refugio.

© 2014  J. I. Salmerón