Atrevimiento

…Perdona mi atrevimiento
por querer acariciarte.
Perdona, pero soy viento,
y calmo mi sentimiento
abrazando a cada instante.

Así consigo tenerte.
Besarte suave en el cuello.
Tus manos poder tocarte
y entre susurros contarte
que soplo por ser tu dueño.

¡Y soplo y soplo, tan fuerte,
con ganas ya de tenerte,
que vuela a ti mi deseo…!

…Perdona por el descaro
que tengo cuando te veo.
Perdona, pero soy tiempo,
me pierdo si no te rozo
y entre segundos me muero.

Así consigo atraparte
entre el ayer y el anhelo.
Entre el mañana y el beso
que tiene a mi cuerpo preso
entre minutos de celos.

¡Y paro cualquier aguja,
en el reloj del momento,
para entregarte lo eterno…!

…Perdona la indisciplina
de mis ojos al mirarte.
Perdona, pero soy cielo,
que aleja todos sus miedos
al ver tu estrella brillante.

Así consigo alumbrarme,
siendo de día en mis sueños.
Así no hay nubes oscuras,
vagando por mis alturas,
si miro a tus ojos bellos.

¡Y pinto de azul el día,
y luna pongo a la noche,
llenando todo de besos…!

…Perdona mi atrevimiento
si he querido enamorarte.
El cielo, el viento, y el tiempo,
no tienen otro argumento
para poder conquistarte…

©2019  J.I. Salmerón

Entretenida en mis sueños

 

Anoche volví a tenerte
entretenida en mis sueños.
Y lo sentí tan real
que incluso hablábamos de ello.

Tú me decías que no,
que no podías creerlo.
Pero yo sentí tu voz
mientras tocaba tu pelo.

Anoche te vi en la plaza,
junto al frontón de cemento.
Donde te hacía las fotos
robándote los recuerdos.

Tu pelo moreno y largo.
Tus ojos mirando intenso.
Y esa sonrisa de niña
que sueño cuando me duermo.

No logro bien recordar
qué es lo que me ibas diciendo.
La charla era animada,
sabíamos cómo hacerlo.

Lo que recuerdo, y sentía,
lo que sin duda era cierto,
fue que me hacía feliz
tenerte cerca de nuevo.

A veces, cuando te sueño,
al volverme a despertar
y ver que fuiste un oasis
en mitad de este desierto,

no llego bien a entender
cómo te puedo sentir
de la forma que te siento
sabiendo que eres un sueño.

Cómo recuerdo tu voz,
tus andares y tus dedos.
Cómo recuerdo el aroma
que se creaba en tu cuerpo…

Despierto y cierro los ojos.
Me quiero dormir de nuevo.
Quiero que vuelvas aquí
y disfrutarte en mi sueño.

…Qué triste la sensación
de lo efímero del tiempo…
Qué tristeza el contemplar
el agua que va cayendo…

Cómo, aunque ponga las manos
y crea atraparla dentro,
solo me deja humedad
que se evapora en silencio.

Me recuerda los minutos
de la vida que en la espalda,
abandonados sin rumbo,
vamos dejando muriendo.

Me recuerda que el camino
que conduce hasta la cima
es un camino de ida
y aunque yo quiera, no vuelvo.

…Anoche volví a tenerte
y aunque la vida me tape
con los años mis recuerdos

sé que llegando la noche
yo a ti te tengo de nuevo
entretenida en mis sueños…

©2018  J.I. Salmerón

 

Tic-tac

 

Era ese ruido molesto
que te distrae si lo escuchas.
Tic-tac, pasaban segundos
y sus minutos de angustia.

Y así, al galope se pasa,
como se pasan los días,
la vida que va marcando
aquel reloj de la esquina.

Parece que cuando el día
da su comienzo temprano
la vida es como un chicle
que va estirando despacio.

Pero es tan solo espejismo,
un viejo truco de magia.
Que el tiempo, que es implacable,
lleva sus cartas marcadas.

¡Y si tú le sacas trío,
él un full, y va y te gana!
¡Y si tú póker de jotas,
él lleva un póker de damas!

Y sigue el ruido molesto
con el tic-tac que no para…
Y coge el tiempo y te entierra
con segundos a paladas.

Un día quise pensar
que si el reloj lo paraba,
el tiempo se detendría
y mi vida no avanzaba.

Pero solo conseguí
atrasar la hora exacta,
llegando tarde a mis citas
de la tarde y la mañana.

…Ahora ya me he acostumbrado
al ruido que me acompaña.
Ahora ya apenas lo escucho
y su tic-tac hoy me agrada.

Me he dado cuenta que al fin
Y al cabo, no gano nada.
Que no hay quien detenga al tiempo,
la guerra él tiene ganada.

¡Aun así a veces paro
ese reloj que me marca
y sueño que paro el tiempo,
que los minutos no pasan!

Era ese ruido molesto…
Hoy apenas oigo nada…

©2018  J.I. Salmerón

La promesa

Quedamos en la bajada,
Junto a la iglesia del pueblo.
Quedamos una mañana
de viernes, o eso yo creo.

Las hojas, llenas de ocres,
esparcidas por el suelo.
Mañana fría otoñal
de un gris ceniza en el cielo.

Recuerdo que tú llegaste
con tu abrigo rojo a rombos
y una coleta con lazo
cayendo sobre tus hombros.

Yo te esperaba sentado
sobre las piedras del arco
que daba paso hasta el patio
que de la iglesia hace atrio.

Tus mofletes sonrosados
fría mi boca dejaron
al besarte a tu llegada.
Aunque pensara en tus labios.

Y tus manos, en mis manos,
dos pedacitos de escarcha.
Dos gotas que, de rocío,
de una rosa resbalaran.

Nos fuimos hasta la ermita,
junto a la fuente del caño,
y bajo el puente del río
tú decidiste sentarnos.

Me hablaste de las promesas
que los amantes se hacen
mientras tus brazos rodean
a mi cuerpo por el talle.

Mientras tus labios susurran
lo que no logro acordarme,
pues mis sentidos, absortos,
solo soñaban besarte.

Y así fuera, y lo vivimos,
mi boca, así, fue a buscarte.
A encontrarse con tu boca
con la promesa de amarte.

Sé que pasaron las horas
y te besé… y me besaste…
Sé que los dos prometimos
nunca, jamás, separarse…

…Ayer estuve en el pueblo,
de nuevo otoño en la tarde.
Pasé las piedras del atrio
hacia la ermita, en el valle.

Bebí del agua del caño
Igual que hiciera aquel día.
Y luego me bajé al río
por ver si tú aparecías.

Y allí, sentado en el banco,
de pronto caí en la cuenta,
que la historia que hoy recuerdo
fue por los años ochenta.

Que han pasado muchos años,
si los sumo más de treinta,
y que desde aquel otoño
no he vuelto a saber de ella.

Y no recuerdo su nombre,
como ella, a mí, no recuerda.
Y no recuerdo a que saben
sus besos cuando me besa.

Nos prometimos querernos
y ser por siempre pareja,
pero el destino es quien manda.
¡Qué vanas son las promesas!

©2018  J.I. Salmerón

 

Ser tiempo

Era amante de la madrugada.
Era sombra de todo silencio.
Era, de las velas, la apagada.
Era llama del Amor eterno.

La conquista de cada llanura.
El reflejo interno del espejo.
La flor que brotaba en el asfalto.
La madre besando a su pequeño.

Siempre en cada esquina era presente.
Siempre en cada página, comienzo.
Siempre en primavera era la lluvia.
Siempre en la tormenta, el rayo intenso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene la esencia viva
de los segundos que van corriendo.

Es lo que tiene la magia
de cada paso, de cada intento.
Es lo que tiene ser tiempo…

Era la vista de los testigos.
Era la imagen de aquel recuerdo.
Era la noche de luna llena.
Era caricia sobre los cuerpos.

La playa llena de sol y arena.
La mesa alegre donde comemos.
El río grande por la explanada.
La nieve fina de los inviernos.

Siempre en cada verso era la rima.
Siempre en cada paso, el paso inverso.
Siempre de la sangre, el corazón.
Siempre la pasión en cada beso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene ser siempre el alma
de cada instante que vas sintiendo.

Es lo que tiene llevar por dentro
segundos, minutos, y viento.
Es lo que tiene ser tiempo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Siempre buscando

Siempre fue buscando su oportunidad.
Siempre esperando a que fuera el momento.
Siempre sus ojos tan llenos de Amor…
Siempre escribiendo un nuevo argumento.

Siempre en el aire la misma pregunta.
Siempre fue el tiempo el culpable final.
Siempre de espaldas al mismo recuerdo.
Siempre la pena a su lado estará.

Pero el tiempo continúa,
no da tregua a su mirar.
Tanto tiempo ya sin luna,
tanta noche sin amar.

Pero sabe que ya no podrá retener
a esos sueños solitarios.
Sabe que ya no podrá compartir
el sentir del corazón.

Sabe que la vida y su destino no esperó
a juntarle en el camino.
Que la pena que de lejos le miró,
en su alma se clavó.

Ahora que está solo, tiene tiempo suficiente.
Ahora que ha llovido y se le empapa el corazón.
Ahora que el recuerdo no ha querido ser ausente.
Ahora es cuando piensa dónde se habrá ido su Amor.

Siempre esperando por un nuevo intento.
Siempre buscando y no supo encontrar.
Siempre en sus manos toda la pasión
que hoy ya no puede entregar…

©2018  J.I. Salmerón

 

La noche

Avanza lenta la tarde
mientras le espera
la negra noche,
sola en la acera.

Como una dama
que esconde el misterio,
con negros ojos
que brillan llenos de besos.

Atrapa bajo sus brazos
la noche a la tarde, y luego,
bajo ese tul de luceros,
le va contando deseos.

Y cae la tarde y se entrega…
Y el sol calienta ya menos…
La noche calma en su brisa
su fuego intenso.

“Ven y soñemos…
Que aquí en lo oscuro,
donde la vida se calla,
te espera el tiempo…”

Y en un abrazo se entregan…
Naranja y rojos pintan los cielos…
No se distingue la tarde
entre esa noche de sueños.

“…Otra batalla ganada…”
Dice la noche a los cielos.
La dama oscura se impone
y cubre la tarde en su velo.

Y piensa…

“Mañana, otra tarde incauta,
vendrá de nuevo a mis brazos.
Y entre las sombras de estrellas,
bajo el mirar de mis ojos tan negros,
caerá de nuevo rendida
a este silencio en lo oscuro
donde regalo mis besos…”

©2018  J.I. Salmerón

La mujer sin tiempo

Ella era la mujer sin tiempo.
Siempre deprisa, siempre corriendo.
Era su tren el pasar del reloj.
Y las manillas de los minutos,
el vagón donde viajan sus sueños.

Temía quedarse de pronto un día
sin tiempo bastante que disfrutar.
Siempre atrapada en la misma esquina,
esclava en lo eterno de los segundos.
Siempre el reloj apurándola está.

Por más que buscaba, no hallaba
una hora de más en su vida.
Los minutos pasando debajo,
y ella arriba, observando en el puente,
viendo el tiempo como se escurría.

Hasta que un día no pudo más
e hizo frente al pasar del momento.
De la aguja del reloj tiró,
y frenando con fuerza hacia atrás,
fue robando segundos al tiempo.

Desde entonces su vida cambió,
no tenía sentido ir deprisa.
Tuvo tiempo de saborear
cada rayo de sol, cada beso
de Amor, cada soplo de brisa…

Nunca más fue su vida un reloj.
No sería la mujer sin tiempo.
Los segundos se hicieron minutos,
y aprendió de nuevo a disfrutar
cada instante que vamos viviendo.

Ahora va regalando su tiempo
a la gente con la que se cruza.
La estación a su tren lo detuvo,
y ahora sabe bajar al andén
y esperar, porque no tiene prisa…

© 2017  J.I. Salmerón

Ayer te besé en los labios

Ayer te besé en los labios.
O puede que haga ya un par de semanas.
O dos o tres meses, incluso.
O tanto tiempo, que se haga eternidad.

Pero en su eco, tus labios,
mi nombre intuyo que siguen llamando,
entre la densa tiniebla,
sin distinguir ficción de realidad.

Anoche te vi rondando
debajo de la reja de mi ventana.
Jugando con las sombras
donde antes vivía errante el corazón.

Las mismas que recuerdo
donde, libres, los abrazos se abrazaban.
Donde el sol buscaba un hueco
para calentar la brisa de tu Amor.

El tiempo pasa tan lento
al buscar en la puerta una mirada…
Una caricia, un momento,
una fracción de segundo de un adiós.

Y en cambio va tan deprisa
cuando solo ves la vida pasar,
cuando ya no esperas nada,
cuando ves que cometiste algún error.

…Ayer te besé en los labios,
y aunque hoy haga ya tanto tiempo de eso,
la vida cobró sentido,
de nuevo palpitó mi corazón…

© 2017  J.I. Salmerón

Sombras parecen

Sombras parecen cuando voy mirando.
Objetos sin definir,
borrones sobre el asfalto.

Figuras lejanas en los recuerdos.
Latas que son vacías,
libros viejos sin un dueño.

Siempre me pregunto de dónde llegan.
Cómo será su vida,
qué piensan en sus cabezas.

Dónde, cada uno, sus sueños sueñan.
Si tienen dónde vivir
cuando la noche está cerca.

Incluso muchas veces he dudado
si fueron antes niños,
si tuvieron un pasado.

Si supieron disfrutar ese tiempo.
Si jugaron con viajar,
si a la luna ya subieron.

Siempre, pasar deprisa por la vida,
es ir viajando hacia atrás,
es no jugar la partida.

Por eso me gusta pararme a observar,
Ir despacio, sin correr,
saborear cada día,
y sentarnos a charlar.

© 2017  J.I. Salmerón

Niebla en el recuerdo

 

Hace frío…
Una mueca por sonrisa
lleva el alma reflejada.
La niebla todo lo abarca.
Y una hoja seca,
que ya no ve el futuro
a su alrededor,
vuela desde la rama del árbol
hasta la negra explanada.

Es muy tarde…
Se adivina cómo el viento
arrastra sin compasión
cada rastro de recuerdo,
cada suspiro de tiempo
que llevábamos prendido
sobre el pecho,
sujeto con un liviano
alfiler sin pasador.

Yo tampoco adivino
lo que acontece más lejos.
Yo también noto ese frío
calando en mi corazón.
La niebla sobre mis ojos
ha vuelto a color incierto
los recuerdos que hoy han vuelto,
los que ahogaban mi interior.

Hoy el olvido se ha roto.
Hoy ese parque brumoso
respira restos de ayer.
Toca sobre mis hombros
el árbol de los momentos,
y con raíces de tiempos
que han arrastrado los vientos,
atrapa fuerte mis pies.

Hace frío…
Es muy tarde….

Hoy la noche solo se adivina,
la bruma se apresó de ella.
Es como nuestra memoria,
que encerrada vive ausente,
y entre niebla de otro tiempo
ya no conseguimos verla.
Por más que uno se esfuerce,
por más que uno se empeña…

©2017  J.I. Salmerón

Tardaremos

 

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que ya da igual.
Mucho, poco,
¡Qué más da!
lo que tardemos.

Tardaremos
hasta que el viento
quiera juntar nuestros cuerpos.
Como hojas secas
que en el otoño
lleva volando ese viento.

…Quisimos parar el tiempo
en el reloj de pared.
Se nos hacía tan corta
la noche, boca con boca,
hasta ver amanecer…

Tardaremos
mientras tú quieras esperar
a mi regreso.
Mientras las tardes
se vistan de dulce ocaso
en los recuerdos.

Tardaremos
mientras exista la esperanza
de volvernos a encontrar.
Como encontramos esa noche
aquel loco caminar
hacia los besos.

…Empujando sus agujas
para que llegue el momento.
¡El reloj se ha detenido!
Apenas pasa este tiempo
que me desgarra el recuerdo…

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que aún queda tiempo…

© 2017  J.I. Salmerón

La noche avanza despacio

Juan I. Salmerón

 

La noche avanza despacio
y mi corazón,
todavía más lento,
se ha parado a descansar
mirando sobre la luna.

La lluvia llama entre tanto,
tocando suave,
detrás de los cristales,
Invitándome a bailar
agarrado a tu cintura.

Tú duermes, ojos cerrados,
seguramente soñando.
Yo aún me mantengo despierto
viendo de lejos tu cuerpo
cómo se marcha volando.

De esa dulce sensación
soñando que este recuerdo,
pleno de Amor,
va impregnando al corazón
inundándolo de besos.

Aún tengo lleno el cajón
de los abrazos pendientes
que nos debemos.
Aún sopla el viento esta noche
cargado de frío invierno.

Descansa mi corazón
en la almohada del olvido.
No hay más tiempo.
La noche se va hacia el mar
y al despertar, tú, ya te has ido…

© 2017  J.I. Salmerón

Sentido sentimiento

Juan I. Salmerón

 

Al final, el mismo cuento…
Que todos somos sentir
en este ir y venir
de los latidos del tiempo.

Todos somos sentimiento…

Sentimos hondo la pena
con ese dolor interno
que recorre nuestro cuerpo
dejando marcada huella.

Sentimos las alegrías
que contagian de esperanza
y van llenando de magia
a nuestros mejores días.

Del sentir es la razón
de que, por más que lo pidas,
al final tú no consigas
que yo te olvide, mi Amor.

Sentimos intenso el frío.
Sentimos fuerte el calor.
Sentimos tanto el adiós
cuando se va un buen amigo…

Al final es del sentir
la vida de los colores,
aromas, gustos, sabores
que aún quedan por descubrir.

Y del sentir la pasión
habrá capítulo aparte,
que eso además tiene arte,
no se ama sin ton ni son.

Sentir que el alma se arroja
del balcón de tu existir.
Sentir tus besos al fin
buscarme desde tu boca.

Puede haber mejor sentir…

La vida son sentimientos
constantes en su latir
y el corazón siempre a mil
sintiendo cada momento.

Abandónate al sentir,
deja que sienta tu cuerpo
y empápate de momentos
que construyan tu vivir.

Siente y ayuda a sentir,
tendrás mejor sentimiento…

© 2017  J.I. Salmerón

Uno tras otro

Juan I. Salmerón

 

Uno tras otro los días
como losas van cayendo
acumulándose encima,
sobre la espalda del tiempo.

Y el ayer se hace más grande,
la historia crece en recuerdo.
Los árboles envejecen
y siento más frío el viento.

Atraso con mi mirada
el paso de los momentos.
Mi mano tapa el reloj
Intentando detenerlo.

“Cerrando fuerte los ojos…”
me dijo una vez un viejo,
“…podrás parar el mañana,
no verás pasar el tiempo…”

Pero solo oigo un susurro
que me dice, si los cierro:
“Deja que pase el mañana…
Deja que te atrape el tiempo…

Deja que pasen los días
que te traerán del silencio
las horas llenas de vida
que vestirán tus recuerdos…”

Uno tras otro los días
atrapan todo mi cuerpo,
hacen más hondo mi ser,
son más profundos mis versos.

Me siento en un banco a ver
pasar mi vida corriendo
desde la playa de ayer
a un mar profundo e incierto…

© 2016  J.I. Salmerón

Solo un minuto

Juan I. Salmerón

Parece poco un minuto.
Apenas unos segundos
atados de pies y manos
en corto lazo de tiempo.

Tan solo atrapa un suspiro.
Un breve espacio de vida
que en el pasar de los días
no deja casi recuerdo.

Pero si miro a tus ojos,
un minuto en ese bosque
viendo tu sol que se esconde,
es un eterno paseo.

Un minuto entre tus brazos
notando ese palpitar
de tu pecho al respirar,
es como un libro de versos…

¡Son tantos esos minutos
que vamos desperdiciando
sin reparar que su encanto
es sumar muchos de ellos…!

Y es que si cuento los besos
que en un minuto le di
a tus labios carmesí,
seguro pasen de ciento.

Que hasta tu boca se ahogaba
como playa de su mar
de tantas olas que van
llenándote de mis besos.

Es una brizna de tiempo.
Es el lamento que da
a mi boca el recordar
tu boca diciendo “quiero…”

Ese minuto fue eterno.
Cuando lloró el sentimiento
y la emoción por momentos
en nuestros brazos creció.

Cuando juntamos los cuerpos
en esos breves instantes
y el mundo no fue el de antes
de entregarnos a ese Amor…

Ya sé que es solo un minuto,
que parece poco tiempo,
pero prefiero tenerte
sesenta segundos mía
que estar llorando tu adiós…

© 2016  J.I. Salmerón

Vences mi voluntad

Juan I. Salmerón

Me sujetas en el aire,
me elevas a distancia
sobre el suelo,
pero no me tocas.

Me hace bailar tu corazón
mientras tu palpitar
se confunde por mi pecho,
pero no me abrazas.

Y es que solo pensarte,
con tan solo tu recuerdo,
vuelvo a sentir tan profundo
y cercano todo aquello.

Como si el tiempo parara,
como si se detuviera
a respirar Junto a los dos
y disfrutara del momento.

Me dejan marca tus labios
grabando su pasión
sobre las ganas que tengo,
pero no me besas.

Me hace viajar tu mirar
mientras tus ojos penetran
y adivinan lo que pienso,
pero no te veo.

Y es que solo imaginarte,
con solo pensar otra vez
que de nuevo hoy te tengo,
doy por bueno este sentir.

Y la sombra en la distancia
no apartara tu recuerdo,
no viajará este sufrir
a mi lado por más tiempo.

Me sujetas con tu baile
y me besa tu mirar.
Te pienso a cada momento,
tú vences mi voluntad…

© 2016  J.I. Salmerón

El tiempo ha cedido

Juan I. Salmerón

¡Quisiera haberte dicho tanto
de lo nuestro…!

Y no encontré el lugar.
Ni frase entre mis labios.
Ni tuve ese momento.

Quisiera haberte, solo,
tu paso acompañado.

Cogido de tu sombra.
Envuelto en tu mirada.
Colgado de tu brazo.

Y no tuve el valor de no negarlo.
Que sí que te quería.
Que sí que te he soñado.

Y no busqué tus pasos.
Aunque lloré de pena…

Y no impedí alejarnos.
Aunque tu espalda viera…

¡Quisiera haberte dicho tanto…!
Pero ya no hay calor,
ni sol en el ocaso…

…El tiempo ha cedido
y sucumbe al final de este momento.

No hay vuelta atrás.
No puedo hacer presente el ayer
de mis recuerdos…

© 2016  J.I. Salmerón

Pobre momento de ayer

Juan I. Salmerón

Pobre momento de ayer
que hoy olvidado te sientes
tan lejano, tan distante,
tan perdido en los recuerdos
que te has vuelto indiferente.

Pobre pasado marchito,
como flor de invernadero
que alegrando en la ventana
y a pesar de ser tan bella
murió por falta de riego.

El tiempo fue tu ladrón,
te prometió ser eterno
pero cometió traición
conjugando el verbo ser
en pretérito imperfecto.

¡Ay… Ese instante fugaz
que no llegó a ser momento…!
¡Ay… Los recuerdos vencidos
que ya no vienen conmigo
aunque en mis noches los sueño!

Pobre Amor, pobre, tan lejos,
tan ausente en la emoción,
tan falto en mi corazón,
el que ayer fuera camino
del beso que compartió.

¡Cómo son esos recuerdos
que van y vienen cual viento…!
¡Cómo engañan mi sentir
haciendo vivir en mí
un ayer de instante hoy muerto!

¡Espera un poco, mi ayer…!
¡No me abandones, recuerdo…!
No dejes que mi alma muera
por la ausencia de ese tiempo
que hoy siento añorar tan dentro…

© 2015  J.I. Salmerón

Tengo ganas de besarte

Juan I. Salmerón

 

Sabes…

Tengo ganas de besarte,
pero ni aupándome llego.
Y es que es tanta la distancia
que separa nuestros miedos…

Es tan largo ese camino
que con sombras se ha cubierto,
que vuelve su caminar
en triste destino incierto.

Es verdad…

Que entre los dos hay un mar
y tú y yo islas de lejos
con playas sin habitar
que solo comparten vientos…

Y desde el acantilado
te mando en botella un beso
porque no sé si tus labios
guardan aún su recuerdo.

Añoro…

Como tus labios me hablaban
cuando besaban mi cuerpo.
Aún noto en mí su sabor
de Amor diciendo: “te quiero…”

Son tantas las ganas presas
que de besar llevo dentro
que el monte que nos separa
convertiría en paseo.

No temas…

Que al final te encontraré
aunque nos empuje el tiempo,
aunque tenga que crecer
para llegar a tus besos.

Y entonces serán los ojos,
nuestros labios, nuestros cuerpos,
los que nos regalarán
miradas, abrazos, besos…

Sabes…

Tengo ganas de besarte
y ni aún saltando yo llego…

© 2015  J.I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte

 

Juan I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte
para comenzar el viaje.
En mi maleta el Amor,
junto a las ganas de amarte.

No fue fácil el camino,
de oscuros iba pintado,
que las estrellas no bastan
cuando no hay luna en lo alto.

Pero tu recuerdo alumbra
como ese sol de verano,
el que entre verdes espigas
en tardes vimos tumbados.

¿Recuerdas nuestros paseos
junto al río, de la mano…?
¿Recuerdas el abrazar
y ese dulzor al besarnos…?

La noche ciñe su talle.
La calle apenas distingo.
Cuatro mortecinas luces
dibujan lento el camino.

Como en gran boca de lobo
parece que ando metido.
Con esa angustia que siento
si oigo tu adiós en mi oído.

¡Te quiero llevar tan lejos
que no nos atrape el tiempo,
donde nos lleve la aurora
y nos oculte el deseo…!

Junto a la esquina te espero,
donde robaste aquel beso
que para mí fue el primero
de los que a cientos vinieron.

Seguro que tu equipaje
vendrá bien lleno de abrazos,
de besos y de pasión.
Corazón enamorado…

Tus manos claman mis manos.
¡Ya oigo tus pasos tan cerca…!
Tus ojos andan buscando
a los míos por la acera.

¡Apresúrate, mi niña…!
Antes de que llegue el sol,
antes de que se descubra
que somos ladrones de Amor…

…Anoche pasé a buscarte
y mi sueño despertó…

© 2015  J.I. Salmerón

Eran sus calles de arena

Juan I. Salmerón

Eran sus calles de arena
bordeadas de castaños.
Y en la plaza un olmo viejo
contando su vida en años.

Los tilos formando hilera,
un sauce mojado en llanto.
Y en el frontón, los chavales,
Jugando pelota a mano.

De biberón fuente fresca,
por cuna fueron los prados,
y el ruido del sonajero
las esquilas de un rebaño.

Siempre tenía horizonte
donde perder mi mirada,
miles de estrellas al norte
mis noches iluminaban.

Con pasos cortos, el tiempo,
de mi mano paseaba
volviendo segundos horas
y cada día, semanas.

De piedra, puchero y tiempo
guardan sus almas las casas
de los abuelos y nietos
que en puertas se amamantaban.

Primer Amor encontrado
bailando en su pelo negro.
Primera lágrima amarga
donde se ahogó “lo prometo…”

¡…Fue tan grande el sentimiento
en aquel pueblo vivido
que de mi viaje es la tierra
donde comencé el camino!

Aunque allí fue casual nacer,
mi pueblo sigo llevando
tan dentro de la emoción
que en recuerdos va llorando…

© 2015  J.I. Salmerón

Cuando yo no esté…

Juan I. Salmerón

 

…Cuando yo no esté
las amapolas nacerán igual
en su rojo mar de cristal,
rojo de atardeceres…

Cuando yo me vaya
mi sombra siempre estará
cobijando este lugar
de soles abrasadores…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los fríos amaneceres…

Cuando me haya ido
y el tiempo vaya conmigo,
a ver las horas pasar, seguro,
se pararán mis amigos…

Soy yo el que no podrá estar
viendo a esta vida pasar
pues ella es la que ha supuesto
que aquí no tengo lugar.

¡Que ya ha pasado mi paso…!
¡Que ya el camino es completo…!
¡Que tengo cosas que hacer
donde  se vuelven los vientos…!

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
los lentos atardeceres…

Que otros amaneceres
esperan mis ojos verlos
en los confines del cielo,
en lo infinito del tiempo…

No quiero yo más penar,
ni a los que tanto yo quiero,
que otro mágico lugar
me espera detrás del cielo…

No os quiero yo ver llorar
si en horizontes me pierdo,
que con el viento estaré
acariciando cual beso…

…Y todo quedará igual,
la arboleda, el manantial,
las barcas sobre la mar,
y mi recuerdo entre flores…

…Cuando yo no esté
las rosas sobre el rosal,
en su rojo ventanal,
me anunciarán entre amores…

© 2015  J.I. Salmerón

Adiviné tu sonrisa

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Adiviné tu sonrisa
mientras besaba tu espalda.
Me imaginaba tus besos
cuando a tu cuello llegaba.

El tiempo se hizo silencio,
ni a suspirar se atrevía.
Solo el rozar de las manos
y los “te quiero…” se oían.

-¡Escucha…!
¿No lo oyes fuera…?
La luna se está quejando.
La fiesta de nuestro Amor
de envidia la está matando.-

Un largo e inquieto beso,
o un beso corto y preciso,
de esos que juegan, se esconden,
y atacan sin previo aviso…

Tus labios fueron delito
y por ello condenados:
¡Una cadena perpetua
junto a los míos besando!

-¿Lo notas…?
¡Oye sus gritos…!
El aire empuja furioso
en la ventana el cristal.
Quiere acariciar tu rostro.-

Tus ojos y mi mirar
se encontraron cara a cara.
Los abrazos enjaulados
por nuestra espalda escapaban.

La noche se hizo de aurora.
Viento y luna ya cejaban.
Y nuestro Amor en su barca
mar adentro navegaba…

Todo comenzó en un beso
que trepaba por tu espalda.
Todo empezó aquella noche
de viento y de luna clara…

© 2015   J.I. Salmerón

Llevas razón…

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Llevas razón…

El tiempo vuela,
junto al alma,
Junto al corazón,
Junto a los besos y abrazos
que ayer nos dimos los dos…

Llevas razón…

El tiempo vuela,
y también el Amor…

Hoy la distancia me trae,
envuelto en frío de invierno,
recuerdos que fueron sueños
de tus besos en mi piel.

Y su viento son caricias,
y su camino la estela
de verde hierba y arena
por donde llega tu ayer.

Hoy no me impiden las sombras
dejar sin luz, sin candela,
que en la memoria se pierda
la historia que yo soñé.

Como un desierto mi mente,
y las palabras ausentes,
confundidas por el viento
que arrastraba mi querer…

Llevas razón…

El tiempo vuela,
y en remolino se lleva
la historia de nuestro Amor…

©2015  J. I. Salmerón

Tu estrella será el secreto

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Tu estrella será el secreto,
será la risa de tu amanecer,
de nuestro acuerdo,
de nuestro Amor en silencio…

De nuestro más preciado tesoro
del galeón en el fondo inmerso.

…Y no habrá paso del tiempo…

No se atreverá a mover las agujas de su cuerpo,
no tendrá brazos o serán yertos,
sin apenas movimiento,
sin respirar apenas,
tapando los segundos con su aliento.

Solos los dos en el desierto,
o en la pradera,
o en la montaña,
con los fríos y los hielos…

O en el pinar, en sus caminos perdidos,
esos polvorientos,
esos que llenan las noches de verano
de sus plácidos sueños,
de tus plácidos sueños…

…Tu estrella será el Amor
que voy guardando tan dentro.

© 2015  J. I. Salmerón

Apenas hoy queda tiempo

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Apenas hoy queda tiempo para escribir un “te quiero…”
Apenas quedan minutos, apenas yo puedo verlo.
Que va más lento ese río que se tira desde el cerro
que las vidas que llevamos tan apretadas de tiempo…

No podemos descansar, ni tregua nos concedemos,
no le dejamos volar, liberar nuestro cerebro.
Arrepentidos seremos por no parar un momento
y disfrutar de ese rato en que te leo mis cuentos.

En que te tomo las manos, como si tuviera miedo
de que al soltarlas te fueras tan lejos como ese viento.
En que me hundo en tus ojos, precioso jardín de otoño,
suspirando cada vez que en ellos veo un asomo

de la sonrisa que tienen, de esa plácida mirada,
que me transporta y me duerme como sueño de mañana.
¡Como me gusta mirarte y perderme y encontrarme
y suplicar que no dejen tus ojos de traspasarme…!

Apenas hoy tengo tiempo de decirte que la noche
sin la luz de tus estrellas apenas a mí me luce,
que no se ven los caminos ni se adivinan los cruces
por donde debo yo ir y ver si tú me seduces.

Que solo te dejo aromas, retazos de mi perfume
para que a ti te acompañen en esta noche sin luces…
Ya no hay tiempo para más, mi dulce estrella de mar…
Añoranza que a mi boca le queda de tu besar…

de tu respirar…
de tu profundo mirar…

© 2015  J. I. Salmerón

Navidad fría llegando

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…Navidad fría llegando
y congelando mis huesos
con penas entre turrones
y villancicos espesos.

La máquina de los vientos
hoy parece un huracán
arrastrando las miserias
que de esquina a esquina van.

Las luces casi no alumbran,
el camino ¿dónde está?
ya ni encuentro los recuerdos,
no adivino la verdad.

La película del tiempo,
cuando llega a su final,
no respeta el argumento,
sólo dice: “ya no más…”

¡Que aquí se acabó la historia,
que aquí no hay más que contar,
que el guión que pretendía
no lo sé continuar…!

…Navidad fría llegando
sin un cobijo, sin fuego,
sólo esperanza esperando
a que termine este invierno.

© 2014  J. I. Salmerón

…Era el tiempo un aliado

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El tiempo…

¡Cómo vuela en alas de mis años sin perdonar que pase un solo día!

No somos conscientes de lo rápido que pasa, de lo efímera que es la vida, de lo atropellados que van los días amontonándose, en enormes pilas, sobre nuestras costillas, haciéndolas inclinarse hacia delante, hasta notar cómo duele la espalda al chocar contra la tierra seca que absorberá nuestra caída…

Qué distinto que es el tiempo dependiendo de los ojos que lo miran, de los años que uno tenga, de lo importante que sea un atardecer o de los jardines, que de flores, llenen nuestras vidas. Y es que los años marcan siempre la perspectiva.

Aquí os dejo lo que para mí es el pasar del tiempo, según a la altura que uno vea pasar los minutos por delante de su esquina…

 

…Era el tiempo un aliado
cuando jugabas al “pilla”,
cuando pasabas las tardes
y el sol nunca se ponía.

El tiempo estaba a mi lado,
infinita compañía.
El tiempo nunca pasaba,
pensé que me sobraría.

¡¡Qué infeliz, qué maravilla!!
esa simpleza de vida
cuando el tiempo me sobraba,
cuando crecían los días…

…Ahora, los días menguan;
ahora, ya están vacíos
mis bolsillos de minutos
para gastarlos contigo.

¡¡Que no nos damos ni cuenta!!
¡¡Que se los llevan los ríos!!
¡¡Que ruedan por las laderas,
tus minutos y los míos!!.

Que ya no tiene remedio
ni encuentro la solución,
de arañar “tiempos” al tiempo,
de parar este reloj

que implacable va marcando,
al son que quiere el señor,
nuestras noches y mañanas,
nuestras tardes, nuestro adiós.

…Era el tiempo un aliado,
y no le procuré atención.

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© 2014  J. I. Salmerón