Rodó la piedra al camino

Rodó la piedra al camino
buscando en la arena huella
donde tu pie de princesa
marcase su corazón.

Apenas sí tuvo en cuenta
que fue mi mano, y la pena,
la que tiraran la piedra
envuelta en tanto dolor.

…Y el pino dobló su verde en tu honor.
Inclinado por el viento,
que en tu perfume embriagó.

…Y el agua del río lloro y frescor.
Como tu risa aquel tiempo
que mi tristeza inundó.

La curva de la vereda
donde mi mano y tu mano
volaron alto y lejano
la tarde de nuestro Amor.

Volvió más recta mi vida
y el besar, sordo y amargo,
pasó de nuevo de largo
diciendo otra vez adiós.

…Y la tarde nuevamente mudó.
Haciendo del día noche,
queriendo ocultar tu Amor.

…Y la pena suplicó mi perdón.
Sentía haber sido eclipse
y ver morir a tu sol.

Rodó la piedra al camino
mientras al borde, el destino,
compartía mi dolor…

©2018  J.I. Salmerón

 

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Aunque llueva por fuera

Juan I. Salmerón

Dolió tanto el Amor al partir.
Se hizo tan pequeña y lejana
esa verde vereda…

Y la lluvia, en sus gotas, clavaba
tu adiós en mi cuerpo.
Y la vida, ya rota, a rodar
se dispuso en silencio…

Y vi pasar el ayer, a lo lejos,
sin mirarme a los ojos,
sin pararse a chalar
ni siquiera un momento.

Es posible que ya
no se acuerde de mí,
que no quiera traerme el ayer
en que fui tan feliz.
Quizá extraña mi aspecto.

Por las horas cautivas
que le hice sufrir.
Por los celos que tuve,
por dejarte partir.
Por doblar mi dolor
y llorar en silencio…

Ya lo sabe la noche.
Ella aún guarda el recuerdo
de tu andar, de mis besos,
del sentir de tus labios,
del temblar de mi cuerpo.

Aunque hoy,
no te pueda ya ver.
Aunque hoy,
no te traiga consigo
en su tren nuestro ayer.

Aunque llueva por fuera,
por detrás del cristal
de la acera,
aunque pase la vida,
siempre habrá junto a ti
un Amor esperando
en un alma cautiva…

© 2016  J.I. Salmerón

Hoy, te sentí tan lejana

088

 

Hoy, te sentí tan lejana,
tan fuera de nuestro cuento
que en vez de protagonista
parecías fin de verso.

Hoy, pálida fue la luna,
solo sombras de recuerdo,
ni las estrellas tiritan
a pesar del frío intenso.

¡Y no levanta la niebla…!
¡Que no veo tu regreso
a través de la vereda
que te marcaron mis besos…!

Yo, te sentí tan lejana
como tardes de colegio,
aquellas que disfrutamos
bajo las flores de almendros.

Aquellas que nuestras manos
titubeaban cogernos,
que con tan solo rozarnos
era subir a los cielos.

Hoy solo son ya recuerdos,
pedazos rotos de espejo
donde apenas adivino
de qué color fue aquel beso…

…Al lado opuesto del mundo,
enfrentado al universo,
hoy solo he podido ver
cómo te vas a lo lejos…

© 2014  J. I. Salmerón