Ser tiempo

Era amante de la madrugada.
Era sombra de todo silencio.
Era, de las velas, la apagada.
Era llama del Amor eterno.

La conquista de cada llanura.
El reflejo interno del espejo.
La flor que brotaba en el asfalto.
La madre besando a su pequeño.

Siempre en cada esquina era presente.
Siempre en cada página, comienzo.
Siempre en primavera era la lluvia.
Siempre en la tormenta, el rayo intenso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene la esencia viva
de los segundos que van corriendo.

Es lo que tiene la magia
de cada paso, de cada intento.
Es lo que tiene ser tiempo…

Era la vista de los testigos.
Era la imagen de aquel recuerdo.
Era la noche de luna llena.
Era caricia sobre los cuerpos.

La playa llena de sol y arena.
La mesa alegre donde comemos.
El río grande por la explanada.
La nieve fina de los inviernos.

Siempre en cada verso era la rima.
Siempre en cada paso, el paso inverso.
Siempre de la sangre, el corazón.
Siempre la pasión en cada beso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene ser siempre el alma
de cada instante que vas sintiendo.

Es lo que tiene llevar por dentro
segundos, minutos, y viento.
Es lo que tiene ser tiempo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Anuncios

Sombra de tus huellas

Yo fui sombra de los pozos de tus huellas.
Yo fui sombra de tu tarde.
Sombra de tu verde tallo.
Sombra soy de tu recuerdo…

Un grano más en la playa de tu vida.
Solo fui un grano más
a la sombra de tus pies,
entre tanto grano que te mira.

Siempre esperando a tu pie descalzo.
A que el roce de tu piel
contactara nuevamente
con la punta de mis manos hechas grano.

Siempre viendo que se alejan tus caderas,
que se mueven y cimbrean
como brotes de la hierba
que en la arena se abre paso.

Yo fui sombra porque el sol me fue marcando,
porque se hunden mis ideas,
y mis ganas de tenerte,
bajo el viento racheado.

Y fui sombra para ti,
por tocar tus pies descalzos.
Por oler, en tu perfume,
cuando tú me has olvidado.

Yo fui sombra debajo de tu nariz
cuando el sol está en lo alto.
Cuando el cuerpo, que te cubre por entera,
en la arena se ha tumbado.

Y es ahí cuando yo entonces aprovecho.
Y recorro con mi oscuro tu regazo.
Y mi sueño es que te beso,
si me cuelgo de tus labios.

Yo fui sombra de tus huellas,
no pude caer más bajo.
Pero fue la única forma que tenía
de tenerte a ti a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón

Cómo empuja el silencio al pasar

…Cómo sopla este viento.
Cómo empujan las olas del mar.
Cómo arrastra el silencio
tu recuerdo otra vez al pasar.

Cada tarde que intento
nuevamente olvidarte, y ya está,
vuelves tú con tus besos,
como ola, de nuevo a mojar.

Y no encuentro remedio,
o tal vez no lo quiera encontrar,
que me borre por dentro
tantos años intensos de amar.

…Cómo extraño tu risa,
cómo falta en mi oído tu voz.
Cómo duele este tiempo
que sin ti queda ausente de sol.

Cada paso en la arena
se hunde más mi agonía y dolor,
y se agrandan las grietas
de este pobre y débil corazón.

Vuelvo solo.
Cae la noche a mi alrededor.
Cuesta poco
tu recuerdo en la puesta de sol.

¡Si mañana hace viento.
Si las olas se salen del mar.
Si me abruma el silencio,
volveré por si acaso tú estás!

Y si no te recuerdo,
hace tanto que ya se marchó,
llámame tú de lejos,
llámame y volaré hacia tu Amor.

…Cómo duelen las olas
cuando tocan la playa y se van.
Cómo sopla tu ausencia.
Cómo empuja el silencio al pasar…

©2018  J.I. Salmerón

El camino

Como si fuera el camino,
fui detrás de tus caderas.
Como si fueran estelas
de mi soñado destino.

Como si fueran señales
de humo sobre el horizonte.
Como si fueran mi norte,
donde no existen los males.

Y mis manos atrapando tus sentidos…
Y mis brazos rodeando lo que fuimos…

Como si fueran refugio
de nave, que a la deriva,
sobre la mar es cautiva
luchando contra este mundo.

Así tus ojos resultan
cuando me encuentro perdido.
Cuando no encuentro sentido
ellos a mi pena indultan.

Y mis besos y tus besos se encontraron…
Y mis labios y tus labios hoy se hablaron…

Tumbado sobre la vida,
siento las nubes y el viento.
Siento aquí tu sentimiento
como una fruta prohibida.

Y pido, al cielo que veo,
que no termine este cuento.
Que no se pare el momento
en que juego a ser Romeo.

Y mi cuerpo con tu cuerpo se fundieron…
Y mis olas en tu playa perecieron…

¡Camino, estela, refugio y beso!
La paz se encuentra sobre tu cuerpo.
¡Ojos, cadera, manos y cielo!
Cuando te pienso siento que vuelo…

©2018  J.I. Salmerón

Sobre los cielos

Si yo pudiera andar sobre los cielos,
sería, sin dudarlo, una cometa.
Con esos mil colores de su pelo…
Con esa trenza larga que le cuelga…

Pero otras veces quiero ser lucero.
Ser Venus que acompaña con su brillo
las tardes y mañanas de los días
como si fuera un Dios en lo infinito.

Y no descarto que si yo alzo el vuelo,
pudiera ser la nube que hace sombra,
filtrando, de ese sol calenturiento,
los rayos que molestan a deshora.

Sería de la tierra, así, el mal alto.
Sería de mil plantas, edificio.
Sería mástil de toda bandera
que quiera que la ondee por oficio.

Quisiera ser también esa gaviota
que siempre va volando por los mares.
Que sube, y baja, y juega con el viento
como si en barca fuera por el aire.

La luna blanca, llena, de las noches
sería para ser tan envidiado
como es este satélite divino
que acoge con su voz a enamorados.

¡El rayo y la tormenta!
¡La copa de un gran árbol!
¡El pico de montaña!
¡La sombra en un tejado!

¡La linda golondrina!
¡Campana en campanario!
¡Del circo, trapecista!
¡El eco si te llamo!

Si yo pudiera andar sobre los cielos,
esta noche estaría en tu tejado.
Te cogería en brazos, y a lo lejos,
haríamos de estrellas en lo alto.

¡Y así, en nuestro volar,
sin soltarnos las manos,
se haría realidad
el sueño que soñamos…!

Si yo pudiera andar sobre los cielos,
sería todo menos ser humano…

©2018  J.I. Salmerón

 

La nube gris

Apenas dieron las doce.
La nube gris, el cielo nubló.
Campana sobre campana.
Y al sur de aquí, su viento sopló.

Con su viento, su alma.
Tanto volar, cansó el corazón.
Despacio, todo con calma.
El tiempo, al fin, corrió a su favor.

Y desde arriba divisa
al sol encima de ella.
Su panza, gris de ceniza.
Cual Oso está en su caverna.

Abajo, verde pradera,
espera verla llorar.
Y a ella le entra flojera,
y empieza fuerte a mojar.

Descansa sobre el silencio.
El aire va, arrastrando sus besos.
Ya flota sobre sus sueños.
La nube gris, va abrazando los cielos.

Su paso, a veces sereno.
Contando va, cada grano de tiempo.
A veces, rayo y su trueno.
Y en un soplar, solo ves su recuerdo.

Rasgando en esa veleta
su cuerpo, que es primavera.
El agua llena la vida.
Y el río espera que llueva.

Apenas dieron las doce.
La nube gris, va mojando en su pena…

©2018  J.I. Salmerón

El callejón

Siempre la luz al fondo y a lo lejos.
A la salida de otro callejón,
donde las nubes vagan por el cielo,
bailando al son del viento y su canción.

La gente se dibuja en la penumbra.
A contraluz intuyo un corazón
que a ritmo de las nubes y del aire,
palpita cual murmullo de oración.

El suyo, un respirar atropellado.
Un tono que no tuvo diapasón.
Sonando claramente no afinado
por culpa de un Amor que se marchó.

¡Aquí no importa el tiempo,
estamos protegidos.
La luz no llega a ver nuestro dolor!

¡La sombra, en la penumbra,
te vuelve inadvertido.
Aquí eres uno más entre un millón…!

Pero ese corazón cambió su rumbo
y un día hacia la luz se dirigió.
Supuso que el Amor sería suyo
luchando contra el viento y bajo el sol.

Veloz cruzó aquel pozo de tinieblas.
De luz quiso vestir su corazón.
De dos en dos bajó las escaleras
que daban a la plaza del color.

Y allí, con el valor de un gran guerrero,
al viento y a la luz desafió.
No tuvo en cuenta que al sol, una sombra,
solo vive por un segundo o dos.

¡Como una flor sin agua,
un corazón ha muerto.
No supo resistir tanta emoción!

¡Buscando nuevamente
aquel Amor perdido,
la luz, a aquella sombra, dijo adiós…!

Siempre la luz al fondo y a lo lejos,
a la espera de sombras con dolor.
Las que entre callejones soñolientos
esperan a que vuelva un viejo Amor…

© 2018  J.I. Salmerón

Viento

“Te espero en la esquina…”
Le dijo el viento a la tarde.
Y la empujó despacito
hacia la noche en el valle.

“Te llevo hasta el suelo…”
Le dijo después el aire
a esa hoja perezosa
que de su árbol no sale.

Siempre corriendo lo vemos.
Unas veces paso lento,
otras un huracán
que te levanta del suelo.

El aire siempre va hablando
y le gusta despeinar.
Pasar los ríos saltando,
empujar la ola al mar.

“Te puedo dar un paseo
por la noche entre mis brazos…”
Le dijo el viento a la luna,
susurrando, aquel verano.

Y la luna se dejó
llevar por él de la mano.
Hasta que se hizo de día
pasó la noche volando.

Empuja sobre la espalda
cuando quiere ser sorpresa.
Y a veces sopla de cara
sobre tus labios, que besa.

Es frío junto al invierno.
Sobre la lluvia, mojado.
En el verano un infierno.
En primavera es templado.

“Si quieres soplo despacio,
hoy no quiero molestar…”
Pero hay veces que su fuerza
no es capaz de controlar.

Al fin y al cabo es el viento
y sopla, que es su trabajo.
Y nosotros vamos viendo
la manera de aguantarlo.

“Te espero junto a la nube…”
Le comentó a la mañana.
Y sopló hasta medio día
como hace cada semana.

El viento pasa su vida
moviendo su cola larga…

© 2018  J.I. Salmerón

 

Culpable

Yo no fui culpable alguno por quererte,
por estar de ti, cual loco, enamorado;
presumiendo de un Amor que, aún no probado,
ya formaba parte unida con mi mente.

Pero si han de condenarme, y es mi suerte,
que me juzguen y fusilen cual soldado,
ya que no podrán borrar de mi pasado
tanto Amor que yo te tuve, y fue mi muerte.

No es la ausencia de mi vida lo que siento,
si es el pago por quererte como lo hice,
que es dejar de verte, Amor, y no te miento.

La verdad nos hace libres, o eso dicen,
y hoy yo quiero que cabalgue sobre el viento
este dogma que pregona que te quise…

© 2018  J.I. Salmerón

Escondida

Puedes seguir escondida
tras los muros del silencio,
tras las ventanas cerradas
que hay en tu imaginación.

Puedes volverle la espalda
sin apenas entenderlo,
sin dedicarle el esfuerzo
que supuso aquel Amor.

Por más que cierres los ojos,
por más que empujes al tiempo,
los recuerdos van volviendo
reclamando su lugar.

Y aunque borres el paseo
con las yemas de tus dedos,
quedan huellas en el suelo
imposibles de borrar.

Y es que tú nunca olvidaras
aquellas tardes de besos.
Esos abrazos que el viento
empujó a tu corazón.

Aquellos sueños tejidos
con jirones de momentos,
de sentimientos clavados
en la palma de un adiós.

Y tú seguirás oculta,
tapada siempre de noche.
Sin estrellas que te brillen,
sin luna sobre tu mar.

Escondida como siempre,
esperando a que regrese,
sin saber que detrás tuyo
siempre estuvo a quién amar…

© 2017  J.I. Salmerón

El hombre recto

 

Siempre va creciendo a capricho del viento,
según va empujando el aire en su cuerpo.
Hay veces que doblan sin querer su empeño
aunque siempre intenta ser un hombre recto.

Abrigo tupido guardando su adentro,
con remiendos verdes y amarillo viejo.
Algún que otro roto con un agujero
que a veces parece nido de jilguero.

Tiene tantos brazos que abarcar no puedo,
cada cual su mano con sus largos dedos.
Y arriba cabeza con pelo y sin pelo,
pues eso depende si mayo o enero.

Arrugas llenando casi todo el cuerpo,
signo de los años que lleva creciendo.
Que a todos nos pasa, aunque no queremos,
nos marcan los años por fuera y por dentro.

Siempre está esperando cuando me lo encuentro.
Siempre el mismo sitio, siempre espera quieto.
Y cuando me cruzo se inclina un momento
como si dijera: “adiós caballero…”

Incluso parece que me habla en secreto
y más que palabras sonidos encuentro.
Es como si hablara soplando de lejos,
como si en un árbol sus hojas movemos.

Sus extremidades jardines del cielo,
sujeto en sus brazos el nido con huevos.
Raíces con vida sujetas al suelo
que sobre sus dedos transmite al jilguero.

Ya es de la familia este árbol longevo.
Sus años de vida ni idea yo tengo.
Solo sé que está cuando yo paseo
para acompañarme al ir y al regreso.

¡Ahí sigue creciendo el árbol del huerto
aunque yo lo vea como a un hombre recto…!

©2017  J.I. Salmerón

Tardaremos

 

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que ya da igual.
Mucho, poco,
¡Qué más da!
lo que tardemos.

Tardaremos
hasta que el viento
quiera juntar nuestros cuerpos.
Como hojas secas
que en el otoño
lleva volando ese viento.

…Quisimos parar el tiempo
en el reloj de pared.
Se nos hacía tan corta
la noche, boca con boca,
hasta ver amanecer…

Tardaremos
mientras tú quieras esperar
a mi regreso.
Mientras las tardes
se vistan de dulce ocaso
en los recuerdos.

Tardaremos
mientras exista la esperanza
de volvernos a encontrar.
Como encontramos esa noche
aquel loco caminar
hacia los besos.

…Empujando sus agujas
para que llegue el momento.
¡El reloj se ha detenido!
Apenas pasa este tiempo
que me desgarra el recuerdo…

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que aún queda tiempo…

© 2017  J.I. Salmerón

Una nube

018-2

 

Pues sí, soy una nube…
Sobre la atmósfera vivo
y corro el cielo y me canso,
y a veces paro y te miro
cómo floreces de pronto,
y a veces lloro despacio…

Y soy mullida y blandita
como una oveja de campo.
Y blanca, casi invisible,
cuando feliz me levanto.
Y oscura y llena de rabia
si de repente me enfado.

Y claro, como soy nube
siempre voy de lado a lado,
siempre con prisa, viajando,
siempre a lomos de ese viento
que va arrastrando mis pasos
sin darme apenas descanso…

A mí me gustan las tardes
de los tranquilos veranos.
Pasar despacio y posarme
sobre la rama de un árbol
y a eso de las ocho y media
frotarme en el campanario.

Los inviernos no me gustan,
hace frío y hay relámpagos,
y esas tormentas tan negras
que a pesar de que soy nube
y las conozco de cerca,
no me acostumbro a su paso.

Los otoños me apasionan.
Esos rayos placenteros
del sol tocando cuneta
dejando pintado el cielo
de naranjas y violetas,
de rojizos y azulados.

Y qué decir que embellezca
más que una primavera.
Todo el campo es una flor
y mis besos agua en tierra
que germinan con Amor
la magia que la rodea.

Pues sí, yo soy esa nube
a la que nadie echa en cuenta
hasta que llega ese sol
turbando vuestras cabezas.
Yo soy esa nube blanca
que da la sombra perfecta…

© 2017  J.I. Salmerón

Nos encontramos de pronto

Juan I. Salmerón

 

Nos encontramos de pronto.
La cita fue del destino.
Se cruzaron nuestros mundos
tan distantes hace tanto
en mitad de aquel pasillo.

No recordaba tus ojos
ni tus pasos al andar.
Era casi un imposible
que esta vida nos quisiera
de nuevo a los dos juntar.

Pero así son los caminos
cuando los años los tejen,
formando mil laberintos
de calles que al fin se juntan
mirando al sol de poniente.

Tus ojos, canela y miel,
me recordaron las tardes
que en los inviernos pasamos
abrazados paseando
entre las sombras del parque.

El tiempo se detenía,
siempre fue nuestro aliado.
La magia volaba al viento
acariciando los besos
cuando juntamos los labios.

Si yo hubiera preguntado
si eras o no eras tú
la que cruzó por mi lado,
hoy no estaría apenado
de haber perdido tu luz.

Nos encontramos de pronto
como ese día de otoño
cuando se unió tu destino,
buscando por el camino,
con el mirar de mis ojos.

Cuando la noche brindaba
a mi confuso destino
el caminar de la vida,
tan amarga en su partida,
para vivirla contigo.

Pudimos ser la leyenda
de unos amores vividos
pero el destino y su tinta,
y a pesar del buen papel,
no tuvo a bien escribirlo…

© 2016  J.I. Salmerón

Volaban al cielo

Juan I. Salmerón

 

Anoche volaban al cielo
canciones que hablaban
de amarse de lejos.

Canciones de abrazos y amores,
de bellos encuentros
mojados en besos.

Por eso volé con sus voces,
envuelto mi cuerpo
en sus letras y acordes.

A ver si encontraba de nuevo
tu Amor en la noche,
detrás del recuerdo.

Tan solo te vi de pasada,
como un suave viento
que cae en mi almohada.

Y ya adiviné tu sonrisa,
tu mano sin prisa
tocando mi cara.

Como aquella noche en el parque
donde al abrazarte
mis ganas morían.

Donde la ansiedad por amarte,
tocando tu pelo,
en mí se adivina.

El corazón se me desboca,
me sube deprisa
esa adrenalina.

Cómo puedo sentir eso
solo al ver tu cuerpo
que a mí se encamina.

Cómo parar estas ansias
pensando tan solo
tenerte algún día…

Anoche volaban mis miedos
los que me impidieron
decir que te amaba.

Anoche, lo que hubiera dado
por tenerte al lado,
sentada en mi cama…

© 2016  J.I. Salmerón

Tarde de recuerdos

Juan I. Salmerón

Es tan lenta esa canción
que va llenando la tarde
de recuerdos…

Los ojos perdiéndose,
las gotas sobre el ayer
que van mojando tu pelo.

Y de pronto el silencio…
Las palabras ya no están,
se fueron con ese viento.

La tarde se echó a volar,
el sol no aguantaba más,
murió tras pasar el cerro.

…Y yo siempre a tu espalda,
aguardando,
como la sombra de un roble
en tu vida.

Siempre delante de ti,
esperando,
como esa puesta de sol
que miras…

Era el reloj tan temprano
que el sol aún dormitaba
en brazos de la luna.

Y la noche, cargada de deseo,
se quiso recostar
sobre tu piel oscura.

Tus ojos, aún cerrados,
seguramente soñando,
atrapaban la pasión.

Los míos, siempre mirando,
rozando casi tus labios,
soñaban tu corazón.

Es tan lenta esa canción
que va llenando mi vida
de lamentos…

© 2016  J.I. Salmerón

Me enamoré la otra tarde…

Juan I. Salmerón

 

Me enamoré la otra tarde…

Paseaba por la acera
con mi cámara en la mano
convirtiendo en inmortal
lo que acontece a mi lado.

Cuando vi que al otro lado,
melena al viento volando,
aquella mujer robó
mi atención por un retrato.

Me enamoré sin remedio…

Gafas de sol sobre el pelo
dejando ver que sus ojos,
castaños como la tarde,
dominaban el paseo.

Vestido entallado y corto,
rojo con dos lazos negros.
Cintura que adivinaba
entre su largo cabello.

Me enamoré como un crío…

Parecía una princesa
que fuera esculpida en oro
entre los rayos de sol
que la abrazaban andando.

¡Que no podían dejar
mis ojos de acompañarla…!
¡Que no sabía mirar
a otro lugar que a su falda… ¡

Me enamoré de su cuerpo…

Recuerdo que de sus pasos
aún oigo su tintineo
alejándose en la calle
sin yo poder detenerlos.

Recuerdo hasta su perfume
que el viento, siendo aliado,
entre sus brazos de aire
me trajo como regalo.

…Me enamoré aquella tarde
a pesar de que haga tanto,
de que fuera adolescente
y ella tuviese veinte años.

© 2016  J.I. Salmerón

Era el mar su jardín

Juan I. Salmerón

Era el mar su jardín,
y las flores las olas alegres que rompían riendo.
Era el sol su amistad,
y sus rayos peldaños dorados que llevan al viento.

Y los barcos de vela,
ese blanco que deja la espuma al seguir una estela.
Y los peces nadando,
un inmenso tapiz plateado que pisa descalzo.

Y la tarde el adiós,
que no ha visto volver ese sol que se va en horizonte.
Y la luna el Amor,
el que espera en silencio poder contemplar en la noche.

Recordando en el mar
que allí nadan y vencen o mueren los miedos.
Y el sabor de su sal
que llevaban cautivos del viento sus besos.

Y la noche lloró,
entre olas se ahogaron sus lágrimas negras.
Y su mar marchitó,
apagando su voz cual fugaces estrellas.

Ese gran corazón que en la arena pintó
se marchó con las olas al mar del silencio
a buscar otros puertos que llenen de Amor
y en su orilla de sal no se borre el recuerdo.

Era el mar su jardín
y el Amor su deseo…

©2016  J.I. Salmerón

Ser viento

Juan I. Salmerón

Hay un viento que lleva
a tus brazos recuerdos.
Hay un viento que calma
con su voz tus deseos.

Hay un viento en la tarde
excitado que empuja,
que penetra ondulando
a través de tu blusa.

Que recorre tus formas,
que te besa en silencio,
que susurra “eres mía…”
abrazando tu cuerpo.

Ese viento soy yo
que te lleva aire nuevo
y te abraza mi brisa
que fresca te envuelve.

Y seré tu respiro
cuando el aire te falte,
cuando quieras volar
y en mis brazos te lleve.

Eres tú ese planeta
donde gira mi viento.
Y en la torre, veleta
donde paro por verte.

Y me atrapa tu alma,
y mi soplo, un momento,
se adormece liado
a tus labios y cuello.

Y de nuevo con fuerza
con mis aires despierto,
y te escapas conmigo
entre nubes y cielo.

Y mi brisa te tumba,
y mi voz, solo beso,
y mis brazos el aire
enredando tu pelo.

…La otra noche aquel aire
murmuró desde lejos:
“Deja ya de soñar,
no serás nunca viento…”

Pero yo respondí:
“Si tú hubieras soplado
como yo hice aquel día
atrapando su cuerpo,

tú también morirías,
como yo estoy dispuesto,
por volver otra vez
por un día a ser viento…”

© 2016  J.I. Salmerón

Dicen que hay sombra en el viento

119

 

Dicen que hay sombra en el viento
cuando es otoño en el cielo.
Dicen que hay luz tras el sol
que al ser tan clara, no vemos.

Y va cubriendo los campos
la sombra que arrastra el viento.
Y va apagando la luz
y al sol va dejando ciego…

Dicen que es loco el Amor
porque va de besos lleno.
Dicen que es como una sombra
que inunda de sentimientos.

Y ciega la voluntad,
y nubla el entendimiento,
y confunde realidad
con el sueño más perfecto…

Por eso es que Amor y viento
se desean en silencio,
que el aire atrapa gustoso
al que le dice “te quiero…”

El Amor trae la pasión
dando calor con sus besos.
El viento abrazos de brisa
que calman con aire fresco.

Dicen que solo hay un mar
que abarca playas y puertos.
Dicen que toda su sal
proviene de ojos sin dueños.

Son lágrimas de amargura,
desamores que dolieron,
convirtiendo a dulces ríos
en salados mares fieros…

Dicen que somos navíos
con la vela a barlovento.
Dicen que somos mareas
que van y vienen cual besos.

Y no hay timón que nos guíe
si el camino es tierra adentro.
Y no habrá puerto de atraque
si no nos llevan los vientos…

Por eso es que mar y barco
son aliados del viento.
Por eso es que guarda sombras
el aire que llevo interno.

Por un Amor que arrastró
la corriente mar adentro
ahogando todos los besos
que me guardaba el recuerdo…

© 2015  J.I. Salmerón

Me abandono en tus brazos

Juan I. Salmerón

 

Me abandono en tus brazos,
como la tarde en la noche,
como la lluvia en el lago.

Y solo cierro los ojos
para sentirte a mi lado…

Busco cobijo en tus labios,
como la mano en caricias,
como mi pecho en tu abrazo.

Y solo sueño palabras
que digan cuánto te amo…

…Así el silencio nos habla,
así la noche hace magia
y sobre sábanas blancas
este loco Amor descansa…

Me fundo sobre tu cuerpo,
como la nieve en la hoguera,
como una brisa en el viento.

Y solo somos dos bocas
atrapadas en un beso…

Me dejé querer de nuevo,
como una puesta de sol,
como una luna a lo lejos.

Y solo espero a mañana
para que vuelvas a hacerlo…

…Así nos sorprendió el alba
y su luz nos hizo presos,
atando besos y abrazos
entre caricias y versos…

Me abandoné en tus brazos,
y hoy solo tengo el recuerdo…

© 2015  J.I. Salmerón

Si yo pudiera…

056

 

Yo quiero ser el sol al que tú miras
cuando en las tardes largas de verano
persigues con tu voz por los tejados
la luz que se ha batido en despedida.

También yo quiero ser aquel manzano
que da cobijo en sombra de sus ramas
a los amores que en recuerdos amas
cuando te sientas a soñar debajo.

En viento loco quiero convertirme
para enredarme, Amor,  bajo tu pelo,
contarle a tus ideas mis anhelos
para que cuando pienses, no me olvides.

En sombra que se arrastra tras tus pasos
me quiero transformar cuando es de día.
Y si es de noche y tu alma está perdida,
seré la luz que alumbre en tu regazo.

La más bella canción que haya sonado
en esos bailes que evocaste un día
en que era, junto a ti, la melodía
que dulce se mecía en tus abrazos.

Quiero ser beso que ronda tus labios.
Quiero ser el espejo al que te miras.
Ser la camisa que encierra tu vida
mientras tu espalda acaricio besando…

Si yo pudiera ser lo que quisiera
sin duda escogería ser tu amante
y con tu Amor soñar viajar errante
aunque el destino incierto me doliera.

Que en esta vida solo hay un camino
y a cada paso espera una frontera
pero la libertad en mi alma entera
disfruta si el andar lo hago contigo.

© 2015  J.I. Salmerón

Adiviné tu sonrisa

101

 

Adiviné tu sonrisa
mientras besaba tu espalda.
Me imaginaba tus besos
cuando a tu cuello llegaba.

El tiempo se hizo silencio,
ni a suspirar se atrevía.
Solo el rozar de las manos
y los “te quiero…” se oían.

-¡Escucha…!
¿No lo oyes fuera…?
La luna se está quejando.
La fiesta de nuestro Amor
de envidia la está matando.-

Un largo e inquieto beso,
o un beso corto y preciso,
de esos que juegan, se esconden,
y atacan sin previo aviso…

Tus labios fueron delito
y por ello condenados:
¡Una cadena perpetua
junto a los míos besando!

-¿Lo notas…?
¡Oye sus gritos…!
El aire empuja furioso
en la ventana el cristal.
Quiere acariciar tu rostro.-

Tus ojos y mi mirar
se encontraron cara a cara.
Los abrazos enjaulados
por nuestra espalda escapaban.

La noche se hizo de aurora.
Viento y luna ya cejaban.
Y nuestro Amor en su barca
mar adentro navegaba…

Todo comenzó en un beso
que trepaba por tu espalda.
Todo empezó aquella noche
de viento y de luna clara…

© 2015   J.I. Salmerón

Hoy no te tengo

012-3

…Hoy no te tengo…

Y es tan triste el día
como si amaneciera
lloviendo.

Cubierto de niebla fina
que me mojara
los versos.

Como si el cielo no ansiara
el ponernos hoy
de acuerdo.

…Todo,
porque no te tengo…

Yo te prometo
dejar a parte
mis suspiros y lamentos.

Pero tú
no me dejes hoy,
no me dejes solo y lento.

Abrumado,
frente al viento,
que me calará de invierno.

…Todo,
porque no te tengo…

© 2015  J. I. Salmerón

Apenas hoy queda tiempo

128 (2)

 

Apenas hoy queda tiempo para escribir un “te quiero…”
Apenas quedan minutos, apenas yo puedo verlo.
Que va más lento ese río que se tira desde el cerro
que las vidas que llevamos tan apretadas de tiempo…

No podemos descansar, ni tregua nos concedemos,
no le dejamos volar, liberar nuestro cerebro.
Arrepentidos seremos por no parar un momento
y disfrutar de ese rato en que te leo mis cuentos.

En que te tomo las manos, como si tuviera miedo
de que al soltarlas te fueras tan lejos como ese viento.
En que me hundo en tus ojos, precioso jardín de otoño,
suspirando cada vez que en ellos veo un asomo

de la sonrisa que tienen, de esa plácida mirada,
que me transporta y me duerme como sueño de mañana.
¡Como me gusta mirarte y perderme y encontrarme
y suplicar que no dejen tus ojos de traspasarme…!

Apenas hoy tengo tiempo de decirte que la noche
sin la luz de tus estrellas apenas a mí me luce,
que no se ven los caminos ni se adivinan los cruces
por donde debo yo ir y ver si tú me seduces.

Que solo te dejo aromas, retazos de mi perfume
para que a ti te acompañen en esta noche sin luces…
Ya no hay tiempo para más, mi dulce estrella de mar…
Añoranza que a mi boca le queda de tu besar…

de tu respirar…
de tu profundo mirar…

© 2015  J. I. Salmerón

Bonito abrazo

10-04-2010 13-35-53_0333

 

 

…Bonito abrazo mecido entre tus brazos,
sobre tu pecho…

Si te acaricio lento…
Si mis dedos pasean tu espalda
por debajo de la blusa,
eso es casi para salir corriendo
al encuentro de tu Amor,
que a mí me embruja…

¡Abrázame más fuerte que apenas no te siento…!
¡Abrázame esta noche como si tus brazos fueran viento…!

…Como si el susurro de las ramas
nos llamaran a su encuentro
para regalarnos una noche,
una noche de Amor bajo sus cuerpos…

Abrázame, mi Amor,
que así el vacío del ayer noto ya lejos…

…Bonito abrazo mecido entre tus brazos,
sobre tus besos…

© 2014  J. I. Salmerón

Ya corren locas las hojas

087

 

Ya corren locas las hojas
arrastradas por el viento.
Ya buscan dónde esconderse
para evitar su destierro.

Se esconden en la esquinas
y en los portales abiertos.
Se agarran por alambradas,
se cuelan en sumideros.

¡Que no quieren terminar
muertas en el vertedero,
que no quieren que sus cuerpos
terminen rojos de fuego!

Y es que ellas tan solo quieren
volver a vestir de cobres
las alamedas, los bosques,
y las calles que recorres.

Y así cubrir tus paseos,
hacer mullidos tus pasos
como una alfombra de besos
que acarician tus zapatos.

Que antes era su deseo
tu cuerpo bajo sus ojos
cuando del árbol colgaban
sus verdes, gualdas y rojos.

Y hoy ya te pueden besar,
tocar tu pie desde el suelo,
hacerte casi volar
como en el más lindo sueño.

Por eso huyen del viento,
para seguir a tu lado,
para alfombrarte tu vida,
para morir a tus pasos…

…Ya corren locas las hojas
para envolverte de otoño,
ya quieren hacerte un manto
para abrigarte otro año…

© 2014  J. I. Salmerón

Aparecí por tu espalda

188

 

Y así fue…
Aparecí por tu espalda,
como susurro de viento,
como una hoja que cae
y en su caída no habla,
tan solo llega detrás
y te acaricia tu alma…

Son emociones intensas
que uno disfruta pasarlas,
aunque nos cueste los nervios,
aunque se encoja mi alma,
pero el final lo merece,
porque al final todo pasa
y todo llega con él,
con el final que te agrada…

Me fui en un soplo de aire
tras abrazarte la espalda.
Dejé tus hombros desnudos
con mis besos tatuada,
dejé un reguero de dedos
con mis caricias marcada.

Y me marche en el silencio
de la emoción contenida,
dentro de un hondo suspiro
donde se ahogaba tu vida,
dentro de tanto Amor
que se quedó a la deriva…

Y así fue…
Volví a remontar el vuelo,
volví a ser solo un murmullo,
volví a ser solo un instante
de la brisa del Amor,
del aire que te envolvió
aquella tarde al amarte
entre los vientos de un sueño…

© 2014  J. I. Salmerón