Tan cambiante

 

Tan cambiante
como una moneda en el aire,
que no sabes si cara o si cruz
hasta que sobre el suelo se pare.

Indecisa
como es el tomar la elección,
en un puesto repleto de helados,
entre nata, vainilla, o turrón.

Es incierta y mudable
esta vida que tienes delante…
Es como ir a nadar
y que encuentres vacío el estanque.

Tan variable
como el tiempo de la primavera,
que uno sale en camisa y con sol
y lo mismo empapado regresa.

Tan voluble
como pluma que el pájaro pierde
y en los brazos del viento se mece
hasta que ella decide y desciende.

Es fugaz e inestable
esta vida que va a acompañarte.
Es como ir a bailar
sin saber qué canción va a tocarte.

Inconstante
como el rojo, amarillo, y el verde
que el semáforo vive alternando
y que cambia cuando a él le parece.

Caprichosa
como la carta a los Reyes Magos
que aunque no sabremos que traerán
le pedimos cientos de regalos.

Es como una veleta
que los vientos empujan.
Como puerta cerrada
sin saber que hay detrás.

Como estreno de cine
que el final es misterio.
Como el diente en la almohada
que el ratón cambiará.

De la vida conoces
nada más que el comienzo,
cada día le escribes
una página más.

Como si se tratara
del mejor argumento,
el final es misterio
y hasta que no termine,
el final lo sabrás…

©2017  J.I. Salmerón
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Tarde…

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Tarde…
Es tarde, dice el reloj,
que son las tres menos algo.
Es tarde, dice la noche
maullando por los tejados.

Tarde se ha hecho de nuevo
y yo aquí sigo esperando
a que regresen las musas,
que me han dejado olvidado.

Tarde…
Es tarde, dice el trinar
del ruiseñor con su canto.
Es tarde, dice el misterio
de la sombra tras el árbol.

Tarde para conjugar
el verbo sobre mis labios,
ese que dice que Amar
en presente es “yo te Amo”.

¡Tan tarde se ha hecho ya
que la culpa se ha tumbado
y así los remordimientos
disfrutan de lo bailado!

¡Tan tarde puede que sea
que acecha ya el despertar
pues el dormir hace tiempo
que se marchó a descansar!

Tarde…
Es tarde, dicen los sueños
que susurrando me llaman.
Es tarde, dice un refrán,
si quiero ayuda mañana.

Tarde para ir a bailar,
que la verbena se acaba.
Tarde para disfrutar
en el portal de tu casa.

Tarde…
Es tarde, dicen silbando
los álamos del camino.
Es tarde, dicen llorando
las lágrimas de rocío.

Tarde para pasear
y de la mano ir cogidos.
Tarde para enamorarte
que hoy el tiempo me ha vendido.

¡Es tarde, pero me da igual,
que a mí me gusta el lucero,
y acompañar a la luna
en su viajar tan ligero!

¡Es tarde, pero hay remedio.
Mañana a la misma hora
nos veremos en mi alcoba
a ver si se alarga el tiempo!

¡Que ya lo dice el proverbio:
Que yo prefiero tardar,
aunque tenga que esperar,
a nunca verte de nuevo…!

© 2016  J.I. Salmerón