Para amores a la deriva…

484© 2014  J. I. Salmerón

 

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Siento…

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Gracias por  el regalo, de veras yo te agradezco,
gracias por acordarte de lo que valen los sueños…

…Me haces sentir tantas cosas
que todo soy sentimiento…

Siento envolverme la noche
en su manto de silencio,
siento coser sus estrellas
como lazos, en tu pelo.

Siento la cálida brisa
acunándome entre sueños.
Siento que sientes los besos
que yo dejé en tu recuerdo…

Siento tanto… Tanto siento…
Siento que soy libre y siento.
Siento Amor… Lo siento dentro.
…Hoy solo yo soy sentir, y solo siento…

Gracias por compartir sentimientos,
gracias por dejarme este recuerdo
que, como baile, juntamos
a nuestras almas los besos…

© 2014  J. I. Salmerón

¡Felicidades, Paloma!

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Para Paloma, mi hermana, que hoy hace años que nació igual que lo hace el sol, llena de luz, de esperanza, y de Amor…

 

Hoy dio tu vida comienzo,
echó tu noria a rodar
con esos paisajes bellos
que arriba viste llegar.

Otros, tal vez, más oscuros
cuando la rueda giró
y te tocó estar abajo,
en esos pozos sin flor.

Pero la vida es girar,
como ruleta de feria,
y aunque te toque perder
de nuevo apuestas por ella.

A veces falta de luz,
muy grises: blancos y negros,
que tú supiste cambiar
por arco iris de besos.

Que tú, Paloma de vuelos,
con tu incansable aleteo
siempre quisiste buscar
el más azul de los cielos.

…Hoy comenzó ese jardín
a florecer un otoño.
Hoy comenzó tu vivir
y le sumaste otro sueño.

© 2014  J. I. Salmerón

De bello color castaño

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De bello color castaño
y tú los crees vulgares.
Son tus ojos mucho más
que simples formas ovales.

Saben mirar con ternura,
con firmeza y con pasión
todo lo que les rodee
y bese tu corazón.

Color de bosque otoñal,
paseo de enamorados.
Tus ojos, serenos, dulces,
transportan al ser amado.

Color de arena mojada
con lágrimas de Amor cautivas
que como dos olas rompen
al fondo de tus pupilas.

Tus ojos son transparentes
a la hora de sentir,
desnuda tu alma dejan,
y tú, no sabes mentir.

Al hechizo de tus ojos
me quisiera someter,
mas, me aterra su infinito,
y no los quiero perder…

© 2014  J. I. Salmerón

Un año…

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Son tantos días…
¡Un año!
Son tantos besos
los dados…
Y los dejados
al viento,
para esperar
al momento
en que encontraran
tus labios…

…Son pocos días
un año.
Los guardaré
en la cartera
para gastarlos
de veras
cuando te tenga
en mis brazos…

Es mucha espera
un año…
Parecen pocos
los días
pero pasó
un verano,
y primavera,
y otoño,
y un frío invierno,
y otro año
que espero sumar
a este,
que espero besar
tus labios…

Para eso,
son pocos días
un año…

© 2014  J. I. Salmerón

…Solo el otoño yo vi

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…Solo el otoño yo vi de mi brazo paseante,
solo tostados y pardos componían el paisaje.
Un color tan solo era el que llenaba el momento
y me tenía atrapado como cadenas de preso.

¡Bendito color marrón
el que tú guardas tan dentro…!

Ya lo sabía mi ayer, ya me avisó mi recuerdo,
que no debía caer en tan hipnótico sueño.
Pero yo me dejé hacer…, y si he de sufrir, lo acepto,
con tal de ver mi reflejo en esos ojos trigueños.

¡Bendita tú y tu color
de ojos tan hogareños…!

Si el fuego fuera marrón, de fuego yo vi destellos,
y es que tus ojos quemaban cuando mirabas, mi cielo.
¡Entre bosques navegué! ¡Entre las tardes sin dueño!
¡Entre las risas de un río que acompañaba lo nuestro!

¡Bendita toda esa magia
que por tus ojos pasea…!

…Pero los sueños terminan y el despertar los afea,
aunque este sueño, más bien, a partir de hoy comienza…
Y volverán muchas tardes que podrán ser como fiesta,
y tus ojos dos faroles para alumbrar a la orquesta.

¡Bendita sea la miel
que tus ojos me alimentan…!

© 2014  J. I. Salmerón

Un añito más…

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…Hoy cumple un año más mi sobrino-nieto, y ahijado, Guillermo.

Son cuatro años ya de intensa vida, de entregada vida, de sacrificada vida a… ¡jugar…! aprender, disfrutar y observar todo lo que a su alrededor pasa. De confirmar lo injusta que es a veces esa vida cuando compruebas que no puedes tener ese coche que te está mirando de frente, a tu altura, en esos grandes almacenes y que, incomprensiblemente, tus padres se niegan a comprarte. Cuando compruebas que a pesar de tus lloros, pataletas y casi mareos, te obligan a comerte ese plato de comida que no te gusta nada en absoluto y que en nada se parece a los macarrones con tomate que devoras relamiéndote los labios y los rojizos dedos… ¿Por qué no puede haber siempre macarrones con tomate para comer…?

Cuando compruebas que al llegar tu hermana a este mundo, (Susana tiene ahora 17 meses), te obligan a ser el mayor de la casa, el responsable, el que tiene que ceder siempre y dejar que te aplasten tus juguetes de una patada en lo más interesante de tu aventura de vaqueros e indios o de naves marcianas… ¡Qué dura es la vida a pesar de no llegar, ni de puntillas, a poder asomarme por la ventana…! ¿Sabrá la vida que aún soy muy pequeño para todo esto, o es que a partir de los tres años uno ya es mayor para sufrir los más grandes desengaños…? …En fin, serán cosas del crecer. Será que soy mucho más mayor de lo que dicen los de séis años de mi colegio, que me llaman siempre mocoso pequeño…

…El año pasado le escribí para su tercer cumpleaños unas palabras para que no se sintiera tan indefenso ante esta vida, tan grande para él que entre su habitación y su colegio le parecen el mismísimo universo. Para que viera que siempre tendrá de compañeros inseparables a sus años, y que sus padres, a pesar de no comprarle el camión que le miraba a los ojos, le darán mucho Amor y todos los cuidados que él se merece. Y hasta su hermana, que ahora ejerce de dictadora de sus juguetes, será mañana el perrillo que correrá detrás de sus pasos…

…Aunque puede que sea verdad y ya sea muy mayor, pues este verano sabía perfectamente escribir mi nombre en la pizarra, que para esto hay que ser mucho más grande de lo que es su hermana. Aunque las “enes” aún las escriba al revés.

…Tres añitos y un niño
de la mano van.
Van caminando juntos
y piensan:

Los dos mayores seremos
a la par,
que ya van unidos mi destino
y tu experiencia.

Que a tan larga vida
yo quiero sumar
los besos y abrazos
que me da la ciencia

que mis padres tienen
en esto de amar,
y que tanta falta le hace
a mi conciencia…

Pero hoy vámonos solo
a jugar,
que ya tendremos tiempo,
los dos… a la vuelta…

cuando cumplamos pronto
un añito más,
sumándole ese Amor
al costal de la experiencia…

© 2014 J. I. Salmerón

Siempre a la espera…

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Tú…
Me lleno de ti cuando te veo, te siento, te quiero…
Tú, tú me traes,
y me llevas al azul del firmamento…
Tu, y solo tú…,
a tus brazos yo me entrego, con deseo…

…Cuando me marcho, tú,
tú vienes conmigo, con mi recuerdo…

No te preocupe si algún día
no puedes estar o contestar,
que igual te quiero,
que igual te sueño,
que igual te anhelo,
que yo seguiré aquí,
esperando tu regreso.

A la vera de este río de Amor que a ti te lleva…,
y te trae hasta mis brazos en espera…

A la espera de tu cuerpo, de tu risa, de tus besos…,
que aquí esperaré
hasta que la lluvia de tu ausencia cese
y deje de calar mi vida entera…

…No temas, yo seguiré aquí,
siempre a la espera…

© 2014  J. I. Salmerón

Aunque se acabe tu día…

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No te entristezcas, preciosa,
porque termine tu día,
porque lo veas fundirse
como tarde en lejanía.

Que otros muchos ya te esperan
¡y mejores todavía!
Que en el saco de tu vida
aún te caben melodías

¡Y bellos atardeceres,
y arboledas que cobijan
los amores trasnochados
del ímpetu de las brisas…!

…Y crecerán con nosotros
cada uno de tus días,
y tú crecerás con ellos
y mirarás desde arriba.

Y regalarás tus besos
como flor de margarita,
y volará terciopelo
a los labios y mejillas

de los que tengan la suerte
de recibir tus ternuras,
en forma de fina lluvia
floreciendo así sus vidas.

¡…Que no nos puedes dejar
sin alimento, mi niña,
dejarnos sin el manjar
de tus besos cual caricias..!

© 2014  J. I. Salmerón

Mi abrazo vacío

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Mis brazos,
huérfanos de ti quedaron,
del calor de tu risa,
de tu mirar de abrazo…

Mis manos,
vacías de tu olor, ya se cerraron,
y se apretaron guardando tu voz en su regazo,
entre los pliegues de mis dedos,
casi enjaulada, casi ahogada de lamentos,
tu voz y mis momentos…

Mi abrazo,
helado se quedó al no encontrar tu cuerpo,
lejano entre la tarde,
al borde del tormento.

Y tus ojos a lo lejos se cerraron, se durmieron,
por no encontrar los míos aún despiertos,
sumidos en un sueño, en pleno vuelo,
esperando a su regreso en nuestro cielo…

Mis brazos,
se cerraron vacíos de consuelo,
y no tocaron tu cuerpo,
y no notaron tu aliento,
y no escucharon el latir sonoro de tus besos.

…Y no pudieron sujetar la tarde y volverla amanecer,
y encontrarse a medio día con tus gestos otra vez…

Mis brazos,
huérfanos de ti quedaron,
de tu mirar intenso,
de tu apretado beso,
de tu querer que amaron…

Sigue mi abrazo vacío y roto en la distancia.
Sigue mi abrazo buscando perdido en la madrugada.
Sigue mi abrazo…, y mi voz desesperada.
Sigue vacío de tu Amor mi alma…

© 2014  J. I. Salmerón