Pozo de los sueños

 

Un pozo con deseos en su fondo
donde la luna siempre se asomó.
Brocal donde apoyándome en tus ojos
pedí a aquella moneda solo Amor.

Robé de tu cintura terciopelo,
abrazo preso del amanecer,
donde por un momento fue sincero
el roce de tu piel sobre mi piel.

Tus labios de palabras se llenaron,
mis manos intentando traducir
aquel calor que tus besos dejaron
al presionar tu cuerpo junto a mí.

¡La noche se paró.
Juré que te sentí!
Tu beso me caló
de Amor sincero.

¡La luna se apartó
y entonces yo lo vi!
Tu cuerpo resultó
solo un reflejo.

Mirando en la mañana, junto al pozo,
un beso entre la hierba me encontré.
Lo cual demuestra que no estaba loco,
que fue algo más que un sueño que soñé.

Desde ese día vuelvo cada noche
posando mi mirada en el brocal
donde tus ojos de luna robaron
mi alma que ya no he vuelto a encontrar.

¡Pero yo sé que un día nos besamos,
que tu cuerpo en mi cuerpo estremeció…!
Que aquel calor que sentí de tus manos
no fue reflejo de imaginación.

“Pozo de los sueños”
el nombre que le di.
La sima de un Amor
que fue locura.

La noche que te vi
la magia me envolvió,
y hoy te he vuelto a soñar
bajo esa luna…

©2017  J.I. Salmerón

Tan cambiante

 

Tan cambiante
como una moneda en el aire,
que no sabes si cara o si cruz
hasta que sobre el suelo se pare.

Indecisa
como es el tomar la elección,
en un puesto repleto de helados,
entre nata, vainilla, o turrón.

Es incierta y mudable
esta vida que tienes delante…
Es como ir a nadar
y que encuentres vacío el estanque.

Tan variable
como el tiempo de la primavera,
que uno sale en camisa y con sol
y lo mismo empapado regresa.

Tan voluble
como pluma que el pájaro pierde
y en los brazos del viento se mece
hasta que ella decide y desciende.

Es fugaz e inestable
esta vida que va a acompañarte.
Es como ir a bailar
sin saber qué canción va a tocarte.

Inconstante
como el rojo, amarillo, y el verde
que el semáforo vive alternando
y que cambia cuando a él le parece.

Caprichosa
como la carta a los Reyes Magos
que aunque no sabremos que traerán
le pedimos cientos de regalos.

Es como una veleta
que los vientos empujan.
Como puerta cerrada
sin saber que hay detrás.

Como estreno de cine
que el final es misterio.
Como el diente en la almohada
que el ratón cambiará.

De la vida conoces
nada más que el comienzo,
cada día le escribes
una página más.

Como si se tratara
del mejor argumento,
el final es misterio
y hasta que no termine,
el final lo sabrás…

©2017  J.I. Salmerón

La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Te llevo

 

Llevo guardado el destello
del beso de tus labios
en mi bolsillo derecho.

Y en el izquierdo las noches
donde abrazándome fuerte
tu voz decía “te quiero…”

Cuando estoy solo
me palpo el bolsillo,
da igual izquierdo o derecho.

Y saco el puño cerrado
para que aquellos recuerdos
no escapen entre mis dedos.

¿Dónde ha quedado
todo ese Amor que hoy nos debemos…?
¿Dónde enterraron tus labios
aquella noche todos mis besos…?

Y tu boca callaba por miedo.
Aunque viendo tus ojos,
sigo escuchando de lejos
cómo pronuncian “te quiero…”

Y tu boca vacía de besos.
Aunque viendo tus labios
cómo entreabiertos los llaman,
sé que los echas de menos.

Llevo guardado en el alma
todas las hojas ya secas
que se llevaban los vientos.

Llenan rincones vacíos
que antes llenaban tus manos
acariciando recuerdos.

Al fin y al cabo te llevo.
Siempre a mi lado te llevo.
Siempre el recuerdo va lleno.

Siempre que palpo un bolsillo
no sé de donde apareces,
pero conmigo te llevo.

¡Y yo te llevo…!
¡Y yo contento…!

©2017  J.I. Salmerón

Ya sabes

 

Ya sabes lo que te quiero,
por mis gestos lo adivinas.
Ya sabes cómo me muero
al verte doblar la esquina.

Como la primera vez
que pasaste por mi vida
sin saber que tú serías
de mi vida la heroína.

Y de esto han pasado ya
semanas, meses y años,
los días no te los cuento
por no parecer pesado.

Pero por más que transcurra
la vida sobre nosotros,
tú seguirás siendo luz
en el azul de mis ojos.

Por más que el tiempo se empeñe
y nos maneje a su antojo,
yo seguiré tras tus pasos
sumando un año tras otro.

Ha quedado tanto abrazo
sobre mi espalda marcado
que ahora parecen caminos
donde al borde nos amamos.

Ha pasado tanto Amor
debajo de mi ventana
que se han convertido en río
los besos que tú me dabas.

Ya sabes que eres el sueño
que guardo bajo mi almohada
donde disfruto queriendo
que no llegue nunca el alba.

Ya sabes que eres la paz
que busco en mis horas bajas,
y bandera a conquistar
cuando me meto en batallas.

La noche viene a buscarte,
soy yo con mi negra capa
para que no pueda verte
la luna blanca de plata.

Según cuenta la leyenda
la envidia la está matando
al ver que juntos pasean
tu Amor y mi Amor del brazo.

Ya sabes lo que te quiero,
no hace falta que lo diga,
aunque hoy yo te lo recuerdo
por si acaso se te olvida…

©2017  J.I. Salmerón

Tu reflejo

Descansa sobre el agua su reflejo
como tu voz descansa en mi memoria.
La vida dando vueltas en la noria
donde un día empezamos a querernos.

Descansan en la playa quince besos
que en las noches de agosto nos robamos,
bajo estrellas celosas nos amamos,
sobre la arena escondimos los cuerpos.

Así fue nuestro Amor,
imagen de un espejo
donde quedase preso
y sufriendo el corazón.

Borrosa realidad
apenas definida
donde al final, perdida,
murió nuestra pasión.

Tus ojos, como el lago, eran reflejo
de aquel Amor que tus brazos guardaban,
de aquel rozar de labios sin palabras
que envuelto en suspirar hicimos preso.

Así va nuestro Amor, perdido al alba.
Así fue el comenzar de nuestro cuento,
llenando cada página en momentos
donde nuestro final perdió la calma.

Quisimos comenzar
volviendo a hacer historia,
borrando en la memoria
la imagen del cristal.

La vida es el lugar
donde cualquier espejo
devuelve en su reflejo
instantes de tu amar.

Tumbado está el reflejo sobre el lago,
y en mi memoria,
que hoy te ha recordado,
está tu corazón…

©2017  J.I. Salmerón

El autobús blanco y azul

 

Quedamos en la parada.
Yo cogí aquel autobús
pintado en blanco y azul,
de mi casa a dos manzanas.

Aún recuerdo aquel olor
que en su interior agobiaba
y mi pulmón respiraba,
mezcla de aceite y gasoil.

Era sábado temprano.
Quisimos aprovechar
el tiempo que, hoy de verdad,
compartiremos amando.

Apenas había gente
viajando por la mañana.
No te vi aquella semana
en que tu beso fue ausente.

Ya estamos casi llegando
pero no adivino a verte
en la parada de enfrente,
donde venimos quedando…

¡Seguro que llegué antes….!
Pido parada y me bajo.
En nuestro banco sentado
espero a que pronto llegues.

¡…Y pasan tantos minutos
que parece que envejezco!
Serán las ansias que tengo
para volver a estar juntos.

A tu casa al final llamo
desde la vieja cabina.
“¿sabes qué? pues adivina…
¡Hoy no podremos besarnos!”

¡Su madre quiere que vaya
con ella todo este día
haciéndole compañía!
¡Y a mí, que un rayo me parta…!

…De nuevo el gasoil yo huelo.
¡Y vibra la ventanilla
y el corazón de rodillas
rezando por ese suelo!

De blanco y azul pintado,
nubes y cielo en asfalto.
Con mi pena por lo alto
me voy de vuelta a mi barrio.

Y como dijo aquel sabio:
¡Cuánto nos cuesta querer
cuando el destino es tan agrio…!

©2017  J.I. Salmerón

No queda orilla cercana

No queda orilla cercana
cuando entre sueños navegas.
No hay palo mayor de velas
que cuando en tormentas sueñas,
aguanten el huracán.

Luchando con las mareas,
las manos llenas de penas.
El corazón empapado
con agua de un mar salado,
y cansado de navegar.

Siempre buscando la isla donde atracar…
Siempre buscando el silencio,
siempre buscando la paz.
Siempre buscando los ojos
donde poder descansar.

Tan lejos el horizonte…
Tan lejos ese recuerdo
que arrastran suave los vientos.
Tan lejos el corazón
que se quedó sobre el puerto…

A veces quiero dormir
y no soñar lo que quiero.
A veces quiero ser vela blanca,
sujeta con blancas cuerdas,
sobre un eterno velero…

¿A dónde irán a parar
todos los sueños que sueño…?
¿A dónde han ido los besos
que tú me solías dar…?

A veces quiero ser mar,
color azul, como el cielo.
A veces quiero rimar
como me riman los versos,
y solo me quedo en sueño.

No queda orilla cercana
en esta vida de mar revuelto…

©2017  J.I. Salmerón

Corazón

 

Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, viviendo del sentir.
Siempre encerrado late palpitando.
Siempre besando fuerte en su existir.

De piedra un corazón quiero comprar,
un corazón que no sienta latidos.
Un corazón que ya sepa olvidar,
un corazón que ignore los sentidos.

Y un día, si quiere, que se escape.
Así será de Amor el más buscado.
En blanco y negro quede su color
como en invierno el bosque si ha nevado.

Quisiera yo elegir un corazón
que sienta la amargura del pasado.
Que llore por la rabia de un adiós
cuando en el parque queda abandonado.

Quisiera un corazón tan fuerte y frío,
forjado con el más duro metal,
al que los golpes solo le hagan ruido;
y que las puñaladas, cosquillas nada más.

Y un día si se queda el pecho hueco,
si el alma no encuentra donde llorar
porque no hay corazón ya donde hacerlo,
que no lo eche de menos, nada más.

Si toco, noto dentro cómo llama
con ritmo acompasado, el corazón.
Si lloro, oigo música de nana,
para que así se calme mi aflicción.

¡Yo vendo un corazón,
quién lo quiere comprar!
Para el mejor postor
será su ritmo.

¡Regalo una emoción,
un beso de verdad,
para el que el corazón
ya no tuvo destino…!

…Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, esperando para amar…

©2017  J.I. Salmerón

Niebla en el recuerdo

 

Hace frío…
Una mueca por sonrisa
lleva el alma reflejada.
La niebla todo lo abarca.
Y una hoja seca,
que ya no ve el futuro
a su alrededor,
vuela desde la rama del árbol
hasta la negra explanada.

Es muy tarde…
Se adivina cómo el viento
arrastra sin compasión
cada rastro de recuerdo,
cada suspiro de tiempo
que llevábamos prendido
sobre el pecho,
sujeto con un liviano
alfiler sin pasador.

Yo tampoco adivino
lo que acontece más lejos.
Yo también noto ese frío
calando en mi corazón.
La niebla sobre mis ojos
ha vuelto a color incierto
los recuerdos que hoy han vuelto,
los que ahogaban mi interior.

Hoy el olvido se ha roto.
Hoy ese parque brumoso
respira restos de ayer.
Toca sobre mis hombros
el árbol de los momentos,
y con raíces de tiempos
que han arrastrado los vientos,
atrapa fuerte mis pies.

Hace frío…
Es muy tarde….

Hoy la noche solo se adivina,
la bruma se apresó de ella.
Es como nuestra memoria,
que encerrada vive ausente,
y entre niebla de otro tiempo
ya no conseguimos verla.
Por más que uno se esfuerce,
por más que uno se empeña…

©2017  J.I. Salmerón

Fiel bombilla

 

Siempre ahí arriba alumbrando.
Siempre por mí está encendida.
¡Ahora de pronto te apago
y vuelves a estar dormida…!

Siempre mi sol en invierno,
en día nublado y frío.
Calentando mi recuerdo
de aquel verano en el río.

Eres ese pensamiento
que va y viene con la vida,
encendido si lo encuentro
y si no lo pienso expira.

El punto de referencia
cuando se juntan amigos,
alumbrando la experiencia
de lo que abajo decimos.

Eres la llave en la puerta
dejando libros abiertos.
Dándole vida a esas letras
que sin ti no tienen dueño.

En silencio me acompañas
cuando me agobio de ruido,
y con tu nana me cantas
apagándote conmigo.

Me recuerdas a ese Amor
cuando era el sol de mi vida,
antes de que la esperanza
dejara mi fe fundida.

Nunca te echamos en cuenta
al tenerte tan arriba,
ya sabes que siempre estamos
hincando en pecho barbilla.

Nunca miramos tan alto
ni valoramos la vida
tan buena que nos regalas
con solo darle al botón,
mi querida y fiel bombilla…

©2017  J.I. Salmerón

No puedo darte

 

No puedo darte tanto como pides,
solo me queda entero un corazón;
que el resto se mojaron en abriles
ahogándose entre lluvias de dolor.

No me pidas el sol cuando es de noche,
de nuevo te ha ocurrido lo de ayer
al rechazar los rayos con reproches
por ser rescoldo de un atardecer.

Siempre quise ser luna en horizonte
paseándose llena entre silencios.
Contarle a las estrellas que tu nombre
he dejado jugando con el viento.

Pero tú, un huracán entre mañanas.
Tú siempre luz intensa deslumbrando.
A la gente tu nombre le gritabas
como en cada tormenta grita el rayo.

El alma quieres que yo te regale
pero, ¿y yo, qué haré sin sentimientos…?
Seré como las playas sin sus mares.
Seré una boca huérfana de besos.

Ya sabes que un día fui todo tuyo,
que en tu tren mi vagón quedó enganchado,
pero aquel viaje no encontró destino
y en vía muerta se quedó parado.

No vistes al reloj marcando el tiempo,
como marcan el paso los soldados.
Cómo implacable dejó al descubierto
a esos minutos que se iban ahogando.

Por eso no me quedan corazones,
en batalla murieron por Amor.
Enterrados entre desilusiones,
sin cruz que indique el punto de dolor.

Te hubiera dado, Amor, todas mis vidas.
Te hubiera dado el sol, a mi pesar.
Pero aunque el agua fuera tibia y fina,
ahogada termino mi voluntad.

No puedo darte ni un solo suspiro
de un corazón que empieza a palpitar…

©2017  J.I. Salmerón

En el cajón de los sueños

 

En el cajón de los sueños
guardo renglones de tinta
pintados de azul de cielo
que no te pude contar.

Contienen frases cautivas,
palabras que hoy se me olvidan
al recordar a tus ojos
mirando sobre mi mar.

Allí duermen mis secretos,
allí quedaron guardados
cada uno de los besos
que a tu boca no le di.

Descansan entre silencios
esperando su momento
en que tus labios reclamen
a mis labios frenesí.

¡Aquí me paro y te pienso…!
Aquí recuerdo lo nuestro
y no entiendo qué pasó…
Aquí me viste el dolor…

Cajón de recuerdos lleno
de flores secas y Amor.
Madera, papel y besos.
Silencio y desolación.

Apenas recuerdo
si guardo la carta
que dice tu nombre…

No abro, pues temo
que si la descubro,
de nuevo yo llore…

Pero no soy tan fuerte
como tú te pensaste,
y en mi mano la llave
piensa ya el liberarte.

Y abro el cajón de madera,
donde descansan los sueños.
Vuelve el verano al invierno
cuando de nuevo te leo.

El resto, ya te imaginas…
Salen volando los besos
y una frase se adivina:
¡Te echo tanto de menos…!

©2017  J.I. Salmerón

Es curioso…

 

Es curioso…

A pesar de estar nublado,
de ser hoy un día triste y gris,
puedo sentir el roce del sol
siempre calentando,
siempre llenando mi soledad,
siempre a mi lado,
abrigándome de sombras,
siempre andando junto a mí…

Aunque el día esté cubierto
impidiéndole hacia mí abrirse paso,
aunque el sol se encuentre preso
y las nubes no le dejen asomar,
siempre oigo a lo lejos su llamada,
su voz incansable alentando,
gritando en voz alta mi nombre,
siempre hablando junto a mí…

Es por eso que en la noche,
cuando mi mente descansa,
es cuando más echo en falta
a los rayos de ese sol.
Cuando el frío cala hondo
y se atraviesa en mi alma,
cuando casi no distingo
que palpita el corazón…

Hay veces que su recuerdo
da cobijo a mis pesares,
en que quiero que de pronto
sea un nuevo amanecer.
Para poder disfrutar
en mi cuerpo de sus rayos
que calientan y mitigan
las noches en que no ves…

Es curioso…

Cómo me recuerda este sol
que tanto añoro,
que tanto echo de menos
en tiempos de soledad,
al Amor que tuve un día
apretado entre mis brazos
y sin darme apenas cuenta
se terminó por marchar…

©2017  J.I. Salmerón

La dama del balcón

 

…Aún ve pasar aquellas cabalgatas
debajo del balcón donde vivía,
cogida de la mano de su padre
y asomada a la calle de puntillas.

Recuerda las carrozas decoradas
de los Reyes de enero siendo niña.
Aquellas que portaban los regalos
que bajo el árbol luego amanecían.

Aún le parece estar viendo de nuevo
a sus amigas jugando en el parque,
cómo llamaban gritando su nombre
pidiendo sin descanso que bajase.

Mirando desde arriba aquella calle,
cuando era poco más que adolescente,
cómo esperaba sentado en el banco
ese chico, su eterno pretendiente.

Mañanas de domingo en primavera,
bikini para tostar su moreno,
y cuando su madre se iba a la compra
en toples recibía al sol su pecho.

Primeros cigarrillos en la noche
compartiendo su humo con la luna
con esas bocanadas que transgreden
las normas aprendidas desde cuna.

Faroles sigue viendo engalanando
la plaza que desde arriba divisa
donde las noches de fiesta bailaba
entre amigos, cerveza, y sonrisas.

Hoy sigue viendo cómo pasa el tiempo
debajo del balcón que fue su vida
aunque se empape en lágrima el recuerdo,
aunque su mirada sienta perdida.

Por “dama del balcón” es conocida,
porque no deja un día de asomarse
para poder así parar su vida,
para que el tiempo, esquivo, no se marche.

©2017  J.I. Salmerón

Aquí me tienes de nuevo

 

Aquí me tienes de nuevo,
desde tus ojos mirando,
junto a tu boca escuchando,
enredado en tu recuerdo.

Sentado junto a tu silla
pasando mi mano cerca,
y mis besos, que te piensan,
rozándote la mejilla.

Aquí me encuentro soñando
como sería mi vida
sentada tú en mi rodilla
y tu pelo acariciando.

Y baja el sol con la tarde,
cogidos de la mano
en horizonte lejano,
fundiendo la luz del valle.

Sigue mi voz llamándote,
acechando en tu memoria,
cambiando pena por gloria
para que pueda quererte.

Aquí me tienes, y sigo,
como si fuera pensado,
como el que piensa un pecado
sin redención del Divino.

Voy prendiendo en tu recuerdo
las rosas tan amarillas
que brotan todos los días
convirtiéndose en mis besos.

Aquí me tienes de nuevo.
Deja sitio que hoy regreso…

©2017  J.I. Salmerón

Vivir de añoranza

 

Era lágrima su rostro
mojando de pena amarga
los recuerdos que acudían
ahogando su corazón.

Sin duda que era la ausencia
la que pasaba factura,
la que dejaba las marcas
profundas por la emoción.

¡Tanto silencio atronaba la sala.
No había sol que el espacio llenara…!

Era de llanto su vida
dándola ya por perdida
acurrucando su alma
al más lejano rincón.

Era tan larga la cuesta,
tan pronunciada y funesta,
que no sentía las ganas
de luchar contra el dolor.

¡Cada palabra escondía su habla.
Solo un suspiro de adiós se escuchaba…!

Un río por su mejilla.
De nuevo el sol se apagaba;
hoy tan oscura su alma
y la mañana tan fría…

La pena marcó distancia.
Hoy era suyo el momento
dejándonos sin aliento
tan lejos de la esperanza…

¡Hoy el instante requiere templanza.
Solo nos queda vivir de añoranza…!

©2017  J.I. Salmerón

El sueño eterno

 

Sellamos nuestro Amor.
Y fue aquel beso
el que al mirarse al espejo
confirmó nuestra pasión.

Mi mano te acarició.
Y fue su tacto
el que firmó aquel pacto
comprometiendo al Amor.

Silencio y calma… ahora recuerdo…
Dolor del alma clavado dentro.

Dolió tanto mirarte
que mis ojos fueron presos
arrastrando las cadenas
a esconderse en una cárcel.

Y nuestras sombras
se abrazaban en el suelo
mientras los cuerpos huían
tan alejados del tiempo.

Lágrima y rabia… nube de invierno…
No fue bastante el Amor sincero.

El camino se borró.
En primavera la hierba
siempre esconde de los ojos
la senda en la que volver.

La lluvia me despertó.
Empapado tu recuerdo,
difuminado en el tiempo,
se dejó al final de ver.

Recuerdo y tiempo… solo me quedo…
El sueño eterno dura un momento.

©2017  J.I. Salmerón

La chistera

 

…Le oía llegar.
Iba pitando según pasaba.
Y la sonrisa tras los cristales…
Y su mirada tras unas gafas…

Bajo una sombra
llegaba siempre por la mañana,
y estacionaba junto a la plaza,
freno de mano y allí bajaba.

Abría el portón.
¡Allí dentro encontraba la magia…!
Desde un cuaderno donde escribir,
a unas verdes y dulces manzanas.

Jabón de fregar,
zapatillas cubiertas de flores,
“las rosquillas las hizo la abuela…”
Y un ungüento para los dolores.

¿Cómo era aquello…?
Parecía más bien la chistera
donde no tiene fin lo que saca.
“No llevo hoy… se lo traigo mañana…”

Siempre su risa
puesta como mandil en su cara.
Siempre amable y cortés atendiendo,
siempre: “adiós, gracias… feliz semana…”

…Ya no recuerdo,
y por más que he querido y lo intento,
cómo era su nombre de pila,
cómo la gente llamaba al tendero…

Pero ya da igual…
Ya no oigo el motor acercarse.
En la sombra no está su mirada.
Ya no hay sonrisa bajo sus gafas.

Y su chistera,
en la tapia quedó abandonada
con las ruedas pinchadas y viejas,
sin cristales, la chapa oxidada.

Pero es así…
Cuando uno descubre los trucos
que la vida nos va desvelando,
se da cuenta que no queda magia…

© 2017  J.I. Salmerón

Equilibrio

 

Siempre el calor de la mano del sol,
derritiendo los charcos donde me refresco.
Siempre está el sol asomado al balcón
de las tardes de agosto que traen viento seco.

Y entre tanto la luna tan fresca,
dando abrazos glaciales hasta que amanezca.
Repartiendo en el cielo la escarcha,
convirtiendo en helados destellos de estrella.

En el amanecer, muy temprano,
cuando el campo deja de llorar roto en noche,
sale el sol sobre el mar calentando
y templando la vida sobre el horizonte.

Es igual que el ocaso en la tarde,
que el calor que de día curtió los trigales,
con un soplo de luna no arde
al ponerle una capa de escarcha y taparle.

Siempre muere el calor con la luna,
siempre arropa a la noche el silencio tan frío.
Tan helado mirar que no hay cuna
donde duerma caliente el caudal de su río.

Pero vuelve el calor con su día,
sofocando el camino desnudo de sombras.
Convirtiendo en erial por sequía
lo que anoche era oasis de verdes alfombras.

Como todo en la vida
lo mejor la balanza en su justa medida.
Lo mejor equilibrio,
que lo mucho calienta y si es poco, da frío…

© 2017  J.I. Salmerón

Si tus labios

 

Si tus labios hoy supieran
que es el día de los besos,
entregarían su alma
y guardarían silencio.

Si tus labios intuyeran
que mis labios hablan de ellos,
sin duda también dirían
lo que se callan por dentro.

Y es que aprisionan tus labios
todos esos largos besos
que guardan para esta boca
que se enloquece con ellos.

¡Deja tu boca entreabierta…!
¡Deja a los besos que salgan
y que conviertan en arte
todo el besar que provocan…!

Hoy quiero besar tus besos.
Quiero hacer míos tus labios.
Quiero que cada palabra
solo nos diga ¡besaros…!

Hoy es el día que claman
los besos por los tejados.
Hoy celebran que por fin
hacen de su capa un sayo.

Y mientras, yo sigo aquí,
implorando por tus labios,
esperando a que tus besos
a los míos hagan sabios.

Porque yo quiero tu besar
como al aire respirarlo.
Porque yo quiero que, en su día,
me beses y celebrarlo.

…Si tus labios lo supieran,
si intuyeran mi desgarro,
su dulce boca abrirían
para llamarme besando…

© 2017  J.I. Salmerón

Contigo no me concentro

 

Tú nublas mi pensamiento
cuando a tu lado paseo.
Pendiente siempre de ti
a cada paso que demos.

Pierdo la concentración,
aunque el deseo va intacto.
Pierdo también ese sol
cuando haces sombra a mi lado.

Y mientras, en fila india,
cientos de hormigas trabajan
cargándose a sus espaldas
los víveres del invierno.

Mientras nosotros, cigarras,
cargamos tan solo el sol
y nos pasamos la noche
ociosos tomando el fresco.

Y sigue mi pensamiento
clavándose en tu mirada
sin dejarle a mi rimar
juntar pasión con palabras.

Cuarenta y seis pasos más
y no hay forma de frenarlo.
Esa fragancia de flores
cuando se acercan tus labios…

¡Un petirrojo volando…!
Puede que sea un jilguero
acercándose a su nido
lleno de plumas piando.

Vuela del campo a sus crías,
en su pico el alimento
que hará que pronto abandonen
su casa y salgan volando.

Ya he desistido en pensar,
no hay forma de concentrarme
cuando traviesa, tu mano,
coge la mía en el aire.

Me abandono a tus encantos,
me dejo llevar tan lejos
como me lleven las plumas
de mi disfraz de jilguero.

Recuperando la fuerza
cargo el Amor a mi espalda
mientras la fila de hormigas
aplauden a mi llegada.

Mañana, si tú no vienes,
volveremos a intentarlo.
Porque si estás a mi lado
no hay verso ni rima alguna
que se interponga a tu encanto.

…Quizás fuera un verdecillo
en lugar de ser jilguero.
¿Y las hormigas…? ¡Esas sí…!
Pequeñas de cuerpo negro…

© 2017  J.I. Salmerón

Tardaremos

 

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que ya da igual.
Mucho, poco,
¡Qué más da!
lo que tardemos.

Tardaremos
hasta que el viento
quiera juntar nuestros cuerpos.
Como hojas secas
que en el otoño
lleva volando ese viento.

…Quisimos parar el tiempo
en el reloj de pared.
Se nos hacía tan corta
la noche, boca con boca,
hasta ver amanecer…

Tardaremos
mientras tú quieras esperar
a mi regreso.
Mientras las tardes
se vistan de dulce ocaso
en los recuerdos.

Tardaremos
mientras exista la esperanza
de volvernos a encontrar.
Como encontramos esa noche
aquel loco caminar
hacia los besos.

…Empujando sus agujas
para que llegue el momento.
¡El reloj se ha detenido!
Apenas pasa este tiempo
que me desgarra el recuerdo…

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que aún queda tiempo…

© 2017  J.I. Salmerón

Una suave luz

 

Se coló una suave luz
al rincón de la habitación
donde el sol nunca se acostó
encontrando a la oscuridad,
donde siempre reinó el final.

Y su voz fue como un compás,
ese son que empezó a bailar,
que embrujó como si en el mar
cada ola que viene y va
le acunara en la tempestad.

¡Y pensó en dejar su huella
como un día al despuntar!
¡Como cada madrugada
lo hace en el amanecer!

¡Y quiso dejar su beso
hecho de luz!
¡Quiso repetirlo hoy
como hizo ayer…!

Era un claro de luz, tal vez,
una estrella que fue a perder
en la noche sombría y gris
el espacio donde colgó
la ilusión que un Amor le dio.

Y al brillar volvió a recordar
que en la sombra no quiso estar
y a su luna le dijo adiós
para entrar en tu habitación
al rincón donde no hubo sol.

¡Al entrar por la ventana
te buscó en la oscuridad!
¡Y bailó a ti tan pegado
que en tus ojos se vio la luz!

¡Es la estrella que brillaba
en el rincón!
¡Es la luz que siempre está
donde estás tú…!

…Esta noche no habrá lugar
donde tú vuelvas a sentir
el rincón de la oscuridad
donde el sol nunca quiso ir,
porque allí habrá una suave luz
que por ti siempre brillará…

© 2017  J.I. Salmerón

Cada jueves

 

Cada jueves yo te escribo
para ver cómo te encuentras
y mis letras te recuerdan
hablando siempre de ti.

Mis abrazos y mis besos,
ahora huérfanos de tiempo,
aunque te sientan tan lejos
te recuerdan junto a mí.

Cada jueves yo te pienso,
aunque es poco, yo lo entiendo,
pero ya ves que esta vida
no contó con nuestro Amor.

Ni siquiera tuvo en cuenta
entre nosotros la ausencia
regalándonos distancia
y aumentando así el dolor.

Cada jueves me pregunto
si este mar ancho y profundo
dejará sin tierra el mundo
y en sus aguas me hundiré.

O lograré encontrar la isla
donde atraque mi sonrisa,
donde se cumplan los sueños
que tanta noche imagine.

Otro jueves que termina
y en mi cama se adivina
esa ausencia que tu cuerpo
deja en cada amanecer.

Esa eterna pesadilla,
esa soledad continua,
que hacen que la luz del día
siempre sea anochecer.

Hoy es jueves y te escribo,
como cada jueves digo
que mañana pondré fin
a este absurdo recordar.

Pero me falta el valor,
la constancia y el tesón.
Siempre se puede esperar
a otro jueves, qué más da.

Cada jueves yo te escribo,
y hoy no te iba yo a fallar…

© 2017  J.I. Salmerón

Te escondes del Amor

 

 

Te tapas pero te veo.
Siempre te escondes al paso,
de mis ojos no haces caso
cuando en las tardes paseo.

Siempre con esas vergüenzas
cuando me estoy acercando
y llamo con voz en alto
a ver si tú me contestas.

Eres como esas estatuas
de los museos de cera,
mirando lo que rodea
pero que no tienen habla.

Detrás del árbol redondo,
ese grande de la plaza,
escondes toda tu gracia
cuando te busco de pronto.

En el portal de tu casa
veo en la sombra tus ojos
como brillan, los conozco,
y tu mirar los delatan.

Me dices que es timidez
cuando me ves por la acera
acercándome a tu vera
para darte mi querer.

Y el corazón se acelera
por tu total candidez
y no saber lo que hacer
con este Amor que te acecha.

No hay huida del Amor.
No hay sitio donde esconderse
cuando sus flechas te hieren
y tocan tu corazón.

Te tapas pero te veo.
No escaparás de mis redes
aunque te escondas si quieres,
soy el Amor y te encuentro.

© 2017  J.I. Salmerón

En la arena

 

…Aún recuerdo su cuerpo tumbado sobre la arena.
Cómo sus curvas cerradas le hacían
a cada ola la competencia.

Recuerdo cómo brillaba queriendo apagar el sol.
Cómo marcaba su piel morena,
de otras iguales, la diferencia.

Yo paseaba buscando un velero en el horizonte,
la mirada perdida y ausente,
y mis pies caminando sin norte.

En la orilla mojada dejando mis huellas profundas,
donde van a parar mis deseos
como si se escavaran su tumba.

De repente la vi, como naufrago avista su isla.
Con la misma emoción que supone
descubrir que en la luna haya vida.

Y no pude apartar de mis ojos sus ojos de mar.
Y ese brillo de joven sirena,
y ese cuerpo flotando en la arena.

Se detuvo un momento ante ella mi paso perdido.
No había ruido de mar que meciera,
como hacía un momento, mi pena.

¡Mírala…! Espera a que llegue a su piel mi deseo.
¡Que mis labios pronuncien su nombre…!
¡Que mis dedos recorran su cuerpo…!

Y así, mi corazón cabalgaba loco su paso,
como loca mi vida se altera,
como mi respirar no se frena.

Al final, descubrí como siempre que era otro sueño.
Que no había más cuerpo en la playa
que el que yo imaginé con mis versos.

Y de nuevo mis pasos en la arena a esconderse.
A buscar nuevamente el velero
que mantenga flotando mi sueño.

…Aún recuerdo su cuerpo tumbado en la arena,
y el dolor que sentí por perderla…

© 2017  J.I. Salmerón

Eran las tres

 

Eran seguro las tres,
las tres de la madrugada.
Las tres mirando de frente
con la barbilla bien alta.

Tres brazos tocando cielo.
Tres manos de grandes palmas
queriendo coger estrellas
para entregar al que pasa.

Si el árbol que las custodia
hiciera que de sus ramas
la madera fuera asiento,
ellas serían sus patas.

Siempre esperando las tres,
las tres de la madrugada,
a jugar las cuatro esquinas
si quieres acompañarlas.

No doblan sus convicciones
los vientos que por las noches
empujan en la placita
a estos tres bravos cañones.

Siempre firmes, en alerta.
Refleja su piedra bronce
las marcas de las batallas
que produjeron los hombres.

Estas tres cabezas grises
que ya van peinando canas
no temen que pasen años,
temen si son ignoradas.

Por eso todas las noches
a las tres de la mañana,
a las tres de cruz tan alta
puedes oír cuando pasas.

Hablan de pájaros libres,
de hombres que van sin rumbo
y a sus pies paran y lloran
rezando por sus difuntos.

Hablan de la soledad,
aunque están acompañadas,
de las tres cuando es de noche
y nadie para a escucharlas.

Si pasas sin hacer ruido
puedes oír que te llaman.
Si pasas verás las tres.

Las tres cruces que presiden
la placita de Sigüenza
a las tres de la mañana…

© 2017  J.I. Salmerón

Me da que tú…

 

Me da que tú siempre has sido
un poco de poesía.
De pasear descalza sobre la luna,
de pintar en los charcos una sonrisa.

Siempre de ti yo he pensado,
al ver cómo te movías,
que eras la nube blanca que hay en el cielo,
que eras el aire fresco de la colina.

¡Si yo fuera el ladrón en la noche
que te roba durmiendo los sueños…!
¡Si hoy yo soy el culpable en tu vida
que ha dejado a tu boca sin besos…!

Tú, la que siempre esperaba
junto a mi casa por vernos.
Eras la verde espiga de primavera
donde por los veranos dabas centeno.

Tu voz me llama de lejos.
Tan solo voy, obedezco.
¡Y tu cuerpo, el tallo que dobla el viento…!
¡Y tus manos, hojas donde estremezco…!

Siempre mi casa fueron tus ojos,
el bosque perfecto donde me pierdo.
Siempre sendero fueron tus pasos,
el agua de lluvia si voy sediento.

Me da que tú siempre has sido
una amante de mis versos.
De pasear desnuda sobre mis letras,
de pintar de esperanza todos mis besos.

Siempre de ti yo he pensado
que eras Amor en mi sueño.
Tú siempre callada observando a mi lado
mis letras diciendo cuánto te quiero…

© 2017  J.I. Salmerón

Puede…

 

Puede que ya sea lunes,
que sean las ocho y media.
Que el aire sea helador
por no decirte, mi Amor,
cómo me pesa esta pena.

Puede que sea un cobarde
por no llamarte de nuevo.
Puede que sea esta tarde
que muere pegada al valle
la que apagó tu recuerdo.

La cuestión es que hoy me duele
echarte tanto de menos.
El problema es la distancia
que rompe cualquier constancia
en cobarde desaliento.

¡Si no fuera por el río
que separó nuestros montes…!
¡Si no fuera por la estrella
que yace apagada fuera
llorando por nuestras noches…!

Puede que sea esta vida
tan alejada de cuentos.
O tal vez fuera la envidia
que la luna te tenía
cuando te ataban mis besos.

El motivo qué más da…
El porqué ya es lo de menos
Si al final sigue este llanto
lloviendo desde tan alto
y empapándome por dentro.

Puede que los días sigan
y se termine este inverno.
Puede que un rayo de sol
anide en mi corazón
calentando el sentimiento.

Que tu recuerdo me llame
por la noche mientras duermo,
y que nos dejen vivir
de nuevo en noches de abril
sin que nos rompan los sueños…

Puede que sea el Amor
que dejaste en mi recuerdo
el que hoy me duele tan dentro…

© 2017  J.I. Salmerón

La casa

 

Seguramente llovía
aquella tarde
que mis pies se calentaban
debajo de las faldas
de la mesa camilla,
donde lucía el brasero.

Seguramente era otoño.
O puede que por la escasa
luz que entraba mortecina
por la pequeña ventana,
donde jugando te veo,
fuera ya invierno.

Recuerdo cómo corrías…
Recuerdo suelto tu pelo…
Parece como si viera
desde el salón de la casa
donde me calentaba,
cómo bajabas por la pradera.

Yo te llamaba con la mirada,
tú parecía, con solo verme,
sin emitir una sola palabra,
que hasta me oyeras.
Y es que con solo mirarnos
no hacía falta que te dijera.

Entrabas de pronto a casa,
con esa risa loca
que te cubría completa
la cara entera,
que contagiaba mi risa
que hace un momento era una mueca.

Y me abrazabas…
Y yo sentía como latía
tu corazón estando tan cerca…
Y me besabas…
Y aquel calor que me recorría
era de un sol en la primavera…

…Ahora la casa no tiene techo.
La hierba verde se ha vuelto seca.
Ya no hay cristal donde verte
cómo corriendo bajas la cuesta.
Ya no hay brasero, mesa camilla,
ya no te veo cruzar la puerta.

Todo parece vacío…
Como mi alma
sin tus abrazos.
Todo parece tan frío…
Como mi cuerpo
antes de besarnos.

Y no recuerdo tu risa
cómo llenaba mi vida entera.
Y no recuerdo tu cara
que hoy mi recuerdo ya no recuerda.
Hoy solo quedan escombros,
tan solo ruinas y grietas.

© 2017  J.I. Salmerón

La siesta

 

Las sábanas de colores,
entre amarillas y verdes.
La estructura de madera.
Y la almohada en cabecera,
el tronco que lo sostiene…

Era mi cama de ensueño
el árbol de la pradera.
Siempre abrazando ese cielo
que de azules hace techo
encima de mi cabeza.

La mejor de las orquestas
va adormeciendo mi mente,
el canto de los jilgueros,
de mirlos y petirrojos,
y el ruiseñor si anochece.

Cerca, sobre la mesilla
que era la verde explanada,
el despertador alerta
por si se alarga la siesta:
¡El río con su cascada…!

La tarde se vuelve fresca.
La sombra empapa mi alma.
El sol se cuela de pronto
dejando apenas rescoldo
detrás de esas dos montañas.

Sus ramas me lo susurran,
y acariciando me llaman
para avisarme que llegan
los aires que ya atraviesan
el valle con fría escarcha.

¡Esta tremenda pereza
que da abandonar la siesta…!
¡Abandonar a mi árbol,
la cascada con su presa,
la música de mi orquesta…!

Recojo de nuevo el sueño
y a mi mochila lo meto.
Ya se encienden los faroles
del camino que hace cuesta
hasta llegar al cemento.

Volveré otra vez mañana
a mi árbol de la pradera.
Charlaremos de los sueños
que entre sus ramas jilgueros
hacen perfecta mi siesta…

© 2017  J.I. Salmerón

Una nube

018-2

 

Pues sí, soy una nube…
Sobre la atmósfera vivo
y corro el cielo y me canso,
y a veces paro y te miro
cómo floreces de pronto,
y a veces lloro despacio…

Y soy mullida y blandita
como una oveja de campo.
Y blanca, casi invisible,
cuando feliz me levanto.
Y oscura y llena de rabia
si de repente me enfado.

Y claro, como soy nube
siempre voy de lado a lado,
siempre con prisa, viajando,
siempre a lomos de ese viento
que va arrastrando mis pasos
sin darme apenas descanso…

A mí me gustan las tardes
de los tranquilos veranos.
Pasar despacio y posarme
sobre la rama de un árbol
y a eso de las ocho y media
frotarme en el campanario.

Los inviernos no me gustan,
hace frío y hay relámpagos,
y esas tormentas tan negras
que a pesar de que soy nube
y las conozco de cerca,
no me acostumbro a su paso.

Los otoños me apasionan.
Esos rayos placenteros
del sol tocando cuneta
dejando pintado el cielo
de naranjas y violetas,
de rojizos y azulados.

Y qué decir que embellezca
más que una primavera.
Todo el campo es una flor
y mis besos agua en tierra
que germinan con Amor
la magia que la rodea.

Pues sí, yo soy esa nube
a la que nadie echa en cuenta
hasta que llega ese sol
turbando vuestras cabezas.
Yo soy esa nube blanca
que da la sombra perfecta…

© 2017  J.I. Salmerón

Como dos puntos de luz

Juan I. Salmerón

 

Como dos puntos de luz
en mitad de aquella noche.
Como dos faros de coche
Viajando camino al sur.

Como dos farolas más
pintadas de caramelo.
Como dos gotas de hielo
resbalando en un cristal.

Como dos viejos zapatos
metidos en pies espejo.
Como dos pares de besos
ansiando poder besar.

Como lápiz y papel
dibujando corazones.
Como el queso y los ratones
que siempre mueren por él.

A pares y en compañía
como pecera y su pez,
como una abeja y su miel,
como una mesa y su silla.

De dos en dos caminando
como un jilguero y su canto,
como una nube y su llanto,
como un Amor y su herida.

Si el destino nos unió
como un cordón al zapato
porqué romper ese lazo
que nos sujeta tan bien.

Dejemos que este camino
que junta grano y molino
dé harina de nuestro trigo
al rozarse piel con piel.

…Como dos puntos de luz
perdidos en la distancia
tu sol y mi sol avanzan
hasta hacerse amanecer…

© 2017  Juan I. Salmerón

Esperando junto al mar

Juan I. Salmerón

 

“Fuiste mi primer Amor
aunque tú no lo supieras.
Asomando en la tormenta
fuiste mi rayo de sol.

Por más que estiré mi Amor
no llegó nunca a tocarte
y no consiguió alcanzarte
mi abrazo en tu corazón…”

Siempre recitas lo mismo.
Siempre en la tarde a esperar
al borde del viejo mar
a que volviera contigo.

La tarde, su luz en calma.
La brisa del horizonte
tumbada sobre poniente.
Tu imagen es recortada.

Oteas si al fin la vista
de tus ojos sobre el mar
traen a ese Amor que ahora está
allende de las montañas.

Y solo el agua de sal
regresa sobre tus ojos.
Solo los sueños ya rotos
a tu piel sientes llegar.

Esas olas de ansiedad,
ese mar y su profundo
que recorren hoy tu mundo
ahogándote de esperar.

“Seguiré todas las tardes
volviendo al caer el sol
mostrando mi corazón
a la playa de tus mares.

Tu Amor, como ola a su playa,
llegará una madrugada
del mar que trae tu mirada
volviendo a llenar mi alma…”

Y allí seguiste esperando
aquel barco del Amor
entre las puestas de sol
de días, meses y años.

Allí se acabó tu mundo,
al borde de aquella tarde
donde junto al mar miraste
zozobrar tu Amor sin rumbo.

© 2017  J.I. Salmerón

Mi barquito de papel

327

 

Cargado siempre de besos
de los que nunca se han dado.
Siempre de abrazos llenado
de los que sienten sinceros.

Los sueños que no le falten
envueltos todos en nubes.
Y un viento que los empuje
haciendo sus alas grandes.

No tienen nunca cabida
en mi barquito velero
la tristeza, el desespero,
las caras sin una risa.

Se hundiría sin remedio
este barco de papel
que gobierna un timonel
surcando mares de ensueño.

Hay un estanque que abarca
a todos los continentes.
Hay un puerto inexistente
de donde parte mi barca.

Todas las tardes la boto
en aguas de la esperanza.
Creada en papel de estraza
y así mi sueño no mojo.

Por velas lleva los forros
de los bolsillos marrones
de mis viejos pantalones
que a bocanadas yo soplo.

Y surca todas las olas
sin temer que un desatino
haga que monstruos marinos
lo arrastren hasta la costa.

Mi barquito de papel
siempre pensando en lo mismo,
en llevar besos a amigos
y abrazos a flor de piel.

Terminó mi travesía,
a puerto yo he de volver,
que mañana puede ser
que en lugar de timonel
me toque estar de vigía…

© 2017  J.I. Salmerón

En vuelos cortos

Juan I. Salmerón

 

A veces soy puro aire,
ese pájaro viajero
incansable en las mañanas
que vuela surcando el sueño
sobre el barranco de otoño,
amarillos, verdes, ocres,
hacia las tardes de invierno.

En vuelos cortos
vamos cruzando la vida.
Ahora sobre una rama,
ahora sobre un balcón,
ahora sobre el alero
del tejado que diviso
enfrente de la cocina.

Oteando cómo el mundo,
bajo las plumas cansadas
de nuestras pesadas alas,
nos acompaña a golpes
en nuestro ir y venir
desde las noches oscuras
a las pálidas mañanas.

A veces soy una nube,
de lágrimas voy cargado
con ganas de aligerar,
de echarme pronto a llorar
quitándome todo el peso
que va lastrando mis besos
para viajar más liviano.

Siempre buscando ese sol
que me seque el aguacero.
Siempre al azul de ese cielo
que me estimula a volar
sin saber si es aire o mar
por donde pisa mi sueño,
y yo me dejo llevar.

Sobre el barranco de otoño,
en vuelos cortos,
la vida veo pasar…

© 2017  J.I. Salmerón

Un instante de Amor

Juan I. Salmerón

 

Amó la puesta de sol
a su lejano horizonte
a pesar de la agonía
de sus rayos al perderse.

Amó la leña el calor
que el fuego le producía
aunque ello fuera su muerte
convirtiéndola en ceniza.

Todo es Amor un instante.
¡El rayo que cruza el cielo!
Y después se hace de noche,
el instante es pasajero…

Amó la nieve al invierno
y de día quiso verlo
a pesar de que su luz
la derritiera en el suelo.

Amó la boca aquel beso
que le marcara los labios
aunque el sabor que dejó
fuera de adiós a su amado.

Todo es Amor tan fugaz…
¡Apenas un pestañeo!
Agua apretada en el puño
que no retienen los dedos…

Amamos cada segundo
como queriendo beberlo.
Amamos sin darnos cuenta
lo efímero que es hacerlo.

Ama la vida ese tiempo
que a nuestro lado pasea.
Ama el momento presente
por si mañana no llega.

Amó la noche el silencio.
Amó la luna su estrella.
Amó aquel gato en tejado
la gata que nunca viera.

Amó el segundo la vida.
Amó la pena tu ausencia.
Amó el final de esta rima
aquel papel donde muera.

Todos debemos amar
aunque el instante lo venza…

© 2017  J.I. Salmerón

Al calor del fuego

Juan I. Salmerón

 

He encendido la chimenea,
que el calor del fuego reconforta y calienta el alma.
Me he quedado solo, ya todo en silencio,
viendo cómo se consumían los últimos troncos
que quedaban quemándose,
como se queman nuestras vidas,
lentas, sin remedio.

Y allí, en silencio,
absorta la mirada en el fuego de la leña
que languidece como esta noche,
de nuevo, sin querer, sin saber cómo,
sin hacer intención de ello,
me he vuelto a acordar de ti,
has vuelto a acurrucarte junto al fuego de mis besos.

El crepitar de estos troncos me ha traído
el recuerdo del Amor que, como el fuego,
un día encendimos sin pensar que fuera extinto.
Que a pesar de tanta llama como tuvo,
a pesar de aquel calor que juntos dimos.
terminara por morir en nuestros cuerpos
convirtiendo nuestra llama en gris ceniza.

Hoy veo nuestro Amor entre las llamas
de este fuego consumirse sin remedio,
apagarse poco a poco moribundo,
convirtiendo llama y fuego en frío hielo.
Como veo que se extingue poco a poco
esta noche que a lo lejos ya clarea,
y estos leños que se mueren lentamente
en los brazos de este fuego…

© 2017  J.I. Salmerón

Lo que voy escribiendo

Juan I. Salmerón

 

Hay veces que no me acuerdo
de lo que voy escribiendo,
improvisando mi ritmo
como una orquesta de jazz
va inventando su argumento.

A veces alumbra el sol
cada palabra y acento.
Otras inunda de niebla
el camino que se quiebra
y con mis ojos no veo.

También la noche se impone,
el frío y el desaliento.
También el río que esconde
las lágrimas que navegan
buscando un mar de recuerdos.

Y escribe mi lapicero
mil historias por el suelo
de cómo por los tejados
saltando desesperados
van corazones viajeros.

De cómo al final se encuentran
esas miradas ausentes
que vagan alma por alma
hasta encontrar esos ojos
que puedan mirar de frente.

…Como hojas que en el otoño
dejan desnudas sus ramas,
así mis letras se lanzan
alfombrando la esperanza
de llenar cada hoja blanca.

Hay veces que no me acuerdo
de lo que pienso aquí dentro.
Hay veces que se confunden
los mares y sus azules
con verdes prados inmensos.

No sé qué os iba a decir…
No encuentra el son la palabra.
Hay veces que no me acuerdo
y se me olvida escribir,
que la memoria me falla…

© 2017  J.I. Salmerón

La noche avanza despacio

Juan I. Salmerón

 

La noche avanza despacio
y mi corazón,
todavía más lento,
se ha parado a descansar
mirando sobre la luna.

La lluvia llama entre tanto,
tocando suave,
detrás de los cristales,
Invitándome a bailar
agarrado a tu cintura.

Tú duermes, ojos cerrados,
seguramente soñando.
Yo aún me mantengo despierto
viendo de lejos tu cuerpo
cómo se marcha volando.

De esa dulce sensación
soñando que este recuerdo,
pleno de Amor,
va impregnando al corazón
inundándolo de besos.

Aún tengo lleno el cajón
de los abrazos pendientes
que nos debemos.
Aún sopla el viento esta noche
cargado de frío invierno.

Descansa mi corazón
en la almohada del olvido.
No hay más tiempo.
La noche se va hacia el mar
y al despertar, tú, ya te has ido…

© 2017  J.I. Salmerón

No me enamoró tu cuerpo

Juan I. Salmerón

 

Siento tener que decirte
que no me enamoró tu cuerpo
a pesar de que tus curvas
marearan mi cerebro.

No me sentía atraído
viendo desnuda tu piel
con esa escultural figura
de sirena medio pez.

No me gustaba tu pecho
ni tus caderas de vértigo,
ni tus piernas torneadas
sujetando el monumento.

Eso es tan solo otro cuerpo
como tantos que pasean.
Carne, sin más sentimiento,
que ha de convertirse en vieja.

No me enamoró tu cuerpo…

Yo me enamoré de ti
un poquito más adentro.
Me gustó tu corazón
que descansabas al sol
y era todo sentimiento.

Me enamoré de tu alma,
esa que sueltas al viento
para que encuentre volando
un nido donde hacer canto
a otro alma que sueñe intenso.

No me enamoró tu cuerpo…

Tu mirada me hizo preso.
Tus ojos me enamoraron.
Las palabras de tu boca
que cada tarde entre sombras
se me abrazaban hablando.

Me enamoró lo sensible
que eras sintiendo caricias
cuando mis dedos perdidos
entre tanto cuerpo frío
se encontraron con tu vida.

No me enamoró tu cuerpo…

Me enamoró tu sonrisa
tan alegre como el sol
que me decía riendo
bésame otra vez de nuevo,
bésame más, por favor…

…Siento tener que decirte
que tu cuerpo no logró
que en mí naciera el Amor,
que yo soy más de sentirte.

Sentir el alma y el son
que rigen tu corazón,
sentir que sientes igual,
sentir que sientes lo mismo…

© 2017  J.I. Salmerón

Una gota

Juan I. Salmerón

 

Se fundió entre las gotas de lluvia
que del cielo plomizo y ceniza
aquel día cubierto de penas
sobre tierra mojada se hundían.

Si mirabas de lejos
era una gota más
que iba mojando el suelo
convertido en cristal.

Pero esa gota era hoy bien distinta,
era gota de sabor amargo
macerada con sal de la vida,
con la pena que da el desencanto.

Una gota que al ser transparente
no guardaba secreto ninguno,
hasta el alma esa gota enseñaba
lacerada en recuerdo profundo.

Unos momentos antes
no mojaba esa gota
pues sus ojos brillaban
como luna en el mar.

Pero la despedida
del Amor de sus sueños
hizo que aquella gota
fuera lágrima y sal.

Y la lágrima que de sus ojos
se agarraba con fuerza en su huida
con las gotas de lluvia del cielo
se quería esconder.

No quería que viera la vida
cómo moja de pena su gota,
cómo amarga su sal esa herida
del Amor que se fue.

© 2017  J.I. Salmerón

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz

Juan I. Salmerón

 

Cuando el sueño se ha quedado sin su luz,
cuando el alma se desgarra,
cuando cierran la ventana
y el oscuro de la noche siempre es cruz.

Cuando no encontramos por donde salir,
cuando no ves tu destino
y el dolor se hace camino,
cuando ignoras qué depara el porvenir.

Piensa que siempre hay un sol en la esperanza,
en el día que amanece,
en las flores que florecen,
y penetra entre la niebla que te atrapa.

Hay un sol que da calor a la injusticia,
hay un sol siempre a tu lado
que te frota el desamparo
y calienta convirtiendo mueca en risa.

Nunca izamos por bandera el desespero,
no dejes que te arrincone
esa noche que te come
y deja que el sol se abrace con tu cuerpo.

Aunque veas que la noche oscura y fría
quiere atraparte de nuevo,
no temas en ser guerrero,
que siempre tendrás un sol como tu guía.

© 2017  J.I. Salmerón

Ahora que no nos vemos

Juan I. Salmerón

 

Ahora que no nos vemos,
ahora que tus ojos no miran mi corazón.
Ahora que estamos lejos,
ahora siento profundo el dolor.

Si tuviera la oportunidad,
si tu mano cogiera mi mano.
Si tu boca preguntara dónde está,
tal vez lo seguiría intentando.

No quedó tiempo para vernos.
No quedó risa en la cara dibujada.
No quedó Amor de un nuevo intento,
solo lágrimas y un triste adiós en las palabras.

Nunca entendimos por qué.
Nunca fuimos al final lo suficiente.
Siempre averiguando dónde fue
aquel barco de papel de nuestra fuente.

Tatuada está la piel de los recuerdos,
marcada siempre de besos mi cara,
unos surcos tan profundos que no puedo
borrar tus labios de carmín de mis entrañas.

Ya sabrás el lugar donde te digo,
ya conoces esas flores deshojadas
a quién tantas madrugadas preguntamos
si no estarían de verdad equivocadas.

Ahora que ya está oscuro.
Ahora que tañen las campanas moribundas de mi alma.
Ahora que siento el frío,
ahora creo recordar cuánto te amaba.

© 2017  J.I. Salmerón

Escribe tú el argumento

Juan I. Salmerón

 

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos.
La vida siempre en color,
la bella puesta de sol,
y la rosa sin espinas.

Queremos ver el camino sin cuestas, siempre recto.
Con flores a nuestro paso,
cielo azul por todos lados,
y las calles sin esquinas.

Pero la realidad es a veces bien distinta.
Hay días que es gris el cielo
y no encontramos consuelo
ni abrazo que nos abrigue.

Lo que ayer era tan bello hoy tiene muy mala pinta.
Los charcos bajo los pies,
la lumbre por encender,
y el frío polar que sigue.

Por eso es fundamental la actitud a mantener,
para pintar de colores
ese cielo tan plomizo.
Para ir plantando de flores
las laderas del camino.
Para doblar las esquinas,
para subir esas cuestas,
y cuando el alma tirite
buscarnos un buen abrigo.

Queremos siempre vivir el mejor de los momentos,
por eso es que hay que luchar
sin perder de vista el sueño.
Las espadas siempre en alto,
no cejar en nuestro empeño.
Y si no te gusta el libro
no continúes leyendo,
no pases sin más las hojas
y escribe tú el argumento.

© 2017  J.I. Salmerón

Soy poco de hablar

Juan I. Salmerón

 

Ya sabes que yo soy poco de hablar,
que soy más de sentir las emociones.
Por eso nunca te dije te amo
aunque siempre lo estuviera pensando.
Por eso eran mi casa los rincones.

Soy más público atento que un actor,
más de observar parado que moverse.
Me encanta cuando pasas a mi lado
mostrando el movimiento desatado
de tu cuerpo al que muero por tenerle.

Mis ojos el cuaderno donde escribo
los versos con mi forma de mirarte.
Mi boca en su silencio fin de estrofa
donde no habrá salida de mi prosa
por no perder la magia de ese instante.

Yo soy más de cerrar fuerte los ojos
para exhalar profundo tu perfume,
robar tu aliento cuando dices hola,
mecerme con tu adiós como una ola,
y así seguir viajando con mi nube.

Más de solo de piano que de orquesta.
Más que copiosa cena, aperitivo.
Más que guerra prefiero una batalla
y luego ya pensamos, tras ganarla,
si para más pelea habrá motivo.

Seguro que perdí mil ocasiones
para robarte muchos dulces besos.
De tus abrazos huérfano he quedado
por no saber en su día expresarlo
y condenar tu Amor al mío preso.

Que soy poco de hablar,
que soy más de sentir,
y aunque hoy ya sea tarde
por fin te lo confieso…

© 2017  J.I. Salmerón

Lloraba la tarde

Juan I. Salmerón

 

Lloraba tanto la tarde
la puesta de sol tan temprana
que sus lágrimas rodaban por la calle
convirtiendo baldosines en ceniza.

Era la escarcha que trae la noche,
era la brisa delgada y fría,
era ese día que muere
sin haber visto su risa.

Y el sol se agarraba entre las nubes,
sobre los picos de las montañas,
queriendo así abrazarse a aquella tarde
tratando de mecerla entre sus rayos.

Es el destino,
es el rodar de la vida,
el invierno que no deja ver al sol
a pesar de que la tarde se lo pida.

Se marchó el sol,
y la tarde no vio que era noche,
y que a falta de su luz
las estrellas serían su camino.

La luna en un tejado se sentó
a prestarle el corazón
a aquella tarde que entre lágrimas
de escarcha fría suspiraba.

No llores tanto el adiós,
le dijo la clara luna,
del sol que vuelve mañana
a acompañarte de día.

Disfruta su corazón
mientras la luz sea sol
que cuando seas de noche
el cielo estrellado y yo
te haremos fiel compañía.

© 2017  J.I. Salmerón

Sentido sentimiento

Juan I. Salmerón

 

Al final, el mismo cuento…
Que todos somos sentir
en este ir y venir
de los latidos del tiempo.

Todos somos sentimiento…

Sentimos hondo la pena
con ese dolor interno
que recorre nuestro cuerpo
dejando marcada huella.

Sentimos las alegrías
que contagian de esperanza
y van llenando de magia
a nuestros mejores días.

Del sentir es la razón
de que, por más que lo pidas,
al final tú no consigas
que yo te olvide, mi Amor.

Sentimos intenso el frío.
Sentimos fuerte el calor.
Sentimos tanto el adiós
cuando se va un buen amigo…

Al final es del sentir
la vida de los colores,
aromas, gustos, sabores
que aún quedan por descubrir.

Y del sentir la pasión
habrá capítulo aparte,
que eso además tiene arte,
no se ama sin ton ni son.

Sentir que el alma se arroja
del balcón de tu existir.
Sentir tus besos al fin
buscarme desde tu boca.

Puede haber mejor sentir…

La vida son sentimientos
constantes en su latir
y el corazón siempre a mil
sintiendo cada momento.

Abandónate al sentir,
deja que sienta tu cuerpo
y empápate de momentos
que construyan tu vivir.

Siente y ayuda a sentir,
tendrás mejor sentimiento…

© 2017  J.I. Salmerón

Palabras y abrazos. Recuerdos y besos

Juan I. Salmerón

 

Doblé la esquina pensando
ver el camino a tus besos
pero solo de adoquines
y paredes encaladas
se llenaba mi paseo.

Bajé a la plaza que tiene
el árbol de tus abrazos
pero sus ramas mecidas
de una total ignorancia
apenas me saludaron.

Solo en la puerta vacía
descansaba tu recuerdo…

El regalo de tu beso
es siempre tan especial
que dice mi boca al besarte
que tu beso es puro arte,
que es magia lo que le das.

Por eso mi alma recuerda
los besos que me entregaste
para que siga la magia
de tu beso en la distancia
hasta que vuelva a besarte.

Solo en la sombra dormía
la nostalgia de tus besos…

Sabemos que son mejores
los abrazos y los besos
al juntar los corazones
sintiendo las emociones
del besar entre silencios.

Las palabras muchas veces
causan ese mismo efecto
que cuando usamos los labios
y se funde nuestro abrazo,
pero un poquito más lejos.

Solo en mi sueño sentía
el abrazo de tu cuerpo…

Palabras y abrazos…
Recuerdos y besos…

© 2017  J.I. Salmerón