El capitán de todos los soles de verano

©2018  J.I. Salmerón
Anuncios

Tu tren

El tren llevó tu equipaje.
Maleta, abrigo y destino.
Y otra vez yo llegué tarde
para llevarte conmigo.

¡Mi vida va en ese tren.
Paseos, cine, domingos.
Los besos bajo la luna,
también se han ido contigo…!

…Yo te esperaba los viernes,
cuando la noche caía.
Verte bajando el vagón
los nervios me poseían.

Tímidamente las manos
a solas se acariciaban.
Y tu mirada en mis ojos
era de sueños al alba.

Primero, lo de costumbre:
“¿Qué tal te fue la semana…?
¡Te he echado tanto de menos
que no aguantaba a mañana…!”

Después, un par de cervezas
con una cena ligera.
Un postre mientras charlamos,
y un beso sin que nos vieran.

Nos gustaba ir a bailar
y, entrada la madrugada,
Ir en el coche a buscar
nuestra luna plateada.

“Para soñar” se llamaba
la música que escuchamos.
Baladas lentas grabadas
en un casete, de la radio.

Y así llegaba la aurora,
amaneciendo deprisa.
La luna se retiraba,
pues con nosotros dormía.

La vida pasaba lenta,
pero el domingo llegaba.
Y a la tarde, en tu vagón…
¡Sin ti mi vida paraba!

¡Otra semana sin vernos…!
¡Cinco tardes de tormenta…!
¡Cinco mañanas nubladas
hasta que tú al fin regresas…!

El tren llevó en sus entrañas
risas, caricias, promesas.
Y de tanto ir y venir
a tu Amor dejó en vía muerta.

…Hoy, cuando pasa pitando,
sin querer me doy la vuelta.
Miro hacia sus ventanillas
por si te veo por ellas.

Y no hay maleta ni abrigo,
ni lunas llenas y eternas.
No hay besos, solo vacío,
y un gran recuerdo que pasa
en un vagón que hoy no frena.

©2018  J.I. Salmerón

 

Marchamos para volver

Marchamos para volver.
Siempre a la espera.
Partimos sobre la lluvia
de aquel atardecer.

Las nubes sobre la piel.
Mojada esencia.
Las gotas, puestas en fila,
no paran de caer.

Y es tan gris el asfalto
como lo era ese cielo.
Y era gris el plumaje
de ese ave al volar.

El camino, en las nubes,
es a veces incierto.
Pero el sol siempre espera
a que quiera escampar.

¡Y de pronto hay un trueno
que retumba abrumando!
Y una voz que nos dice:
“vamos a despegar…”

¡Y la nube y el rayo
vienen a visitarnos!
Y en el cielo, flotando,
somos nave en el mar.

Ahora somos la luz
que supera las nubes.
Somos, de un tirachinas,
proyectil volador.

Somos la conclusión
del viajero que huye.
Somos meta y salida
de cualquier maratón.

Y nos volvemos a ver.
Se va y regresa.
Los brazos siempre te esperan.
Y los besos también.

Cualquier viaje, al regresar,
valdrá la pena.
Esa emoción, y el sentir,
si yo te vuelvo a ver.

Marchamos para volver…

©2018  J.I. Salmerón

 

En silencio

Se hacía tarde y tú voz
se fue apagando en la noche.
Se hacía tarde el reproche
que se inundó de dolor.

La casa se despidió
de cada ventana abierta.
El sol dejó tras la puerta
oscuro en el interior.

Árboles mudos
agitan sus brazos sin voz.
Ríos que llenan sus cauces profundos,
lágrimas llevan
ahogadas de Amor.

Y tú y yo,
sin vivir nuevamente el Amor…
Y tú y yo,
sin saber dónde estuvo el error…

No quise ver la noche
levantarse tan temprano.
No quise que el mar viera
cómo decías adiós.

No quise que se asomara
la tarde al acantilado.
No quise ver mi pasado
al borde de su extinción.

Y tú y yo,
regalando palabras al viento…
y tú y yo,
sin mirarnos de frente a los ojos,
una tarde apagada de noche,
en silencio nos fuimos los dos.

©2018  J.I. Salmerón

Nuestra canción

Sentí la soledad sobre mi cuerpo
al ver que apenas tú y yo nos miramos
el día que, cogidos de las manos,
bailamos nuestra última canción.

Que ya no habría en nuestra despedida
los besos que en tu boca sonreían
al encontrar los labios que, el la mía,
besaban suavemente y con pasión.

Sentí la soledad que a veces siento
al ver mi vida dentro de un espejo
y al corazón sintiéndose un reflejo,
sin brazos donde poder anidar.

Y siento que sentí tu sentimiento
sintiéndose alejado, y yo sintiendo,
la amarga sensación de que lo nuestro
no duraría más que mi dudar.

Y entonces comprendí, no hay más opción.
La vida me trató como a uno más,
y el roce de tu piel, y tu mirar,
se fueron al final, como hace el sol.

No pido comprensión, eso da igual.
Afronto la verdad como lección
y a veces lloro solo, al recordar,
cuando oigo, como ayer, nuestra canción…

©2018  J.I. Salmerón

 

El sentir de tu recuerdo

 

 

Fue mojando lentamente
tu recuerdo en mi memoria.
Fue mojando mi esperanza
en los besos que nos dimos
en las tardes de febrero.

Fue mojando como lluvia
que las nubes me regalan
suavemente desde el cielo.
Que me envuelven de nostalgia.
Que me empapan de deseo.

Y como agua voy mojando
cada esquina de la calle,
los tejados de las casas,
y ,como me sobra agua,
cada charco lleno luego.

Y de lágrimas se llena
la visión que de ti tengo.
Cada lágrima una gota.
Cada gota es esa pena
que llora si no te veo.

Hoy la lluvia no ha cesado
y no sé si son las gotas
que se escapan desde el cielo,
o son lágrimas sentidas
que hoy me brotan por tu ausencia
desde el fondo de mi cuerpo.

Solo sé que fue mojando,
lentamente en mi memoria,
el sentir de tu recuerdo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Entretenida en mis sueños

 

Anoche volví a tenerte
entretenida en mis sueños.
Y lo sentí tan real
que incluso hablábamos de ello.

Tú me decías que no,
que no podías creerlo.
Pero yo sentí tu voz
mientras tocaba tu pelo.

Anoche te vi en la plaza,
junto al frontón de cemento.
Donde te hacía las fotos
robándote los recuerdos.

Tu pelo moreno y largo.
Tus ojos mirando intenso.
Y esa sonrisa de niña
que sueño cuando me duermo.

No logro bien recordar
qué es lo que me ibas diciendo.
La charla era animada,
sabíamos cómo hacerlo.

Lo que recuerdo, y sentía,
lo que sin duda era cierto,
fue que me hacía feliz
tenerte cerca de nuevo.

A veces, cuando te sueño,
al volverme a despertar
y ver que fuiste un oasis
en mitad de este desierto,

no llego bien a entender
cómo te puedo sentir
de la forma que te siento
sabiendo que eres un sueño.

Cómo recuerdo tu voz,
tus andares y tus dedos.
Cómo recuerdo el aroma
que se creaba en tu cuerpo…

Despierto y cierro los ojos.
Me quiero dormir de nuevo.
Quiero que vuelvas aquí
y disfrutarte en mi sueño.

…Qué triste la sensación
de lo efímero del tiempo…
Qué tristeza el contemplar
el agua que va cayendo…

Cómo, aunque ponga las manos
y crea atraparla dentro,
solo me deja humedad
que se evapora en silencio.

Me recuerda los minutos
de la vida que en la espalda,
abandonados sin rumbo,
vamos dejando muriendo.

Me recuerda que el camino
que conduce hasta la cima
es un camino de ida
y aunque yo quiera, no vuelvo.

…Anoche volví a tenerte
y aunque la vida me tape
con los años mis recuerdos

sé que llegando la noche
yo a ti te tengo de nuevo
entretenida en mis sueños…

©2018  J.I. Salmerón

 

Mágico instante

La vida nos unió. Tú paseando
y yo viendo pasar por la Gran Vía
la luz que tu melena desprendía,
aunque hoy fuera una trenza tu peinado.

Tan cerca, tan a mano, tan al lado,
que tu perfume mi nariz olía.
Que el roce que tu viento desprendía
dejó mi corazón paralizado.

Así nos une la vida a la gente,
en medio de la calle, sin quererlo.
En un fugaz instante, de repente.

La vida nos unió, hoy lo recuerdo,
y yo sentí las ganas de quererte.
Así de mágico es, a veces, verlo…

©2018  J.I. Salmerón