Nochebuena

Juan I. Salmerón

Se acerca la Nochebuena
que he visto a los Reyes Magos
llegando desde el Oriente
portando todos regalos.

Dicen que van tras la estrella
que se dirige a Belén
donde un acontecimiento
a este mundo hará creer.

Las ovejas del rebaño
se inquietan con la noticia
y a los pastores les habla
un Ángel que les indica

Que pronto va a acontecer
el nacimiento de un niño
al que llamarán Jesús,
será el Salvador Divino.

El buen San José nervioso
no para de dar paseos
María le tranquiliza,
este parto será bueno.

El gallo dio testimonio
y a pregonar se dispuso
la buena nueva en que Dios
al fin ha llegado al mundo.

Adoran ya los pastores
de rodillas ante el niño.
Adoran los reyes magos
desde el oriente venidos.

La Nochebuena ha llegado
llena de felicidad
y mañana celebramos
que estamos en Navidad.

Por eso saquemos todos
panderetas y zambombas
y guitarras y almideces
para comenzar la ronda.

Cantemos la gran noticia,
Jesús ha venido al mundo.
Cantemos que es Nochebuena
y hay que celebrarlo juntos.

© 2016  J.I. Salmerón
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Tu invierno

Juan I. Salmerón

 

Hoy da comienzo tu invierno
y su dolor se apodera
de toda tu vida entera,
de todo tu sentimiento.

Hoy es tu noche más fría,
tu corazón se congela,
tu pena busca candela
entre tinieblas sin guía.

Tendrás que luchar, ser fuerte.
Tu valentía el escudo
donde se rompe, seguro,
la adversidad de tu suerte.

¡Resiste, mi fiel guerrero!
¡Pelea como tú sabes!
¡Pincha el dolor con tu sable,
córtale el frío al invierno…!

Aguanta solo tres meses
a que llegue primavera,
merece siempre la espera
ver que la vida florece.

Templa en tu cuerpo ese frío.
El sol tu cara calienta
y esa intensa luz alienta
la esperanza que has perdido.

Media batalla ganada
por tener gran corazón,
por tu coraje y tesón,
por vestirte de esperanza.

No bajes los brazos ¡lucha!
Tu tiempo ya ha mejorado
¿No notas como ha cambiado
y el estío ya se escucha?

Hasta que llegue el verano
mis abrazos yo te dejo
y en tu cuerpo, beso a beso,
mi Amor te irá calentando.

No tengas miedo y batalla,
me tendrás como escudero.
Siempre a tu lado dispuesto
a echar contigo ese resto
hasta ganarle al invierno…

© 2016  J.I. Salmerón

Te fui a buscar

Juan I. Salmerón

 

Te fui a buscar…

Donde el destino
no nos quiso tener en cuenta.
Donde el Amor
nos olvidó y se dio la vuelta.
Donde quisimos ver el mar
y solo encontramos
rabia y dolor
playa y arena.

Te fui a buscar…

Sobre la cama
de esa habitación revuelta.
Entre las sábanas
donde al final nos dimos cuenta.
Que a pesar de amarnos
era un Amor
de papelera.

Te fui a buscar…

En ese banco
del final de la calle en cuesta.
Donde tus besos
de mi boca eran siempre fiesta.
Donde nos juramos
siempre reír
aunque haya penas.

Te fui a buscar…

Y no encontraba
de ti ni siquiera respuesta.
Siempre cerrada
estaba para mí tu puerta.
Y fue tanto el dolor
que el corazón
Paró mis venas.

Te fui a buscar
sin darme cuenta
que nuestro Amor
fue una quimera.

© 2016  J.I. Salmerón

Te escribo

Juan I. Salmerón

 

El papel está en blanco.
Y mi mente, vacía hace poco,
vuela ahora a lo lejos,
ahora te está pensando.

Y recuerda el momento
de la sombra a tu paso.
Y recuerda el regalo
de tu beso a mi lado.

Y de nuevo te escribo.
Y mi alma alza el vuelo
como cometa blanca
de papel de los sueños.

A tus ojos ya llego.
Es el viento el que suave
va arrastrando palabras
que te mando en el aire.

Y de nuevo mi mente
queda muda un momento.
Y de nuevo te pienso.
Y de nuevo alzo el vuelo.

Otra vez por el aire
busco tus ojos negros.
Los que saben leerme,
donde anidan mis versos.

Te escribo, y mi corazón,
que ha surcado los vientos,
que ha volado a tu encuentro,
ahora yace cansado.

Y descansa tumbado
sobre cada renglón
donde lee tu nombre.

El que siempre he pensado,
el que yo he pronunciado,
ese que él solo sabe.

© 2016  J.I. Salmerón

La noche

Juan I. Salmerón

 

Me gusta vivir la noche,
su oscuridad en silencio.
Me gusta buscar estrellas
escondidas en su cielo.

Adivinar el contorno
de la gente que pasea
como si fueran borrones
dibujados de acuarela.

Disfruto sintiendo el fresco
del viento sobre mi cara
apropiándose el calor
que en mis mejillas quedaba.

De la luz de las farolas
que como sol de luciérnagas
levitan todas en fila
al borde de la vereda.

Me gusta ese lado oscuro
que de la vida vivimos
donde la imaginación
es la guía en los caminos.

Todo es intenso y secreto,
todo detrás de un gran velo
donde los besos se esconden
y se disfruta con ellos.

Me gusta tanto la noche
que por el día hay momentos
donde cerrando los ojos
la noche siento por dentro.

Si la rodean tinieblas
se escucha mejor el alma.
Cuando la luz desvanece
el sentimiento se palpa.

Por eso me gusta tanto
la noche como morada,
por ser donde fabricamos
los sueños bajo la almohada.

© 2016  J.I. Salmerón

Sin ti… Sin mí…

Juan I. Salmerón

 

¡Sin ti se hará finito
el firmamento!
¡Sin mí estarás perdida
entre recuerdos!

¡Sin ti mi corazón
ya se habrá muerto!
¡Sin mí tu corazón
será un desierto!

…Un día olvidarás
esas palabras
que fueron corazón
de tantos versos

donde pinté de verde
la esperanza
de aquel jardín en que
encontré tus besos.

Las huellas que tu risa
me dejaron
marcada cicatriz
sobre mi alma

serán nidos vacíos
de asustados
gorriones que volaron
con el alba.

¡Sin ti será la noche
el argumento!
¡Sin mí no habrá más lunas
en tus cuentos!

¡Sin ti mi Amor se enredará
de viento!
¡Sin mí tu Amor se volverá
tormento.

© 2016  J.I. Salmerón

Te daría

Juan I. Salmerón

 

Si yo pudiera darte de regalo
el beso que tu boca se merece
tu corazón seguro que enmudece
y el pulso por tus venas desbocado.

Como la tarde que tu ayer recuerda
donde tu cuerpo temblaba en mis brazos
cuando mis besos bailando alocados
danzaban sin parar sobre tu boca.

Si yo pudiera también te daría
envueltos de regalo mis abrazos
para que entre los dos no hubiera paso
ni siquiera del aire que respiras.

Como la tarde en que los dos quisimos
que nuestros cuerpos solo fueran uno
tachando al respirar de inoportuno
por separar los pechos tan unidos.

Te obsequiaría con darte mi mano
y juntos pasear entre los charcos
flotando nuestro Amor como si un barco
nos alejara lejos de este otoño.

La paz cuando te pienso te daría,
mi voz si estoy en versos recitando,
mi risa cuando a ti te estoy mirando,
mi piel cuando la erizan tus caricias.

Pero yo siento que no es suficiente,
que no te ofrezco tanto como vales,
que no tendré moneda que te iguale
para poder pagar lo que mereces.

Por eso sigo siempre yo pensando
qué cosas más pudiera regalarte,
de qué manera puedo yo mimarte
para que no te vayas de mi lado.

Tan solo un alma tengo por fortuna,
tan solo un corazón enamorado,
si tú los quieres yo te los regalo
aunque vacía se quede mi vida…

© 2016  J.I. Salmerón