Tan distintos

 

Cómo te puedo querer
siendo los dos tan distintos.
Tú blanco, yo siempre tinto.
Tú rosa, y yo clavel.

Caminos sin un destino
donde nos junte el andar.
Yo monte sobre un pinar,
tu asfalto sobre un ladrillo.

Ni el aire con su soplar
empuja igual de incesante,
para ti lo hace delante
y a mí me sopla detrás.

Puede ser que compartamos
la misma puesta de sol,
o la estela de ese avión
que desde tierra observamos.

Porque a ti te gusta el mar
con su agua azul y brava,
y a mí me gusta la playa
cuando sus olas se van.

Qué quieres que yo te diga
si a ti te va el madrugar
y a mí la noche estelar
con su luna como amiga.

Lo mismo es que coincidimos
a la hora de comer,
en el color del mantel,
o en el postre que pedimos.

Que en lo que sí coincidimos
es en lo del apetito,
en besarnos despacito
y antes de hablar repetimos.

Hay veces que en esta vida
se juntan agua y aceite
aunque al final, de repente,
se acabe en corteza y miga.

Pero así hay más emoción,
sin saber el argumento
que viene a cada momento,
sin conocer el guión…

©2017  J.I. Salmerón
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Tantas lunas

 

Tantas lunas que te observan
y yo no puedo mirarte.
Y mis abrazos, desnudos,
que no podrán abrazarte.

Tantas noches viendo estrellas
que van marcando camino
y que al verlas me recuerdan
tus ojos frente a los míos.

Ya cae la noche llena de frío.
Ya va cubriendo la pena,
como lluvia sobre el río,
como escarcha sobre hierba…

Tantos lugares que existen
y no coincido contigo.
Cuando te vas dejas huellas
que se clavan en mi olvido.

Tantos besos encerrados
aguardando libertad
para fundirse en tus labios
como la arena en el mar.

Ya está la luna sobre lo alto.
Ya se calienta mi alma
cuando imagina que roza
tu cuerpo sobre mi almohada…

©2017  J.I. Salmerón

La Puerta

 

Siempre tan discreta,
siempre infranqueable,
todos tus secretos
ella guardará.

Tu mejor amiga
que escucha y no habla,
compartiendo penas
que no contará.

Es la confidente
de esos tus amores,
es la centinela
de tu torreón.

Siempre tan dispuesta
a velar temores
que a veces secuestran
a tu corazón.

Y si alguien pregunta
qué estará ocurriendo,
muda es la respuesta
que siempre dará.

Que no habrá salido
jamás de su boca
ni media palabra
que haga sonrojar.

Por eso es la puerta
tan indispensable,
por eso en tu casa
no puede faltar.

Si esperas a gente
sonriente se abre,
si quieres la cierras
y no pasarán.

Ahora, estoy seguro,
que con otros ojos
verás a la puerta
que está en tu camino.

No nos damos cuenta
que pasar la puerta
de fuera hacia dentro,
de dentro hacia fuera,
es nuestro destino…

©2017  J.I. Salmerón

Sobre las sombras

 

Sobre las sombras
crecen los puentes,
y en cada extremo la orilla
del río que los sostienen.

De piedras todas
tan abrazadas,
como si fueran amigas
por el tiempo separadas.

Crece en la sombra,
junto a ese puente,
junto a ese río de agua,
palos llenos de hojas verdes.

Los que contienen
bajo sus ramas
toda la sombra que adorna
cada paseo que daba.

Y bajo el puente
se resguardaba
el banco donde aquel día
vi a una princesa sentada.

¡Era de luz su sonrisa,
y de luna su mirada!
Era, seguro, otro sueño
que el río me regalaba.

En esas tardes
donde uno cree
que no es verdad lo que pasa,
que lo imagina su mente.

…Sobre el recuerdo
la risa crece,
y el sentimiento que abraza
al alma cuando anochece…

©2017  J.I. Salmerón

El hombre recto

 

Siempre va creciendo a capricho del viento,
según va empujando el aire en su cuerpo.
Hay veces que doblan sin querer su empeño
aunque siempre intenta ser un hombre recto.

Abrigo tupido guardando su adentro,
con remiendos verdes y amarillo viejo.
Algún que otro roto con un agujero
que a veces parece nido de jilguero.

Tiene tantos brazos que abarcar no puedo,
cada cual su mano con sus largos dedos.
Y arriba cabeza con pelo y sin pelo,
pues eso depende si mayo o enero.

Arrugas llenando casi todo el cuerpo,
signo de los años que lleva creciendo.
Que a todos nos pasa, aunque no queremos,
nos marcan los años por fuera y por dentro.

Siempre está esperando cuando me lo encuentro.
Siempre el mismo sitio, siempre espera quieto.
Y cuando me cruzo se inclina un momento
como si dijera: “adiós caballero…”

Incluso parece que me habla en secreto
y más que palabras sonidos encuentro.
Es como si hablara soplando de lejos,
como si en un árbol sus hojas movemos.

Sus extremidades jardines del cielo,
sujeto en sus brazos el nido con huevos.
Raíces con vida sujetas al suelo
que sobre sus dedos transmite al jilguero.

Ya es de la familia este árbol longevo.
Sus años de vida ni idea yo tengo.
Solo sé que está cuando yo paseo
para acompañarme al ir y al regreso.

¡Ahí sigue creciendo el árbol del huerto
aunque yo lo vea como a un hombre recto…!

©2017  J.I. Salmerón

Hoy de nuevo

 

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti,
y fue como si otra vez viviera un sueño.
Hoy de nuevo puse rumbo a aquel jardín
donde a oscuras deshojamos dulces besos.

Pero ya no me acordaba de tu nombre,
ni del roce en mi mirada de tus dedos.
Ni de ese color intenso de tus ojos,
ni del tacto de mi mano en tu cabello.

Hoy de nuevo he vuelto yo a revivir
la emoción intensa al verte desde lejos,
intuyendo un breve instante de la vida
que tus labios fueron míos un momento.

Pero ya no me acordaba de tu voz,
no recuerdo en mi memoria los “te quiero…”
que esos labios, que hoy de nuevo se me olvidan,
pronunciaban dulcemente haciendo eco.

Hoy de nuevo mi visión se fue nublando
con las lágrimas que brotan del recuerdo,
las que impiden que en mi mente te retenga
al volver tardes de sol en aguacero.

Pero alguna que otra vez recordaré,
aunque se abra más la herida de mi cuerpo,
aunque no tenga detalles ya de ti
ni memoria de tus ojos ni tu pelo.

Que tú fuiste de mis sueños el primero,
que serás nostalgia intensa en mi vivir.
que mis lágrimas serán por tu recuerdo
y, que si otra vida yo vuelvo a vivir,
tú serás mi realidad y no ese sueño.

Hoy de nuevo me volví a acordar de ti…

©2017  J.I. Salmerón

El amigo que fue

 

Fueron desde pequeños los amigos
que juntos siempre van a todas partes.
Fueron como la trompa al elefante,
de carne parecida y siempre unidos.

Fueron la sombra negra al verde pino.
Uno vaina y el otro su guisante,
otro lata y el uno su tomate.
La luz de la farola a su camino.

En un mismo zapato los dos pies.
Con solo una mirada se entendían.
El trueno y el relámpago a la vez.

Y así siguieron juntos día a día
hasta que sin saber muy bien porqué
partieron de repente en dos su vida.

©2017  J.I. Salmerón

Encerrados

 

Allí encerré el misterio de tu nombre.
Allí quedaron guardados tus besos,
aquellos que nos dimos en secreto
y fuimos disfrutando cada noche.

Allí dejé escondidos esos sobres
que en tinta contenían tantos versos
y hoy solo son renglones de recuerdos
que puede que su ausencia tú no llores.

Las tardes que la lluvia se desploma
e inunda mi memoria de nostalgia
es cuando tu recuerdo en mí se asoma.

Y tantos años ya no son distancia,
que tu escondido nombre se hace aroma
y los secretos huelen a añoranza.

©2017  J.I  Salmerón

La brisa de tu Amor

 

Yo siempre te esperaba en el rincón,
bajo la suave luz de la ventana,
Impaciente y muriéndome de ganas
de ser suspiro en tu respiración.

De sentir como late un corazón
al desear el labio de su amada,
besando tu mirar en mi mirada,
llenando el alma con tanta emoción.

Ya noto como llega tu elixir.
Vestido corto, medias, y sonrisa.
Ya siento la pasión dentro de mí…

Y no puedo esperar, aunque no hay prisa,
a que tu boca bese mi sentir,
a que tu Amor me calme con su brisa.

©2017  J.I. Salmerón