Tic-tac

 

Era ese ruido molesto
que te distrae si lo escuchas.
Tic-tac, pasaban segundos
y sus minutos de angustia.

Y así, al galope se pasa,
como se pasan los días,
la vida que va marcando
aquel reloj de la esquina.

Parece que cuando el día
da su comienzo temprano
la vida es como un chicle
que va estirando despacio.

Pero es tan solo espejismo,
un viejo truco de magia.
Que el tiempo, que es implacable,
lleva sus cartas marcadas.

¡Y si tú le sacas trío,
él un full, y va y te gana!
¡Y si tú póker de jotas,
él lleva un póker de damas!

Y sigue el ruido molesto
con el tic-tac que no para…
Y coge el tiempo y te entierra
con segundos a paladas.

Un día quise pensar
que si el reloj lo paraba,
el tiempo se detendría
y mi vida no avanzaba.

Pero solo conseguí
atrasar la hora exacta,
llegando tarde a mis citas
de la tarde y la mañana.

…Ahora ya me he acostumbrado
al ruido que me acompaña.
Ahora ya apenas lo escucho
y su tic-tac hoy me agrada.

Me he dado cuenta que al fin
Y al cabo, no gano nada.
Que no hay quien detenga al tiempo,
la guerra él tiene ganada.

¡Aun así a veces paro
ese reloj que me marca
y sueño que paro el tiempo,
que los minutos no pasan!

Era ese ruido molesto…
Hoy apenas oigo nada…

©2018  J.I. Salmerón
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La promesa

Quedamos en la bajada,
Junto a la iglesia del pueblo.
Quedamos una mañana
de viernes, o eso yo creo.

Las hojas, llenas de ocres,
esparcidas por el suelo.
Mañana fría otoñal
de un gris ceniza en el cielo.

Recuerdo que tú llegaste
con tu abrigo rojo a rombos
y una coleta con lazo
cayendo sobre tus hombros.

Yo te esperaba sentado
sobre las piedras del arco
que daba paso hasta el patio
que de la iglesia hace atrio.

Tus mofletes sonrosados
fría mi boca dejaron
al besarte a tu llegada.
Aunque pensara en tus labios.

Y tus manos, en mis manos,
dos pedacitos de escarcha.
Dos gotas que, de rocío,
de una rosa resbalaran.

Nos fuimos hasta la ermita,
junto a la fuente del caño,
y bajo el puente del río
tú decidiste sentarnos.

Me hablaste de las promesas
que los amantes se hacen
mientras tus brazos rodean
a mi cuerpo por el talle.

Mientras tus labios susurran
lo que no logro acordarme,
pues mis sentidos, absortos,
solo soñaban besarte.

Y así fuera, y lo vivimos,
mi boca, así, fue a buscarte.
A encontrarse con tu boca
con la promesa de amarte.

Sé que pasaron las horas
y te besé… y me besaste…
Sé que los dos prometimos
nunca, jamás, separarse…

…Ayer estuve en el pueblo,
de nuevo otoño en la tarde.
Pasé las piedras del atrio
hacia la ermita, en el valle.

Bebí del agua del caño
Igual que hiciera aquel día.
Y luego me bajé al río
por ver si tú aparecías.

Y allí, sentado en el banco,
de pronto caí en la cuenta,
que la historia que hoy recuerdo
fue por los años ochenta.

Que han pasado muchos años,
si los sumo más de treinta,
y que desde aquel otoño
no he vuelto a saber de ella.

Y no recuerdo su nombre,
como ella, a mí, no recuerda.
Y no recuerdo a que saben
sus besos cuando me besa.

Nos prometimos querernos
y ser por siempre pareja,
pero el destino es quien manda.
¡Qué vanas son las promesas!

©2018  J.I. Salmerón

 

El regalo

Te pregunté qué querías
en tu cumpleaños de regalo.
Qué es lo que te gustaría
que, yo a ti, te pudiera comprar.

Qué vestido, joya, o viaje
querrías tú para celebrarlo.
Cuál es tu ilusión primera
que por fin te pueda regalar.

Y tú, sin dudar siquiera
ni un solo segundo en responder,
me dijiste que querías
versos escritos sobre un papel.

Que te gustaría, claro,
siempre que ello fuera posible,
besos de Amor en los labios.
Y un cálido abrazo ¡imprescindible!

Pasear mano con mano
entre hojas de chopos sin dueño.
Y encontrar sobre las nubes
la cama donde habitan los sueños…

¡Por eso voy buscando
entre palabras huecas
aquellas que más peso
tuvieran para ti!

¡Y en mi boca, los besos,
de Amor ya están cargados
para que al entregarlos
tú sientas frenesí!

¡Y en cuanto a los abrazos,
no se me han olvidado.
Serán como recuerdas,
abrazos de pasión!

¡Abrazos que traspasan
el alma al abrazarlos,
dejando dulce huella
dentro del corazón!

¡Y luego los paseos,
tu mano entre mi mano.
Y esos chopos sabiendo
que eres dueña de Amor!

¡Para al fin, en las nubes,
de nuevo, levitando,
culminen esos sueños
que soñamos tú y yo…!

Aún no sé si preguntarte
qué regalo quieres que te haga.
Me da miedo adivinarlo
y que el sueño termine en la verdad.

Yo te los regalaría,
pero tú ya sabes que no puedo,
tan solo soy un buen sueño
y los sueños no son la realidad.

Pero sí puedo ofrecerte
volvernos a ver a media noche,
cobijados en tu sueño,
bajo el gran manto de la irrealidad.

Y allí disfrutar de nuevo
de paseos, abrazos, y besos.
De los regalos que tengo
para que tú los puedas disfrutar.

©2018  J.I. Salmerón

 

Siempre bajo presión

Siempre bajo presión…
Ya se nota en el ambiente,
ya se le intuye a la gente
paseando el mar humor…

Y nunca quieren hablar,
con ese ceño fruncido,
con esa falta de amigos
que se les nota al andar.

Relájate un poco más…
¡Suelta laste… amigo mío!
No seas tan aburrido.
Prueba algún día a soñar.

Verás que soñando encuentras
el país de Peter Pan,
ese de Nunca Jamás
donde las hadas son buenas.

Prueba con media sonrisa.
Saluda amable a la gente,
charla con ellos, detente,
y no pasees con prisas.

Siempre bajo presión…
Cambia tu vida un momento,
prueba con otro argumento.
Sé más feliz, por favor…

La vida, si la detienes,
cambia su gris por color,
llueve del cielo el Amor
y es como un sueño, si quieres…

Siempre bajo presión…

©2018  J.I. Salmerón

Viajar junto a mí

Siempre viaja delante,
junto a la ventanilla.
Siempre viste de blanco,
le contrasta su piel.

Siempre mirada ausente,
con sus sueños perdida.
Siempre mira a lo lejos
por si le vuelve a ver.

Pero en cada parada
que pasa por su vida,
no hay rastro que le diga
donde está su querer.

Y de nuevo sacando billete
para un nuevo viaje.
Y de nuevo un asiento vacío
que se encuentra otra vez.

Y de nuevo se hunde la risa
que habitaba en su cara.
Y la lágrima que hay encerrada,
se dispone a volar.

Su tesón no le deja
ver que luego hay un bosque.
Ella solo ve el árbol
que le impide mirar.

Es como ola de playa
que se enreda en la arena.
Sin darse cuenta apenas
que hay que volver al mar.

Si ella diera la vuelta…
¡Si mirara que yo siempre voy a su lado!
Si ella se diera cuenta…
Si pensara que yo puedo en su sueño estar.

Y de nuevo llegamos
al fin de parada.
Yo me bajo en silencio
y ella no me va a hablar.

Y de nuevo las ganas me traigo,
hoy tampoco le pude decir…
Que si ella quisiera,
hay un sitio que yo siempre guardo.
Hay un sitio vacío a mi lado
por si quiere viajar junto a mí…

©2018  J.I. Salmerón

 

Ser tiempo

Era amante de la madrugada.
Era sombra de todo silencio.
Era, de las velas, la apagada.
Era llama del Amor eterno.

La conquista de cada llanura.
El reflejo interno del espejo.
La flor que brotaba en el asfalto.
La madre besando a su pequeño.

Siempre en cada esquina era presente.
Siempre en cada página, comienzo.
Siempre en primavera era la lluvia.
Siempre en la tormenta, el rayo intenso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene la esencia viva
de los segundos que van corriendo.

Es lo que tiene la magia
de cada paso, de cada intento.
Es lo que tiene ser tiempo…

Era la vista de los testigos.
Era la imagen de aquel recuerdo.
Era la noche de luna llena.
Era caricia sobre los cuerpos.

La playa llena de sol y arena.
La mesa alegre donde comemos.
El río grande por la explanada.
La nieve fina de los inviernos.

Siempre en cada verso era la rima.
Siempre en cada paso, el paso inverso.
Siempre de la sangre, el corazón.
Siempre la pasión en cada beso.

Es lo que tiene el momento…
Es lo que tiene ser siempre el alma
de cada instante que vas sintiendo.

Es lo que tiene llevar por dentro
segundos, minutos, y viento.
Es lo que tiene ser tiempo…

©2018  J.I. Salmerón

 

Siempre buscando

Siempre fue buscando su oportunidad.
Siempre esperando a que fuera el momento.
Siempre sus ojos tan llenos de Amor…
Siempre escribiendo un nuevo argumento.

Siempre en el aire la misma pregunta.
Siempre fue el tiempo el culpable final.
Siempre de espaldas al mismo recuerdo.
Siempre la pena a su lado estará.

Pero el tiempo continúa,
no da tregua a su mirar.
Tanto tiempo ya sin luna,
tanta noche sin amar.

Pero sabe que ya no podrá retener
a esos sueños solitarios.
Sabe que ya no podrá compartir
el sentir del corazón.

Sabe que la vida y su destino no esperó
a juntarle en el camino.
Que la pena que de lejos le miró,
en su alma se clavó.

Ahora que está solo, tiene tiempo suficiente.
Ahora que ha llovido y se le empapa el corazón.
Ahora que el recuerdo no ha querido ser ausente.
Ahora es cuando piensa dónde se habrá ido su Amor.

Siempre esperando por un nuevo intento.
Siempre buscando y no supo encontrar.
Siempre en sus manos toda la pasión
que hoy ya no puede entregar…

©2018  J.I. Salmerón

 

Regreso

Regreso como la noche,
a escondidas y en silencio.
Y mojo con fina lluvia
los campos de tu recuerdo.

Volviendo a tomar asiento
tan cerca como no debo.
Volviendo a tomar las riendas
de tu frágil sentimiento.

Y susurro muy cerquita,
ciñendo a tu oído versos.
Y acaricio tus mejillas
con palabras de sosiego.

Ya vuelvo como las olas,
a atrapar tu playa llego.
Ya cubro todo tu cuerpo
con cada rima que invento.

Reanudo paso tras paso,
sobre el camino regreso,
y voy cargado de abrazos
por si de nuevo nos vemos.

Ya sabes…
La vida es irse y volver.
Marcharse cuando es verano
volviendo en otoño luego.

Y tus palabras intuyo
cuando me lees de nuevo.
Y tu sonrisa adivino,
y en tus zapatos me meto.

Regreso para tenerte.
Regreso como los besos
que se roban en la tarde
y son más dulces e intensos.

Y vuelvo para decirte,
por si ya me has olvidado,
que aquí me tienes si quieres,
que aquí regreso a tu lado.

Confío que a mi retorno
a ti te encuentre esperando
sentada sobre la silla
que vi vacía hace un rato.

©2018  J.I. Salmerón

Rebajas

Te conocí en las rebajas
comprándome unos zapatos.
Tú paseabas melena
y bolso gris bajo el brazo.

Rubia hasta un punto platino.
Rubio sin trampa ni engaño.
Pantalón y blusa a flores
de colorido estampado.

El perfume era discreto
pero acababa enganchando.
Florales notas intensas
como jardines en mayo.

Primero fueron tus pasos
los que yo intuí a mi lado.
Ligeros y a la vez firmes.
Serenos pero apretando.

Pero lo que más recuerdo
fue ese verdor al mirarnos.
El campo de primavera
que tus ojos regalaron.

Era entre pícara y limpia
tú mirada, casi ingenua.
Era esa intensa alegría
que fulmina cualquier pena.

Tu cuerpo era de ese mimbre
que sobre el río cimbrea
bailando todas las tardes
al son del aire en la arena.

Y tus labios el descanso
del guerrero que guerrea.
Y tu risa la victoria
de cualquier guerra que pierda.

Según llegaste te fuiste,
como una sombra en la acera.
Y ni a preguntarte el nombre
me dio a mí tiempo siquiera.

¡Y verte partir dolió…!
Aunque como imagen fuera
la mejor que estos dos ojos
hace tiempo que ellos vieran.

Por eso, siempre que puedo,
cuando anuncian las rebajas,
voy a la zapatería
y me siento por si pasas.

Y allí me paso las tardes
entre tacón y puntera,
entre suelas y cordones,
escuchando a las clientas.

Para volver a sentir
esas pisadas inciertas.
Por oler a flor de fiesta.
Por ver esos ojos verdes
entre tu rubia melena…

©2018  J.I. Salmerón

De poco en poco

De poco en poco envejezco.
Se me apoderan los años.
Me atan con nudos marinos
hasta que incluso hacen daño.

Me hacen crecer esas grietas
en los ojos, y no canto
ni en la tarde ni en mañana,
aunque se llamen “de gallo”.

Tampoco dejan los años
dormir como antes solía,
cerrando a pares los ojos
y amaneciendo otro día.

Ahora la noche es eterna
durmiendo a salto de mata.
Te duermes y te despiertas
cada poco. ¡Da una rabia…!

Y para colmo la vista,
que no ves tres en un burro.
Aunque para ser sincero
ni al pollino yo lo intuyo.

¡Y qué decir de los nombres…!
¡Que llamo Pedro a Julito
y a María llamo Marta,
y ni acierto con mis hijos…!

Mi padre siempre decía,
teniendo ya ochenta y pico,
“Vengan los años que vengan,
que peor es no cumplirlos…”

No le faltaba razón,
pero siempre esto depende
de si te acuerdas o no
de quién eres, y te entienden.

Por no hablar de los dolores
que te acompañan diario.
Que parece uno la pena
que en vida se va arrastrando.

Que si te cogen los pies
y te sacuden un rato,
pareces una farmacia
de tanta pastilla y frasco.

Y de oír, yo no me quejo,
oigo lo mismo que un gato.
Pero no, no de escayola,
no seáis tan mal pensados.

Porque hay gente que aunque le hables,
parece que está enfadado.
Ni responde ni se inmuta,
y es porque no oye ni al tato.

¡Pero lo que más me insulta
de ir cumpliendo más años,
es el tener que aprender
informática a diario!

¡Que cada día nos ponen
más difícil los teclados
y aprender tecnología,
que a mí me tiene abrumado!

…De poco en poco envejezco.
Tres cuartos de hora he cumplido
desde que empecé a explicaros
cómo entre años me arruino.

Pero tranquilas, tranquilos,
que la pila aún nos funciona,
y pienso dar tanta guerra
como la vida disponga.

…Y ahora que hablamos de pila,
mi audífono he de mirar.
Pues llevo un rato ya grande
sin escuchar pasar nadie
y eso es mucha soledad…

©2018  J.I. Salmerón

Tragando sentimientos

A veces voy tragando sentimientos
por no contar al mundo mis derrotas.
A veces siento la cara de idiota
al abrazar las sombras y lamentos.

Es duro estar de pie frente a los vientos
a ver por cuanto tiempo los soportas,
haciendo ver que ni siquiera notas
como te afecta el pasar de los tiempos.

Yo doy mi vida en cada palpitar.
En cada paso que doy por la acera
yo voy buscando siempre la verdad.

Como si fuera mi misión primera,
aunque he vivido veinte vidas ya.
Aunque haga de este sueño mi quimera.

©2018  J.I. Salmerón

Ojos castaños

Eres ese parque, con ojos castaños,
donde día a día pasean mis tardes.
Eres ese ayer donde hoy, mi recuerdo,
le dice al destino que quiere encontrarte.

Por eso te llamo, y tú me respondes…
Por eso a diario vienes a buscarme…
Por eso la vida nos juntó de nuevo.
De nuevo la vida quiere separarte…

Te nombro este día, como hacía antes.
Te nombro y tu aurora no quiere alumbrarme.
Pero aunque es de noche y estoy en lo oscuro,
te sigo llamando para no olvidarte…

Por eso te alejas, me vuelvo horizonte…
Por eso te espero, y tú llegas tarde…
Por eso en el banco, donde nos amamos,
al salir la luna yo vuelvo a buscarte…

Eres la distancia de todo camino
que en cruces, si miras, se intuye alejada.
Eres la cascada que, al pasar molino,
se pierde en corrientes hasta la explanada.

Por eso yo siempre detrás de tu cuerpo…
Por eso yo llego y tú, ya marchabas…
Por eso te llamo, a voces, de lejos,
y como en un sueño, te fugas al alba…

…Aún sigues vistiendo con ocres mi vida.
Aún sigues poblando de otoño mis sueños.
Aún sigues llenando de grata esperanza
cuando cada noche, en silencio, recuerdo…

©2018  J.I. Salmerón

Sombra de tus huellas

Yo fui sombra de los pozos de tus huellas.
Yo fui sombra de tu tarde.
Sombra de tu verde tallo.
Sombra soy de tu recuerdo…

Un grano más en la playa de tu vida.
Solo fui un grano más
a la sombra de tus pies,
entre tanto grano que te mira.

Siempre esperando a tu pie descalzo.
A que el roce de tu piel
contactara nuevamente
con la punta de mis manos hechas grano.

Siempre viendo que se alejan tus caderas,
que se mueven y cimbrean
como brotes de la hierba
que en la arena se abre paso.

Yo fui sombra porque el sol me fue marcando,
porque se hunden mis ideas,
y mis ganas de tenerte,
bajo el viento racheado.

Y fui sombra para ti,
por tocar tus pies descalzos.
Por oler, en tu perfume,
cuando tú me has olvidado.

Yo fui sombra debajo de tu nariz
cuando el sol está en lo alto.
Cuando el cuerpo, que te cubre por entera,
en la arena se ha tumbado.

Y es ahí cuando yo entonces aprovecho.
Y recorro con mi oscuro tu regazo.
Y mi sueño es que te beso,
si me cuelgo de tus labios.

Yo fui sombra de tus huellas,
no pude caer más bajo.
Pero fue la única forma que tenía
de tenerte a ti a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón

Cómo empuja el silencio al pasar

…Cómo sopla este viento.
Cómo empujan las olas del mar.
Cómo arrastra el silencio
tu recuerdo otra vez al pasar.

Cada tarde que intento
nuevamente olvidarte, y ya está,
vuelves tú con tus besos,
como ola, de nuevo a mojar.

Y no encuentro remedio,
o tal vez no lo quiera encontrar,
que me borre por dentro
tantos años intensos de amar.

…Cómo extraño tu risa,
cómo falta en mi oído tu voz.
Cómo duele este tiempo
que sin ti queda ausente de sol.

Cada paso en la arena
se hunde más mi agonía y dolor,
y se agrandan las grietas
de este pobre y débil corazón.

Vuelvo solo.
Cae la noche a mi alrededor.
Cuesta poco
tu recuerdo en la puesta de sol.

¡Si mañana hace viento.
Si las olas se salen del mar.
Si me abruma el silencio,
volveré por si acaso tú estás!

Y si no te recuerdo,
hace tanto que ya se marchó,
llámame tú de lejos,
llámame y volaré hacia tu Amor.

…Cómo duelen las olas
cuando tocan la playa y se van.
Cómo sopla tu ausencia.
Cómo empuja el silencio al pasar…

©2018  J.I. Salmerón

En la noche se pasa mi vida

Fui, por la tarde, los besos esperando.
El abrazo furtivo.
El inquieto deseo.
El calor del intenso verano.

Fui por la tarde… y esperaba la noche.
Y la escarcha en tus labios.
El frescor de tu risa.
Y tus ojos a los míos mirando.

Y la noche me esconde…
Y tus brazos, buscando…
Como busca el farol a la calle desierta.
Como busca la huella
nuevamente a sus pasos.

Fui, por la tarde, el susurro a tu lado.
Suspirando del roce en tu piel.
Anudando palabras de Amor.
De tu cuello, bajando
a tus labios.

En la noche, los sueños soñamos.
Al calor de la cálida luna.
Al sabor de tu beso en mis labios.
Sensaciones que busca
nuevamente el sentir,
si te estoy recordando.

En la noche se pasa mi vida
cuando tu corazón
ya no late a mi lado…

©2018  J.I. Salmerón

El camino

Como si fuera el camino,
fui detrás de tus caderas.
Como si fueran estelas
de mi soñado destino.

Como si fueran señales
de humo sobre el horizonte.
Como si fueran mi norte,
donde no existen los males.

Y mis manos atrapando tus sentidos…
Y mis brazos rodeando lo que fuimos…

Como si fueran refugio
de nave, que a la deriva,
sobre la mar es cautiva
luchando contra este mundo.

Así tus ojos resultan
cuando me encuentro perdido.
Cuando no encuentro sentido
ellos a mi pena indultan.

Y mis besos y tus besos se encontraron…
Y mis labios y tus labios hoy se hablaron…

Tumbado sobre la vida,
siento las nubes y el viento.
Siento aquí tu sentimiento
como una fruta prohibida.

Y pido, al cielo que veo,
que no termine este cuento.
Que no se pare el momento
en que juego a ser Romeo.

Y mi cuerpo con tu cuerpo se fundieron…
Y mis olas en tu playa perecieron…

¡Camino, estela, refugio y beso!
La paz se encuentra sobre tu cuerpo.
¡Ojos, cadera, manos y cielo!
Cuando te pienso siento que vuelo…

©2018  J.I. Salmerón

Cazador de lunas

Como cada noche, desde hace ya tiempo,
salía a buscarlas. Lo echaba de menos.
Era aquel influjo, que le dominaba.
Era aquella magia que intuye a lo lejos.

Buscaba en caminos lejanos y viejos.
Siempre por lo oscuro, entre los silencios.
Guiados sus pasos solo por murmullos
del agua que en ríos se escucha de lejos.

Y mientras camina lo va recordando,
cuando empezó todo un mes de febrero.
La noche era helada, ni un alma… un desierto…
Y allí, de repente, le dieron el beso.

¡Brotaba el Amor tan dentro del pecho
que el intenso frío se volvió de fuego!
El alma, caliente, vibraba por dentro.
Y en su corazón, la vida de nuevo…

Hoy hace ya mucho de aquello que os cuento.
Han pasado muchos y fríos febreros.
Pero él, cada noche, verano o invierno,
recorre el camino buscando de nuevo.

Un día me dijo que las vio en reflejo
y al mirar arriba las perdió de nuevo.
Culpó a un árbol grande que tapó su cuerpo
y ellas no le vieron tan pegado al suelo.

Todos le conocen en el barrio entero.
Le llaman el loco ¡y qué sabrán ellos…!
Solo porque busca, de noche, en el cielo,
todas esas lunas que tanto le dieron.

“Cazador de lunas” prefiere, y respeto,
que a él solo le visten su cuerpo los sueños.
Por eso persigue las lunas de invierno,
las de cualquier mes, no le importa el tiempo.

Y así, cada noche, se pierde en senderos.
Y no vuelve a casa hasta que el lucero
le anuncia que el día pronto lo tenemos,
y entonces regresa de nuevo a su tiempo.

…Dicen que la luna, cuando nueva vemos,
es que está de luto por el loco abuelo.
Ya no hay cazadores que en la noche salgan
a buscar las lunas que reinan los cielos.

Ya no hay pasos cortos por esos caminos.
No hay murmullo de agua en ríos ajenos.
Ya no queda magia, ya no quedan besos.
“Cazador de lunas” todas en el cielo
te echarán de menos…

©2018  J.I. Salmerón

Solsticio

Hoy eres protagonista,
dominas desde lo alto.
Eres el astro que invita
a bañarnos en dorados.

Eres el cálido beso
que acompaña a la mejilla.
Abrazo que marca huella
con esa luz encendida.

Solsticio del hemisferio.
Norte o sur, según se mire.
Austral en el lado sur,
boreal si en norte resides.

Hoy empujas a la noche
hasta dejarla escondida.
Hoy eres tú aquí el que reina
sin noche protagonista.

Hogueras te perpetúan
haciendo el día infinito.
Saltando sobre sus troncos,
mueren malos espíritus.

Hoy es la noche más corta.
De días, es el más largo.
Hoy celebramos con sol
que ya ha llegado el verano.

Hoy eres protagonista,
el sol que está dominando.
Hoy, a rendir pleitesía
al astro que está brillando…

©2018  J.I. Salmerón

La noche

Avanza lenta la tarde
mientras le espera
la negra noche,
sola en la acera.

Como una dama
que esconde el misterio,
con negros ojos
que brillan llenos de besos.

Atrapa bajo sus brazos
la noche a la tarde, y luego,
bajo ese tul de luceros,
le va contando deseos.

Y cae la tarde y se entrega…
Y el sol calienta ya menos…
La noche calma en su brisa
su fuego intenso.

“Ven y soñemos…
Que aquí en lo oscuro,
donde la vida se calla,
te espera el tiempo…”

Y en un abrazo se entregan…
Naranja y rojos pintan los cielos…
No se distingue la tarde
entre esa noche de sueños.

“…Otra batalla ganada…”
Dice la noche a los cielos.
La dama oscura se impone
y cubre la tarde en su velo.

Y piensa…

“Mañana, otra tarde incauta,
vendrá de nuevo a mis brazos.
Y entre las sombras de estrellas,
bajo el mirar de mis ojos tan negros,
caerá de nuevo rendida
a este silencio en lo oscuro
donde regalo mis besos…”

©2018  J.I. Salmerón

Debajo de una ola

 

Debajo de una ola lo escribí.
Allí dejé grabado ayer tu nombre.
Y al lado un corazón, tierno y enorme,
llenado con mil besos para ti.

Pero el mar, que es celoso de por sí,
no quiso que leyeras lo que pone,
y a base de vaivenes te lo esconde
llevando mar adentro mi sentir.

Por eso no sabrás lo que te quise.
Tú nunca escucharás mi corazón
antes que por la ola tenga que irse.

Mi alma fue encerrada en su prisión.
De espuma los barrotes que tu viste.
Y el murmullo del mar la hizo canción.

©2018  J.I. Salmerón