La última estación

©2017  J.I. Salmerón
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No queda orilla cercana

No queda orilla cercana
cuando entre sueños navegas.
No hay palo mayor de velas
que cuando en tormentas sueñas,
aguanten el huracán.

Luchando con las mareas,
las manos llenas de penas.
El corazón empapado
con agua de un mar salado,
y cansado de navegar.

Siempre buscando la isla donde atracar…
Siempre buscando el silencio,
siempre buscando la paz.
Siempre buscando los ojos
donde poder descansar.

Tan lejos el horizonte…
Tan lejos ese recuerdo
que arrastran suave los vientos.
Tan lejos el corazón
que se quedó sobre el puerto…

A veces quiero dormir
y no soñar lo que quiero.
A veces quiero ser vela blanca,
sujeta con blancas cuerdas,
sobre un eterno velero…

¿A dónde irán a parar
todos los sueños que sueño…?
¿A dónde han ido los besos
que tú me solías dar…?

A veces quiero ser mar,
color azul, como el cielo.
A veces quiero rimar
como me riman los versos,
y solo me quedo en sueño.

No queda orilla cercana
en esta vida de mar revuelto…

©2017  J.I. Salmerón

Corazón

 

Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, viviendo del sentir.
Siempre encerrado late palpitando.
Siempre besando fuerte en su existir.

De piedra un corazón quiero comprar,
un corazón que no sienta latidos.
Un corazón que ya sepa olvidar,
un corazón que ignore los sentidos.

Y un día, si quiere, que se escape.
Así será de Amor el más buscado.
En blanco y negro quede su color
como en invierno el bosque si ha nevado.

Quisiera yo elegir un corazón
que sienta la amargura del pasado.
Que llore por la rabia de un adiós
cuando en el parque queda abandonado.

Quisiera un corazón tan fuerte y frío,
forjado con el más duro metal,
al que los golpes solo le hagan ruido;
y que las puñaladas, cosquillas nada más.

Y un día si se queda el pecho hueco,
si el alma no encuentra donde llorar
porque no hay corazón ya donde hacerlo,
que no lo eche de menos, nada más.

Si toco, noto dentro cómo llama
con ritmo acompasado, el corazón.
Si lloro, oigo música de nana,
para que así se calme mi aflicción.

¡Yo vendo un corazón,
quién lo quiere comprar!
Para el mejor postor
será su ritmo.

¡Regalo una emoción,
un beso de verdad,
para el que el corazón
ya no tuvo destino…!

…Siempre el corazón entre sus rejas.
Siempre preso, esperando para amar…

©2017  J.I. Salmerón

Niebla en el recuerdo

 

Hace frío…
Una mueca por sonrisa
lleva el alma reflejada.
La niebla todo lo abarca.
Y una hoja seca,
que ya no ve el futuro
a su alrededor,
vuela desde la rama del árbol
hasta la negra explanada.

Es muy tarde…
Se adivina cómo el viento
arrastra sin compasión
cada rastro de recuerdo,
cada suspiro de tiempo
que llevábamos prendido
sobre el pecho,
sujeto con un liviano
alfiler sin pasador.

Yo tampoco adivino
lo que acontece más lejos.
Yo también noto ese frío
calando en mi corazón.
La niebla sobre mis ojos
ha vuelto a color incierto
los recuerdos que hoy han vuelto,
los que ahogaban mi interior.

Hoy el olvido se ha roto.
Hoy ese parque brumoso
respira restos de ayer.
Toca sobre mis hombros
el árbol de los momentos,
y con raíces de tiempos
que han arrastrado los vientos,
atrapa fuerte mis pies.

Hace frío…
Es muy tarde….

Hoy la noche solo se adivina,
la bruma se apresó de ella.
Es como nuestra memoria,
que encerrada vive ausente,
y entre niebla de otro tiempo
ya no conseguimos verla.
Por más que uno se esfuerce,
por más que uno se empeña…

©2017  J.I. Salmerón

Fiel bombilla

 

Siempre ahí arriba alumbrando.
Siempre por mí está encendida.
¡Ahora de pronto te apago
y vuelves a estar dormida…!

Siempre mi sol en invierno,
en día nublado y frío.
Calentando mi recuerdo
de aquel verano en el río.

Eres ese pensamiento
que va y viene con la vida,
encendido si lo encuentro
y si no lo pienso expira.

El punto de referencia
cuando se juntan amigos,
alumbrando la experiencia
de lo que abajo decimos.

Eres la llave en la puerta
dejando libros abiertos.
Dándole vida a esas letras
que sin ti no tienen dueño.

En silencio me acompañas
cuando me agobio de ruido,
y con tu nana me cantas
apagándote conmigo.

Me recuerdas a ese Amor
cuando era el sol de mi vida,
antes de que la esperanza
dejara mi fe fundida.

Nunca te echamos en cuenta
al tenerte tan arriba,
ya sabes que siempre estamos
hincando en pecho barbilla.

Nunca miramos tan alto
ni valoramos la vida
tan buena que nos regalas
con solo darle al botón,
mi querida y fiel bombilla…

©2017  J.I. Salmerón

No puedo darte

 

No puedo darte tanto como pides,
solo me queda entero un corazón;
que el resto se mojaron en abriles
ahogándose entre lluvias de dolor.

No me pidas el sol cuando es de noche,
de nuevo te ha ocurrido lo de ayer
al rechazar los rayos con reproches
por ser rescoldo de un atardecer.

Siempre quise ser luna en horizonte
paseándose llena entre silencios.
Contarle a las estrellas que tu nombre
he dejado jugando con el viento.

Pero tú, un huracán entre mañanas.
Tú siempre luz intensa deslumbrando.
A la gente tu nombre le gritabas
como en cada tormenta grita el rayo.

El alma quieres que yo te regale
pero, ¿y yo, qué haré sin sentimientos…?
Seré como las playas sin sus mares.
Seré una boca huérfana de besos.

Ya sabes que un día fui todo tuyo,
que en tu tren mi vagón quedó enganchado,
pero aquel viaje no encontró destino
y en vía muerta se quedó parado.

No vistes al reloj marcando el tiempo,
como marcan el paso los soldados.
Cómo implacable dejó al descubierto
a esos minutos que se iban ahogando.

Por eso no me quedan corazones,
en batalla murieron por Amor.
Enterrados entre desilusiones,
sin cruz que indique el punto de dolor.

Te hubiera dado, Amor, todas mis vidas.
Te hubiera dado el sol, a mi pesar.
Pero aunque el agua fuera tibia y fina,
ahogada termino mi voluntad.

No puedo darte ni un solo suspiro
de un corazón que empieza a palpitar…

©2017  J.I. Salmerón

En el cajón de los sueños

 

En el cajón de los sueños
guardo renglones de tinta
pintados de azul de cielo
que no te pude contar.

Contienen frases cautivas,
palabras que hoy se me olvidan
al recordar a tus ojos
mirando sobre mi mar.

Allí duermen mis secretos,
allí quedaron guardados
cada uno de los besos
que a tu boca no le di.

Descansan entre silencios
esperando su momento
en que tus labios reclamen
a mis labios frenesí.

¡Aquí me paro y te pienso…!
Aquí recuerdo lo nuestro
y no entiendo qué pasó…
Aquí me viste el dolor…

Cajón de recuerdos lleno
de flores secas y Amor.
Madera, papel y besos.
Silencio y desolación.

Apenas recuerdo
si guardo la carta
que dice tu nombre…

No abro, pues temo
que si la descubro,
de nuevo yo llore…

Pero no soy tan fuerte
como tú te pensaste,
y en mi mano la llave
piensa ya el liberarte.

Y abro el cajón de madera,
donde descansan los sueños.
Vuelve el verano al invierno
cuando de nuevo te leo.

El resto, ya te imaginas…
Salen volando los besos
y una frase se adivina:
¡Te echo tanto de menos…!

©2017  J.I. Salmerón

Es curioso…

 

Es curioso…

A pesar de estar nublado,
de ser hoy un día triste y gris,
puedo sentir el roce del sol
siempre calentando,
siempre llenando mi soledad,
siempre a mi lado,
abrigándome de sombras,
siempre andando junto a mí…

Aunque el día esté cubierto
impidiéndole hacia mí abrirse paso,
aunque el sol se encuentre preso
y las nubes no le dejen asomar,
siempre oigo a lo lejos su llamada,
su voz incansable alentando,
gritando en voz alta mi nombre,
siempre hablando junto a mí…

Es por eso que en la noche,
cuando mi mente descansa,
es cuando más echo en falta
a los rayos de ese sol.
Cuando el frío cala hondo
y se atraviesa en mi alma,
cuando casi no distingo
que palpita el corazón…

Hay veces que su recuerdo
da cobijo a mis pesares,
en que quiero que de pronto
sea un nuevo amanecer.
Para poder disfrutar
en mi cuerpo de sus rayos
que calientan y mitigan
las noches en que no ves…

Es curioso…

Cómo me recuerda este sol
que tanto añoro,
que tanto echo de menos
en tiempos de soledad,
al Amor que tuve un día
apretado entre mis brazos
y sin darme apenas cuenta
se terminó por marchar…

©2017  J.I. Salmerón

La dama del balcón

 

…Aún ve pasar aquellas cabalgatas
debajo del balcón donde vivía,
cogida de la mano de su padre
y asomada a la calle de puntillas.

Recuerda las carrozas decoradas
de los Reyes de enero siendo niña.
Aquellas que portaban los regalos
que bajo el árbol luego amanecían.

Aún le parece estar viendo de nuevo
a sus amigas jugando en el parque,
cómo llamaban gritando su nombre
pidiendo sin descanso que bajase.

Mirando desde arriba aquella calle,
cuando era poco más que adolescente,
cómo esperaba sentado en el banco
ese chico, su eterno pretendiente.

Mañanas de domingo en primavera,
bikini para tostar su moreno,
y cuando su madre se iba a la compra
en toples recibía al sol su pecho.

Primeros cigarrillos en la noche
compartiendo su humo con la luna
con esas bocanadas que transgreden
las normas aprendidas desde cuna.

Faroles sigue viendo engalanando
la plaza que desde arriba divisa
donde las noches de fiesta bailaba
entre amigos, cerveza, y sonrisas.

Hoy sigue viendo cómo pasa el tiempo
debajo del balcón que fue su vida
aunque se empape en lágrima el recuerdo,
aunque su mirada sienta perdida.

Por “dama del balcón” es conocida,
porque no deja un día de asomarse
para poder así parar su vida,
para que el tiempo, esquivo, no se marche.

©2017  J.I. Salmerón

Aquí me tienes de nuevo

 

Aquí me tienes de nuevo,
desde tus ojos mirando,
junto a tu boca escuchando,
enredado en tu recuerdo.

Sentado junto a tu silla
pasando mi mano cerca,
y mis besos, que te piensan,
rozándote la mejilla.

Aquí me encuentro soñando
como sería mi vida
sentada tú en mi rodilla
y tu pelo acariciando.

Y baja el sol con la tarde,
cogidos de la mano
en horizonte lejano,
fundiendo la luz del valle.

Sigue mi voz llamándote,
acechando en tu memoria,
cambiando pena por gloria
para que pueda quererte.

Aquí me tienes, y sigo,
como si fuera pensado,
como el que piensa un pecado
sin redención del Divino.

Voy prendiendo en tu recuerdo
las rosas tan amarillas
que brotan todos los días
convirtiéndose en mis besos.

Aquí me tienes de nuevo.
Deja sitio que hoy regreso…

©2017  J.I. Salmerón