Un día, junto al río

Juan I. Salmerón

© 2016  J.I. Salmerón
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Tu recuerdo

063

…Como una nube blanca
en cielo de tormenta.
Como vivos colores
de flor en el invierno.
Como sombra en verano
donde el descanso empieza.

Así es en mí la ilusión
cuando tú no estás conmigo.
Así mis días de espera
hasta que venza el olvido.

…Como poner descalzos
los pies sobre la hierba.
Como el suspiro viaja
de tu boca a mi oído.
Como la dulce espera
si tus pasos se acercan.

Así es en mí tu recuerdo,
como esas gotas de Amor
que dejaste al despedirte
en ese abrazo de adiós.

…La noche se volvió oscura y tensa,
no hay luz en el cajón de los recuerdos.
La mano en la penumbra busca inquieta
tu pecho en su latir de otros momentos…

Como el súbito paso de una estrella
buscando en lo fugaz de su destino,
así mi corazón busca tu estela
hasta que en mi interior no haya latidos…

…Como una gran cascada
lanzada por el río.
Como el lobo le llora
aullándole a su luna.
Como de un huracán
su centro en remolino.

Así de inquieta mi alma
errante por el mundo
hasta que dé contigo…

© 2016  J.I. Salmerón

En las nubes

 

Juan I. Salmerón

Dicen que yo allí resido,
que no me entero de nada,
que vivo siempre colgado
y es perdida mi mirada.

¡Qué sabrán ellos del mar…!
Si es dulce su agua o salada.
¡Qué sabrán de las sirenas
si no han sabido buscarlas…!

Dicen que estoy tan ausente
como un árbol en la playa.
Como una sombra en la tapia
donde el sol su Amor descansa.

¡Qué sabrán ellos del bosque…!
Si a los árboles no hablan.
¡Qué sabrán sobre los duendes
que se han casado con hadas!

Todo porque voy flotando,
con la mirada bien alta.
Todo porque me codeo
con esas nubes que me hablan.

Las que me pasean lejos,
las blancas de la mañana.
Las que me ceden la cuna
de la luna en retirada.

…A veces me llaman loco
por soñar con tantas ganas
y me señalan el paso
si ven mis pies en volandas.

¡Qué sabrán ellos de sueños…!
Si pasan el día a rastras.
¡Qué sabrán lo que es un beso
Si tienen la boca atada!

Yo, mientras tanto, en mi nube,
perdido, sí, pero en casa.
Soñando cerca del mar,
dentro de bosques de hayas.

¡Dejad que siga en mi nube,
aunque me cuelguen los pies,
besando por las mañanas…!

© 2016  J.I. Salmerón

Sentado en el portal

Juan I. Salmerón

Sentado en el portal de aquella casa,
entre las sombras que al portón huían
queriendo ser el sol de media tarde,
oí mi corazón cómo latía.

Y no era sinfonía sosegada,
no era el suyo el trotar de otros momentos
cuando el ritmo pausado me entretiene
cantando en mi interior odas y versos.

Más bien latía en su loca carrera
como lo hace al volver de andar ligero
cuando siento escapar por mi garganta
el músculo de vida en su bombeo.

Ignoro por qué apremia acelerado
si apenas de esta silla no me muevo,
tan solo el pensamiento sale andando
viajando entre caminos de recuerdo.

¡Y vuela entre las copas de los chopos…!
¡Y salta lado a lado riachuelos…!
¡Y sube los senderos escarpados
de los montes que añoro de pequeño…!

Y corre de tu mano por los campos,
buscando el abrazarse con tu cuerpo
cuando el sol, poco a poco, en los veranos,
se iba marchando lento por el cerro.

Recuerda el pensamiento en mi recuerdo
cómo nadaban juntas nuestras bocas
en aquellos interminables besos
donde los labios se besaban horas.

Donde era solo el néctar alimento
y un frenesí rozar tu pecho siempre.
Donde a tu cuerpo, pegado a mi cuerpo,
hacía de colchón el trigo verde…

…Sentado en el portal, en su penumbra,
soñando esta emoción a solas pienso,
si el corazón se verá atropellado
por estos sentimientos tan añejos.

Son tan fuertes los momentos vividos
en este espacio tan corto de tiempo
que no me ha de extrañar que se acelere
mi pobre corazón con los recuerdos…

…Sentado en el portal de aquella casa,
latiendo el corazón,
la noche espero…

© 2016  J.I. Salmerón

Tarde…

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Tarde…
Es tarde, dice el reloj,
que son las tres menos algo.
Es tarde, dice la noche
maullando por los tejados.

Tarde se ha hecho de nuevo
y yo aquí sigo esperando
a que regresen las musas,
que me han dejado olvidado.

Tarde…
Es tarde, dice el trinar
del ruiseñor con su canto.
Es tarde, dice el misterio
de la sombra tras el árbol.

Tarde para conjugar
el verbo sobre mis labios,
ese que dice que Amar
en presente es “yo te Amo”.

¡Tan tarde se ha hecho ya
que la culpa se ha tumbado
y así los remordimientos
disfrutan de lo bailado!

¡Tan tarde puede que sea
que acecha ya el despertar
pues el dormir hace tiempo
que se marchó a descansar!

Tarde…
Es tarde, dicen los sueños
que susurrando me llaman.
Es tarde, dice un refrán,
si quiero ayuda mañana.

Tarde para ir a bailar,
que la verbena se acaba.
Tarde para disfrutar
en el portal de tu casa.

Tarde…
Es tarde, dicen silbando
los álamos del camino.
Es tarde, dicen llorando
las lágrimas de rocío.

Tarde para pasear
y de la mano ir cogidos.
Tarde para enamorarte
que hoy el tiempo me ha vendido.

¡Es tarde, pero me da igual,
que a mí me gusta el lucero,
y acompañar a la luna
en su viajar tan ligero!

¡Es tarde, pero hay remedio.
Mañana a la misma hora
nos veremos en mi alcoba
a ver si se alarga el tiempo!

¡Que ya lo dice el proverbio:
Que yo prefiero tardar,
aunque tenga que esperar,
a nunca verte de nuevo…!

© 2016  J.I. Salmerón

La espera valió la pena

Juan I. Salmerón

Cuando yo te conocí,
la primera vez que viajó
dentro de mí tu mirada,
sé que en ese mismo instante
yo a ti, ya te amaba…

Al notarte junto a mí,
como esa brisa tan suave
que empujando trae el aire,
ya sabía que tu Amor
era parte de mi tarde.

Y yo quise que tus pies
fueran raíz sobre mis días.
Y que los míos, errantes,
dejaran de caminar
en la huella que dejaste.

Por eso no te he de olvidar
aunque sea la intención
la que a veces me lo pida.
Tú vives en mi voluntad
siendo parte de mi vida.

Cuando yo te volví a ver
del invierno fue su fin,
y tus ojos al mirarme
fueron sol de la esperanza
en primavera.

Que el abrazo que nos dimos
nos unió con tanta fuerza
que al final un corazón
solo latió en esa unión
por tanta espera.

Y di la mano a tus labios
para perderme en su bosque
que tanto echaba de menos…
Mi soledad me dijo adiós,
hoy se marchaba muy lejos.

Quizás fue casualidad
que en la vida coincidieran
tu mirada y mi mirar,
pero desde aquella noche
mi vida volvió a empezar.

¡La espera valió la pena…!

© 2016  J.I. Salmerón

Memoria

Juan I. Salmerón

Es extraño como el recuerdo,
a veces,
pasa tan lento a nuestro lado.
Como deja tan atrás,
tan distantes y olvidados,
momentos que fueron luz
y hoy ya solo son las sombras
de las luces del pasado.

Es tan rara esta memoria
para seguir recordando…
Hay veces que lo reciente
me cuesta un mundo pensarlo
y dudo si su recuerdo,
que apenas es detallado,
no será de hace más años.

Y sin embargo el pasado,
el pasado ya lejano,
el de partidos de fútbol
cuando tenía diez años,
el de las tardes de cine
viendo a los indios luchando,
esos, esos parecen de ayer,
de esta mañana temprano.

Yo creo que esos recuerdos
son cosa del corazón,
que aquí atiende la emoción
de no poder olvidarlos.
Son recuerdos como besos
que acariciaron el alma
y aunque el cerebro no guarda
el sentimiento se encarga
de no firmarle su adiós.

Hay otros recuerdos torpes,
recuerdos que aunque me empeñe
no me acordaré de ellos
y estoy seguro que bellos
serían de recordar.
Pero no hay forma de hurgar
en ese fondo de armario
donde el paso de los años
no quiere dejarse amar.

Extraño es este recuerdo
que tan lento pasa al lado,
ahora sombra, ahora más claro,
como el cielo de tormenta
de esta primavera en mayo
que amanece sin el sayo
y en la tarde el aguacero
te empapa sin tú querer…

Es extraña esta memoria
¿o no…?
No lo sé…
Mejor te lo digo hoy
que si me espero a mañana
entre las nubes y el agua
no sé si me acordaré…

© 2016  J.I. Salmerón

¿Recuerdas…?

Juan I. Salmerón

¿Recuerdas…?
Nos vimos dentro de un sueño.
Un sueño mientras dormías,
un sueño que era tu sueño.

Aunque tantos son los días
que pienso en él y me digo
que yo sé que te toqué,
que fue tan real querernos…

Olía tan bien tu pelo…
Y tu camisa tan blanca
como esa luna de nácar
cómplice en nuestros encuentros.

¿Recuerdas…?
Tú mirabas a mis ojos
y los tuyos, color bosque,
en mi mar eran dos remos.

Y fue tan cierto ese abrazo
que no lo podrás negar,
y tu pecho, el palpitar,
marcado dejó mi pecho.

No quisimos informar
a la gente de este sueño,
era nuestro secreto
y nadie puede saberlo.

Dime que recordarás
cada uno de mis besos
como yo llevo marcados
tus labios en mi recuerdo.

Que yo te sigo sintiendo,
que yo a ti te sigo viendo
dibujando un corazón
con mi nombre escrito dentro.

¿Recuerdas…?
Como un día al despertar
tú eras playa y yo tu mar
y fue realidad el sueño…

© 2016  J.I. Salmerón

El tiempo ha cedido

Juan I. Salmerón

¡Quisiera haberte dicho tanto
de lo nuestro…!

Y no encontré el lugar.
Ni frase entre mis labios.
Ni tuve ese momento.

Quisiera haberte, solo,
tu paso acompañado.

Cogido de tu sombra.
Envuelto en tu mirada.
Colgado de tu brazo.

Y no tuve el valor de no negarlo.
Que sí que te quería.
Que sí que te he soñado.

Y no busqué tus pasos.
Aunque lloré de pena…

Y no impedí alejarnos.
Aunque tu espalda viera…

¡Quisiera haberte dicho tanto…!
Pero ya no hay calor,
ni sol en el ocaso…

…El tiempo ha cedido
y sucumbe al final de este momento.

No hay vuelta atrás.
No puedo hacer presente el ayer
de mis recuerdos…

© 2016  J.I. Salmerón

Doblan el tiempo los meses

Juan I. Salmerón

Doblan el tiempo los meses.
Hacen pasar esta vida
entre las hojas de días
de calendarios siguientes.

Y pasan los jueves lentos
en los que no puedo verte,
dejando tardes sin suerte
con este Amor de recuerdos.

Y pasan los labios suaves
por el viento, recordando,
imaginando, evocando
besos llenos de instantes.

Todos los años de otoño,
con hojas que caen al suelo
sin esperanza o consuelo
de completar este sueño.

Se escaparon los besos
del tormento del Amor
dando paso a aquel adiós
de la voz entre mis dedos.

Las hojas siguen cayendo
del calendario a diario
doblando meses y años
hasta que vuelva el tenernos.

Pasa otra hoja de ausencias
del calendario en mi suerte
sin dejar que pueda verte
para aliviarme las penas.

© 2016  J.I. Salmerón