El guardián de la belleza

©2017  J.I. Salmerón
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Vivir de añoranza

 

Era lágrima su rostro
mojando de pena amarga
los recuerdos que acudían
ahogando su corazón.

Sin duda que era la ausencia
la que pasaba factura,
la que dejaba las marcas
profundas por la emoción.

¡Tanto silencio atronaba la sala.
No había sol que el espacio llenara…!

Era de llanto su vida
dándola ya por perdida
acurrucando su alma
al más lejano rincón.

Era tan larga la cuesta,
tan pronunciada y funesta,
que no sentía las ganas
de luchar contra el dolor.

¡Cada palabra escondía su habla.
Solo un suspiro de adiós se escuchaba…!

Un río por su mejilla.
De nuevo el sol se apagaba;
hoy tan oscura su alma
y la mañana tan fría…

La pena marcó distancia.
Hoy era suyo el momento
dejándonos sin aliento
tan lejos de la esperanza…

¡Hoy el instante requiere templanza.
Solo nos queda vivir de añoranza…!

©2017  J.I. Salmerón

El sueño eterno

 

Sellamos nuestro Amor.
Y fue aquel beso
el que al mirarse al espejo
confirmó nuestra pasión.

Mi mano te acarició.
Y fue su tacto
el que firmó aquel pacto
comprometiendo al Amor.

Silencio y calma… ahora recuerdo…
Dolor del alma clavado dentro.

Dolió tanto mirarte
que mis ojos fueron presos
arrastrando las cadenas
a esconderse en una cárcel.

Y nuestras sombras
se abrazaban en el suelo
mientras los cuerpos huían
tan alejados del tiempo.

Lágrima y rabia… nube de invierno…
No fue bastante el Amor sincero.

El camino se borró.
En primavera la hierba
siempre esconde de los ojos
la senda en la que volver.

La lluvia me despertó.
Empapado tu recuerdo,
difuminado en el tiempo,
se dejó al final de ver.

Recuerdo y tiempo… solo me quedo…
El sueño eterno dura un momento.

©2017  J.I. Salmerón

La chistera

 

…Le oía llegar.
Iba pitando según pasaba.
Y la sonrisa tras los cristales…
Y su mirada tras unas gafas…

Bajo una sombra
llegaba siempre por la mañana,
y estacionaba junto a la plaza,
freno de mano y allí bajaba.

Abría el portón.
¡Allí dentro encontraba la magia…!
Desde un cuaderno donde escribir,
a unas verdes y dulces manzanas.

Jabón de fregar,
zapatillas cubiertas de flores,
“las rosquillas las hizo la abuela…”
Y un ungüento para los dolores.

¿Cómo era aquello…?
Parecía más bien la chistera
donde no tiene fin lo que saca.
“No llevo hoy… se lo traigo mañana…”

Siempre su risa
puesta como mandil en su cara.
Siempre amable y cortés atendiendo,
siempre: “adiós, gracias… feliz semana…”

…Ya no recuerdo,
y por más que he querido y lo intento,
cómo era su nombre de pila,
cómo la gente llamaba al tendero…

Pero ya da igual…
Ya no oigo el motor acercarse.
En la sombra no está su mirada.
Ya no hay sonrisa bajo sus gafas.

Y su chistera,
en la tapia quedó abandonada
con las ruedas pinchadas y viejas,
sin cristales, la chapa oxidada.

Pero es así…
Cuando uno descubre los trucos
que la vida nos va desvelando,
se da cuenta que no queda magia…

© 2017  J.I. Salmerón

Equilibrio

 

Siempre el calor de la mano del sol,
derritiendo los charcos donde me refresco.
Siempre está el sol asomado al balcón
de las tardes de agosto que traen viento seco.

Y entre tanto la luna tan fresca,
dando abrazos glaciales hasta que amanezca.
Repartiendo en el cielo la escarcha,
convirtiendo en helados destellos de estrella.

En el amanecer, muy temprano,
cuando el campo deja de llorar roto en noche,
sale el sol sobre el mar calentando
y templando la vida sobre el horizonte.

Es igual que el ocaso en la tarde,
que el calor que de día curtió los trigales,
con un soplo de luna no arde
al ponerle una capa de escarcha y taparle.

Siempre muere el calor con la luna,
siempre arropa a la noche el silencio tan frío.
Tan helado mirar que no hay cuna
donde duerma caliente el caudal de su río.

Pero vuelve el calor con su día,
sofocando el camino desnudo de sombras.
Convirtiendo en erial por sequía
lo que anoche era oasis de verdes alfombras.

Como todo en la vida
lo mejor la balanza en su justa medida.
Lo mejor equilibrio,
que lo mucho calienta y si es poco, da frío…

© 2017  J.I. Salmerón

Si tus labios

 

Si tus labios hoy supieran
que es el día de los besos,
entregarían su alma
y guardarían silencio.

Si tus labios intuyeran
que mis labios hablan de ellos,
sin duda también dirían
lo que se callan por dentro.

Y es que aprisionan tus labios
todos esos largos besos
que guardan para esta boca
que se enloquece con ellos.

¡Deja tu boca entreabierta…!
¡Deja a los besos que salgan
y que conviertan en arte
todo el besar que provocan…!

Hoy quiero besar tus besos.
Quiero hacer míos tus labios.
Quiero que cada palabra
solo nos diga ¡besaros…!

Hoy es el día que claman
los besos por los tejados.
Hoy celebran que por fin
hacen de su capa un sayo.

Y mientras, yo sigo aquí,
implorando por tus labios,
esperando a que tus besos
a los míos hagan sabios.

Porque yo quiero tu besar
como al aire respirarlo.
Porque yo quiero que, en su día,
me beses y celebrarlo.

…Si tus labios lo supieran,
si intuyeran mi desgarro,
su dulce boca abrirían
para llamarme besando…

© 2017  J.I. Salmerón

Contigo no me concentro

 

Tú nublas mi pensamiento
cuando a tu lado paseo.
Pendiente siempre de ti
a cada paso que demos.

Pierdo la concentración,
aunque el deseo va intacto.
Pierdo también ese sol
cuando haces sombra a mi lado.

Y mientras, en fila india,
cientos de hormigas trabajan
cargándose a sus espaldas
los víveres del invierno.

Mientras nosotros, cigarras,
cargamos tan solo el sol
y nos pasamos la noche
ociosos tomando el fresco.

Y sigue mi pensamiento
clavándose en tu mirada
sin dejarle a mi rimar
juntar pasión con palabras.

Cuarenta y seis pasos más
y no hay forma de frenarlo.
Esa fragancia de flores
cuando se acercan tus labios…

¡Un petirrojo volando…!
Puede que sea un jilguero
acercándose a su nido
lleno de plumas piando.

Vuela del campo a sus crías,
en su pico el alimento
que hará que pronto abandonen
su casa y salgan volando.

Ya he desistido en pensar,
no hay forma de concentrarme
cuando traviesa, tu mano,
coge la mía en el aire.

Me abandono a tus encantos,
me dejo llevar tan lejos
como me lleven las plumas
de mi disfraz de jilguero.

Recuperando la fuerza
cargo el Amor a mi espalda
mientras la fila de hormigas
aplauden a mi llegada.

Mañana, si tú no vienes,
volveremos a intentarlo.
Porque si estás a mi lado
no hay verso ni rima alguna
que se interponga a tu encanto.

…Quizás fuera un verdecillo
en lugar de ser jilguero.
¿Y las hormigas…? ¡Esas sí…!
Pequeñas de cuerpo negro…

© 2017  J.I. Salmerón

Tardaremos

 

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que ya da igual.
Mucho, poco,
¡Qué más da!
lo que tardemos.

Tardaremos
hasta que el viento
quiera juntar nuestros cuerpos.
Como hojas secas
que en el otoño
lleva volando ese viento.

…Quisimos parar el tiempo
en el reloj de pared.
Se nos hacía tan corta
la noche, boca con boca,
hasta ver amanecer…

Tardaremos
mientras tú quieras esperar
a mi regreso.
Mientras las tardes
se vistan de dulce ocaso
en los recuerdos.

Tardaremos
mientras exista la esperanza
de volvernos a encontrar.
Como encontramos esa noche
aquel loco caminar
hacia los besos.

…Empujando sus agujas
para que llegue el momento.
¡El reloj se ha detenido!
Apenas pasa este tiempo
que me desgarra el recuerdo…

Tardaremos
lo que tengamos que tardar,
que aún queda tiempo…

© 2017  J.I. Salmerón

Sigüenza Santa 2016-3/3-Domingo de Pascua

Tercera y última parte de la Semana Santa Seguntina de 2016

Una suave luz

 

Se coló una suave luz
al rincón de la habitación
donde el sol nunca se acostó
encontrando a la oscuridad,
donde siempre reinó el final.

Y su voz fue como un compás,
ese son que empezó a bailar,
que embrujó como si en el mar
cada ola que viene y va
le acunara en la tempestad.

¡Y pensó en dejar su huella
como un día al despuntar!
¡Como cada madrugada
lo hace en el amanecer!

¡Y quiso dejar su beso
hecho de luz!
¡Quiso repetirlo hoy
como hizo ayer…!

Era un claro de luz, tal vez,
una estrella que fue a perder
en la noche sombría y gris
el espacio donde colgó
la ilusión que un Amor le dio.

Y al brillar volvió a recordar
que en la sombra no quiso estar
y a su luna le dijo adiós
para entrar en tu habitación
al rincón donde no hubo sol.

¡Al entrar por la ventana
te buscó en la oscuridad!
¡Y bailó a ti tan pegado
que en tus ojos se vio la luz!

¡Es la estrella que brillaba
en el rincón!
¡Es la luz que siempre está
donde estás tú…!

…Esta noche no habrá lugar
donde tú vuelvas a sentir
el rincón de la oscuridad
donde el sol nunca quiso ir,
porque allí habrá una suave luz
que por ti siempre brillará…

© 2017  J.I. Salmerón