Una vida en la vía

Juan I. Salmerón

 

© 2015  J.I. Salmerón
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No podré esta noche

071-2

No podré esta noche
caminar junto a tus sueños.
Hoy me toca ser real,
hoy tan solo carne y hueso.

No haremos viaje esta noche,
hoy la luna no es de cuento.
Solo es satélite gris,
solo es celeste su cuerpo.

No habrá ni estrellas que enciendan
sonrisas entre tu pelo,
hoy serán masas de gas,
tan solo hidrógeno y helio.

Los ríos no son caminos
por donde bajan los besos
para calmar a los labios
que de su sed mueren secos.

Solo corrientes de agua,
solo afluentes sedientos
de las aguas de ese Amor
que acompañaban los sueños…

Llora huérfano tu talle
al no sentir de mis manos
ese abrazo, como cárcel,
al que quiso condenarlo.

Tampoco podrán mis ojos
pasearse por tu cuerpo,
disfrutando entre sus curvas
donde mi andar era lento.

Hoy no hay sueño de una noche
de verano, o de invierno.
La fantasía se rinde
y la verdad gana puestos.

Hoy no podré disfrutar
sobre tu almohada de besos
la calidez de tus labios
y el ritmo audaz de tu cuerpo.

Hoy es posible que sea
una noche triste en versos
y que las lágrimas llenen
a esos ríos que son secos.

Pero no quiero que dejes
de luchar por esos sueños
para que un día su espacio
nos inunde como cielos.

…Esta noche no me esperes,
me apresó la realidad,
pero es corta mi condena
y mañana vuelvo a soñar…

© 2015  J.I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte

 

Juan I. Salmerón

Anoche pasé a buscarte
para comenzar el viaje.
En mi maleta el Amor,
junto a las ganas de amarte.

No fue fácil el camino,
de oscuros iba pintado,
que las estrellas no bastan
cuando no hay luna en lo alto.

Pero tu recuerdo alumbra
como ese sol de verano,
el que entre verdes espigas
en tardes vimos tumbados.

¿Recuerdas nuestros paseos
junto al río, de la mano…?
¿Recuerdas el abrazar
y ese dulzor al besarnos…?

La noche ciñe su talle.
La calle apenas distingo.
Cuatro mortecinas luces
dibujan lento el camino.

Como en gran boca de lobo
parece que ando metido.
Con esa angustia que siento
si oigo tu adiós en mi oído.

¡Te quiero llevar tan lejos
que no nos atrape el tiempo,
donde nos lleve la aurora
y nos oculte el deseo…!

Junto a la esquina te espero,
donde robaste aquel beso
que para mí fue el primero
de los que a cientos vinieron.

Seguro que tu equipaje
vendrá bien lleno de abrazos,
de besos y de pasión.
Corazón enamorado…

Tus manos claman mis manos.
¡Ya oigo tus pasos tan cerca…!
Tus ojos andan buscando
a los míos por la acera.

¡Apresúrate, mi niña…!
Antes de que llegue el sol,
antes de que se descubra
que somos ladrones de Amor…

…Anoche pasé a buscarte
y mi sueño despertó…

© 2015  J.I. Salmerón

Me abandono en tus brazos

Juan I. Salmerón

 

Me abandono en tus brazos,
como la tarde en la noche,
como la lluvia en el lago.

Y solo cierro los ojos
para sentirte a mi lado…

Busco cobijo en tus labios,
como la mano en caricias,
como mi pecho en tu abrazo.

Y solo sueño palabras
que digan cuánto te amo…

…Así el silencio nos habla,
así la noche hace magia
y sobre sábanas blancas
este loco Amor descansa…

Me fundo sobre tu cuerpo,
como la nieve en la hoguera,
como una brisa en el viento.

Y solo somos dos bocas
atrapadas en un beso…

Me dejé querer de nuevo,
como una puesta de sol,
como una luna a lo lejos.

Y solo espero a mañana
para que vuelvas a hacerlo…

…Así nos sorprendió el alba
y su luz nos hizo presos,
atando besos y abrazos
entre caricias y versos…

Me abandoné en tus brazos,
y hoy solo tengo el recuerdo…

© 2015  J.I. Salmerón

Cómo puede una canción…

Juan I. Salmerón

 

Cómo puede una canción
mover así mis sentidos.
¿Cómo parar los latidos
que genera la emoción…?

Traspasa puestas de sol,
mezcla el Amor con los celos,
en bandadas surcan cielos
esos acordes de voz.

Nunca pudimos bailar
y aún así abrazo tu talle,
bajo la luna, en la calle,
dando vueltas sin parar.

¡Si yo tuviera una noche
que poderte regalar…!
Sería azul, como el mar.
Sería de oro su broche.

Recuerdo esos pasos lentos
y también aquel rozar
de nuestras ganas de amar,
de nuestros labios en besos…

No había nunca final,
no terminaba ese cuento,
siempre volvía al comienzo
para otro baile empezar.

Cierro los ojos y siento…
¡Es tan potente el recuerdo…!
Fue tan verdad que no entiendo
que hoy tan solo seas viento.

Que hoy no te pueda tocar.
Que solo en música tenga
el recuerdo de tu esencia.
Que hoy no podamos volar…

En melodías me pierdo,
en mis acordes amantes,
entre baladas constantes
que me recuerdan tu cuerpo.

Tu hechura bella guitarra,
tu pelo cuerdas que templo,
tu voz diciendo “más besos…”
si entono el ritmo en tu espalda…

¡Cómo puede una canción
desnudar así mi alma.
Cómo puede una esperanza
vivir tan dentro de un son!

Hoy tengo el ritmo de Amor
y me sobran las palabras,
pues tú, música, me abrazas
llenando mi corazón…

© 2015  J.I. Salmerón

Mi chica viajera

Juan I. Salmerón

 

Nervioso el tiempo me tiene.
Vagando rápido, inquieto,
con pasos locos e inciertos
por no saber cuándo viene…

Aún no… ¡ahora te veo…!
Entre el metal y el cristal
te vi de pronto llegar.
Mi paso yo aligero…

Tu imagen entre un millón
reconozco al acercarme.
Tus ojos negro azabache
traspasan mi corazón.

¡…Y se pierde mi razón,
y todo mi nervio tiembla,
mi pulso en loca carrera
al ver llegar el vagón…!

Subo… No subo… ¿Qué hago…?
No pienso con claridad,
tú nublas mi realidad.
¡A la pasión hago caso…!

Subo al vagón, frente a ti.
Hoy llevas suelto tu pelo,
camisa blanca y vaquero
y sonrisa carmesí.

Me oculto de tu mirada…
¡Lo que me pidan daría
por verte, niña, algún día
junto a mi lado sentada…!

Esta timidez me mata…
¡Son tantos meses que espero
poderte dar un paseo
sobre mis sueños de plata…!

Llegamos a otra estación,
las puertas se abren y cierran,
y mi pasión junto a ellas
cierran y abren mi dolor.

Y llega ya tu destino,
que el mío ya se pasó,
y no digo hola ni adiós,
ni tan siquiera respiro.

¿Ana, Carmen, Beatriz…?
¿Cómo te podrás llamar…?
¿María, Sofía o Mar…?
¡Hoy vuelvo a ser tan feliz…!

Bajas y yo te acompaño,
aunque solo es la mirada
la que mis ojos traspasan
el cristal  que es mi resguardo.

Y de nuevo allí me quedo
solo y con tanto dolor,
triste y muriendo de Amor
porque hoy tampoco te beso.

Esperando que mañana
cuando suba a este vagón
te pueda transmitir mi Amor
y sentirte enamorada.

Eres mi chica viajera,
la esperanza en mis mañanas,
la que a mi sueño acompaña
y es de mi Amor carcelera.

…Cierra de nuevo el vagón
las puertas de chapa y pena
y en esta cárcel con ruedas
condenas mi corazón…

© 2015  J.I. Salmerón

Eran sus calles de arena

Juan I. Salmerón

Eran sus calles de arena
bordeadas de castaños.
Y en la plaza un olmo viejo
contando su vida en años.

Los tilos formando hilera,
un sauce mojado en llanto.
Y en el frontón, los chavales,
Jugando pelota a mano.

De biberón fuente fresca,
por cuna fueron los prados,
y el ruido del sonajero
las esquilas de un rebaño.

Siempre tenía horizonte
donde perder mi mirada,
miles de estrellas al norte
mis noches iluminaban.

Con pasos cortos, el tiempo,
de mi mano paseaba
volviendo segundos horas
y cada día, semanas.

De piedra, puchero y tiempo
guardan sus almas las casas
de los abuelos y nietos
que en puertas se amamantaban.

Primer Amor encontrado
bailando en su pelo negro.
Primera lágrima amarga
donde se ahogó “lo prometo…”

¡…Fue tan grande el sentimiento
en aquel pueblo vivido
que de mi viaje es la tierra
donde comencé el camino!

Aunque allí fue casual nacer,
mi pueblo sigo llevando
tan dentro de la emoción
que en recuerdos va llorando…

© 2015  J.I. Salmerón

No sé si el destino existe

720

No sé si el destino existe.
Si nos rigen las estrellas.
Si los caminos que andamos
son ya caminos de vuelta.

No sé si antaño, juglares,
hablaban de nuestra gesta.
O si las cartas astrales
juntan tu cielo y mi tierra.

Tan solo quiero seguir
viviendo esta misma historia,
que tus pasos marquen rumbo
y yo, de ellos, sea sombra.

Que tu río sea libre
y atraviese monte y prado
porque yo sé que en mi mar
sus aguas serán abrazo.

Un día mi respirar
de tu Amor fue contagiado
y hoy no sabría vivir
sin el aire de tus labios.

Sin la verdad de tus ojos
cuando de Amor van mirando.
Sin el seguro viajar
cuando me aprietan tus manos.

Es la vereda del tiempo
la que ya unió nuestro sino
juntando tardes y noches
a tantos años vividos.

Como un universo propio
nuestro Amor sigue girando,
y año tras año añadimos
otra estrella que alumbrarnos.

Yo no sé si fue el destino
Pero esto hay que celebrarlo…

© 2015  J.I. Salmerón

Aquí he dejado mis penas

084

 

Aquí he dejado mis penas,
volcadas en la cuneta
para viajar más ligero.
Para subir esas cuestas,
las que adivino a lo lejos
andando estrechos senderos.

Pero he cogido tus besos,
los que me dabas al vernos,
y en la mochila los llevo.
Y si anochece en mi alma
y el caminar se hace enero,
yo me caliento con ellos.

Y tus abrazos viajeros,
los que me dabas al irte
después de decir “te quiero…”,
se visten hoy en mi cuerpo.
Y si me abate el vacío
me reconforta tenerlos.

Los árboles eran sombra,
y en la sombra los recuerdos
del tiempo que entre mis manos
yo acariciaba tu pelo,
se vuelven claro de luna,
me pintan luz de lucero.

Aunque me dobla el sentido
estar de tu Amor tan lejos,
y hoy me aturde el desierto
de tus abrazos y besos,
siempre mi vista adelante
por si al caminar te encuentro.

Y ese día volverán
nuestros amores de nuevo,
y tus labios mojarán
la sequía de mis besos.
Y tus abrazos fundidos
en la orfandad de mi pecho.

Por eso viajo sin penas,
para esperar que tu Amor
de nuevo llene mi cuerpo…

© 2015  J.I. Salmerón

Vacío, solo vacío…

Juan I. Salmerón

Vacío, solo vacío.
Página en blanco, desierta.
Muerta de letras llegó,
no pudo mi alma leerla…

¿Y dónde está tu respuesta…?
¿Y dónde están tus palabras,
que anudadas son como
ramos de flor en una cesta…?

¿Y dónde está tu risa inquieta
que intuyo entre tus frases,
limpia y fresca…?

¿Y dónde están tus dedos
que teclean y ordenan
ese inmenso mar de letras…?

¿Dónde está, amiga mía, tu respuesta…?
Que el vacío del silencio a mí me inquieta…

¡Que yo quiero tus palabras,
que a mi pobre alma alimentan,
que son como agua de lluvia
para que el jardín florezca!

Yo espero tu parecer,
quiero tus mágicas letras
que como besos de Amor
empapan a mis ideas.

Tú escribe, yo leeré.
Que la sequía no crezca.
No conviertas en erial,
no dejes sin su volar,
a tus palabras viajeras.

¡…Sigue escribiendo a mi Amor,
que llenen mi corazón!
que él siempre estará a la espera…

© 2015  J.I. Salmerón