Al comenzar el ocaso

 

Fue al comenzar el ocaso,
cuando los miedos se acuestan
y en su lugar se despiertan
los sueños donde gozamos.

Cuando la luz escasea.
En el preciso momento
donde el sol casi se ha puesto
y cobra vida la vela.

Cuando las tardes que hay nubes
el sol las besa de cerca
llenándolas de vergüenza
y en rojo carmín las cubre.

Cuando la sombra recorre
cada baldosa en la acera
y ciega la carretera
tapada por ese monte.

Fue cuando andamos despacio.
Cuando el día ya nos vence
y el cansancio crece y crece
hasta dejarnos exhaustos.

¡Cuando el cielo se ha quebrado…!
¡Cuando esperamos la luna…!
Cuando ese gato deambula
gozando por el tejado.

Entonces fue cuando digo
que pude oler tu perfume.
Ver tu figura en la nube
pasear al lado mío.

Entonces llega el recuerdo…
Como cada atardecer
en que no te he vuelto a ver
y yo te sueño despierto.

Fue en el nuevo amanecer
de la noche oscura y fría
donde cada melodía
recuerda que yo te amé.

Fue en el ocaso del día.
Fue al esperar tu volver
desde los tiempos de ayer
a darle luz a mi vida.

©2017  J.I. Salmerón

Pozo de los sueños

 

Un pozo con deseos en su fondo
donde la luna siempre se asomó.
Brocal donde apoyándome en tus ojos
pedí a aquella moneda solo Amor.

Robé de tu cintura terciopelo,
abrazo preso del amanecer,
donde por un momento fue sincero
el roce de tu piel sobre mi piel.

Tus labios de palabras se llenaron,
mis manos intentando traducir
aquel calor que tus besos dejaron
al presionar tu cuerpo junto a mí.

¡La noche se paró.
Juré que te sentí!
Tu beso me caló
de Amor sincero.

¡La luna se apartó
y entonces yo lo vi!
Tu cuerpo resultó
solo un reflejo.

Mirando en la mañana, junto al pozo,
un beso entre la hierba me encontré.
Lo cual demuestra que no estaba loco,
que fue algo más que un sueño que soñé.

Desde ese día vuelvo cada noche
posando mi mirada en el brocal
donde tus ojos de luna robaron
mi alma que ya no he vuelto a encontrar.

¡Pero yo sé que un día nos besamos,
que tu cuerpo en mi cuerpo estremeció…!
Que aquel calor que sentí de tus manos
no fue reflejo de imaginación.

“Pozo de los sueños”
el nombre que le di.
La sima de un Amor
que fue locura.

La noche que te vi
la magia me envolvió,
y hoy te he vuelto a soñar
bajo esa luna…

©2017  J.I. Salmerón

Tan cambiante

 

Tan cambiante
como una moneda en el aire,
que no sabes si cara o si cruz
hasta que sobre el suelo se pare.

Indecisa
como es el tomar la elección,
en un puesto repleto de helados,
entre nata, vainilla, o turrón.

Es incierta y mudable
esta vida que tienes delante…
Es como ir a nadar
y que encuentres vacío el estanque.

Tan variable
como el tiempo de la primavera,
que uno sale en camisa y con sol
y lo mismo empapado regresa.

Tan voluble
como pluma que el pájaro pierde
y en los brazos del viento se mece
hasta que ella decide y desciende.

Es fugaz e inestable
esta vida que va a acompañarte.
Es como ir a bailar
sin saber qué canción va a tocarte.

Inconstante
como el rojo, amarillo, y el verde
que el semáforo vive alternando
y que cambia cuando a él le parece.

Caprichosa
como la carta a los Reyes Magos
que aunque no sabremos que traerán
le pedimos cientos de regalos.

Es como una veleta
que los vientos empujan.
Como puerta cerrada
sin saber que hay detrás.

Como estreno de cine
que el final es misterio.
Como el diente en la almohada
que el ratón cambiará.

De la vida conoces
nada más que el comienzo,
cada día le escribes
una página más.

Como si se tratara
del mejor argumento,
el final es misterio
y hasta que no termine,
el final lo sabrás…

©2017  J.I. Salmerón

La silla vacía

 

Así quedó su triste corazón,
como esa silla, trivial y vacío.
Así quedó por dentro el desafío
de volver a sentir una emoción.

El alma buscaría la ocasión
para que aquel erial tan yermo y frío
dejara de una vez de ser baldío
y diera como fruto una pasión.

La luna volvería a ser su guía,
y una estrella farola al caminar
para ir iluminando su agonía.

Que un sueño no se debe abandonar
aunque nuestra esperanza esté vacía.
Que esa silla, se volverá a llenar.

©2017  J.I. Salmerón

Te llevo

 

Llevo guardado el destello
del beso de tus labios
en mi bolsillo derecho.

Y en el izquierdo las noches
donde abrazándome fuerte
tu voz decía “te quiero…”

Cuando estoy solo
me palpo el bolsillo,
da igual izquierdo o derecho.

Y saco el puño cerrado
para que aquellos recuerdos
no escapen entre mis dedos.

¿Dónde ha quedado
todo ese Amor que hoy nos debemos…?
¿Dónde enterraron tus labios
aquella noche todos mis besos…?

Y tu boca callaba por miedo.
Aunque viendo tus ojos,
sigo escuchando de lejos
cómo pronuncian “te quiero…”

Y tu boca vacía de besos.
Aunque viendo tus labios
cómo entreabiertos los llaman,
sé que los echas de menos.

Llevo guardado en el alma
todas las hojas ya secas
que se llevaban los vientos.

Llenan rincones vacíos
que antes llenaban tus manos
acariciando recuerdos.

Al fin y al cabo te llevo.
Siempre a mi lado te llevo.
Siempre el recuerdo va lleno.

Siempre que palpo un bolsillo
no sé de donde apareces,
pero conmigo te llevo.

¡Y yo te llevo…!
¡Y yo contento…!

©2017  J.I. Salmerón

Ya sabes

 

Ya sabes lo que te quiero,
por mis gestos lo adivinas.
Ya sabes cómo me muero
al verte doblar la esquina.

Como la primera vez
que pasaste por mi vida
sin saber que tú serías
de mi vida la heroína.

Y de esto han pasado ya
semanas, meses y años,
los días no te los cuento
por no parecer pesado.

Pero por más que transcurra
la vida sobre nosotros,
tú seguirás siendo luz
en el azul de mis ojos.

Por más que el tiempo se empeñe
y nos maneje a su antojo,
yo seguiré tras tus pasos
sumando un año tras otro.

Ha quedado tanto abrazo
sobre mi espalda marcado
que ahora parecen caminos
donde al borde nos amamos.

Ha pasado tanto Amor
debajo de mi ventana
que se han convertido en río
los besos que tú me dabas.

Ya sabes que eres el sueño
que guardo bajo mi almohada
donde disfruto queriendo
que no llegue nunca el alba.

Ya sabes que eres la paz
que busco en mis horas bajas,
y bandera a conquistar
cuando me meto en batallas.

La noche viene a buscarte,
soy yo con mi negra capa
para que no pueda verte
la luna blanca de plata.

Según cuenta la leyenda
la envidia la está matando
al ver que juntos pasean
tu Amor y mi Amor del brazo.

Ya sabes lo que te quiero,
no hace falta que lo diga,
aunque hoy yo te lo recuerdo
por si acaso se te olvida…

©2017  J.I. Salmerón

Tu reflejo

Descansa sobre el agua su reflejo
como tu voz descansa en mi memoria.
La vida dando vueltas en la noria
donde un día empezamos a querernos.

Descansan en la playa quince besos
que en las noches de agosto nos robamos,
bajo estrellas celosas nos amamos,
sobre la arena escondimos los cuerpos.

Así fue nuestro Amor,
imagen de un espejo
donde quedase preso
y sufriendo el corazón.

Borrosa realidad
apenas definida
donde al final, perdida,
murió nuestra pasión.

Tus ojos, como el lago, eran reflejo
de aquel Amor que tus brazos guardaban,
de aquel rozar de labios sin palabras
que envuelto en suspirar hicimos preso.

Así va nuestro Amor, perdido al alba.
Así fue el comenzar de nuestro cuento,
llenando cada página en momentos
donde nuestro final perdió la calma.

Quisimos comenzar
volviendo a hacer historia,
borrando en la memoria
la imagen del cristal.

La vida es el lugar
donde cualquier espejo
devuelve en su reflejo
instantes de tu amar.

Tumbado está el reflejo sobre el lago,
y en mi memoria,
que hoy te ha recordado,
está tu corazón…

©2017  J.I. Salmerón

El autobús blanco y azul

 

Quedamos en la parada.
Yo cogí aquel autobús
pintado en blanco y azul,
de mi casa a dos manzanas.

Aún recuerdo aquel olor
que en su interior agobiaba
y mi pulmón respiraba,
mezcla de aceite y gasoil.

Era sábado temprano.
Quisimos aprovechar
el tiempo que, hoy de verdad,
compartiremos amando.

Apenas había gente
viajando por la mañana.
No te vi aquella semana
en que tu beso fue ausente.

Ya estamos casi llegando
pero no adivino a verte
en la parada de enfrente,
donde venimos quedando…

¡Seguro que llegué antes….!
Pido parada y me bajo.
En nuestro banco sentado
espero a que pronto llegues.

¡…Y pasan tantos minutos
que parece que envejezco!
Serán las ansias que tengo
para volver a estar juntos.

A tu casa al final llamo
desde la vieja cabina.
“¿sabes qué? pues adivina…
¡Hoy no podremos besarnos!”

¡Su madre quiere que vaya
con ella todo este día
haciéndole compañía!
¡Y a mí, que un rayo me parta…!

…De nuevo el gasoil yo huelo.
¡Y vibra la ventanilla
y el corazón de rodillas
rezando por ese suelo!

De blanco y azul pintado,
nubes y cielo en asfalto.
Con mi pena por lo alto
me voy de vuelta a mi barrio.

Y como dijo aquel sabio:
¡Cuánto nos cuesta querer
cuando el destino es tan agrio…!

©2017  J.I. Salmerón